Francisco Javier Cisneros, patriota cubano y padre del ferrocarril de Antioquia

El ingeniero y patriota cubano Francisco Javier Cisneros Correa.
Antioquia es un importante departamento de la República de Colombia que tiene como capital la ciudad de Medellín. Tradicionalmente, ha constituido uno de los territorios más poblados y de los de mayor pujanza económica de la nación, pero esto se debe en gran medida al auge del ferrocarril a finales del siglo XIX y a la labor de un cubano.
El ferrocarril de Antioquia
Debido a sus abruptas condiciones geográficas, el rico territorio de Antioquia estuvo tradicionalmente aislado del resto del país. Sus yacimientos minerales -principal renglón económico-, en especial el oro, y la dependencia de la manufactura, la ganadería y los productos agrícolas del resto del país reclamaban con urgencia dicha conexión e intercambio.
Fue durante el gobierno de Manuel Murillo Toro (1872-1874) que se dieron los primeros pasos para la construcción del ferrocarril; pero la tarea no era sencilla, pues las condiciones montañosas del terreno hacían muy compleja la construcción del ferrocarril con las tecnologías existentes en la segunda mitad del siglo XIX.
Para ello, el gobierno recurrió al ingenio del cubano Francisco Javier Cisneros Correa, quien tenía experiencia en la construcción de ferrocarriles. Los primeros contactos se produjeron en 1873, durante la estancia del cubano en París, allí trabó relación con el empresario colombiano José Germán Ribón, quien le propuso que dirigiera la construcción del proyectado ferrocarril de Antioquia. La respuesta de Cisneros quedó pendiente por sus múltiples ocupaciones, entre ellas con la Patria.
No es hasta meses después, en febrero de 1874, que el cubano se asienta en Colombia y acepta dirigir el proyecto. Ese propio año firma el contrato con la Secretaría de Obras Públicas de Colombia para la construcción del ferrocarril de 51 kilómetros de largo y que conectaría las ciudades de Medellín con Puerto Berrío.
Los trabajos comenzaron en noviembre de 1874 y se extendieron por diversas razones -desde económicas, militares o topográficas- 55 años. Los primeros rieles se instalaron en octubre de 1875 y la primera locomotora llegaría en mayo del año siguiente.

Trabajadores del ferrocarril de Antoquia a inicios del siglo XX.
También se debe al cubano la construcción del ferrocarril del Valle del Cauca (1878-1914) y La Dorada (1881) y la de Girardot-Tocaima (1882-1883), entre otras.
Francisco Javier no pudo ver concluido algunos de sus proyectos, pero es considerado con mucha justicia uno de los fundadores de la época dorada de la expansión del ferrocarril en Colombia. Un municipio de Antioquia, varias plazas y estatuas le honran y recuerdan la labor de este cubano en el hermano país.
La importancia del ferrocarril radicó en su bajo costo y rapidez respecto a los demás medios de transporte. En Antioquia, que tradicionalmente estuvo aislada del resto del país, con la llegada del ferrocarril se impulsó la agricultura, el sector industrial y artesano y se posibilitó la comercialización a nivel internacional del café. En sentido general, la economía del departamento y del país se vio ampliamente beneficiada, permitiendo un notable desarrollo que marcó un hito en su historia.

Estatua de Francisco Javier Cisneros en la plaza que lleva su nombre en Medellín.
Un cubano, Cisneros...
La labor de Francisco Javier Cisneros por la causa independentista cubana le guarda un sitial de honor en nuestra historia.
Natural de Santiago de Cuba, nació el 28 de diciembre de 1836. Realizó sus primeros estudios en el Seminario de San Basilio el Magno de Santiago, más tarde se trasladó para La Habana e ingresó en el colegio El Salvador de José de la Luz y Caballero. Posteriormente, ingresó en la Real y Literaria Universidad de La Habana, y se graduó en 1857 como ingeniero civil. Continuó sus estudios en París y Nueva York, relacionándose con personas e instituciones importantes del gremio, lo cual le sería de gran utilidad para ejecutar posteriormente el proyecto del ferrocarril de Antioquia.
Sus primeras actividades profesionales las desarrolló en su natal Santiago de Cuba. En la década del 60 fue nombrado por la compañía inglesa Bristish and American Company como ingeniero jefe para la construcción del ferrocarril de Trinidad a Casilda y más tarde el de Caibarién a Sancti Spíritus, ambos en el departamento central del país.
Destacó por ser un hombre culto que ejerció además el periodismo y se relacionó con figuras destacadas de la intelectualidad habanera, entre ellos varios revolucionarios. Colaboró con el medio reformista El Siglo y para finales de la década del 60 dirigía el periódico habanero El País. En estas labores le sorprende el estallido revolucionario del 10 de octubre de 1868, al cual apoyó.
Hombre decidido a alzarse en armas, ante la tibieza del grupo reformista de Miguel Aldama y José Morales Lemus encabezó junto a otros patriotas el Grito de Luyanó, el 2 de noviembre de 1868, en la finca Cintra en dicho barrio. A pesar de este intento, en el que se liberaron a más de 30 esclavos, las autoridades españolas controlaron rápido la situación y Cisneros tuvo que abandonar el país y refugiarse en Nueva York, a donde llegó el 27 de noviembre.
En la ciudad norteña se vinculó a la Junta Revolucionaria y participó en la organización de varias expediciones armadas, para introducir en Cuba recursos, armamentos y hombres para la guerra.
A principios de la década del 70, recorrió diferentes países latinoamericanos como Chile, Perú, Venezuela, Colombia y Jamaica buscando apoyo para la causa independentista cubana. En Colombia realizó gestiones ante el gobierno para que apoyara la guerra de independencia y enviara armamentos y hombres. En el Valle del Cauca logró armar un contingente invasor de alrededor de 300 colombianos dispuestos a combatir en Cuba.
Desde Colombia continuó colaborando con la causa independentista cubana, buscando apoyo o aportando economicamente. En dicho país fundó varios clubes revolucionarios.
Nuestro Héroe Nacional conoció de la labor desplegada por Francisco Javier en dicho país y en el trascendental documento que es Vindicación de Cuba, en respuesta a las ofensas proferidas contra los cubanos lo exalta como ejemplo de la labor creadora que pueden desplegar los hijos de la Isla:
Un cubano, Cisneros, ha contribuido poderosamente al adelanto de los ferrocarriles y la navegación de ríos de Colombia.
Francisco Javier Cisneros fallece el 7 de julio de 1898 en Nueva York. Con su muerte, Cuba perdió a un gran profesional y patriota.
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Un buen artículo pero algo incompleto. Francisco Javier Cisneros fue precursor del desarrollo en Colombia ciertamente, pero su obra más importante fue el diseño y construcción en 1988 del muelle del municipio Puerto Colombia (parte final del terminal marítimo de Barranquilla), en el departamento del Atlántico. En su momento el más largo de Colombia. Fue considerado una de las más notables construcciones del siglo xix en Colombia debido a su importancia como principal puerto marítimo y por el hecho de ser en su momento el segundo muelle más largo del mundo y epicentro del comercio exterior colombiano hasta los años 1920. Por este muelle entraron miles de migrantes a Colombia, enriqueciendo la gran diversidad y riqueza cultural y social que posee este país.