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En pocas palabras: Participa en nuestro V Concurso de Microrrelatos, un lustro con el poder de lo breve

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La fuerza de la palabra y la grandeza de lo breve vuelven a ser convocatoria en estas páginas digitales.

Cubadebate, el Instituto Cubano del Libro (ICL), Ocean Sur, la Asociación Hermanos Saíz (AHS), Claustrofobias y Cubaliteraria invitan a participar en la quinta edición del Concurso de Microrrelatos, que se organiza desde 2017 y este año dedicamos a las vivencias en tiempos de COVID-19.

Haz, de este reto, la oportunidad de compartirnos tus mejores letras. ¡Participa! Los ganadores obtendrán una colección de novedades literarias de varios sellos editoriales, presentes de los organizadores y la posibilidad de publicar tu obra en nuestro sitio web.

¿Cómo convertirte en ganador/a?

Solo debes escribir un texto que no exceda los 1 000 caracteres (sin contar los espacios), a través del cual podamos descubrir al escritor que habita en ti. Encuentra en la escritura la libertad que ningún confinamiento puede arrebatarte y compártenos cómo has vivido este difícil tiempo de pandemia.

Que la creatividad, el talento y la originalidad sean tus mejores credenciales a la hora de redactar un cuento, el inicio de una novela o testimonio para la actual convocatoria.

Deja tu propuesta como un comentario en esta entrada. El plazo de admisión concluye el 31 de marzo, fecha en que se conmemora el Día del Libro Cubano y el aniversario 62 de la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, a las puertas de festejar los 54 años del ICL (el 27 de abril).

Letras que salvan: (Pre)textos para contar tu historia

El jurado estará integrado por reconocidos escritores a propuesta del Instituto Cubano del Libro. Serán seleccionados tres premios. Los resultados se darán a conocer el 7 de junio próximo, Día de los bibliotecarios y las bibliotecas en Cuba, en recordación del periodista e historiador que se considera padre de la bibliografía cubana, Antonio Bachiller y Morales.

Contactaremos a los ganadores mediante el correo electrónico que registren al enviar el comentario con su obra.

En el contexto del Espacio Virtual del Libro en Cubadebate, iniciado el 15 de febrero y a celebrarse durante todo 2021, será este un momento especial para romper, desde la libertad y el poder de la literatura, el encierro al que nos ha obligado la COVID-19. Ocasión, además, para premiar el talento de quienes sueñan y salvan con la virtud de sus letras.

Se han publicado 983 comentarios



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  • Omar Fernandez dijo:

    No te duermas, EL sigue ahi...

  • Nikita dijo:

    A veces deseara no tener tan buena memoria, que los detalles no vinieran a mi mente con tanta facilidad. Cierro los ojos y puedo recordar cada fecha... cuando empezó, cuanto duró, incluso el momento exacto en que se fue todo a la mierda. Eran tantos espacios marcados en mi tiempo como si de un puto calendario de 10 meses de duración se tratase.
    Este encierro lo magnificó todo, los recuerdos, el primer beso desbocado que dimos con el corazón, la esperanza de haber encontrado al fin lo que tardó en llegar 5 años; el inicio de mi supuesto cuento de hadas, si, imposible olvidar la dicha y la satisfacción plena. Sin embargo no existieron muchas peleas, tampoco decepciones absurdas, ni palabras crueles más altas o bajas... Era mi Oasis en medio del desierto; pero como pasa casi siempre con los Oasis resultó ser un espejismo, y cuando tragas arena pensando que es agua, raspas tu garganta dolorosamente. El aislamiento nos fue consumiendo y todo se derrumbó. Aparecieron enemigos externos, pánicos extremos, demonios internos.
    Nos caímos del pedestal. La vida nos golpeó con un Karma del cuál aún busco el motivo. Pero aprendí, sí lo hice, y volvió a mí esa frase que alguna vez leí... "Nunca dejes que nadie sea tu todo, porque cuando se valla... no te quedará nada"

  • Hirel Campos dijo:

    ¿Anochece, o acaso amanece? La misma pregunta que a cada momento juega con mi mente. Los segundos, los minutos, las horas se suceden como cruel tormento a una espera que nunca acaba, o que nunca llega. Cada sonido, cada rincón del espacio donde existo, abruma de manera absoluta. No hay reposo, las imágenes pasan por mi cabeza, se suceden como historias pasadas o como pasajes extintos, borrosos. ¿Existiré de veras? ¿Viviré acaso? No queda mucho más, la espera se dilata, se agiganta, parece cada vez más inalcanzable.

