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Siéntete escritor y participa en la VI edición del Concurso de Microrrelatos

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La fuerza de la palabra y el poder de decir mucho en poco vuelven a ser convocatoria en estas páginas digitales.

Cubadebate, Ocean Sur, el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem,  invitan a participar en la sexta edición del Concurso de Microrrelatos, que se organiza desde 2017 en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Haz, de este reto, la oportunidad de compartirnos tus mejores letras. ¡Participa! Los ganadores obtendrán una colección de novedades literarias de varios sellos editoriales, presentes de los organizadores y la posibilidad de publicar tu obra en nuestro sitio web.

¿Cómo convertirte en ganador/a?

Solo debes escribir un texto que no exceda los 1 000 caracteres (sin contar los espacios), a través del cual podamos descubrir al escritor que habita en ti. La temática, libre. No existen barreras entre el papel y tu imaginación.

Que la creatividad, el talento y la originalidad sean tus mejores credenciales a la hora de redactar un cuento, el inicio de una novela o testimonio para la actual convocatoria.

Deja tu propuesta como un comentario en esta entrada. El plazo de admisión concluye el 30 de abril, fecha en que concluye la XXX Feria Internacional del Libro de La Habana.  Serán seleccionados tres premios. Los resultados se darán a conocer el 16 de mayo próximo. 

Contactaremos a los ganadores mediante el correo electrónico que registren al enviar el comentario con su obra.

¿Quiénes integran el jurado?

-Iraida Calzadilla Rodríguez, periodista cubana. Doctora en Ciencias de la Comunicación y profesora de Periodismo en la Universidad de La Habana

-Roger Ricardo Luis, periodista cubano y profesor del Instituto Internacional de Periodismo "José Martí", de La Habana.

-Claudia Alejandra Damiani Cavero, escritora , ilustradora, diseñadora y profesora de diseño . Graduada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.

-Junior Hernández Castro, periodista cubano. Profesor de Periodismo impreso de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Que el miedo no se apodere de ti y anímate a participar. Saca a ese escritor que llevas dentro…

Se han publicado 503 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Jorge Mario González Torres dijo:

    Decisión real
    Fiel a las más rancias tradiciones, cada mañana, María Antonieta se hacía fornicar meticulosamente.
    La semana comenzaba con gentileshombres traídos de la campiña; todos, mancebos de envergadura.
    Muchacha siempre abierta a las sorpresas, los miércoles se regalaba una pequeña orgia inundada de intenciones penetrantes. Los esperados viernes los dedicaba al exotismo y exuberancia de príncipes africanos.
    Al final, harta de tanto entra y sale versallesco, la Reina se refugiaba en su Trianón. Cuentan que eran fines de semana, en exceso, femeninos.
    Su apacible existencia quedó trastocada cuando un día, por fin, el Rey prefirió no ser juez sino parte.

  • Juan G. Ferrer Delís dijo:

    _Pero, ¿dónde están mis aposentos, las cortinas aterciopeladas y mi cama imperial? _preguntó el general español, y nadie le respondió. Asombrado, recorrió con la vista el salón de paredes de piedras atestado de extraños y curiosos. Llamó a sirvientes y criados, ninguno se presentó. Entonces, ordenó a los presentes:
    _¡Coloquen de inmediato la mesa y mi butacón, los cubiertos y las copas, que voy a cenar! _los extraños y curiosos no se dieron por enterados. Se asomó a la plazoleta y sus ojos se desorbitaron_ ¿Han invadido mi fortaleza? _desenfundando la espada gritó_ ¡Guardias, a mí!
    Retumbó el cañonazo y comenzó "La Feria del Libro".
    Este cuento es para el concurso de microrrelatos.
    Juan G. Ferrer

  • Juan G. Ferrer Delís dijo:

    No puse el título de mi cuento:
    EL ESPECTRO DE LA FORTALEZA.
    Juan G. Ferrer

  • Caribu dijo:

    Gracias Mamá. Inmersas en una bulliciosa y alegre multitud, con pasos lentos y ligereza de quién avanza sin otro peso. Cuesta abajo, por la plazoleta, nutrida de géneros y edades diversas, van sonrientes, disfrutando lo que tan ansiosamente esperan cada año.
    Esta ocasión algo diferente matizada al pequeño grupo. Una diminuta dimensión se hacía sentir, navegando por el más cálido y acogedor mar. La suavidad del aire que respira, la turbulencia de la sangre que irriga su vida y sus suaves movimientos. Ahi presente en el 2020.
    Convencidas que el disfrute de la próxima cita, equivaldría a las infinitas combinaciones de vocales y consonantes, cogidas de la mano.
    Más de setecientos treinta días de espera. Ahi está, menudita, de ligero andar, aún tropieza, lleva en sus manitos, un librito de cuentos, una felicidad.
    Hermosa realidad, corretea, lleva letras, números y colores. El sueño de Mamá hecho realidad.
    Los niños son la esperanza del mundo. José Martí

  • Marta Teresita Tarifa Falcón dijo:

    Cuestión de supervivencia
    Todos temían al pensamiento.
    Dondequiera que llegaba, cobraba cientos de víctimas.
    Era peor que la Peste. Para esta ya existían medicamentos, hasta vacunas, no así para él.
    El único remedio era alejarse, aislarlo, condenarlo al más cruento mutismo. No micrófonos, no teléfonos, mucho menos Internet.
    Ya no tenía familiares ni amigos. La inactividad había comenzado a atrofiarlo.
    _ Debo hacer algo urgente _se dijo.
    Y con una contracción desesperada de sus últimas neuronas, se convirtió en un aplauso.

