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La última ocurrencia de Elon Musk genera caos en Twitter: ¿Por qué te aparece un perro en lugar del pájaro azul?

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Aparece por sorpresa el perro de Dogecoin sustituyendo el logo oficial en Twitter (REUTERS/Dado Ruvic)

Ya es casi imposible hablar de lo que ocurre en Twitter sin nombrar a Elon Musk. Desde que adquirió la red social, todo han sido cambios, polémicas y caos.

Solo en la última semana, Elon Musk ha cambiado el logo del pájaro por el meme de un perro, Doge, ha cambiado de idea sobre la forma de eliminar el check azul de verificados a millones de cuentas, ha enseñado el código de la red para ver cómo funciona su algoritmo y ha certificado el fin del acceso gratuito por API (herramienta que usan otras apps para automatizar el acceso a tuits mediante código) al contenido de la red.

Ahora la web de esta plataforma ha cambiado el logo en su web, donde ha dejado de aparecer el logo del pájaro azul. En su lugar, desde este lunes aparece un perro de la raza shiba inu, uno de los memes más conocidos de internet y, también, uno de los favoritos del multimillonario. Además, es también el emblema de la criptomoneda Dogecoin.

"Lo prometí", se ha limitado a comentar el dueño de esta tecnológica, que ha adjuntado un pantallazo de una conversación en la que, hace un año, bromeaba con esta idea. Semanas después de aquel intercambio de tuits, lanzó la oferta de compra de Twitter por 44.000 millones de dólares. Musk también ha compartido un meme sobre este cambio. En esa imagen, se puede ver al perro conduciendo un automóvil y entregando a un policía su carnet, donde se muestra el pájaro azul de Twitter y le explica: “Esa es una foto antigua”.

En concreto, el shiba inu es un perro que se emplea habitualmente como meme y que dio lugar en 2013 a la famosa criptomoneda Dogecoin. Creada por dos ingenieros de software, Billy Marcus y Jackson Palmer, optaron por colocar al canino como imagen de la divisa.

En un inicio, muchos creían que era una broma, por la cercanía del 1 de abril, el Aprils Fool’s Day, si bien ha llegado un par de días más tarde. Otros pensaban que se trataba de un hackeo. Pero lo cierto es que el logo del perro continúa ahí y sigue sin haber una explicación por parte de la empresa.

Lo cierto es que este cambio ha coincidido con la demanda en curso por 258 millones de dólares que pesa contra Musk, acusado de dirigir una estafa piramidal, por respaldar, precisamente, la criptomoneda Dogecoin. Musk ya ha solicitado desestimar la demanda. Sea como sea, el cambio de logo ha supuesto una subida de precio de esta divisa digital de cerca del 30%.

Cambios y polémicas

Musk pagó 44.000 millones por Twitter y la semana pasada lo valoró en 20.000 en un informe interno. El dato más reciente de suscriptores es de menos de medio millón, la mitad de los cuales tendría menos de mil seguidores. Twitter tiene 237 millones de usuarios diarios, con lo que el porcentaje de suscritos es ridículo.

La decisión sobre el cierre de la API gratuita empieza a tener repercusiones sobre cómo se verán tuits en otras apps, como aquí dice el jefe de Flipboard, un agregador que tenía automatizada la inclusión de tuits en sus resúmenes.

Otras herramientas de gestión de redes, como Echobox, también han dejado aparentemente de funcionar esta semana por el colapso de la API. Echobox ha explicado así el fallo, que parece haber reparado temporalmente: “Hemos identificado que el problema de Twitter se debe a la migración forzada actual de Twitter a nuevos niveles de API. El equipo de Twitter no responde actualmente, pero continuaremos monitoreando y ajustando según sea necesario”.

El 1 de abril debían desaparecer los antiguos checks azules de verificación que condecía el Twitter pre Musk: eran una señal de prestigio que la red social daba a quien quería, en un proceso opaco. La idea de Musk era dejar a partir de ahora el check azul solo a quien pague. Pero desde el 1 de abril, todo lo que ha cambiado es el mensaje que sale cuando se clica sobre un check azul: “Esta cuenta está verificada porque está suscrita a Twitter Blue o es una cuenta tradicional verificada”. Es decir, no aclara nada. Los nuevos suscriptores lo celebraron porque su señal ahora valía tanto como antes. Los viejos verificados lamentaban que ahora se pudiera pensar que ellos pagaban, una señal de caída de status.

El diario Washington Post informó a partir de fuentes del viejo Twitter que suprimir todas las verificaciones anteriores de golpe no es sencillo. Están en un sistema que se puede romper si se hace de un plumazo. Musk ha eliminado algunas, como la del New York Times, a quien acusó de publicar “diarrea” y “propaganda”. El periódico había anunciado que no iba a pagar la suscripción para organizaciones, que cuesta 950 euros mensuales, mucho más que los 8 euros vía web o 11 en móviles para individuos.

La prueba de que es un gesto más de Musk es que muchas otras cuentas del periódico siguen verificadas, incluso alguna con el signo dorado, propio de organizaciones. El mismo New York Times informó de que Musk se planteaba “regalar” esos checks a los principales anunciantes y a las cuentas con más seguidores. Nada, sin embargo, está claro. En otro anuncio extraño, Musk dijo que solo aparecerían tuits de cuentas de Twitter Blue (suscriptores) en la pestaña principal de la aplicación (“para ti”). Al día siguiente dijo que “había olvidado” mencionar que también habría otros.

En una decisión distinta. Twitter decidió liberar su código para que programadores pudieran desentrañar cómo decide su algoritmo qué tuits promocionar. La liberación ocurrió después de que un presunto ex empleado hiciera lo mismo con una parte de ese código. Ha habido decenas de hilos que han tratado de desentrañar la claves: un like tiene más peso que un retuit (y ambos mucho más que una respuesta), es mejor añadir fotos y vídeos y mucho peor poner un enlace, la suscripción a Twitter Blue te promueve y si te bloquean o mutean te castiga.

Entre los tuits castigados están los etiquetados como desinformación, violencia y odio, también están los mensajes sobre Ucrania. Musk no ha dado un motivo. Tampoco está claro cuánto ocurre ni cómo. Cuando Twitter hizo público el código, Musk tuiteó: “La gente descubrirá muchas cosas tontas, pero las parchearemos tan pronto como se encuentren”. Los medios que han escrito a la cuenta habitual de email press@twitter.com han recibido como respuesta un emoji de caca. Es una respuesta automática que también Musk anunció.

(Con información de El Confidencial y El País)

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