  • Hirel Campos dijo:

    ¿Anochece, o acaso amanece? La misma pregunta que a cada momento juega con mi mente. Los segundos, los minutos, las horas se suceden como cruel tormento a una espera que nunca acaba, o que nunca llega. Cada sonido, cada rincón del espacio donde existo, abruma de manera absoluta. No hay reposo, las imágenes pasan por mi cabeza, se suceden como historias pasadas o como pasajes extintos, borrosos. ¿Existiré de veras? ¿Viviré acaso? Corro tras ese alo de luz que veo cada vez más lejano... y faltan las fuerzas, se desvanece el aliento, se escapa la vida tras un suspiro interminable... pero llega al fin el principio anhelado, el final absoluto, el nunca, el quizás...¡Amanece!

  • Lisset Rubier Fernández dijo:

    Hace unos días comencé una lista de deseos, algo así como metas, planes a largo y corto plazo, sueños que quizás no se cumplan y otros tan cerca, como graduarme de Médico en unos meses, en fin, algo para ocupar mi mente quizás, solo que después de tanto escribir, de desear conocer el mundo y cosas así me he dado cuenta de que a mi lista de deseso le falta lo que más deseo , que ironías no? . A mi lista de deseos le faltaba el poder caminar por la calle sin mascarilla y que todos vean lo bonita que estoy hoy, responder de forma efusiva al ver un viejo amigo para darle besos y abrazos, poder salir de fiesta con mis amigas y bailar hasta el amanecer , poder mostrar un bello labial... También le faltaba a mi lista visitar a mi abuela cuando me entre el deso , ver a mis padres los fines de semana y no cada 8 meses o volver a tener mi rutinade ejercicios y terminar la tarde falando portugués en mi clase de idiomas.. En fin, a mi lista le faltaba lo más importante que es que esta vida nuestra siga normal, que no parezca que el mundo dejó de girar ,que la casa me quiere apresar, quiero que para todos el sol vuelva a brillar

    • Nikita dijo:

      Hermosoooo!! Me encantó!!

  • NICASIO VAZQUEZ (V.C.) dijo:

    ¿Acaso fue realmente un fraude? Había laborado varios años en cargos que requerían el título de Ingeniero Agrónomo, pero siempre se las arregló para que lo aceptaran por sus conocimientos, sin mostrar el documento oficial. Llegó el momento de tener que enfrentar una auditoría y una acusación por fraude, de graves consecuencias. Una comisión visitó la Universidad. Tras una minuciosa búsqueda, un viejo profesor llega al fin con el expediente del alumno, donde aparecía hasta la última nota aprobada excelentemente, más un proyecto de tesis que nunca fue discutido. El apenado trabajador expuso las razones por la que no discutió su tesis. “Con una gran tristeza explicó que tras la muerte de su padre, su madre había dedicado íntegramente su vida, su trabajo como doméstica, lavando y planchando, para que su hijo se graduara, pero lamentablemente, ella falleció tres días antes de la discusión de la tesis. El joven, abrumado, le había hecho la promesa ante su tumba, de que jamás colgaría el título en su vivienda sin que ella hubiese podido verlo ni disfrutarlo”. Le escucharon en silencio. A pesar de aplicársele lo establecido, todos se preguntaron ¿Acaso fue realmente un fraude?

  • Minna Blanco Salazar dijo:

    Y comenzó el juicio. Presidía la sala mi ilustre conciencia. Se hizo entonces la pregunta de rigor.
    Que como me declaro por ser un alma solitaria?
    _ Culpable

  • SGJ dijo:

    Mensaje a un hermano:
    Ayer no pude asistir a nuestro encuentro diario, por favor, asómate por la ventana, necesito nuestro abrazo a distancia diario.

  • José Antonio Quintana Veiga dijo:

    Sir Francis Drake recibió a su lugarteniente en la cama, no sin antes dar a todos sus sirvientes la orden de salir del camarote. Baskerville arrimó una silla al lecho donde yacía su jefe y prestó su atención. El famoso corsario inglés estaba en pésimo estado de salud y apenas podía alzar la voz. Tampoco convenía, pues lo que había planeado era sólo para consumo de su amigo. Comenzó asegurándole que moriría en breve, pero que era conveniente esconder el hecho para evitar que la flota que comandaba, unos veintiocho barcos, se dispersara al saber sus respectivos capitanes la mala noticia. Sólo unidos era posible derrotar, o al menos igualar, a la flota española que los perseguía, en un combate que sería imposible evitar en las cercanías de la isla de Cuba. Estaban cerca de Panamá, pero debían hacerle creer al almirante español que intentarían cruzar al Atlántico por el Paso de los Vientos, y luego, en una maniobra bien calculada, girar al oeste a la altura de un cayo muy largo que está al sur de Cuba y cruzar por el Canal de Yucatán. Las corrientes del golfo de México, impetuosas en esa época, los ayudarían a escapar. Le rogó escuchar atentamente las recomendaciones de Diego Grillo, un corsario cubano entrenado personalmente por él desde hacía veinte años, y que capitaneaba una de las mejores naves. “El cubano conoce la zona donde debes maniobrar como el puente de su navío, y es muy inteligente, no lo subestimes”, dijo el gran corsario ya en un hilillo de voz. Eran las diecinueve horas del 17 de diciembre de 1595.