  • Armando Peña Martinez dijo:

    Para el concurso.

    28/04/2022.
    ¨Pequeñas historias no contadas.¨
    Arpen Martz.
    I
    Hoy el día se me antoja largo, las horas lentas y mi mirada es melancólica, reposada. Quizás sean las décadas, que han pasado por mi cuerpo. Los monstruos enfrentados y las batallas libradas en mi mente, pero ¿Qué es la vida . Sino eso?. Hoy pienso en tantos momentos, relatos de las cosas vividas. Caramba, como quisiera contarlas, busco en derredor, esas pequeñas criaturas, llamadas nietos, para regalárselas, mas ellos están ausentes aun en mi vida, Me pregunto ¿Se perderán?, desfilan como pequeños filmes y sin querer distraídamente, recuerdas. Recuerdas cosas que te impresionaron de pequeño y que recordaras siempre, que no olvidaras nunca, recordaras incluso, la primera vez, que diste tu primer beso de amor, a si hay tantas historias, pero las que mortifican no son estas, sino las que nos has contado nunca, se empeñan en provocarte escozor, las que has callado por los motivos que fueren, no por llevarles en silencio, le hayas podido olvidar ¡¿Cuántas!? Las veces que tropezaste o que a veces hasta sin querer hiciste mal, o a sabiendas, Cuantas molestias innecesarias, mal entendidos, desavenencias, rencores innecesarios guardados, ¿Qué diferente hubiera sido el llevar, con alguno que otro y con los que incluso, tropiezas más de lo normal, o sencillamente, marcas en la cola de la guagua o del pan. Y no es que fueras una persona insoportable, desdeñable, imprudente, torpe. No, no. Era solo un gesto, una palabra diferente, ¿Quién sabe? una sonrisa. Pero con esto ¿Cuánto se puede cambiar?, O como la chica aquella con la que te portaste tan mal, y ahora al pasar el tiempo, preguntas ¿Se lo merecía? Que fue, en verdad, sino testarudez e ingenuidad de juventud, ¡¡¿ Cuántas veces hubiera sido más sano, más hermoso!!? Haber dicho, ¨Por favor¨ o simplemente ¨Perdón¨. ¿Donde está ahora, aquello que te creíste? Que en ese momento, te hizo botar fuera, estrujarle en la cara, exponer tu ego ante los demás, tu orgullo, tu falso concepto de hombría, de superioridad, ¿Qué tan importantes o valiosos eran? ¡¡Ah, Ah!! No más que tonterías o estupideces, nada que valiera la pena recordar.
    Ahora miro por la ventana y si porque no, de cierta forma me agobia la soledad, que desde algún tiempo me acompaña, ¿Cuántas cosas mejores me he perdido? Sin querer, vuelve y pasa por mi mente, veo las Matas de naranja, en sus perfectas filas, las voces de los demás jóvenes cerca, ella que aparece, al final de la hilera, mirándote y sonriendo, en su inconfundible uniforme azul y luego el olor de hierba humada, de la tierra húmeda, que se mescla con ardor y nuestra humedad, su mirada fija alegre y satisfecha, sus hermosos y vivos ojos, que al mirar, se roban la luz del atardecer, compartimos esos tres año en esa escuela, compartimos, a nuestra manera, esos momentos de nuestras vidas, después cada cual siguió su vida, como si pasáramos la página del periódico del día anterior.
    Es ahora en este momento que vuelvo a recordar, es curioso, como esos pequeños pasos que damos en momentos antes de nuestras vidas, Esas cosas que debíamos a ver hecho y no hicimos, nos llevan a un destino tan diferente del que pudo ser, lo hice a mi manera y como entendí, pero sin proponérmelo, en vez de hacerme todo el bien que podía, más bien lo que me hice fue mal y si, es verdad, salvo esto que me rodea, no tengo nada mas, peor aún, no tengo a nadie más, hasta el pozo ese que está en el patio, se está secando, también es que ya no llueve como antes, pero qué más da. La casa necesita reparación y no tengo, ningún ánimo, de intentar arreglarle algo.
    Por mi me pasaría, el resto del tiempo, en este asiento, mirando por la ventana, ese patio, el pozo que se seca, a si, sin hacer nada más. ¡¡¿He?!! ¿Qué pasa? Ya va. ¿Quién rayos tocara en la puerta?

    --Hola ¿Que desea?
    ¿Quién será esta mujer desconocida?….Aunque……
    --Déjate de cosas, que soy Yo.
    ---¡¡¡¿Maria?!!!
    ---Mijo, ni siquiera estas en Facebook.
    --¿En qué? ¿Cómo?
    --En Facebook, dale que tenemos un grupo de amigos, de los que estamos juntos en el pre.
    --¿De la gente del pre? No jodas coño, con las ganas que tengo de saber de ….
    --El trabajo que me ha dado encontrarte, a si que ya estoy aquí, Pues ya dale, que tenemos toda la noche para que te pongas al día.
    --Carajo María….Como me has hecho falta.

