Reservas mundiales de petróleo se aproximan a su punto más bajo en ocho años

Imagen ilustrativa. Foto: imaginima / Gettyimages.ru
Las reservas mundiales de crudo se aproximan a su punto más bajo en ocho años, y la rapidez con que se reducen comienza a preocupar, en un escenario donde el tránsito de suministros a través del estrecho de Ormuz sigue limitado.
Así lo advierte un estudio de Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más influyentes del mundo, con sede en EE.UU.
La advertencia llega en paralelo a una nueva escalada en la región: los valores del petróleo subieron cerca de un 6 % tras los enfrentamientos ocurridos este lunes, cuando Estados Unidos decidió acabar con el cese al fuego pactado con Irán el 7 de abril.
Donald Trump intentó utilizar a la Armada estadounidense para reabrir el tráfico marítimo por esa ruta estratégica, bombardeó a dos embaracaciones y resultó en el asesinato de cinco civiles iraníes. Mientras tanto, Irán atacó varias embarcaciones en el estrecho de Ormuz e incendió un puerto petrolero en Emiratos Árabes Unidos, como respuesta.
Según los cálculos de Goldman Sachs, las existencias totales a nivel global equivalen hoy a 101 días de demanda mundial y podrían descender a 98 días hacia finales de mayo. Frente a este panorama, el banco considera que, aunque resulta “poco probable” que las reservas totales toquen mínimos operativos durante el verano, el ritmo de disminución y las pérdidas de suministro en ciertas zonas y productos resultan “preocupantes”.
De acuerdo con los registros de la entidad, las reservas comerciales internacionales de derivados refinados también muestran una caída.
Así, el banco calcula que pasaron de 50 días de demanda antes de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán a 45 días en la actualidad, y subraya que las reservas de productos refinados de más fácil acceso se aproximan rápidamente a niveles “muy bajos”.
(Con información de RT Español)
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Para sustituir los combustibles fósiles a nivel mundial, es necesario invertir en energías renovables como la solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa, que ofrecen fuentes de energía limpias y sostenibles. Desde una perspectiva científica y tecnológica, estas fuentes aprovechan procesos naturales para generar electricidad sin emisiones de gases de efecto invernadero; por ejemplo, los paneles solares convierten la radiación solar en electricidad, mientras los parques eólicos utilizan aerogeneradores para transformar el viento en energía útil. Económicamente, la reducción de costos en tecnologías renovables, acompañada de incentivos y subsidios, hace viable su implementación a escala global, mientras que la innovación en almacenamiento de energía —como baterías de alta capacidad— permite manejar la intermitencia. En el ámbito comercial y financiero, es crucial movilizar inversiones públicas y privadas, crear mecanismos financieros favorables y establecer precios adecuados en los mercados energéticos para facilitar la transición, además de promover políticas de descarbonización y el cierre progresivo de centrales térmicas fósiles. A largo plazo, una transformación integral en infraestructura, regulación y modelos de negocio permitirá reducir la dependencia de los combustibles fósiles, garantizar la seguridad energética y frenar el cambio climático.
Para eliminar los combustibles fósiles en la transportación global de mercancías y pasajeros, es necesario reemplazar los motores de combustión interna con tecnologías limpias como los vehículos eléctricos (VE), que utilizan baterías de alta capacidad alimentadas con energía renovable, y desarrollar alternativas como el hidrógeno verde para transporte pesado y marítimo, mediante la electrificación de ferrocarriles y barcos. Desde una perspectiva científica y tecnológica, esto implica mejorar la eficiencia de las baterías, superar los desafíos de infraestructura de carga y almacenamiento, y avanzar en combustibles sintéticos libres de carbono. Económicamente, la reducción en costos de las tecnologías de VE, junto con incentivos gubernamentales y subsidios para la movilidad sostenible, hace viable su adopción masiva; además, la transición requiere inversión en infraestructura de recarga y en redes eléctricas renovables. En términos comerciales y financieros, las empresas y gobiernos deben reorientar sus inversiones hacia vehículos y sistemas sostenibles, implementar políticas que penalicen los combustibles fósiles, y crear mecanismos de financiamiento accesibles, como bonos verdes, para acelerar la modernización del sector y reducir la dependencia de combustibles fósiles en todas las modalidades de transporte.
Es de esperar, otra razón para que el mundo se acabe de dar cuenta que el presidente de los EEUU, toma decisiones que no son de políticos pensadores, sino de políticos fascistas