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Presidente cubano asiste a apertura de nueva sede del Instituto de Hematología

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Presidente cubano encabeza apertura de nuevo Instituto de Hematología. Foto: Prensa Latina.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, asistió a la apertura de una nueva sede del Instituto de Hematología e Inmunología, entidad vital para los estudios de diagnóstico de estas enfermedades y los programas de donación de sangre.

Acompañó a Díaz-Canel el segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) José Ramón Machado Ventura, quien inauguró esa institución el 2 de diciembre de 1966, cuando fungía como Ministro de Salud Pública.

Encabezaron el acto además el actual ministro y vicepresidente cubano Roberto Morales y la primera secretaria del Comité Provincial del PCC, Lázara Mercedes López.

En las palabras inaugurales su directora Consuelo Macías, tras rememorar los inicios del centro científico y algunos de sus logros en 52 años de trabajo, enumeró algunas de las principales proyecciones para los próximos cinco años, entre ellos elevar en un 90 por ciento el nivel de curación de la leucemia linfoblástica aguda pediátrica.

También mencionó la introducción de la secuenciación tradicional y masiva para identificar nuevos diagnósticos en enfermedades hematologías e inmunológicas, así como lograr tratamientos más personalizados.

A esto se suma el avance en el registro de donantes no relacionados y la creación del banco de células de cordón umbilical para el desarrollo del trasplante en el país.

Líder en estudios de deficiencia de hierro y los profilácticos en niños y mujeres embarazadas, el diagnóstico prenatal mediante la aplicación de la técnica del ADN recombinante, la institución logró consolidar el programa de genética en Cuba, resaltó Macías.

En su discurso rememoró además como en 1985 la entidad echó a andar el estudio de la hematopatía maligna y se dio inicio al trasplante de medula ósea, intervención que después se extendió a otras instituciones.

Resaltó a la par, los avances en el tratamiento de las leucemias y la aplicación de protocolos internacionales para tratamientos de la leucemia linfoblástica aguda, cáncer con más frecuencia en la infancia que ha permitido la sobrevida del 80 por ciento en los niños.

Consideró esencial Macías en el trabajo sostenido del centro, la creación del programa integral del paciente hemofílico, su registro nacional y el del diagnostico de la inmunodeficiencia primaria, con proyectos multi-centros extendidos a las 15 provincias de la nación.

La nueva entidad, que cuenta ahora con 419 trabajadores, tiene entre sus principales objetivos desarrollar investigaciones científicas e innovaciones tecnológicas aplicadas a las enfermedades hematológicas, inmunológicas, medicina transfusional y la regenerativa que incluyen ensayos clínicos con productos biotecnológicos.

(Con información de Prensa Latina)

Se han publicado 16 comentarios



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  • Casi dijo:

    Excelente noticia la apertura de esta nueva sede y la participación de nuestros dirigentes al mas alto nivel.
    Felicidades

    • manolo dijo:

      Es, sin lugar a dudas, tremendo eso de una nueva sede del instituto.
      Por favor, alguien pudiera decirme cuál fue la fecha de construido el último hospital en el país??

      • Frodo dijo:

