Luces en un rincón oscuro
Los medios masivos y comerciales, asalariados del Imperio difundieron sus orgías ideológicas morbosamente, desde que el nuevo peón de Washington en La Habana Michael Parmly, empezara a difundir desde el quinto piso del edificio de la SINA, palabras expresadas por Martin Luther King en su discurso de 1963: "Libres al fin, libres al fin. Gracias, Dios Todopoderoso'' y artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948.
En el nuevo inquilino de la SINA se unen cinismo e ignorancia. Martin Luther King fue un luchador que utilizó la no violencia como estrategia principal de resistencia, participó en campañas multitudinarias a favor de los derechos civiles para lograr la inclusión en el censo de los votantes negros, acabar con la segregación y conseguir mejores escuelas y viviendas dignas para los negros en los estados del sur. Dado el avance y radicalidad de su lucha, en Chicago él y su movimiento tuvieron que resistir a bandas de blancos, armados con palos y dirigidos por neonazis uniformados y miembros del Ku Klux Klan. A comienzos de 1967 King se asoció a los dirigentes del movimiento contrario a la guerra en Vietnam, independientemente del color de su piel. Estas luchas de King hicieron que se incrementaran las posibilidades de que se atentara contra su vida. El 4 de abril de 1968, King fue asesinado en Memphis (Tennessee). King fue víctima del sistema segregacionista, excluyente, opresor y violento de los Estados Unidos.
Es risible que un "diplomático" dedique su tiempo a desvirtuar las palabras de una figura tan emblemática que luchó contra el sistema que Parmly hoy encarna. El "diplomático" hizo esas ridiculeces -confabulado con la mafia terrorista de Miami-, con el propósito de distraer -a través de la prensa- la atención de la gente fuera de la Isla (en Cuba nadie pierde el sueño por las provocaciones del Imperio), con el propósito de tender una cortina de humo y ocultar la inminente liberación del terrorista Luís Posada Carriles en Texas. ¡Qué fácil es para este "envalentonado" peoncito dar la cara con lucecitas en las ventanas, representado a un gobierno fascista, que viola y tortura a seres humanos en Guantánamo, Irak, Afganistán y Palestina!
Pero ¿qué es la SINA? Nominalmente es la Sección de Intereses Norteamericanos. En la práctica se trata de una cueva de mercenarios; ahí se fabrican contrarrevolucionarios a sueldo. La SINA es uno de esos rincones oscuros del mundo. Así lo han demostrado con pruebas contundentes, los periodistas Elizalde y Báez en su libro "Los Disidentes", y ningún enemigo de la Revolución ha podido desmentir. Detrás de esas lucecitas gobierna la prebenda, el chantaje, el engaño y el servilismo de grupúsculos financiados por el gobierno de Bush para subvertir contra la Revolución. En ese rincón oscuro, campea la corrupción, el egoísmo y la ambición. Ahí, personajes siniestros como Marta Beatriz Roque, Oswaldo Payá, Vladimiro Roca y las Damas de blanco (madres de mercenarios) se disputan dólares, premios y viajes. Ahí también, los "diplomáticos" estadounidenses fabricaron al "disidente" Raúl Rivero, quien ahora vive a cuerpo de rey en Madrid, gracias a las ayudas del agente de la CIA Carlos Alberto Montaner.
Parmly dice que, quiere con esas lucecitas "romper el bloqueo informativo" en Cuba. Preguntemos: ¿A quién pretenden recordarle sobre los derechos humanos? El gobierno cubano y su pueblo son los que más han hecho a favor de los derechos humanos, no solamente en Cuba sino en el mundo.
Las divagaciones de Parmly muestran una vez más las injerencias del Imperio en Cuba. Hay que recordar que desde 1959 hasta la fecha, no ha surgido en Cuba ningún grupo político independiente. No ha habido uno solo que, no haya sido financiado, organizado y dirigido desde la Casa Blanca por los distintos presidentes estadounidenses. Y ninguno de esos "disidentes" o autodenominados representantes de la sociedad civil y defensores de los derechos humanos ha sido capaz de presentar en Cuba un programa político y social que supere los logros alcanzados por la Revolución en salud, educación, empleo, vivienda, seguridad, deporte, etcétera.
Mientras que en ese oscuro rincón del mundo, los súbditos del peoncito se arrodillan por unos dólares y difaman a la patria, por el malecón de La Habana un millón 400 mil cubanos marcharon el pasado 24 de enero, mostrándole al mundo coraje, firmeza, integridad y dignidad. Sin impacientarse, durante siete horas, el pueblo desfiló. Denunció y desnudó al Imperio, en su afán de querer dejar en libertad -ese mismo día-, al terrorista Posada Carriles.
Acciones como las del peoncito pisotean y violentan las funciones y representaciones diplomáticas que norman las leyes y convenciones internacionales y las propias leyes y la Constitución de Estados Unidos. Se supone que una casa diplomática debiera, si no ser apreciada, por lo menos respetada. Pero una oficina como la SINA (cueva de mercenarios), por más lucecitas que le adornen, lo que suscita es asco, burla y desprecio. El Comandante en Jefe ha dicho, con el humor que le caracteriza, que responderán de manera "muy legal, muy normal, muy moral". Estemos expectantes para celebrar esa respuesta.
Lic. Abner Barrera es Profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos, de la Universidad Nacional de Costa Rica, Heredia


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