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DESCLASIFICADO: Pedro Remón, el terrorista “pacífico”

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  Pedro Remón, profesión terrorista.  

SUMMARY: Pedro Remón has become the spokesman of the four terrorist of Cuban origin arrested in Panama since November 200 when attempted to blow to pieces the theatre of the National University of Panama where the Cuban president Fidel Castro would meet thousands of students, workers, intellectuals and important personalities of the country. In his new role, the known terrorist attempts to sale to the press an image of condemned innocent. But the history behind uncover all kind of lies.

TEXTO EN ESPAÑOL

El terrorista Pedro C. Remón se ha convertido en el vocero oficial de los criminales detenidos en Panamá, se aprovecha del desconocimiento de la opinión pública panameña, de sus antecedentes como asesinos y se presentan como inofensivos, inocentones y cándidos emigrados cubanos, que dicen haber caído en una “trampa” como la del inmortal personaje del Ratoncito Pérez, del cuento del español Luis Coloma, que cayó en la olla por la golosina de la cebolla.

Remón, no obstante ser un connotado terrorista internacional, ha tenido acceso a los medios de comunicación de Panamá. El periódico La Estrella de Panamá le ha dado espacios para colocar sus mentiras y contagiar a sus lectores con historias que omiten los extensos historiales delictivos de estos criminales anticubanos.

Tal vez si algún periodista le preguntara a Remón, si es cierto o no que él fue arrestado por el FBI el 2 de octubre de 1982 acusado de transportar explosivos y colocar una bomba en el auto del jefe de la Misión de Cuba ante la ONU para asesinarlo, seguramente tendría una respuesta de este delincuente.

Seguro que recordará que fue miembro activo del grupo de exterminio (sicarios) de la organización terrorista Omega-7, que detonó 56 bombas en Estados Unidos y asesinó a varias personas entre 1974 y 1984, que su jefe Eduardo Arocena lo identificó como el “gunman” en las ejecuciones del diplomático cubano ante la ONU y de un emigrado cubano en Nueva jersey o cuando un fiscal federal de Estados Unidos lo acusó a él, a Andrés García y a Eduardo Losada Fernández de esos asesinatos el 9 de septiembre de 1985, que añadió el cargo de conspiración para matar al entonces jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Los periodistas panameños pueden indagar con Guillermo Novo Sampol, otro huésped de Renacer, fundador, según el informe del FBI 2-471 del 16 de agosto de 1978, junto al terrorista José Tenreiro Nápoles de Omega-7 en Nueva York y Nueva Jersey.

Remón no puede haber olvidado que, como resultado de un arreglo con la Fiscalía norteamericana el 7 de febrero de 1986, en el cual aceptó haber conspirado para asesinar al Representante de Cuba ante la ONU y de haber colocado bombas en varias ciudades norteamericanas, pero no haber asesinado al diplomático cubano, fue sentenciado a 10 años de prisión por el juez del distrito de Maniatan, Robert L. Ward el 10 de abril del propio año, por haber reconocido haber colocado más de 20 bombas en Estados Unidos y quedó impune por los otros asesinatos cometidos por él.

Todas estas verdades, que Remón puede corroborar, confirman su sólido historial de violencia. Pero si los periodistas panameños tuviesen dudas o a Remón se le hubiese olvidado pueden consultar el informe del FBI 185-1009 de la oficina de Nueva York redactado el 30 de septiembre de 1982 por los detectives Larry E. Wack y Robert Brand donde se detalla una extensa investigación sobre la participación de Remón en varios asesinatos y actos de terror. Pueden tener una idea más completa si leen el informe del agente especial del FBI james R. Lyons del 10 de enero del mismo año donde Nellie Monzón, quien relató como Remón y ella se hospedaron en el Meadowland Hilton, que éste utilizó, para pagar, su tarjeta de crédito de American Express, y que estando junto a él allí, vio el maletín del ahora inocente detenido en Panamá, Pedro Remón, una ametralladora y una máscara negra con unos bordes rojos, eran por supuesto las “herramientas” de trabajo del terrorista. Nillie añadió conocer más detalles porque había sido novia de Pedro C., entre 1979 y 1982. En estos documentos oficiales hay abundantes evidencias de los actos de este autodenominado “luchador por la libertad”.

Al parecer Remón tiene mala memoria para estas verdades, omite también aspectos importantes de actos terroristas de los otros criminales que lo acompañan. Es cierto que el 17 de septiembre de 1980 y no el 26 de septiembre de 1977, como él escribió, una corte militar venezolana declaró inocentes a los terroristas acusados de colocar y hacer estallar las bombas en el avión cubano el 6 de octubre de 1976. Pero “olvidó” que esa decisión fue revocada y el proceso continuó. No dijo que el 13 de noviembre de 1981 las autoridades de Venezuela, solicitaron a Cuba otras evidencias sobre el terrorista Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles y el 15 de diciembre esta diligencia fue satisfecha con sólidos argumentos.