        Creo que fue el pediátrico de Marianao , hace como 30 años…

  • Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

    Felicidades al colectivo de la prestigiosa institución y a los pacientes de nuestra especialidad. Resulta desafiante vaticinar el futuro de la hematología, incluso en las próximas décadas, porque cada año sorprenden los conocimientos, las tecnologías y las nuevas terapias. No obstante, permitámonos soñar un mañana promisorio. Sin dudas, el estilo de los clásicos paradigmas estará sazonado con un desarrollo sin precedentes. Se ampliarán los saberes de profesionales y pacientes. La ética y la estética se conjugarán mejor en la práctica hematológica internacional. Viviremos la intemporalidad del método clínico; no será tan breve la vida siguiendo al diagnóstico de hemopatías malignas y sí más amplia la salud una vez alcanzada la remisión. Muchos, cada vez más, se asomarán a ventanas que se abren a la salud y se asumirán, por la inmensa mayoría, conductas que glorifican y alargan la calidad la vida. El entusiasmo por la salud integral no envejecerá con el paso de los años. No faltará una visión agudísima para captar lo fisiopatológico, que oscilará entre «acentos» anamnésicos y «puntos» físicos. Será más fácil atravesar el umbral del diagnóstico. La semiología continuará subyugando la relación médico-paciente y legitimando al hematólogo. La sagacidad será notoria identidad. Habrá muchos adelantos tecnológicos y algunos parecerán increíbles, pero ninguno conseguirá eclipsar a la clínica. Se convertirán en cotidianos los mágicos momentos que ofrece la aplicación consecuente del método clínico y se reducirá el posicionamiento de estereotipos que erosionan la asistencia sanitaria, junto con la proclividad a enfermar y morir. La sagacidad clínica y el buen juicio analítico nos permitirán viajar a la sangre y conocer más de ella. La percepción del riesgo ocupará un privilegiado lugar y la predicción va a devenir antídoto, vacuna y terapia. Los hematólogos serán, junto al resto de los profesionales de la salud, íconos del más sano estilo de vida y su conducta ejemplar en el «auto cuidado» será símbolo de la promoción de salud; serán y parecerán cultores de la felicidad del ser humano. Se asumirá el ejemplo como horizonte posible. Legítimo y universal será el compromiso con individuos, familias, grupos sociales y todos los entornos de la «madre tierra». Habrá menos enfermos y más pacientes sanos. En el futuro, viajaremos más y cómodamente a nuestro universo interior. Hasta la doble hélice, y más allá del ADN que hoy conocemos, podremos ir con relativa facilidad. El mapeo y las interrelaciones de los miles de millones de pares de bases del genoma humano permitirán obrar maravillas. La decodificación de sus «misterios» devendrá clave para prolongar la vida y mejorar su calidad. Además, se regenerarán más eficazmente las células del sistema hematopoyético. Conviviremos con organismos modificados genéticamente y no serán raros los transgénicos. Asistiremos al desarrollo de nuevas generaciones biotecnológicas, con significativos aportes de la genómica, la proteómica, la bioinformática, la transgénesis, la farmacogenética y la hematología personalizada. Serán plausibles los avances en “nano hematología”. Se crearán variados y útiles sensores; electrodos microscópicos permitirán disponer de una red «inteligente» en el organismo. Se desarrollarán los estudios morfo funcionales y aparecerán nuevos sistemas de monitorización. Se cultivarán con mayor éxito los tejidos y será realidad común la bioingeniería tisular. Se podrá burlar el sistema inmune, y el fracaso en la Trasplantología será algo del pasado. Existirán alimentos «bioingenierizados» para satisfacer requerimientos nutricionales en los pacientes con hemopatías. Las imágenes serán de altísima e insospechada resolución. Los patrones logrados en el laboratorio podrán imprimirse en tercera dimensión. Las cifras del ser humano serán mejor conocidas y adecuadas. Posible será retardar el envejecimiento y, con él, las enfermedades del sistema hematopoyético propias de esta etapa de la existencia. Se abrirán nuevas posibilidades, más allá de la herencia biológica. Se modernizarán las áreas dedicadas a la práctica hematológica en las instituciones de salud, independientemente del nivel de atención. Obviamente, serán trepidantes los tiempos que se avecinan. Se intentará traducir el «idioma de la médula ósea», dígase su complejo y dinámico funcionamiento. Triunfará, una y otra vez, la revolución biomolecular y se ahondará en el estudio de las potencialidades de la «molécula inmortal», en su constante interacción con el medio. Continuará creyéndose en el poder divino de la «evolución biotecnológica», aun cuando vale priorizar la «maestría de la vida». La elección de cómo construir el futuro de la hematología no está ni siquiera en manos de los hematólogos y demás profesionales del sector. La salud, en su carácter multidimensional, trasciende lo biológico, y está en manos de todos los actores sociales. De ahí que «el mañana» tiene que ser colegiado, más que ser mirado con incertidumbre, sin renunciar a la prudencia en el empleo de las «bondades» tecnológicas. Vale repensarlo, de cualquier manera, en el tránsito de la hematología curativa a la preventiva, integrativa, factual (basada en evidencias científico-estadísticas) y predictiva. Cuando pierde la sangre sus encantos, lloran, y hasta mueren, los que viven recibiendo sus bondades. Finalmente, invitémonos a soñar, y al mismo tiempo edificar, un futuro sin incivilidad sanitaria, donde el buen hacer legitime la formación integral recibida y se conjuguen armónicamente la atención individual y el enfoque poblacional, es decir, los métodos clínico y epidemiológico. En el siglo XXI, continuarán siendo los mejores hematólogos aquellos que mejor interroguen a sus pacientes, los que sean amos y no esclavos de las tecnologías sanitarias, los que se coloquen en lugar de quienes reclaman o necesitan sus servicios. Ni las realidades moleculares reducirán el protagonismo del razonamiento clínico-hematológico. No hay utopías cuando aspiramos al bienestar de nuestros semejantes, ni faltarán profesionales que se unan para alcanzarlas. Soñemos con la «utopía» posible de una orquesta social por la salud de todos, e invitémonos a prorrumpir a cada amanecer con ánimo positivo. Encontrémonos en el majestuoso mundo de la vida, con inspiración por la salud y la hematología. La sangre es, como la virtud, patrimonio esencial del ser humano.