  • Luis Alberto Leal Cabrera dijo:

    REMORDIMIENTOS
    Soy un espíritu libre, sin materia, etéreo. Puedo sentirlos y verlos a todos, pero ellos no a mí. No soy ya ni humano, ni animal. Mis contornos se desdibujaron hace tiempo, ya no hago movimientos a mi voluntad, no siento frío, ni dolor. No puedo comunicarme con otros de mi especie, ni de ninguna otra, al menos de manera convencional. Antes no, antes era diferente. Era una criatura terrenal, tenía un par de alas grises que estiraba a mi voluntad para planear en contra del viento. Mis manos no me servían de mucho, formaban parte de mis alas, pero alguna que otra fruta agarraba con ellas para alimentarme. Mis patas, en cambio, eran un instrumento poderoso, las utilizaba como timón para cambiar la dirección del vuelo. Su peculiar forma en garra me permitía aferrarme a cualquier rama de un árbol para descansar. A todos nosotros nos encanta dormir de día colgando cabeza abajo. No es un capricho, lo hacemos porque nuestras alas no son suficientes para alzar el vuelo desde el suelo. Mis congéneres y yo somos muy orgullosos, no es en vano, somos los únicos mamíferos capaces de volar. Somos los pilotos de la especie. Los humanos nos confunden con roedores, pero no lo somos. Desde muy chico, me encantaba volar por el bosque. Esos paseos nocturnos, mientras los humanos duermen, eran mis favoritos. Mis padres me decían que tuviera cuidado con lo que comía o por donde volaba, por las enfermedades. No solo salía de noche para alimentarme, sino que me encantaba contemplar a los humanos. Siempre tuve envidia por la forma en que pueden caminar en dos patas. Ahora sé que todos los humanos no son iguales, pensaba que eran amarillosos y con los ojos rasgados, pero desde que no tengo forma física, puedo ver sus diferencias. Hay blancos como la savia, negros como el cielo de noche, con el pelo rubio como la paja del campo y enroscado como la enredadera del borde de los ríos. Tantas formas distintas que me quedo asombrado.
    Comencé a sentirme agotado y febril hace un tiempo atrás, pero solo duró unas horas. Mi mamá se preocupó pensando que podría tener la rabia, me trajo frutos del bosque y chequeaba mi temperatura cada media hora. Pasé todo el día adolorido colgando de mi árbol-cama y a la noche siguiente ya estaba listo para salir. Volé, todavía sintiéndome débil, pero el hambre me empujó a buscar alimentos. Mis padres se aliviaron de verme recuperado, pero me advirtieron que no me acercara a los humanos, que esos episodios febriles de los que nos reponíamos en solo escasas horas a ellos podría matarlos. Por eso nunca me acercaba a sus casas ni me dejaba tocar por ninguno. Aunque confieso que tenía debilidad por los más chicos, se quedaban mirándome de una forma tan tierna que casi sentía deseos de posarme en sus cabezas y jugar con ellos. Perseguía insectos entre los árboles aquella noche, tenía calambres en las alas, lo que no me permitía moverme con la rapidez habitual ni alzar muy alto el vuelo. Casi tenía atrapado mi primer bocado cuando me paralizó un fuerte golpe en la cabeza. La caída fue sobre una red que apresó mi cuerpo impidiéndome estirar los brazos para volar. Estaba atrapado. Una mano humana enguantada me sacó de ahí y me puso en una jaula junto a otros de mi especie. Chillaba, mordía y gritaba, pero no me hacían caso. No quería que ninguno de aquellos hombres se infectara por mi culpa, y lo peor, que pudieran morir, tal como me habían advertido mis padres. Convencí a varios de los prisioneros para llamarles la atención, pero nada, no tuvimos éxito. Los humanos continuaron cazando y aumentando nuestro número dentro de la jaula. Uno de los nuestros, un adulto bastante mayor, decía que nos iban a sacrificar para vendernos como comida. Esa era una palabra que nunca antes había escuchado. Comencé a chillar con mayor fuerza, pensaba en las tiernas caras de los niños del parque, en las madres de aquellos niños que me señalaban con sus dedos mientras volaba en círculos sobre ellos, y también en mis padres, a los que no vería más. El resto fue rápido, antes del amanecer, un golpe de hacha puso fin a mi existencia física.
    No valieron de nada mis advertencias, ni mis mordiscos, ni los incesantes pataleos para evitar que me tocaran y se infectaran. Nada evitó que hicieran contacto conmigo, ni que mi sangre se esparciera por sus manos. Después de aquello ya no hay más niños en los parques, ni más madres que me señalan con sus dedos mientras vuelo en círculos sobre ellos. Ya los hombres no sonríen, no hacen fiestas juntos, como antes. Apenas puedo ver sus caras porque ahora todos usan máscaras. Las calles de las ciudades están desiertas y he escuchado que mueren por miles. Ya no se abrazan ni se besan. Las familias se ven en raras ocasiones, pasan todo el día encerrados en sus casas con la esperanza de que aparezca una cura para la enfermedad. Yo, afligido, los observo desde mi nueva apariencia intangible. Me siento en parte responsable por su desgracia, aunque no debería, traté de advertirles hasta el cansancio aquella madrugada. Si hubieran escuchado mis súplicas, si me hubieran dejado continuar mi vuelo en busca de alimentos, si me hubieran permitido mantenerme alejado de ellos, como siempre hice, nada de esto habría ocurrido.
    FIN
    Nombre del autor: Luis Alberto Leal Cabrera