  • Everardo Solis Hernandez dijo:

    ¡Tú escoges tu lugar en las gradas!
    Estadio repleto de hinchas. Luces brillantes. Celulares encendidos. Gargantas inflamadas de tanto alentar a unos y abuchear a otros. Para todos, el final ha llegado
    El # 10 coloca el balón en el punto cero. Lo mueve. Lo acaricia entre sus dedos. Lo vuelve a acomodar. Mira desafiante al portero quien considera impenetrable su portería mientras este bajo los tres palos.
    Deja el balón en el césped. Se retira unos pasos hacia atrás. La alfombra verde silencia sus pasos. Sus hinchas deliran. Sus oponentes lo abuchean.
    Las manos en la cintura. Las gotas de sudor recorren todo su cuerpo. Mira a su público, un mar de manos lo estimulan. Con ambas manos incita a más aplausos. El campeonato está en sus botines. La gloria de su equipo, de sus fans y su futuro. Está seguro en la victoria, su familia también depende de ello.
    Noventa minutos de duro bregar, de pura agonía. Meses de entrenamientos, juegos, alegrías y sufrimientos. Hoy, hoy es la final, un puntapié y la gloria.
    Le duele todo el cuerpo. Noventa minutos de golpes por todos lados. Tiene las rodillas y tobillos inflamados. El final está cerca.
    El ruido del silbato lo saca de sus meditaciones. Se pasa la mano por el rostro. Quiere aclarar la vista. Mira al portero. Por primera vez en todo el partido se fija en él. Está muy flaco, se dijo, no podrá aguantar el ímpetu de mi pie. Humillare a ese tipo que hoy ha parado todo, se dijo.
    Un breve impulso hacia atrás. De nuevo las manos a la cintura. La decisión. El momento más esperado en su corta y dolida carrera futbolística. El impulso, los aplausos, los gritos, una leve carrera hacia delante. Un leve dolor en la rodilla izquierda. El balón. El pie derecho hace un péndulo hacia atrás. La rodilla izquierda le vuelve a doler. El pie derecho viene hacia delante. Golpe al balón. Balón que sale en dirección a la portería.
    Ambas piernas terminan por fallarle. Cae de rodillas en el césped. Por unos segundos sus ojos solamente ven un verdor. El bullicio del público lo reanima. Levanta las manos hacia el cielo. Mira al portero. También de rodillas en el suelo. Ambas manos en el pecho. Los ojos cerrados.

    Por un lado, los fanáticos enmudecen. Por el otro el clamor es ensordecedor.

  • yhj dijo:

    A los escondidos.

    El día que papá tubo la brillante idea de jugar a los escondidos mamá y yo encontramos la felicidad.

  • Roselaine dijo:

    "Pequeños pasos"
    La voz de Elena me da fuerzas. No la veo pero escucho sus gritos:
    -¡ Dale, tú puedes, estoy contigo!-
    Tengo miedo. Me apoyo a la pared. Me duelen las piernas y no me atrevo a caminar, pero su voz es mi fuerza.
    Así que doy pequeños pasos. Uno, dos, tres, caigo.
    Veo mis sesos mezclados con sangre en el suelo y escucho su voz calmada.
    - Viste, el suicidio no fue tan difícil.-

  • Ihosvany Torres Vázquez dijo:

    El desafío
    Un hilo rojo de sangre reptaba por el suelo y al principio no sabía exactamente de dónde venía hasta que vi tu pierna herida. Te aproximaste sin yo saber por qué hacía donde estaba, te apoyaste en mí como si fuera una muleta y sentí algo cálido en el pecho, como un alivio. Sabíamos que no estaba bien, que no era yo quien debía cuidar tu herida, que los demás nos miraban con disimulado desacuerdo. Pero, sorpresivamente, los desafiaste, no mirándolos fijamente como se hace cuando se desafía a los otros, sino

    • Ihosvany Torres Vázquez dijo:

      Este se envió incompleto por error. Perdón.

  • Ihosvany Torres Vázquez dijo:

    El desafío
    Un hilo rojo de sangre reptaba por el suelo y al principio no sabía exactamente de dónde venía hasta que vi tu pierna herida. Te aproximaste sin yo saber por qué hacía donde estaba, te apoyaste en mí como si fuera una muleta y sentí algo cálido en el pecho, como un alivio. Sabíamos que no estaba bien, que no era yo quien debía cuidar tu herida, que los demás nos miraban con disimulado desacuerdo. Pero, sorpresivamente, los desafiaste, no mirándolos fijamente como se hace cuando se desafía a los otros, sino con una mirada tierna que se posó sobre mi otro hombro, el que me dejabas libre. Y sentí un rubor. Luego, alzaste la vista y me dirigiste la mirada, cómplice, ladeaste la cabeza y me hiciste un nido en tu pecho y yo, sin apenas darme cuenta, aterricé allí, en aquel hueco profundo, también desafiando a los otros, pero tímidamente, mirando al suelo, observando la sangre que manaba de tu herida y que poco a poco se fue convirtiendo en agua.

  • Julio César dijo:

    El pito del Central:
    El batey del Ingenio está rodeado de casas blancas y gente humilde. Se extrañan muchas cosas, el ruido de la molienda en la zafra, los avisos sonoros, los olores de las mieles, el ir y venir de los camiones y carretas. Ahora es un pueblo fantasma. Antes de desaparecer para siempre era una fiesta de trabajo. Ahora solo pelean gallos y perros, todo con mucho secreto porque está prohibido. Este fin de semana trajeron perros hasta de la Habana en buenos carros y con guardaespaldas. Muchos lugareños traen a sus perras para apareamiento con ejemplares de buena raza y pagan por ello. Un vigía alerta en la torre del Ingenio para avisar si viene la policía. Un Turco que vino de Vueltas en una volanta camuflada trajo a su perra Católica para buscar descendencia, andaba loco el Turco buscando su perra perdida. Se formó mucho alboroto y todos miraban a la torre por si había que salir corriendo. En eso la descubren que la tenía enganchada un perro sato, la pobre perra sudaba, trataron de despegarlos pero el pene enorme del sato causaba admiración. El Turco desesperado con ambas manos en la cabeza llamaba al posible dueño hasta que se escucha:
    - Central, calma Central