    • AGR dijo:

      Estimado Dr Aparicio: Muy bellas sus palabras abarcando lo que se pueda estar soñando con respecto al tratamiento de estas enfermedades.
      Yo la vivo a diario, ya que mi niñito chiquitico se encuentra en esta situacion con una LLA desde hace 1 año y medio.
      Espero que todo lo que usted plantea se pueda un dia llegar a concretar, para que los tratamientos sean mas efectivos y el porciento de nivel de curacion supere los 90 como bien comentan en el escrito.
      Solamente quisiera que evaluaran la actualizacion del Protocolo(para las LLA y LMA), que se esta aplicando en estos momentos. Se muy bien la situacion economica en que se encuentra nuestro querido pais, pero se tambien que mi CUBA hace y haría lo imposible por salvar la vida de nuestros pequeños niños que poseen dichas enfermedades de la sangre tan traumaticas para ellos y tambien para toda la familia del pequeño.
      Muchas Felicidades por la apertura de este centro.
      Muchisimas Felicidades a todos los padres de CUBA, pero en especial a todos los papás de los niños que se encuentran atravezando en estos momentos con este tipo de enfermedades de la sangre, tanto en proceso de tratamiento inicial de ingreso o como en mantenimiento.
      FELICIDADES PAPÁ!!!!

  • bpr dijo:

    donde queda nueva sede del Instituto de Hematología e Inmunología????

    • raul dijo:

      Instituto de Hematología e Inmunología cito en la Calle 19 / 8 y 10. En el Vedado. Quedó lindo en verdad, vivo a unos 100 metros de este y hasta las calles arreglaron también trabajaron en los jardines y las aceras son nuevas. Espero haber aclarado dudas.

  • Arturo dijo:

    Buena noticia! Antes estaba situado en el Hospital William Soler. Increíblemente la noticia no dice dónde está ahora. En serio?

  • Casi dijo:

    Queda en 19 entre 8 y 10 .
    Con respecto al ultimo hospital construido no menejo el dato si se han arreglado , renovado etc. varios en la capital y en provincias

  • Dr. Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    Muchas felicidades a todos los que tienen que ver con la obra que sin lugar a dudas será de gran beneficio para los pacientes y el personal de salud que labora en esta especialidad. Incluso para los que en la distancia incursionamos en la inmunologia y en ocasiones necesitamos un apoyo metodologico e investigativo.
    Felicidades a todos loa padres

  • Emerio dijo:

    Otra obra del Pueblo y para el Pueblo.¡Felicidades!