  • Alex dijo:

    Recuerdo que su mirada trasmitía calma, yo simplemente lo seguí sin pensar las consecuencias. Las miradas de todos los que veíamos a nuestro paso, eran de asombro, una señora susurró a su esposo ¿pero como pueden ir así tan tranquilos con todo eso...?

    Innegablemente era una iresponsabilidad caminar en medio de una ciudad con todo aquello, mas seguí mi paso tranquilo siguiendo los suyos.

    Cuando llegamos a nuestro a destino nos esperaban ansiosos miles de pobladores, soltamos nuestra carga y repasamos las miradas de cada uno, la tristeza, se adueñaba de todos... al verlo caer rendido y sin conocimiento...limpié mi garaganta y grité...?????

  • Sally Mietra dijo:

    Paternal
    > “Cuba confirmó al cierre de este martes 727 nuevos casos de COVID-19, cuatro fallecidos(...)”
    En ese momento su corazón se detuvo. Diana comenzó a sudar frío y se agarró fuertemente del sillón. Su mamá le dió una mirada rápida desde su asiento, para luego dirigir su vista hacia el televisor de nuevo. La voz del doctor Durán había perdido su suavidad de repente al hablar de las personas que perdieron la vida ante el virus microscópico que había conquistado el mundo entero, y a Diana ya empezaban a escaparse lágrimas rebeldes de sus ojos que surcaban las mejillas enrojecidas de la joven estudiante. No lo habían dicho....pero ella ya lo sabía.
    Ella sabía que su padre estaba entre los muertos.
    No faltó mucho hasta que mencionaran su edad, su provincia, sus padecimientos. La muchachita apretó su mandíbula aguantando las ganas de echarse a llorar, de gritar, de patalear. Pero su abuelo siempre le decía que ante las dificultades había que ser fuerte. Sus nudillos ya se encontraban blancos de la fuerza que ejercía en el brazo del sillón, y respiraba con dificultad por los mocos que iban llenando su nariz. Su madre le preguntó si se encontraba bien, soltando algún que otro suspiro de tristeza ahogada en llanto, ella no se pudo contener al contrario de su hija, y estaba dispuesta a levantarse y correr a abrazarle si fuese necesario. Diana iba a decir que sí, que no pasaba nada, pero no pudo. Su voz se quebró en el instante en que iba a confirmar su bienestar. No estaba nada bien, estaba demasiado abatida, sensible, triste. Otra lágrima furtiva recorrió sus cachetes, y fue la gota que colmó el vaso. Corrió hacia su habitación con el mentón temblando, se preguntaba el porqué había pasado en su familia. Chocó contra una pared, cayó al suelo y soltó un grito desgarrador. No era por el dolor de la caída, era por la pérdida de uno de los miembros más importantes de su familia. Ya no pudo contenerse, comenzando a llorar, llorar con ganas, sacar todo lo que tenía dentro. Se levantó con dificultad y entró en su cuatro, tirándose en su cama. No le importó pero le deseó la desgracia a otro, al resto del mundo. Sollozó con fuerza, abrazó su almohada mojada y siguió llorando hasta que el dolor de cabeza no la dejaba seguir, cayendo rendida ante los pies de Morfeo, el cual miraba compasivo a la niña de 12 años más fuerte que había visto.