  • Carlos Martínez Álvarez dijo:

    Good bye Las Vegas
    Es el primer día de trabajo de Ramiro. Apenas tiene 24 horas en suelo norteño para cumplir el sueño de vivir en la ciudad del pecado. Intempestivamente, una ráfaga de balas atraviesa el salón de un lado a otro. Todos gritan en medio de la confusión y el temor. Afuera, un grupo de hombres blancos barbados, apertrechados de fusiles, chalecos, granadas y radios, vociferan: ¡chicanos go home! Otra ráfaga se escucha, pero proviene de otro grupo armado, a diferencia, estos son afroamericanos y latinos atacando a los barbudos. Y justo cuando parecía calmarse la situación, aparece el ejército disparándole a ambos bandos. En ese instante, Ramiro recordó los días previos al viaje recostado en la hamaca del patio, frente al mar, mirando la partida de los pescadores hacia la faena. Fue cuando decide correr entre la balacera para ir detrás de los coyotes que lo llevaron al país de las maravillas para que lo regresen a casa.

  • Omar Alejandro dijo:

    La puerta estaba abierta a sus espaldas. Se veía nerviosa, su rostro traía una expresión de terror. Había salido hacía dos horas ya, y en tan corta travesía la vida le había cambiado. Hacía dos horas tenía una vida, un esposo y un hogar. Ahora, sin embargo, lo único que le quedaba era un enorme dolor en su pecho… y un cadáver, un cadáver en el piso de su sala. Trató de calmarse, pero no lo logró. Veía el cuerpo en el suelo, yaciendo sobre su rostro, nadando en una piscina de sangre, y se preguntaba si sería él, el hombre al que amaba. Tenía todas las proporciones: gran tamaño, cabello castaño, brazos peludos como de oso. Aun así, no podía estar segura, después de todo, estaba bocabajo. En la fría mano del muerto había un papel: “Si muero, no he muerto en vano, he dado mi vida por ti”. Una mano igual de fría se posó sobre su hombro, no reaccionó con tibieza, tomó un cuchillo de su bolso y lo clavó en la barriga de quien fuera que estuviera a sus espaldas. Un suspiro la sorprendió y cuando se dio la vuelta, su esposo caía al vacío con el arma encajada en su panza.
    – ¿Y tú, por qué estás aquí? – preguntó su compañera de celda. Ella levantó la mirada y no pudo contener la lágrima. Hay errores que se pagan. Su esposo mató a su amante, y ella mató a su esposo. Todo fue un mal entendido.

    • Leydi Castro dijo:

      Wow, impactante, me encanto.

  • Carlos E. Morciego dijo:

    Fundamentación del minicuento: En la novela El Idiota (1868) Fiódor Mijáilovich Dostoyevski se burla de la sociedad rusa de su tiempo. Este idiota, es un ser bueno desacostumbrado a las maldades. Esta novela sirvió de inspiración para el Minicuento "Idiotas Metaversicos"; son jóvenes que se dejan llevar por tendencias maliciosas de las redes sociales del Metaverso en expanción. Influenciados a su vez por el aislamiento que provoca el uso inmersivo de Celulares o Móviles, cada día más potentes y sofisticado
    ★Minicuento "IDIOTAS METAVÉRSICOS". Autor: carlos3ro@nauta.cu
    Un día cualquiera de la generación 5G. Todos están ocupados con sus Móviles, tan ocupados que solo reconocen como reales a las personas que aparecen registradas en el METAVERSO, y pueden interactuar con ellas. "Las demas"... ¿es que acaso puede algún idiota pensar que existen otras personas?. FIN

  • Raquel Perez dijo:

    Corría el año 19…..y que mas da.
    El trillo se hacia interminable bordeando siempre la cerca de piñones que comenzaban a florecer. Acompañados por los olores silvestres, el trinar de algún pájaro y el sonido del silencio, tres niños delante, uno en brazos, otro por nacer y la voz, aquella voz que mas que escuchar se sentía….”Quiero morir, quiero morir, quiero morir”: mi madre: vientre fecundo, maltratada, despreciada, abandonada hasta por sus propios padres. 26 años, 5 hijos, la epilepsia consumiéndola: su pecado: Haberse fugado con aquel hombre entrado ya en años que acudía cada temporada con la mula cargada de cazuelas, estropajos, manteles, cortinas, juguetes, joyas, alfombras “traídas de oriente”, “sedas de la china”...
    Siempre me he preguntado como pueden llegar tantas cosas en un solo animal.

  • Carlos E. Morciego dijo:

    Minicuento "IDIOTAS METAVÉRSICOS". Inspirado en la novela El Idiota (1868) Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, y en los jóvenes que se dejan llevar por tendencias maliciosas de las redes sociales.