  • celenge dijo:

    MUY SOFISTICADAS SUS PALABRAS DR JOSÉ LUIS APARICIO SUAREZ,, ESPERO QUE ALGÚN DÍA NO MUY LEJANO PUEDAN ENCONTRAR LA CURA PARA LA LEUCEMIA ,, ASÍ NO MORIRIAN TANTOS NIÑOS.ME TOCA DE CERCA MI PEQUEÑA RUBÍ DE TAN SOLO 5 AÑOS FALLECIÓ EL 14 DE MARZO PASADO VÍCTIMA DE ESTA CRUEL ENFERMEDAD,, OTROS NIÑOS TAMPOCO LOGRARON SOBREVIVIR.

  • Kenia Mederos dijo:

    Hace 25 años, cuando mi hijo fue diagnosticado con sicklemia, llegamos desesperados al Instituto de Hematología e Inmunología enclavado en el Hospital William Soler. En la primera consulta la Dra. Eva Svarch y el Dr. Sergio Machín, nos dijeron que no nos preocupáramos, que nuestro niño iba a ser muy bien cuidado, que no le iba a faltar nada, que a partir de ese momento ellos (los médicos) se convertirían en sus padres y nosotros (los padres) nos convertiríamos en los médicos de muestro niño. Y así ha sido, nunca nos han fallado, hemos recibido en el IHI la más esmerada atención de médicos, enfermeras, laboratoristas, asistentes, pantristas….cuando lo ha requerido, ha recibido atención de todas las especialidades médicas dentro o fuera del hospital, en cada momento ha estado el combo de medicamentos para sanarlo, la mano tierna en su cabeza para darle fuerzas y aliviar sus dolores, el regaño dulce cuando por razones de la edad se cree inmune y no se cuida, hemos recibido tanto amor a cualquier hora del día o la noche, que no hay forma humana con que pagarles que nuestro hijo hoy sea un profesional y goce y disfrute la vida. Colectivo tan aguerrido, que en las más difíciles condiciones y carencias ha logrado resultados de excelencia a nivel mundial, merece contar con un edificio como este, tan hermoso y con los más modernos recursos, ahora ¿quién puede detenerlos en el afán infinito de investigar y salvar vidas? Gracias y Felicidades a los trabajadores que han formado y forman parte del Instituto de Hematología e Inmunología de La Habana.

  • JMM dijo:

    Altamente estimulante y esperanzadora la buena nueva. Luego de no pocos años de inexplicable abandono, vandalismo y desidia en el inmueble recién rescatado, finalmente el importantísimo Instituto de Hematología tiene su nueva sede permanente.
    Es una pena que en el reporte de prensa se haya obviado mencionar su ubicación exacta. A quienes no saben o no recuerdan, les gustará saber que la nueva sede radica en lo que por muchos años posterior al triunfo de la Revolución conocimos como «Hospital Materno-Infantil Clodomira Acosta», radicado en la calle 19, entre 6 y 10, en la barriada del Vedado, en el Municipio Plaza de la Revolución de la capital.
    Ahora solo resta que tanto sus trabajadores, como los pacientes que allí sean asistidos, cuidemos todos por preservarlo y mantenerlo, y que sea por mucho años una institución orgullo de la ciencia medica cubana. Gracias a Cubadebate.

  • Mayte Molina dijo:

    Que bueno cuanta alegria, saludos a todos los médicos de la especialidad, mi hijo es paciente de estos hombres y mujeres que poseen gran corazón….bien por los dirigentes que participarón en este noble deber……

  • HABANERO dijo:

    Es un mal generalizado de nuestra prensa no dar las informaciones completas. Es increible que no mencionen la direccion del Instituto. Cuando no falta el qué, falta el cuando, el quien o el donde.
    No deja de ser una noticia muy importante. Bueno saber que sigue el liderazgo de las investigaciones. felicidades!!!!

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