    (Relato dedicado a todas esas personas que sufrieron el fallecimiento de un familiar por causa de la COVID)

  • Ernesto dijo:

    En un motel para amantes la desnudó sin quitarle la ropa. Recorrió todo su cuerpo sin tocarlo y en minutos ya lo sabia de memoria, llegó a conocer hasta lo mas recóndito de su geografía.
    Era su cuerpo desnudo el más bello paisaje que la naturaleza pudo regalarle, y le hizo el amor solo con la mirada. Pero fue mas lejos, pues sin quererlo ella, desnudó su alma la tocó en lo mas profundo de sus fibras y fue cuando el se dio cuenta de que en cuestiones de amor, la imaginación guiada por los sentimientos, es mas importante que la misma carne.

  • Nicasio Vázquez González, de V.C. dijo:

    El Viejo Pablo: Alrededor de los años 30, Pablo visita la tienda de Yull, interesado en comprar su primer radio de baterías, que comenzaban a salir al mercado. El propietario de la tienda, amigo personal de Pablo, le muestra enseguida un hermoso radio RCA Víctor, que de inmediato es conectado, escuchándose las notas de una melodía conocida; pero cuando ya están a punto de cerrar la venta, el locutor de la estación anuncia los radios “Motorola”, como “los mejores del mercado”. Inmediatamente Pablo detiene la compra.
    -¡Qué vaaá, amiguito!, ya no me quedo con ese radio...si él mismo está diciendo que hay otro mejor que este, avísame cuando lleguen.
    Poco tiempo después el comerciante le avisó y Pablo adquirió al fin el radio Motorola, motivado por escuchar las famosas aventuras de “Los Tres Villalobos” que se trasmitían a las 12 del mediodía, pero como no llevaba reloj al campo, a veces llegaba después de las 12 y se le pasaban las aventuras, lo que resolvió dándole a la esposa la siguiente orden:
    -¡Que nadie me encienda el radio hasta que yo llegue, para que no se me pasen más los “Villalobos”...!.

  • Nicasio Vázquez González, de V.C. dijo:

    LA ETAPA EN QUE A CADA CUAL LE TOCÓ VIVIR. La etapa revolucionaria nació el 26 de Julio de 1953 en el Moncada, continuó con el Granma en 1956, la Sierra hasta el triunfo de 1959; comenzaba la verdadera Revolución. Fidel la condujo magistralmente hasta su desaparición física en Noviembre de 2016 y Raúl, junto a la Generación del Centenario, nos han guiado en las nuevas etapas de Girón, la Crisis de Octubre, vencimos el período especial, resistimos el bloqueo de 10 presidentes yankis; con la solidaridad internacional, la ayuda médica a otros países, el comienzo de la etapa de Díaz-Canel, sus estrategias para la supervivencia, agravado por la pandemia del COVID-19 y hemos comenzado ya la etapa de Joe Biden, sin temor alguno..
    Pero los que arribamos al 59 al menos con 15 años, vimos todo lo anterior y participamos en lo posterior, las victorias en África, los grandes triunfos deportivos, culturales, científicos, la salud, la educación y hemos dejado a nuestros jóvenes un futuro asegurado, heredando las experiencias de sus padres y abuelos, ese es su gran privilegio porque tienen en sus manos la continuidad histórica, para seguir defendiendo las conquistas de sus progenitores.

  • Miguel dijo:

    IV. EL MILAGRO

    Ramón le temía al mar; le causaba escalofríos el oleaje; le recordaba a su hermano que se ahogó un domingo de pesquerías allá por la bahía rocosa. Una ola lo arrastró devorando 30 años en dos o tres minutos.
    El buen Ramón, apesadumbrado por la pérdida, juró no acercarse más a la costa, no ver películas de piratas, ni leer a Salgari, sencillamente pretendió ignorar la tercera parte de todo lo que existe y así vivió durante mucho tiempo, literalmente con los pies sobre la tierra.
    Pero al desdichado le nació un niño ciego que quería ser pescador como su tío. La vida, que es experta en eso de los juegos de azar, le impuso un dilema terrible, y Ramón, terminó zambulléndose cada anochecer entre las turbias aguas contenidas por el Malecón, para en secreto, enganchar los peces milagrosos que su feliz chico creía pescar.

