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“Documentos extraviados: niños de Chernóbil en Cuba” se inaugura hoy en Paraguay

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Este lunes 2 de marzo, la muestra quedará inaugurada en la Estación Central del Ferrocarril de Asunción, lugar de idas y venidas, de la memoria de esta ciudad. Foto: Maribel Acosta/Cubadebate.

La muestra expositiva Documentos extraviados: niños de Chernóbil en Cuba, de la artista peruana Sonia Cunliffe, con la investigación y curaduría de la periodista cubana Maribel Acosta, forma parte de la Bienal Internacional de Asunción, Paraguay. BIA 2020 tiene como concepto curatorial el término guaraní Jojaha. Paridad en español: grito a voces del mundo de hoy.

Desde el arte de archivo, Cunliffe cuenta una historia tan impresionante como desconocida: entre 1990 y 2011 más de 26 mil niñas y niños de Rusia, Bielorrusia, Moldavia y Ucrania recibieron atención médica gratuita en Cuba luego de la explosión del cuarto reactor de la planta electronuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986.

Es tal vez el programa humanitario más largo y menos visible del mundo.

Cunliffe, quien tiene una reconocida trayectoria en el arte de archivo, activa documentos fotográficos de la prensa cubana y diarios de la época; a su vez reconstruye otros en las entrevistas audiovisuales a los personajes de esta historia, examina a los contextos y tal como sentencia la archivística pos custodial; desde los tejidos que emanan del archivo membránico, se construye y reconstruye una narrativa que resulta cada vez distinta en tanto se active el documento(s).  Cada quien, frente a una narrativa de partida hará la suya propia y de ese modo, estos documentos dispersos en archivos casi olvidados vienen a contar muchas historias de esos años.

Aquí en BIA, los rostros, sufrimientos y esperanzas de esos niños y niñas están contados en estos documentos suspendidos. Foto: Maribel Acosta/Cubadebate.

Todo empezó un día de 2011 en La Habana: Sonia Cunliffe ve en la playa de Tarará a niñxs con sus cabezas calvas… y pregunta… y le dicen: esos son los niños de Chernóbil… Ahí comenzó su obsesión por saber y contar… Otro día de 2015 artista y periodista se conocen por esos azares concurrentes de la vida… Y comenzó esta búsqueda que llevó a una primera exposición en Lima 2016. Y ha seguido un recorrido por Miami, 2016  La Habana 2017, una vez más La Habana 2019, Asunción y Mantua, Italia 2020…

En 2020, estos documentos también llegarán a Kiev, Ucrania, el lugar donde nacieron como dolorosa historia en una primavera del siglo pasado cuando se contaminó el aire, la tierra, los ríos, los árboles… y la vida se volvió muerte y millones de personas fueron otras para siempre.

Aquí en BIA, los rostros, sufrimientos y esperanzas de esos niños y niñas están contados en estos documentos suspendidos, buscando todavía su reencuentro con cada ser humano capaz de sentir la tragedia como propia; en cada tela, una historia; el conjunto, la de todos, como en aquel manojo de toscas cruces en el barranco donde fue asesinado el poeta; y en una de ellas, una cualquiera, un texto enunciación: TODOS SOMOS LORCA.

Aquí todos somos Chernóbil… en un diálogo por la vida… Y como columna vertebral que atraviesa la muestra, está el sonido. El joven cubano estudiante de música Jorge Antonio F. Acosta compuso El lamento de Liusia, obra para cuarteto de cuerdas que entrega otro relato desde aquella mujer, Liusia, la esposa del bombero moribundo, cuyo cuerpo, en generosa paradoja, ofrece un canto a la vida. Entonces se establecen otros diálogos entre música y sonidos del mar, de niños y niñas, de las voces, del tiempo…

Montaje e ideología, montaje y sensibilidad, montaje y relatos… Montaje y memoria… para denunciar a la desmemoria; para el reencuentro de estos documentos, alguna vez extraviados y vueltos a encontrar.

Este lunes 2 de marzo, la muestra quedará inaugurada en la Estación Central del Ferrocarril de Asunción, lugar de idas y venidas, de la memoria de esta ciudad; tal vez como metáfora de estos niños y de historia que cuentan los documentos que flotan en sus muros.

Aquí en BIA, los rostros, sufrimientos y esperanzas de esos niños y niñas están contados en estos documentos suspendidos, buscando todavía su reencuentro con cada ser humano capaz de sentir la tragedia como propia. Foto: Maribel Acosta/Cubadebate.

Se han publicado 7 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • El Gallo de Moron dijo:

    Hacemos esas cosas porq la Revolucion logro cambiar el "codigo genetico" de nuestra conciencia popular, hoy ser solidario es parte de nuestra manera de ser como cubanos; sentimos orgullo de ser solidarios y lo vemos como una deuda a pagar a todos aquellos que de una forma individual o colectiva dieron parte de si, hasta la vida, cuando nos formabamos como nacion en nuestras luchas contra el colonialismo español....Chernobil es una de las paginas mas hermosas de nuestra solidarida: anonima, silenciada por los que hacen del odio , del individualismo armas contra esta REVOLUCION....La Verdad es como un Foton se abre paso en la oscuridad....

  • Julio dijo:

    Mi saludo más sincero y caluroso para esa artista y para todos los que pudieron rescatar algo de alegría luego del desastre que amenzó sus vidas.

  • Osmel dijo:

    Los gobiernos de Ucrania han sido los primeros en perder la memoria. A los cubanos nos basta con el agradecimiento sistemático de todos los niños y niñas, hoy hombres y mujeres que de forma desinteresada se recuperaron de las afectaciones de la tragedia de Chernobil.

    • Roly dijo:

      Para perder la memoria hay que hacer cambios en la historia y antes de Ucrania ya otros lo hicieron.

  • williamsf dijo:

    Esto seria un buen tema para una telenovela o una serie de RTV Comercial!!

  • Raydel dijo:

    Ya se hizo una muy buena película llamada Un Traductor que la perseguí y la logré encontrar. Quisiera saber el por qué de tanta desidia con esta historia. Tengo 40 años y he leído muy poco de este tema. En mi niñez logré ir a Tarará hasta 5to grado, he incluso compartí con muchos ucranianos juegos, películas allí. Me recuerdo que la maestra muy seria nos dijo que estaban enfermitos, que no nos burláramos de ellos...casi como si fuera hoy lo recuerdo. No nos entendíamos nada, pero las risas y los juegos son universales. Me acongoja pensar el destino de muchos de ellos en la flor de la juventud. Nuestro gobierno los ayudó y al menos se logró prolongarles más su vida. Gracias querida fotorreportera. Espero que algún día se les dé su justo homenaje, tanto a ellos, como al personal que los atendió. Prohibido olvidar, no lo merecen.

  • Raydel dijo:

    Ya sé que este es un bonito homenaje, pero cuando lo dije, me refería a que se les haga un docufilme, o un libro serio y profundo. Todo lo de Chernobyl salió nuevamente a la palestra pública este año que pasó con la serie de HBO si no me equivoco. Nunca se mencionó la ayuda que brindó Cuba, incluso cuando caía el Campo Socialista y nos veíamos en una crisis inédita. Por otro lado tengo una duda: cómo es posible en 2011 encontrar niños de Chernobyl aún? Serán sus hijos me imagino.

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Maribel Acosta Damas

Maribel Acosta Damas

Periodista cubana, especializada en Televisión. Es profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana y doctora en Ciencias de la Comunicación.

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