El 2 de septiembre de 1982, Pedro Remón y un comando de Omega-7, colocaron una bomba en el consulado de Venezuela en Miami, para exigir la liberación de Posada Carriles y los otros terroristas encarcelados. Los nexos Remón-Posada Carriles tienen añeja data.

Posada Carriles, no esperó el final del proceso en Venezuela y después de dos fugas, logró evadirse en el tercer intento el 18 de agosto de 1985 de una prisión venezolana y continuar su obra terrorista en Centroamérica.

Existen testimonios e investigaciones con elevado rigor científico que han establecido hasta la saciedad que Luis Posada Carriles y Orlando Bosch  Ávila fueron los autores intelectuales de la voladura en pleno vuelo del avión cubano. Una periodista venezolana, autora del libro Pusimos la Bomba…… ¿Y qué?, sobre este horrendo crimen expresa en una de sus partes: “Sigo yendo al cuartel de San Carlos y sigo hablando con ellos… llega el caso de plantear lo del avión cubano… ellos son descriptivos, no se conforman con decir que lo hicieron, sino que se jactan de ello… en muchas ocasiones tanto Orlando Bosch como Freddy Lugo, me confesaron su culpabilidad. Bosch me confesó a mi que él y Posada Carriles habían planificado todo, y me confesó que los muchachos, como él les decía a Hernán Ricardo y a Lugo, fueron los que llevaron la bomba en una cámara fotográfica al baño trasero del avión.”

Remón desconoce la opinión del Fiscal General Asociado Actuante de Estados Unidos, Joe D. Whitley, quien comisionado par emitir un dictamen par admitir o no al terrorista Orlando Bosch en ese país, redactó el 23 de enero de 1989 el documento A28 851 622, donde en varias partes sustenta los hallazgos de su investigación secreta y pública sobre el historial registrado en los archivos delas agencias federales sobre este terrorista. En la parte no confidencial dice: “Analice una entrevista por radio de Bosch durante su encarcelamiento en Venezuela, en la cual abogaba por acciones violentas contra el gobierno venezolano. También cartas de Bosch al CORU solicitando fueran bombardeadas las propiedades venezolanas si él no era presentado a juicio.”

En otra parte añade el Fiscal General: “A los investigadores dela Cámara de Representantes de Estados Unidos, Bosch negó estar mezclado en la explosión del avión civil cubano en 1976, pero lo aprobaba, declarando que el terrorismo es mal necesario en la lucha contra Castro.”

La parte confidencial tiene mayor impacto: “Revise información que reflejaba que la explosión del avión cubano el 6 de octubre de 1976 fue una operación del CORU bajo la dirección de Bosch e información que reflejaba que Bosch, mientras estaba encarcelado en Venezuela, ordenó que pusieran bombas en instalaciones venezolanas.”

Estimo que Remón no diga, ahora, que estas son mentiras del Fiscal General de Estados Unidos, de la CIA y del FBI y que todos están confabulados con el gobierno de Cuba para dañar la imagen dela “banda de los cuatro” en El Renacer.

Al parecer Remón trata de ocultar tras el mencionado informe de Scotland Yard donde supuestamente se teoriza sobre el lugar donde fue colocada la carga explosiva en el avión civil cubano, lo mencionado por su carnal Posada Carriles en su libro autobiográfico Los Caminos del Guerrero, donde dice: “Hernán Ricardo gozaba de toda mi confianza. Trabajaba conmigo desde hacia cinco años, entonces tenía quince años y se aumentaba la edad para poder hacer trabajos en mi División de la DISIP.” Es decir, uno delos terroristas confesos de cometer este acto de terror y por lo cual fue sentenciado a 20 años de prisión, era un asalariado y hombre leal del infeliz anciano enfermo que hoy no sabe por qué está preso en Panamá.

Los periodistas serios de Panamá pueden acceder, si desean conocer quiénes son criminales que hoy esperan ser juzgados, a 470 sitios de internet donde se relata prolijamente los actos donde ha participado el terrorista Pedro Remón, que cínicamente dice repudiar al terrorismo y llegar al colmo de su estilo mendaz al aseverar: ” Nosotros jamás hubiéramos puesto en peligro las vidas inocentes de ningún panameño.” Ahí están los más de 30 actos de terror, que criminales anticubanos como Remón han ejecutado en Panamá y contra intereses panameños en varios países.

Si los periodistas panameños quisieran pudieran encontrar en sus propios archivos antecedentes de estas agresiones, seguro conocerán a los autores delas bombas contra las oficinas de Air Panamá en Bogotá, olas que estallaron en el aeropuerto de Tocumen y en la avenida Justo Arosemena, o en Los Angeles, California por solo citar algunos de estos hechos.

Sobre la “olla” en que dicen haber caído estos golosos “ratoncitos” hay cientos de documentos que obran en los archivos policiales y en los expedientes dela Fiscalía  panameña, así como en la oficina del Alto Comisionado dela ONU sobre el mercenarismo que desmienten la tramoya que insisten en imponer estos delincuentes a la opinión pública panameña, como bien titula Remón su cuento: ¡Basta ya de mentiras¡ Aquí están los hechos.

 

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.