  • Cruz dijo:

    EL MENSAJE

    Dentro de una botella, flotando sobre olas del futuro, llegó hasta los chicos el mensaje. Un pliego con solo tres palabras: ¨Ya estamos bien¨ y dos objetos: Un nasobuco blanco y la foto de un médico.

  • Laly dijo:

    VIVIR
    Respirar se hace ahora más difícil...Vivir en sí, ya es un reto, pero cuando llego a casa y siento la paz que emana mi conciencia limpia con gel y alcohol, entiendo realmente el peso de cometer un error.

  • Miguelito dijo:

    LA NOTICIA
    Apenas había dormido, despertaba sobresaltado en medio de recurrentes pesadillas, donde su perro se moría de tristeza y su cotorra de hambre. Sudaba y entre temblores, miraba a su móvil si atreverse a tocarlo, como si aquel inseparable objeto, de pronto se hubiese transformado en un anunciador de lo terrible, tal era el temor que no quiso revisarlo desde la tarde anterior.
    ¿Se habrían olvidado de él? ¿Alguien los borró de las listas? o era que venían en camino y no hacía falta una llamada. Todo era posible y el negro de la pantalla podía cambiar en cualquier momento para traer el anuncio. No sabía si levantarse o seguir allí.
    Podía ser su último café o su última caricia sobre el lomo peludo de Sultán. Era probable que el mimético sonido de Carlota, desde el aro, fuera como una despedida.
    En eso andaba su mente cuando tocaron a la puerta. No pudo evitar el susto, pero sabía que la noticia que esperaba llegaría por teléfono y eso lo tranquilizó. Abrió sin miedo y el impacto de aquella bata blanca le heló la sangre, la mujer sonreía y a punto del desmayo escuchó la noticia: Caramba Alfredo, tu móvil da apagado desde ayer, te llamamos muchas veces, eres negativo a la COVID 19.

  • Juces dijo:

    El cuento
    ..en estos tiempos de Covid.
    Se siguen cayendo por montones, han fallecido cientos de miles. El pronóstico indicaba que para nosotros el mayor índice sería para finales de septiembre hasta el mes de diciembre que comienza nuestro frío.
    Ella estaba perdiendo el color, volviéndose amarilla, yo me quedaba por horas mirando a través del cristal cómo resistía, daba tristeza ver partir a sus hermanas, y ella firme, combatiendo con el aire.
    - Es qué no me quiero ir, necesito más tiempo para ver los cambios
    - No te aferres hija mía, si hoy te vas mañana puedes regresar, renacer, somos mortales, vivimos y morimos.
    Fueron las últimas palabras que les escuché decir a ambas. Ella seguía dando la batalla. Una mañana vi a cientos de bolsas de plástico en el suelo, no daba abasto tanta muerte, las cargaban en camiones, la zona verde era ahora zona roja. La situación estaba fea.
    Yo terminé mi trabajo allí, me enviaron al centro del país, al pueblo de Vueltas en Villa Clara. Regresé con las primeras lluvias de mayo y quise ir a preguntar por ella.
    No tuve que hacer nada, simplemente la ví, estaba allí, sonriente, grande, hermosa, verde. Sobrevivió al otoño, se podía ver lo orgullosa que estaba al ver crecer a sus hermanas en todas las ramas de su madre.
    Lloré. Y sobre todo ahora..

  • Omanuel dijo:

    De regreso a casa una pregunta recurre ¿qué cocinamos hoy? el inventario de víveres rozando los números con un solo dígito no da muchas opciones, siento el consuelo de no ser los únicos, la magia culinaria emprende su oficio es cuándo el ingenio hace de un muslo de pollo la cena para cuatro, en situaciones similares recuerdo mi familia simplificaba las comidas, pues de algo sirvió. Ya adentrado en la noche la lectura aparece como consuelo, nada más apropiado para la síntesis del día que está por culminar, una paz sepulcral te convida a continuar los sueños del futuro inmediato y la historia de una jornada que termina como empezó, soñoliento y sumiso a la voluntad de Morfeo.

