Imprimir
Inicio » Noticias, Cultura  »

Patti Smith canta en la entrega del Nobel marcado por la ausencia de Bob Dylan (+ Video)

| 2 |
La presencia de Patti Smith (uno de los pocos contrapuntos femeninos en el muy heteropatriarcal panorama de la velada) en representación de Dylan. Foto: EFE

Marcó esta entrega de los Premio Nobel la presencia de Patti Smith (uno de los pocos contrapuntos femeninos en el muy heteropatriarcal panorama de la velada) en representación de Dylan. Foto: EFE

La emoción de la cantante Patti Smith ha contagiado este sábado a los asistentes a la ceremonia de entrega de los Nobel en Estocolmo, donde ha interpretado de manera muy sentida el tema “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” de Bob Dylan, galardonado con el premio de Literatura.

Una enorme ovación premió a la cantante estadounidense, de 69 años, que interrumpió la canción en una ocasión y tuvo un pequeño tropezón una segunda vez.

Vestida con un traje de pantalón y chaqueta negros y camisa blanca de largos puños, cantó acompañada únicamente por una guitarra el tema de Dylan, que tuvo que interrumpir. “Lo siento, lo siento, estoy nerviosa”, dijo la veterana artista.

La directora de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, la joven Marie Rosenmi, advirtió del error a la cantante, que pidió retomar la estrofa y recibió el primer aplauso del auditorio, entre los que estaban los reyes de Suecia, Silvia y Caros Gustavo, y la princesa heredera, Victoria, con su esposo, el príncipe Daniel.

Posteriormente, la cantante, embargada por la emoción, tuvo un segundo tropiezo con la larga y compleja letra de la canción de Dylan, pero supo reponerse para dar más potencia a su voz mientras algunos de los asistentes no podían retener las lágrimas.

El auditorio le dedicó una enorme ovación al finalizar un tema muy significativo en la carrera de Dylan, compuesto en 1963, un himno de la canción protesta que fue escrita en los años del miedo ante una posible guerra nuclear.

Es un tema repleto de visiones inquietantes, como la que habla de un recién nacido rodeado de lobos, y al que la cantante de Chicago (EEUU) imprimió de una gran emoción.

El rey Carlos Gustavo de Suecia ha sido el encargado de hacer entrega de los premios Nobel en Estocolmo en una ceremonia de la que tuvo que ser retirado uno de los premiados, el británico David Thouless, galardonado de Física junto a sus compatriotas Duncan Haldane y Michael Kosterlitz.

Bob Dylan agradece el Nobel: “Mis posibilidades de ganar eran tantas como ir a la Luna”

El famoso discurso de agradecimiento de que prometió Dylan para que lo leyera Smith quedó para la privacidad del banquete real.Dylan no estaba presente para pronunciar el discurso de agradecimiento, cosa que hizo en su lugar la embajadora de EEUU en Suecia Azita Raji, pero aseguró que estaba “totalmente en espíritu” y que se sentía honrado por haber recibido “un premio tan prestigioso”.

Recibir el Premio Nobel de Literatura era algo “que nunca habría podido imaginar, ni verlo venir”, aseguró Dylan y recordó que desde pequeño ha “leído y absorbido” las obras de algunos laureados, “gigantes de la literatura” como Rudyart Kipling, George Bernard Shaw, Thomas Mann, Pearl S. Buck, Albert Camus o Ernest Hemingway.

“Que ahora yo me una a semejante lista de nombres realmente va más allá de las palabras”, afirmó el cantautor.

“Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima oportunidad de ganar el Premio Nobel, habría pensado que tenía las mismas que de estar en la luna. De hecho, en el año en que nací (1943) y en otros después nadie en el mundo fue considerado lo bastante bueno para lograrlo”.

Sin embargo, “ni una sola vez he tenido tiempo de preguntarme: ‘¿son mis canciones literatura?”, aseguró Dylan, quien agradeció a la Academia Sueca “por tomarse el tiempo de considerar esa cuestión tan concreta y, en última instancia, por dar una respuesta tan maravillosa”.

El nuevo premio nobel señaló que sus canciones, que “son el centro vital de casi todo”, parece que “han encontrado un lugar en la vida de mucha gente en muchas culturas diferentes” y está agradecido por ello.

En su texto recordó que cuando empezó a escribir canciones, siendo adolescente, e incluso al tener algo de fama, soñar a lo grande suponía esperar grabar discos y que sus canciones sonaran en la radio, es decir, llegar “a una gran audiencia” y poder “seguir haciendo lo que te habías propuesto”.

Al final, ha grabado docenas de discos, tocado miles de conciertos en todo el mundo, “ante 50.000 personas, pero también ante 50” y aseguró que es “más difícil” hacerlo en el segundo caso.50.000 son una persona única, pero 50 no. “Cada persona tiene una identidad individual separada, un mundo dentro de ellas mismas. Pueden percibir las cosas con mayor claridad”. En ese caso, “se pone a prueba tu honestidad y cómo se relaciona con la profundidad de tu talento. El hecho de que el comité Nobel sea tan pequeño no me pasa desapercibido.”

Cuando Dylan supo que había logrado el Nobel, tras “más de varios minutos para procesarlo de manera adecuada”, se acordó de William Shakespeare y en las cosas que pensaría al escribir y poner en pie una obra, no solo desde el punto de vista de la escritura sino de detalles cotidianos.

