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Émulos de Drácula

En este artículo: Afganistán, Estados Unidos, Irán, Iraq
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Una conflagración mundial podría eventualmente avecinarse si Washington lleva a cabo sus planes de agredir a Irán. La irresponsabilidad de la actual administración norteamericana no sorprende a nadie después de lo que ha sido capaz de hacer en Afganistán e Iraq.

Lleva ya algún tiempo desplegando tropas, bases militares y unidades de ataque aeronaval frente a las costas de aquella nación persa. Todo con el endeble argumento de la supuesta peligrosidad que supone que el gobierno de Teherán desarrolle tecnología nuclear con fines pacíficos.

Pese a la creciente oposición doméstica e internacional, la Casa Blanca se empeña en continuar en su escalada belicista. Tal empecinamiento que, al decir de Yuri Baluevski, jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas Rusas, comportaría un "gravísimo error político" y "marcaría el fin de Estados Unidos como superpotencia". Asimismo advierte que podrían dañar instalaciones militares e industriales pero nunca derrotar a Teherán.

Pero ningún llamado a la cordura vale para la derecha militarista yanqui con el vicepresidente a la cabeza. Ya lo dijo W: "Cheney es el jefe de Estado Mayor y yo soy el ejecutor principal".

Richard Cheney, con la halcona Condoleezza y el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld han sido los promotores de las "Guerras preventivas" contra el "eje del mal", so pretexto del fantasma virtual del "terrorismo".

Cierto es que el abordaje al tema de Estados Unidos resulta escabroso por lo reiterativo de la denuncia y el tono negativo de la crítica. Pero es que el actual mandatario gringo -quizás más que los anteriores- hace añicos su supuesto apego por la libertad, la democracia y los derechos humanos.

No es ocioso recordar que el secretario de Defensa cuando Bush padre ocupaba la poltrona presidencial fue el mismísimo Cheney, que participó en el Irangate, la invasión a Panamá y la Primera Guerra del Golfo. Ahora, como vicepresidente del "retoño", impulsó la invasión y ocupación militar de Iraq y Afganistán, y aboga por el ataque militar a Irán. Como ex director y gran lobbista de Halliburton, propugna "eliminar mediante acciones militares, los obstáculos estratégicos, políticos y económicos para el suministro estable del petróleo a Estados Unidos". Y para sus propósitos cuentan también con los servicios de su testaferro de ultramar, el primer ministro británico, Señor Blair, quien acaba de protagonizar una provocación al gobierno de Teherán penetrando en aguas territoriales iraníes.

Así, al socaire de estos aires belicistas que envuelven a la Casa Blanca, los vampiros incondicionales del "clan" Bush se afilan los colmillos, cual émulos del conde Drácula, para continuar ensangrentando poblaciones enteras y llevando a la muerte a sus propios soldados, en nombre de la "libertad" al modo norteamericano.

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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