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Falleció el poeta villaclarreño Frank Abel Dopico

En este artículo: Cuba, Cultura, Literatura, obituario, Poesía
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En 2014 el poeta Frank Abel Dopico (a la izquierda) recibió el premio Ciudad del Che en poesía. Fotos: Laura Rodríguez Fuentes/Archivo de Vanguardia.

En 2014 el poeta Frank Abel Dopico (a la izquierda) recibió el premio Ciudad del Che en poesía. Foto: Laura Rodríguez Fuentes/Vanguardia.

Por Francisnet Díaz Rondón

Una lamentable pérdida para la literatura villaclareña y cubana constituyó la muerte del reconocido poeta, actor y director de teatro Frank Abel Dopico Asencio a los 52 años de edad, quien falleció este viernes 8 de abril en su casa de la Loma de Belén, en la ciudad de Santa Clara.

Nacido el 24 de enero de 1964, Dopico fue considerado uno de los poetas más importantes de su generación.

Se graduó en la Escuela Profesional de Instructores de Arte. Fungió como profesor de Literatura en el Instituto Preuniversitario de Caibarién, profesor-instructor de Teatro en la casa de cultura Juan Marinello, de Santa Clara, y trabajó en la reanimación cultural de las montañas de Guantánamo, Santiago de Cuba y el Escambray. En 1988 viajó a Nicaragua y la URSS. Fue miembro de la UNEAC desde el 5 de marzo de 1992. Dos años más tarde Frank Abel Dopico se radica en España donde continúa su labor literaria, y regresa en 2008 a Cuba de manera definitiva. Ya en la isla sale a la luz su poemario Los puentes de Arcadia, por el sello de Unión, en 2011.

Aparece en varias antologías de jóvenes poetas cubanos. Algunas de sus obras han sido publicadas en periódicos y revistas como El Caimán Barbudo, Juventud Rebelde, Revolución y Cultura, Contacto, Vanguardia, Huella, y Cañasanta.com. También, en publicaciones periódicas de Canadá, México, Francia, Alemania y España.

Fue miembro del Ejecutivo Provincial de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara, así como presidente de su sección de Literatura. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Publicó los libros de poesía El correo de la noche (1989) —Premio David´88 y Premio de la Crítica 1989, otorgado a los diez mejores libros del año—, Algunas elegías por Huck Finn (1989), Expediente del asesino (1991), Las islas del aire (1999) y El país de los caballos ciegos (2005).

En su actividad literaria obtiene diversos premios en poesía; Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios (1985), III Bienal de Regla (1986), I Festival Nacional de la AHS (1988), Poesía Juan Marinello (1987), Premio Poesía David (1988); Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1989); Premio Nacional de la Crítica en 1990 con el libro El Correo de la Noche, Premio Ciudad del Che (2014), entre otros. Su poemario «Contrarcadia» fue finalista del Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, Segovia, España.

Frank Abel Dopico fue sepultado en la mañana de este sábado 9 de abril en la necrópolis de Santa Clara.

(Tomado de Vanguardia)

 

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • un zulueteño dijo:

    Yo sé de qué murió y mejor no publicarlo

  • Loly dijo:

    Lamentablemente fallece en una edad en que pudiera haber seguido cosechando logros.
    La causa del fallecimiento no es lo importante, sino que su familia y la cultura local y nacional , ya no cuentan con su presencia.

  • Juan dijo:

    Un infarto al corazón. Amaneció muerto.

  • Juan dijo:

    Un infarto al corazón. Amaneció muerto. Pocos amigos lo acompañaron al camposanto.

  • CubanoAlFin dijo:

    ¿Por qué no se informa de que murió el poeta? es la pregunta que se hacen todos al leer el articulo. Esa tendencia nuestra de decirlo “CASI” todo, nos deja al margen de la competencia y a merced de los chismes callejeros. Saludos

  • camarero dijo:

    recuerdo mis primeros años en la universidad y el libro el expediente del asesino… es una de esas cosas que quedan, que marcan las etapas de uno… dopico fue siempre un poeta con mucha personalidad…

  • reynaldo dijo:

    FRANK ABEL DOPICO: PASA FLOTANDO EN LAS AGUAS LA CASA DE LA MUERTE
    La noticia me llegó en el correo de la noche. De inmediato intenté comunicarme con los poetas del centro de la isla. El fraterno Yamíl Díaz me lo confirmó: Frank Abel Dopico dejaba la luz terrenal y buscaba otra galaxia:
    Voy con los ojos hablados, /ciega la voz. Yo te nombro/mi mordida. En el escombro/de noche suenan los dados; /adivinan los estados/en que tu fuego te alumbra. /Líquida mano se encumbra/girando en sólida rueda/a tus muslos. La moneda/llega cruz a la penumbra.
    Me cuenta mi amigo Carlos Jiménez que cuando se encontró por primera vez con Frank Abel Dopico, en aquel mítico Festival de Poesía, de septiembre de 1987, en Santiago de Cuba , le dijo: Te pareces a Tom Sawyer. Y en verdad, el poeta parecía un personaje escapado de una de las novelas de Mark Twain. Del bolsillo de sus pantalones podía salir una trampa para pájaros , un cortaplumas, una piedra verde o simplemente un manojo de poemas donde hablaba de una muchacha llamada Lucrecia.
    Por ahí andan sus libros: El correo de la noche. Editorial Unión 1988; Algunas elegías por Huk Finn. Editorial Capiro, 1990; Expediente del asesino, Editorial Capiro, 1991; La isla del viento. Editorial Capiro, 1999; Los puentes de Arcadia. Ediciones Unión, 2012. Cierta malicia le rodea. Un aire de niño asombrado que entra poco a poco al mundo de los adultos. Una vocinglera soledad que habla de comernos el hueso de la noche o escapar por encima de las ciudades blancas.
    Escapó varias veces. Unas veces en los libros otras en un furgón o en la estrella de alcohol en la que también se escapaba Dylan Thomas.
    Ahora me parece verlo levemente despeinado, como un actor que se crece en el escenario a medida que avanza el monologo:
    Pasa flotando en las aguas la casa de la muerte. /Como un himno pasa flotando y se despide/con sus velas de hueso de pescado/y un hombre borracho de espaldas a su hijo/entre el olor a whisky de la muerte/pasa flotando la casa, no llegará hasta el mar/porque Mark Twain no quiso/porque pensó que era mejor así, a la deriva, y que Huck no le viera la cara al hombre muerto.
    El correo de la noche me trajo la noticia. Me asomé al balcón para ver si desde alguna galaxia Frank Abel Dopico nos decía adios.
    Reynaldo García Blanco
    Abril 8/2016

  • Ángela dijo:

    Una gran perdida….Aún lo recuerdo leyendo un poema el día de mi boda… Gracias por todo Dopico, descansa en paz.

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