    - Es un día cualquiera de la generación 5G. Todos están ocupados con sus Móviles, tan ocupados que solo reconocen como reales a las personas que aparecen registradas en el METAVERSO, y pueden interactuar con ellas. "Las demas"... ¿es que acaso puede algún idiota pensar que existen otras personas?. FIN

  • Arelys Álvarez dijo:

    Los libros de mi vida
    Era una niña campesina, con su ingenuidad y sus sueños. Una niña que supo distinguir desde temprano que había nacido en una gran familia, unida, pendiente de sus estudios, colaboradora, leal. El campo y la pobreza no eran impedimentos para que todos, mis hermanos y yo, saliéramos adelante gracias a la ayuda permanente de nuestros padres.
    Desde que aprendí a leer lo hice vorazmente, sin distinción de géneros literarios, ni autores, ni épocas. Recuerdo que a los 9 años ya me había apoderado del Decamerón, uno de los tantos tesoros que teníamos en un librero pequeño, pero fabuloso. Lo hice burlando la vigilancia de mi mamá, que consideraba, creo que con algo de razón, que no era un libro para una niña de mi edad. Puede decirse que era una niña precoz, siempre me comporté de forma más madura de lo que le correspondería a mi edad. Pero el destino quiso que, de golpe y con un buen porrazo, tuviera que crecer y madurar en demasía, sin que me lo hubiera propuesto. Solo tenía 11 años, muy pocos para entender por qué la vida me ponía tan dura prueba.
    Algunos sucesos vienen a nuestras vidas de golpe, así, sin esperarlos; esos son los que nos toma más tiempo entender y procesarlos. Y en ese ir y venir de acontecimientos me ha llevado muchos años entender algunas cosas, mis miedos, por ejemplo. Con lo vivido, todo se mezcla, el mundo se oscurece y se pierden nociones. Pero, a mis casi 56 años, hay un recuerdo latente, vívido, del día en que, para desgracia mía y sin merecerlo, fui presa fácil de un abusador.
    Estoy segura de que, si no hubiera encontrado refugio en los libros, no hubiera podido ni entender ni superar. Me sumergí totalmente en el mundo de la literatura. Los libros me guiaron, me calmaron, me brindaron consuelo. En ese tiempo viví en una isla desierta con Los náufragos del Liguria y en las lúgubres calles de Oliver Twist. Disfruté la inocencia de Tom Sawyer y el mundo mágico de Alicia, en su país de maravillas. Recorrí las montañas del Escambray siguiendo a Pancho Ruta y Gil Jocuma, de la mano de Samuel Feijóo. Viví intensas aventuras en épocas diferentes, todo gracias a los libros que mis padres compraban incesantemente para mí.
    Todas y cada una de las anteriores son razones para que haya hecho de la literatura mi mayor pasión y disfrute. A pesar de lo rudo que la vida me trató en algún momento, nunca dejé de buscar, de aprender y de superarme. Alegrías, refugio, disfrute, viajes alrededor del mundo, enriquecimiento de mi vocabulario, contribución a mi profesión, todo eso me han proporcionado los libros que por mis manos han pasado. A los que leí, a los que estoy leyendo y a los que leeré, doy gracias infinitas.

  • Carlos E. Morciego dijo:

    Minicuento "IDIOTAS METAVÉRSICOS". Inspirado en la novela El Idiota (1868) Fiódor Mijáilovich Dostoyevski. y en los jóvenes que se dejan llevar por tendencias maliciosas de las redes sociales.
    "IDIOTAS METAVERSICOS" Es un día cualquiera de la generación 5G. Todos están ocupados con sus Móviles, tan ocupados que solo reconocen como reales a las personas que aparecen registradas en el METAVERSO, y pueden interactuar con ellas. "Las demas"... ¿es que acaso puede algún idiota pensar que existen otras personas?. FIN

  • El Jabalí dijo:

    La prueba de Español.

    Ha llegado el día del examen de Español y más que una prueba parece una sesión de tortura: " Redacte una composición de tres párrafos que contenga diez palabras con la letra G". Sólo eso. Se nota la conmoción en la clase. No está el temido análisis gramatical, ni la interpretación de tal o más cual poema escrito por César Vallejo.

    Pienso en palabras con la dichosa letra: gorrión, lagartija...desgracia es la que más repito. ¿Pero cómo enlazarlos coherentemente, respetando sintagmas y complementos, coordinación y fluidez? Siento envidia por Góngora quien armado más de valor que de acero hubiera puesto fin a este martirio, Unamuno habría hecho otro tanto...si yo fuera Cervantes, suspiro.

    Miro el reloj, me parece verlo encapuchado y con una guadaña en su minutero. El profesor se acerca a mi mesa. Me va a retirar el examen sin que yo haya redactado una composición de tres párrafos que contenga diez palabras con la letra G.

    • La Proji dijo:

      Felicidades Jabalí, muy creativo tu microrrelato. Me pusiste a contar las palabras con G.

  • JIG dijo:

    FANTASMAS...

    - Como estas amor ?

    - Tu tienes que estar loco!

    -Llamame ahora..

    - No quiero. Estoy con dolor de cabeza desde anoche.

    -Dios mio!

    -No te preocupes, llevas horas sin saber de mi , puedes perfectamente seguir así.

    - Sabes tambien que he pensado en ti... cada segundo que no te he hablado.

    -No te preocupes. Chao.

    - Oyeee... Tambien estuve esperando tu llamada...

    -No quiero escribir. No te preocupes.No quiero que te involucres ahora en nada. Ya no hace falta. Ya tengo controlada la situación.

    -Controlada ?. No me digas que no me preocupe.. estas con dolor...

    - No hagas cosas por mi y menos si no te lo pido.

    -Amor..cada vez que te escribo o te hablo es como si me desgarrara el corazon..

    - No quiero hablar.

    -Es que no te das cuenta. No es posible renunciar a algo que no se aparta de tu mente.
    No quiero q me castigues por no comunicarme contigo ayer.. fue un dia terrible para mi. Y aun estaba triste por lo que hablamos. No me conformo...