“Apuesto a que la última cosa que Shakespeare tenía en mente era la pregunta de si esto es literatura”, indicó Dylan.Y como Shakespeare, el cantautor también está ocupado “con frecuencia” en la búsqueda de sus esfuerzos creativos y “lidiando con todos los aspectos mundanos de las cosas mundanas de la vida” como quiénes serán los mejores músicos para una canción o si está grabando en el estudio adecuado. Y es que -concluyó- hay cosas que “nunca cambian, ni en 400 años”.

También hubo una laudatio del comité literario de los Nobel, leída por el crítico e historiador sueco Horace Engdahl. El texto tuvo un tono de justificación y de autodisculpa ante el pequeño despropósito. “¿Qué causa los grandes cambios en el mundo de la literatura? A menudo suceden cuando alguien se apodera de una forma simple, pasada por alto, desechada como arte superior, y la hace mutar”, arrancó su intervención.

“Así, La Fontaine tomó las fábulas de los animales y Hans Christian Andersen los cuentos de hadas desde la guardería para llevarlos a las alturas de Parnaso. Cada vez que esto ocurre, nuestra idea de la literatura cambia”.

“En sí mismo, no debería causar tanto furor que un cantautor sea ahora receptor del Premio Nobel de literatura”, adujo Engdahl.

“En un pasado lejano, toda la poesía fue cantada o recitada melodiosamente y los poetas eran rapsodas, bardos, trovadores. Lyrics [“letras”, en inglés] viene de lira. Pero lo que Bob Dylan ha hecho no ha sido volver a los griegos o los provenzales”.

En su lugar, “se dedicó en cuerpo y alma a la música popular americana del siglo XX, la que sonaba en las estaciones de radio y en los discos de gramófono para la gente común, blanca y negra: canciones de protesta, country, blues, rock primitivo, gospel, música comercial. Escuchaba día y noche, probando el material en sus instrumentos, tratando de aprender”.

Pero cuando empezó a escribir canciones similares, éstas “salieron de otra manera. En sus manos, el material cambió. De lo que descubrió entre reliquias y chatarra, en la rima banal y el ingenio rápido, en las maldiciones y las oraciones piadosas, en las palabras dulces y las bromas crudas, él extrajo el oro de la poesía. Si fue a propósito o por accidente es irrelevante; toda la creatividad comienza en la imitación”.

Engdahl comparó su mito al de El holandés errante. “Él hace buenas rimas, dijo un crítico, explicando la grandeza. Y es verdad. Su rima es una sustancia alquímica que disuelve contextos para crear otros nuevos, difícilmente contenibles por el cerebro humano. Todo un shock. Con el público que esperaba cancioncitas pop-folk surgió un joven con una guitarra, fusionando el lenguaje de la calle y la Biblia en un compuesto que habría hecho que el fin del mundo parezca una repetición superflua”, tiró luego de hipérbole.

“Al mismo tiempo, cantó al amor con un poder de convicción que todos quieren poseer. De repente, gran parte de la poesía de los libros de nuestro mundo se sentía anémica, y las letras de canciones rutinarias que sus colegas seguían escribiendo eran como pólvora anticuada después de la invención de la dinamita”, añadió después, en una metáfora conectada con el impulsor de los premios.

“Pronto, la gente dejó de compararlo con Woody Guthrie y Hank Williams y se volvió a Blake, Rimbaud, Whitman, Shakespeare”.

“En el escenario más improbable de todos -el disco gramofónico comercial- devolvió al lenguaje de la poesía su estilo elevado, perdido desde los románticos”, prosiguió luego el discurso.

“No para cantar las eternidades, sino para hablar de lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor. Como si el oráculo de Delfos leyera las noticias de la tarde”.Y en una nueva justificación, apuntó: “Reconocer la revolución al otorgar a Bob Dylan el Premio Nobel fue una decisión que sólo parecía atrevida de antemano y que ya resulta obvia. ¿Pero ha sido premiado por trastornar el sistema de la literatura? Realmente no”.

La explicación es la que dio en su momento Nicolas Chamfort: “¿Qué importa el rango de una obra cuando su belleza es del más alto rango?”.

Ésa “es la respuesta directa a la pregunta de cómo Bob Dylan está dentro de la literatura: igual que la belleza de sus canciones es del más alto rango”.

Por eso, sostiene la academia sueca, “a través de su obra, Bob Dylan ha cambiado nuestra idea de lo que la poesía puede ser y cómo puede funcionar. Es un cantante digno de un lugar al lado de los ‘aoidoi’ griegos, junto a Ovidio, junto a los visionarios románticos, junto a los reyes y reinas del blues, junto a los maestros olvidados de los ‘standards’ brillantes”. Y un último recado: “Si la gente del mundo literario se queja, hay que recordarles que los dioses no escriben, sino que bailan y cantan”.

(Tomado de EFE y El Mundo)

Se han publicado 2 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Ramón Noa Vázquez dijo:

    Finalmente se hace justicia a Bob Dylan, un grande cuyas letras he utilizado una y otra vez en mis clases de inglés, para que mis alumnos aprendan buena literatura, para explicar qué pasa en los Estados Unidos y el mundo, desde la visión muy particular y universal de Dylan. Desde que lo oí por primera vez allá en los lejanos finales del 70 y principios de los 80, siendo yo apenas un adolescente, me cautivó la fuerza telúrica y visceral de su voz, su letra y su música. Ha pasado el tiempo y sigue siendo mi músico de cabecera.

  • Aram Joao Mestre León dijo:

    De Patti Smith no conozco mucho, solo su canción Because the night.

Se han publicado 2 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también