  • Yojander Martínez Santos dijo:

    Los dos Lados de cada Historia.
    Ya no quiero más vivir.
    Yo no elegí nacer, como seguramente tampoco lo elegiste tú. He tenido que dejar hasta de ser yo para poder sobrevivir. Me he sentido de lo peor, me he deprimido, he llorado y nadie ha estado allí para mí. No soporto más vivir así. Al partir quiero dejar un mundo más justo que el mundo en el que nací. Con lágrimas me despido de esta vida donde nunca recibí un cariño, ni un abrazo ni un Te quiero. Te dejo el mundo a ti. Vive
    Autor: COVID

  • Eddy Aladro dijo:

    Yo no conozco a nadie que haya tenido la covid
    Papi…estoy en el policlínico…me dicen que si me hago la prueba de la covid y doy positiva no me puedo ir y me llevan para un centro de aislamiento…esta fue la llamada que me puso en contacto directo con la Covid 19, que ironía, recientemente yo le había dicho a un papá de una compañerita de la escuela de mi nieta…”Yo no conozco a nadie que haya tenido la covid”…inmediatamente le respondo: ¡háztela¡, cuantas cosas pasaron por mi mente, el niño, mi nieto, su hijo, mi nieta, su sobrina, que pasó el fin de semana junto a ella…¡Ojalá no de positiva.!
    Papi…dí positiva…!coño¡…me salió del alma,no pude evitarlo…tienes que traerme cosas, que de aquí me llevan para el centro de aislamiento…suelto el teléfono, salgo disparado…director me tengo que ir, mi hija tiene la covid.
    Espero una guagua…no llega…me parecen siglos los minutos…al fin…llego a la casa…nuestra hija tiene la covid, prepárame cosas para llevarle, no le doy tiempo para pensar, ni hacer preguntas.
    Otra vez la guagua…al fin…llego…corro…ya está el carro esperando para llevársela…papi, el niño...no te preocupes.
    ¡Buenas!…batas verdes, nasobuco, careta…la prueba…es molesta, mi esposa se porta mal.
    A mi hija primero la llevaban para Casablanca…me viene a la mente Humphrey Bogart…pero no, finalmente la llevan para la UCI, donde estudió mi sobrino…me llama… me pide cosas… no comida… me dice que si no fuera por la situación de la covid y que no hay piscina, podría decir que está en un “todo incluido”…le han puesto los medicamentos…todo bien…si la segunda prueba le da negativa…se va…¡Ojalá!.
    A la semana…yo soy negativo…mi esposa es positiva…dos de la mañana…el teléfono…”dentro de 20 minutos pasamos a recogerla”…mi esposa protesta, dicen que no debe recogerse de madrugada…finalmente se va…me quedo solo, el cuarto, la casa, se me hacen grandes, cuántos pensamientos me vienen a la mente…el niño…la niña…a ellos no les han hecho la prueba, pensé que los que nos la hicieron a nosotros irían a hacérsela a ellos o los reportarían al Cerro, ya que mi otra hija se los había llevado para su casa antes de que su hermana diera positiva…¡No!…mi hija tuvo que reportarlos en su consultorio…a mi tienen que volver a hacérmela por mi esposa.
    Sale una y entra la otra…mi hija no viene para mi casa, va para donde está su hijo en el Cerro…aún no le han hecho la prueba, pero tanto él como la niña están bien: ¡Jodiendo!...¡Que bueno!, espero no sean asintomáticos.
    Yo estoy solo y aislado, no salgo…no me llevan de comer porque dicen que soy negativo…es que no se dan cuenta de que soy negativo a mi hija, pero estuve una semana junto a mi esposa que fue positiva…¿qué soy ahora?...con la enfermera del Consultorio insisto que me tienen que hacer una segunda prueba…tiene que consultar con el policlínico…le dicen que cuando vinieron a hacérsela a otros vecinos…hay 10 apartamentos…yo no estaba…¡Incierto!…finalmente me la hacen.
    ¿Mi esposa?...está bien, le han puesto los medicamentos…se asustó, porque a un compañero le hizo reacción y temblaba de madrugada…tuvo que llamar al médico…finalmente, todo bien…le dan de alta.
    A la semana soy negativo…¿estaré inmunizado?...¿los niños?...¡Negativosssssss!... A ellos el resultado se demoró 14 días…al parecer en el Cerro son más lentos.
    Finalmente, ¡todos en casa!, ya no estoy solo, debo incorporarme al trabajo…está bueno ya de aislamiento…necesito un papel médico que avale que mis pruebas fueron negativas, la de personal me insiste en esto, si no, no puedo entrar al centro…mi hija también lo necesita, ella es enfermera del Calixto… cuando salió de la UCI…11 pm…no se lo dieron…en el consultorio le piden el número de la prueba que le hicieron???... a mí me lo hacen…ella queda pendiente…yo tuve que llamar a la UCI…¡Que difícil hacemos las cosas!...finalmente se lo dan sin el dichoso numerito.
    Quién me habrá mandado a comentar… “Yo no conozco a nadie que haya tenido la covid”.