    - Sabes muy bien que desde anoche cerraste comunicación conmigo porque no te gustó lo que te dije , esperé se te pasara... pero ya ves, ahora soy yo quien no quiere hablar.

    -Es verdad..Asi fue...pero...

    -Cuídate . Bye

    -Entonces...???Me quedo con ese "Bye"...y ya..? "Cuidate"..??? Eso es lo que quieres decirme..?

    -Luego hablamos.
    - ....

  • Daysi dijo:

    Saurios

    Dominic entró despacio y callado, pero contento. Se acercó a su abuelita y le susurró al oído:
    - Abu, ven y no hagas ruido, que allá afuera hay un bebè de dinosaurio.
    Ella lo carga con cariño, y va hacia el sitio que el niño le indica. Observa con una sonrisa el lagarto que reposa en una pequeña roca del patio. Y no puede dejar de pensar que, de cierta forma, el niño tiene razón.

  • Julieta dijo:

    Todo comenzó con la unión de Marcelina y Antonio, en el batey de un central azucarero en el centro del país.
    Antonio, natural de España, siendo muy joven, llegó a Cuba a mediados del siglo XIX en un barco mercante. En aquella época emigraban hacia América, en busca de un futuro próspero. Era el maestro carpintero del central. Por las tardes se sentaba pensativo, recordando a los seres queridos que había dejado tras cruzar el océano, sin saber cuándo volvería a verlos. Solo el consuelo, de ponerle a sus hijos, los nombres de sus hermanos y padres que quedaron en su país natal.
    Marcelina, era una mulata de talla alta, tanto en estatura como en su carácter, la que conocía por su familia las consecuencias de la esclavitud. Era la comadrona del poblado, a cualquier hora salía con su maletica, en secreto y sin decir nada, porque en esa época, el momento del parto se hacia con mucha discreción.
    Ambos formaron una familia con 13 hijos, que fueron educados con disciplina, respeto, honestidad y sencillez, valores que han continuado de generación en generación.
    De pequeña mi abuela, hija de ese matrimonio, me contaba las anécdotas que dan inicio a esta historia.

  • Beatriz Soto dijo:

    Escapemos de la realidad

    Danilo se movía inquieto en el pasillo del abarrotado ómnibus, no hacía más que mirar la hora. Estaba un poco desesperado por llegar a su parada pues tenía una cita con su novia y no quería llegar tarde.

    Sin embargo, no había podido evitar bajarse antes para comprarle unos chocolates; así podría regalárselos a la bella muchacha junto con la rosa que traía en su mano. Las rosas eran las favoritas de Gabriela, y Danilo siempre le regalaba una cada vez que se veían a las tres de la tarde en el parque cerca de su casa.

    Enamorado de Gabriela desde que tenía memoria y ahora llevaban juntos casi dos años, ¿quién lo diría?. Cada vez que regresaba del tecnológico iba a verla al parque y allí tenían las mejores citas. Después de todo, ¿qué más necesitabas para que una cita fuera perfecta? Solamente mucho amor, flores, en este caso chocolates, y a veces un buen libro o una nueva lista de canciones.

    Lástima que no iban juntos a la escuela, pues la verdad era que la muchacha había desarrollado una enfermedad respiratoria muy delicada y por eso sus padres decidieron dejarla en casa a que recibiera su educación allí.

    A Danilo no le importaba mucho, siempre y cuando pudiese verla todos los días a las tres.

    —Gabriela, ¡estoy aquí! —gritó con alegría cuando llegó al lugar junto al árbol que se había convertido en su sitio especial.

    Incluso habían rayado la corteza del gran sauce llorón para dejar grabados sus nombres encerrados en un corazón; tarea difícil, pero no había quedado tan mal.

    La muchacha alzó la vista y sonrió con timidez; el típico sonrojo en sus cachetes era la perdición del pelinegro. Como estaba sentada leyendo un libro, él se arrodilló a su lado y depositó un suave beso en aquella colorada mejilla; luego se dispuso a entregarle la rosa y los chocolates.

    —Aaw, Dani, ¿me trajiste chocolates? —exclamó ella emocionada—. ¿Por qué me consientes tanto?

    —A ver… —consideró el pelinegro— ¿Será porque te amo mucho?

    La sonrisa de Gabriela se ensanchó aún más, y a pesar de su timidez terminó besando a su novio en la boca.

    Danilo nunca se cansaría de sentir aquellas mariposas en el estómago y su corazón bombeando hasta querer salir de su pecho cada vez que recibía un beso de su linda novia.

    Luego de comer algunos chocolates, se acostó sobre el césped y colocó su cabeza sobre el regazo de la muchacha, quien continuó leyendo plácidamente recostada al tronco del gran sauce que les brindaba suficiente sombra.

    —Gabi… —llamó él después de unos minutos y la muchacha emitió un sonidito en señal de que le escuchaba—. ¿Nunca has pensado en irte de aquí? ¿En escapar de todo esto?

    —¿A qué te refieres, Dani?

    —Yo podría trabajar y ahorrar lo suficiente para irnos a la capital. Solo tú y yo.

    La muchacha dejó el libro sobre el césped para prestarle mayor atención a su novio.

    —¿Qué hay de mi enfermedad? No podría…

    —En la capital hay mejores médicos, mi amor; seguro te ponen un nuevo tratamiento y todo —diciendo esto se incorporó y se sentó frente a ella—. Quiero que estés bien. ¿Recuerdas cuando fue nuestra primera vez y tuviste uno de tus episodios de faltas de aire? Me asusté muchísimo. C-Creí que… que había sido mi culpa… Y-Yo…

    —Para, Danilo, no te tortures por eso —pidió ella—. Sabíamos que era un riesgo y lo que podría pasar.

