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Infierno offshore

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  Desclazos y a rastras son llevados los detenidos a los interrogatorios  

Especial para Cubadebate

POR DESGRACIA, existe un lugar en la Isla de Cuba donde se cometen diariamente violaciones de los derechos humanos en contra de unos 650 individuos, entre los cuales unos menores de edad. En este lugar, bajo el exclusivo control del Gobierno de los Estados Unidos, estos presos, vestidos de infamantes trajes color naranja, esposados, enmascarados, son víctimas de unas de las más crueles torturas sicológicas que el ser humano, en sus peores momentos de locura, haya inventado.

 Este lugar está situado detrás de las rejas de la base naval de Guantánamo, ilegalmente mantenida en territorio cubano desde un siglo.

 Muy, pero muy pocos periodistas norteamericanos de los grandes medios de información se interesaron en este tema. Los que han sido autorizados por sus amos a cubrirlo, lo han hecho sometiéndose a las reglas de los esbirros imperiales que les obligaron a firmar un documento, en el cual se comprometieron a no plantear preguntas.

Visitaron esta suerte de Auschwitz tropical escoltados de manera permanente por policías militares y cada uno de sus gestos fueron herméticamente controlados.

 En realidad, no hace falta hacer preguntas. Las pocas imágenes salidas del campo de concentración de Guantánamo, en sus versiones X-Ray o Camp Delta,  lo evidencian todo cuando uno se pregunta aunque fuera un solo instante cómo un ser humano puede sobrevivir a estas condiciones de encarcelamiento.

 Pero, en Estados Unidos como en la Unión Europea, donde no se pierde una sola oportunidad de bombardear a Cuba con calumnias, difamación y desinformación, según las orientaciones imperiales, no se oye ni una sola ola de protestas, declaraciones de políticos, ni se habla de campañas de boicot, de sanciones económicas  o de bloqueo naval en contra de los autores de los actos anti-humanos más repugnantes vistos, por lo menos, desde varias décadas.

 En América del Norte, los crímenes económicos se cometen preferiblemente en los denominados ‘paraísos fiscales'. Offshore es la palabrita inglesa que se pega  a tales prácticas para escaparse de las reglas. Los crímenes contra la humanidad ahora encontraron no su paraíso sino su infierno. Un infierno offshore. Para que nadie se escandalice. Con la colaboración de la gran prensa.

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".