En el “Juan Manuel Márquez” está la huella de UNICEF

Hoy estamos usándolos para agilizar ese paciente que llega con dificultad respiratoria, con asma.
El Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez es una institución de referencia a nivel nacional, no solo por los servicios que presta, entre los que destacan los de Neurocirugía y de Reumatología, sino porque cada niño es atendido con extrema sensibilidad y apego a los protocolos de actuación establecidos a nivel mundial.
El centro sobresale también por atender a pequeños con enfermedades oncoproliferativas en el país, por ello reciben niños con diagnósticos de procesos oncológicos de todas las provincias y poseen la sala de referencia para pacientes quemados de la región.
Además, es la institución que acoge los casos de politraumas de la ciudad de La Habana, puesto que la cirugía de urgencias se concentra en estos momentos solo en esta institución y en el pediátrico William Soler. Todo ello hace que, según afirma la doctora Araís Consuegra Otero, directora del “Juan Manuel Márquez”, el hospital sea un puntal en el sistema de Salud Pública del país.

Dra Araís Consuegra Otero, directora del Hospital Pediátrico “Juan Manuel Márquez”.
A partir de la relevancia que tienen para la sociedad los servicios que aquí se ofrecen, la institución recibió recientemente dos concentradores de oxígeno, donados por UNICEF, que permiten mejorar la atención pediátrica, sobre todo, en la capital, a aquellos pacientes con patologías respiratorias.
El hospital posee uno de los servicios de urgencias más movidos de La Capital, al brindar atención de todas las especialidades pediátricas, tanto quirúrigicas como no quirúrigicas. En períodos de incremento de virus respiratorios y en epidemias de arbovirosis han llegado a atender a unos 500 pacientes en el servicio de Urgencias.
Además, dispone de una de las Terapias intensivas más complejas de su tipo, con 14 posiciones, aunque han tenido hasta 19 pacientes en ella, lo que confirma que para aquel que llegue con criterio de una atención intensiva se busca una alternativa.
Resalta Consuegra Otero que prima en la atención la preparación del personal médico, capacitado para el manejo de los pacientes con patologías oncológicas y neuroquirúrgicas.
Específicamente la sala de Neonatología de la institución desempeña un rol importantísimo en la asistencia a pacientes pediátricos.
Hace apenas unos meses, durante la epidemia de Chikungunya, la sala tuvo un desempeño determinante con muy baja mortalidad infantil, aún cuando el virus afectó fuertemente a la población pediátrica y dentro de ella, a los recién nacidos.
EN MEDIO DE LA CRISIS, LA VOLUNTAD
En medio del actual contexto de crisis energética en el país, el “Juan Manuel Márquez” ha trazado sus estrategias para mantener la vitalidad de los servicios y la calidad de la atención médica.
Señala la directora que en estos momentos trabajan con el 61 por ciento de la plantilla aprobada y la mayor parte de los trabajadores, además con una edad avanzada, fundadores de este centro, residen lejos de la institución.
Ante este escenario complejo han reorganizado los equipos, los horarios, han retomado el trabajo a distancia para la discusión de los casos con profesores consultantes, una acción que, explica Consuegra Otero, se hace a diario con el personal de mayor experiencia para poder unificar criterios y tomar decisiones oportunas en pacientes que lo requieran.
Resalta la valía de los trabajadores administrativos, quienes garantizan que el hospital se mantenga operativo en determinadas situaciones. Así, habla del empeño, por ejemplo, del operador de la caldera, el que pone todo su ahínco en que funcione con energía la cocina, el comedor, la central de esterilización o una simple bomba de agua que permita el uso del líquido vital en diferentes áreas del hospital.
En estos momentos disponen de los tres grupos electrógenos, pero fue mucho el tiempo que trabajaron solo con dos, en tanto la mitad del hospital se quedaba sin electricidad. Pero lo más importante era que los niños fuesen atendidos.
Por ello, se compraron lámparas recargables, de manera que en las salas las enfermeras pudieran cumplir los tratamientos y vigilar los pacientes. Hoy, con la activación de los tres grupos se garantiza, incluso, el aire acondicionado de la unidad de terapia intensiva y del salón de operaciones que estuvo afectado.
La directora rememora momentos muy tensos en los que “fue necesario intervenir quirúrgicamente sin disponer de aire en el salón de operaciones, arriesgándonos porque era riesgo-beneficio y no podíamos permitir que el paciente falleciera. Y después a cubrir y a trabajar todo lo que fuera necesario para evitar o disminuir el riesgo de la infección asociada al cuidado sanitario”.
Los daños por la situación energética llegan hasta la transportación de los medicamentos, pues explica Consuegra Otero que “existen dificultades con diferentes medicinas de vital importancia para la asistencia al paciente, lo cual conlleva a hacer nivelaciones entre los hospitales y buscarlas requiere combustible.
A veces no disponemos de él. Igual pasa con los alimentos, con el agua destilada. Aun cuando se nos prioriza por nuestra misión y responsabilidad, hemos pasado dificultades. Dificultades que en un momento determinado pueden afectar a la asistencia directa”.
OXÍGENO QUE ES VIDA
Las decisiones en este pediátrico siempre se colegian, no las toma solo la directora, sino que se discuten en el Consejo de Dirección tras un análisis lógico que permita dar solución a los problemas del día a día, y que implican las salas de hospitalización, la garantía de oxígeno a las unidades, la terapia intensiva, los salones de operaciones y la sala de respiratoria, entre otras.
Esta última es una de las que más movimiento de pacientes tiene en el hospital, sobre todo, porque hasta ella llegan niños con bronquiolitis y otras enfermedades respiratorias que requieren de oxígeno como tratamiento de elección. “Cuando hay un alza de estas patologías, explica la directora, hay que colocar una cama en medio de un pasillo, se coloca, pero al lado lleva un balón. Para ayudarnos llegaron los concentradores de oxígeno.
“Recibimos dos concentradores, de los 100 que se distribuyeron en el país que los ubicamos en el servicio de urgencia. Hoy estamos usándolos para agilizar ese paciente que llega con dificultad respiratoria, con asma, de manera que podamos dejar el oxígeno puro para los de la Emergencia y de la Urgencia que más lo requieren. Destinamos estos concentradores en los aerosoles y disminuye el tiempo de espera del paciente”.

Tras seis meses del impacto del huracán Melissa y en medio de los desafíos logísticos y de disponibilidad de combustible, UNICEF, de conjunto con las instituciones nacionales, ha apoyado la extracción de 29 contenedores y el traslado de insumos esenciales, entre ellos medicamentos y equipamiento médico, que garantizan la continuidad de los servicios especialmente en el Programa de Atención Materno Infantil.
UNICEF ha aportado así a solventar en alguna medida una crisis que afecta sobremanera el sistema de salud pública, sobre todo, en instituciones que velan por lo más sagrado que tiene esta Isla: sus niños.
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