    El pelinegro la miró apenado pero enseguida recibió un tierno beso de la muchacha.

    »No me arrepiento de nada —confesó ella—. Quería hacer el amor con mi novio y mi enfermedad no me lo iba a impedir. Ya me ha robado muchas cosas.

    Se volvió a sonrojar por lo que dijo pero a Danilo le encantó.

    —Bailemos… —dijo él de pronto.

    —No hay música, bobo.

    —¡Claro que sí! —Y sonriendo sacó su móvil y sus audífonos del bolsillo de su pantalón—. Ven.

    Una vez que ambos se levantaron, el chico colocó uno de los auriculares en la oreja de su novia y el otro en la suya. Una suave melodía con un piano de fondo comenzó a sonar en sus oídos. Entonces, Danilo llevó las manos de Gabriela hasta su nuca y luego colocó las suyas alrededor de su estrecha cintura.

    Se movían con lentitud y probablemente ni siquiera era al compás de la música, pero en realidad no importaba. Esta era su pequeña burbuja de cristal y eso nadie podía arrebatárselo.

    —Te amo mucho, ¿lo sabías? —Él acercó más su rostro al de la muchacha.

    —Lo sé… yo también te amo mucho…

    Y el dulce beso que compartieron era la promesa de que siempre estarían juntos.

    …………………………….

    —Señor Arrieta. —El joven de anchos hombros y uniforme blanco llamó la atención del anciano.

    —Por favor, no haga esto —pidió el hombre—. Mi nieto es lo único que tengo. Él… no le hace mal a nadie.

    —Señor Arrieta, su nieto está enfermo. Esto no puede continuar así —habló con firmeza el joven—. Sé que los padres de la muchacha no pusieron ninguna denuncia porque fue solo un acto inocente, pero los vecinos se están quejando por el comportamiento extraño de Danilo.

    —Es que la muerte de la muchacha es muy reciente —justificó el mayor—. Esta es su manera de enfrentarlo. Ya se le pasará.

    El joven doctor delante de él no hizo más que torcer el gesto y observar por la ventana de la humilde casa.

    —Lo lamento mucho, señor Arrieta —dijo con un largo suspiro—. Su nieto necesita tratamiento médico. En nuestro centro lo cuidaremos bien y le ayudaremos a superar su condición. Confíe en nosotros.

    El anciano terminó resignado. No había nada que hacer. Se acercó al joven doctor y observó también por la ventana.

    A lo lejos se podía ver al pelinegro bailando solo en el parque junto a un viejo sauce llorón…

  • Daysi dijo:

    El guía y yo

    El camino es demasiado estrecho, pero él sigue las pistas que le dejó su abuelo. Las marcas, a ambos lados de la vía no son simétricas, aún cuando lo parezcan. En las noches se hace más fácil el andar, a pesar de los peligros que se adicionan a la oscuridad, pues se aprecia una luz que le muestra su destino allà a lo lejos. Por eso prefiere avanzar bajo las estrellas.
    Grande la carga que lleva, grande y valiosa. Quien lo observa no lo nota, porque la carga va en el alma, en el corazón...se llama "convicción" y invisible a los ojos.
    Sigue feliz, a pesar del ya cotidiano esfuerzo y los tropiezos. Cada jornada lo acerca a la meta, a su cielo: al futuro. El sendero se inunda de vez en vez, cuando mentes pequeñas hacen falsas señales de humo, por eso debe mantener clara y limpia su aura. No puede (ni quiere) permitir que los cantos de sirena desvirtúen la realidad o espanten los sueños.
    Los obstàculos siguen creciendo en la senda, aparecen como fantasmas, pero él sabe que sólo son espectros; basta tener los ojos bien abiertos.
    Él no va solo. Yo lo sigo. Yo soy cientos, miles, millones. Lo acompaño y lo escolto porque lleva una estrella en la frente, estrella como diamante, y emana paz y luz para las almas.
    Hay muchos como èl, aunque no todos hacen refulgir sus estrellas. A veces no les es posible, simplemente porque estàn rodeados de seres que al màs mínimo atisbo de fulgor se aterran (pensando que es fuego)....y les ponen arena y agua para sofocarlo.
    En fín: yo lo sigo. A mi guía, a su estrella. Y èl sigue la luzdel faro de los ancestros, de los héroes, de los que dieron todo por la paz. Yo soy el pueblo de Cuba, marchando con mi guía al futuro.

  • María G dijo:

    Desempleo

    - ¡Ño! Se me ha pasado el día entero y no he hecho nada.
    Se deslizó inquieta de un lado para el otro. Suspiró con el cansancio de quien se pasa un día en blanco.
    - Aquí la cosa cada día está peor. –Pensó para sí.
    Siguió andando sin rumbo fijo.

    La despertó el alboroto alegre de los niños entrando en la escuela. Correteaban y jugaban sin descanso.
    ¿Qué diablos hago yo aquí?- Pensó y decidió abandonar el lugar rápidamente, cuando fue interceptada por una compañera de oficio.
    ¡Eh! ¿Qué haces aquí? ¿Te volviste loca?
    Le dijo tirándola del brazo con brusquedad.
    No sé qué me pasó, de momento desperté aquí.
    Te noto contrariada.
    ¿Cómo iba a estar? Ayer tuve un día de perros, no pude hacer nada. ¿Y tú? ¿Hiciste algo?
    ¡Nah! Lo de casi siempre, un viejo.
    No te quejes. Mira, yo hace días que no hago nada, aquí cada día la cosa está peor.
    Sí, es verdad, pero ¿Qué vas a hacer?
    No sé. He pensado en irme. Quizás para el África, el Medio Oriente…
    Sí, creo que es lo más prudente, vamos.
    Cada parca cogió su guadaña y se alejaron solapadamente en busca de alguna víctima fatal.