  • Aymara Villar Pérez dijo:

    Desolación que lleva a la esperanza

    Me levanto como todos los días. Voy al balcón, abro la ventana. El olor a mar, la brisa fresca. El Malecón, Mi Habana.
    Pero hoy es distinto, algo pasa, no puedo distinguir los rostros de los amigos, los vecinos, sus emociones, nada..., algo pasa: NASOBUCO.
    Triste noticia: PANDEMIA, instrucciones, seguridad, educación, médico, la enfermera de familia, personal de apoyo.
    ¡Si¡ - hoy todo es distinto, hay que aprender a convivir : COVID.
    Los días pasan, lejos de familia, amigos, trabajo, paseos, sin abrazos: DISTANCIAMIENTO. ¿Como es eso? ¿nosotros los cubanos...?
    Vuelvo a la cama,me desespero, una lágrima, los días pasan: Línea ayuda 103.
    Otro día y otro , ya no salgo al balcón, no abro mi ventana, es triste. Tomo un sorbo de café, ahora.. mi amigo inseparable.
    La radio, enciendo la radio, ¡alegría¡, solución. Si, hoy si abro el balcón, busco, busco los rostro de los amigos, de los vecinos. El olor a mar, la brisa fresca. El Malecón, Mi Habana.
    Hay esperanzas: SOBERANA, ADDALA.

  • Lily dijo:

    Envié el mío pero no lo veo!

  • B.R. dijo:

    Al entrar al hospital todo era normal, pero de repente las cosas cambiaron, recibir la noticia de que debíamos separarnos de las clases y los pacientes, fue como si se nos callera el mundo de ensueño médico que tan poco habíamos disfrutado. El espacio donde se celebraba la reunión explotó y llovían las preguntas, que fueron respondidas con dos términos trabajo comunitario, lo que nosotros nombramos cariñosamente pesquisa. Aunque realmente no lo entendíamos dimos nuestra disposición. Ya hace varios meses y aun me levanto temprano todos los días para cumplir con la misión encomendada, pues creo que ya lo entendí, las personas que parecían distantes se han convertido en mi familia y las gracias que te dan se traducen en el gran honor que es pertenecer al ejército de batas blancas.

  • mercyrh dijo:

    En mi pueblito por los años treinta, recostados al mostrador de la bodega de Tillo, estaban dos pichones de esclavo y un isleño (mi abuelo).
    Entra Margot la hija de Doña Merced, de unos siete años a comprar café.
    __ ¡Niña Macgó , usté no tiene “lo blume pusío”!!!!!!
    __No se dice “pusío”, si no “punío”, Taita.
    Mi abuelo:
    __Ni “pusío” ni “punío”, se dice “puecto”.

  • Neilyn dijo:

    El coco
    ¡Coco, mamá, coco! -grita el niño y ella corre asustada. De dos deditos regordetes pende el "coco". Los ojos del pequeño se iluminan, reconoce en el amigo nasobuco la oportunidad de salir de casa.

  • Joel Hernández Marín dijo:

    Joel Hdez Marín
    11 de abril, sobre las oscuras aguas del mar embravecido varios hombres reman en el pequeño bote intentando sobrevivir a la lluvia gruesa en medio de la oscuridad más atroz. Las manos inexpertas intentan evadir los peligros y llegar hasta lugar seguro, rumbo al abra. Con el remo de proa, un expresidiario cargaba con dos bolsos, en uno las balas y aparejos necesarios para la causa, en el otro, muy bien guardado, las ideas de amores, pasiones y deberes. Casi por casualidad llegan a una pequeñísima playa de arena gruesa y piedras, al fondo, un farallón imponente. Salto. Dicha grande.

  • Roberto Feria dijo:

    Confusión
    Había muchas personas caminando frente a la Institución y mi hija no llega.
    Aparece mi jefe y me grita -Vamos que llegaremos tarde a la reunión.
    Salimos corriendo a través de un campo lleno de arbustos. Pregunto el porqué
    - No ves que la reunión ya empezó, me grita mientras corre delante de mí que trato de seguir adelante con pasos muy pesados. Nunca llego al lugar.
    En el tumulto que se mueve veo a mi hija y le digo – Mira la hora, no puedes llegar tarde a las clases. Traes el nasobuco? Me deja solo. Todas las personas se van no sé a donde
    Sin compañía camino por un pasillo, todo vacío sin estudiantes. Un aula no tiene iluminación. Me subo en una silla y la luz llega.
    Al bajar me siento mareado y al caer doy un grito. Una mano me toca y oigo la voz de mi mujer - ¡Despierta, ¿qué te pasa?!
    Nada, nada; por el día trabajo a distancia y por la noche vuelvo a mi querida Universidad

Se han publicado 983 comentarios



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