  • Elena Cirelli Sánchez dijo:

    El Covid 19 y la muerte

    Como todos sabemos hay un virus muy peligroso que mata a las personas sin piedad, pero lo que nadie sabe es que la Muerte se comunica con el y ha intentado convencerlo de que no lo haga, sin lograrlo. La muerte intentaba que no se infectara su mejor amiga Vida, y contagiar a todas las personas de este planeta.Pero la muerte no se ha llevado a todas las almas que este virus pidió. Un día el se dio cuenta y la enfrentó.
    - Muerte- dijo Covid 19 enojado.
    -?Que desea señor virus? - dijo Muerte con sueño porque se pasó toda la noche buscando almas.
    - ? Por alguna casualidad no has llevado todas las almas que te ordené?- dijo el virus, más enojado.
    - No señor, nunca lo haría- dijo Muerte en forma de burla.
    -Ajaja, que risa,pues es muy claro que te saltastes unas mil- dijo el virus señalando un papel con los nombres que le ordenó.
    - Señor, solo son unas mil , no sea dramático- dijo Muerte riéndose.
    -Te delatastes, te iba a perdonar, pero por hacerte la payasa voy a contagiar a tu amiguita Vida- dijo Covid 19.
    - No señor, no lo haga, perdóneme- dijo Muerte suplicando.
    -No,no y no ya no hay vuelta atrás - dijo Coronavirus riéndose victoriosamente.
    - No lo harás me cansé de obedecerte- y se puso su vestido negro con su gorro.
    - Uyy, que miedo mira como tiemblo- dijo Covid 19 burlándose.
    - No se ría , ahora verá- y Muerte sacó la vacuna de su gorro.
    - ? Qué?, pero si todavía no ha salido-
    -Si, lo sé , pero aprendí como viajar en el tiempo y así conseguí Soberana- dijo Muerte.
    -Por favor , no lo hagas, ? que tal si solo matas 10 personas por día?- suplicò el Coronavirus.
    - Lo siento pero como dijistes ya no hay vuelta atras- dijo Muerte mientras le rociaba la vacuna al virus.
    Y así fue como la muerte derrotó al Covid 19 y ya no tuvo que llevarse más personas .Además , no vio más gente sufrir, y al contárselo a Vida ella se puso tan feliz que organizó una gran fiesta

    FIN

  • Albio Lezcano Gonzalez dijo:

    AL LEZ: Dijo
    El cuento se llama: COYOTES DEL CARIBE.
    El relato es puramente de ficciòn. Trata sobre le drama de una madre que se lleva a su hija pequena con implante cloquear a la aventura de cruzar fronteras con el fin de llegar a Estados Unidos. Lo azaroso del viaje, le afecta el funcionamiento del equipo elestronico a la niña, la que cae en un estado de depresiòn y angustia po no escuchar escuchar los sonidos a los que estaba acostumbrada.......
    Para conocer el desenlace hay que leer el cuento.

  • Anate Rivera dijo:

    EL SOLDADO ARREPENTIDO
    Regresaba del colmado de la aldea con las pocas provisiones conseguidas. Al sonido crujiente de piedras del sendero bajo mi calzado se unió un tímido gemido. Me detuve por distinguir si humano o animal. Algunos pasos más y un pequeño rodeo al matorral me permitieron descubrir a un soldado tumbado de costado y encogido, las rodillas contra el pecho. Se asustó al verme allí parada, enterró la cabeza entre los hombros y rompió a llorar. No era un soldado profesional, ni siquiera portaba un arma, sin duda era uno de los tantos reclutados para frenar el ataque del ejército ruso. Se incorporó con mi ayuda y toda la mugre cenicienta congregada en rostro y manos. Me siguió hasta la granja, donde le serví un vaso de agua bebido con desatino. Solo sabía repetir que por error había abatido a uno de los nuestros, y que por eso se deshizo del fusil y luego huyó del campo de batalla de Járkov. Sofocado el sollozo, le ofrecí un trozo de pan y queso, no sin antes dejar correr el agua del fregadero para que lavara sus manos. Y ahí, bajo el chorro, y debajo de la suciedad, empezó a relucir una alianza labrada. Liberé entonces un grito y reculé horrorizada. Era idéntica a la mía.
    Anate Rivera.

  • Dayana Hernández Velázquez dijo:

    Transtorno disociativo
    Todo está en penumbras y sólo puedo escuchar el sonido de mi propia respiración. Afuera llueve a cántaros. Estoy bajando las escaleras y al llegar al final resbalo con algo y caigo al suelo. Tal vez ha llovido tanto que el agua terminó entrando, estoy en un charco. Entonces me golpeó el fuerte olor a hierro y percibí en mis manos la pastosidad que no es propia del agua.
    Busqué el interruptor y mi salón parecía un mural abstracto, una familia entera...
    Corrí escaleras arriba y busqué mi rostro en el espejo, no me había tocado la cara, y las gotas y manchas que ahí habían no me sorprendieron. Me acerqué más y busqué mis pupilas
    -¿Cuál de todas fue? ¿Cuál lo hizo?

Se han publicado 503 comentarios



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