Imprimir
Inicio » Noticias, Sociedad  »

Olère, el pintor judío que sobrevivió a Auschwitz

| 1

Olere (1)Por Javier García Blanco

David Olère fue de los pocos afortunados que salió con vida tras su paso por varios campos de concentración y exterminio creados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Pero a diferencia de otros prisioneros, sus habilidades artísticas le permitieron relatar lo ocurrido y “exorcizar” aquellos terribles recuerdos por medio de sus creaciones.

Olère, nacido en Varsovia en el seno de una familia judía, se formó artísticamente siendo muy joven, pues con tan solo 16 años ya había completado sus estudios de arte en la Academia de Bellas Artes de la capital polaca.

Desde allí se trasladó a Berlín para completar su formación y encontrar trabajo, realizando en la ciudad alemana sus primeras exposiciones de grabados en varias galerías de arte y museos. Fue también en esta ciudad donde comenzó su carrera profesional, de la mano del director de cine Ernst Lubitsch, quien lo contrató como diseñador de decorados para una de sus películas.

Con aquella experiencia y sus conocimientos artísticos, Olère se trasladó a París en 1923, estableciéndose en el barrio de Montparnasse, y continúa su carrera en el mundo del cine, trabajando para estudios como Paramount o Gaumont como diseñador de vestuarios, decorados y posters de películas.

Años después, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Olère fue llamado a filas y pasó a integrar el regimiento de infantería de Lons-Le-Saunier, pero tras la invasión de Francia por la Alemania nazi su destino se tornó cada vez más oscuro.

Fue así como el 20 de febrero de 1943 fue capturado durante una redada de la policía francesa en busca de judíos, y fue trasladado al campo de concentración de Drancy. Desde allí, apenas diez días después, inició su viaje junto a otros mil prisioneros hasta el temible campo de exterminio de Auschwitz.

A su llegada Olère fue marcado con el número 106.144, pero a diferencia de la mayor parte de sus compañeros llegados de Francia, el artista polaco tuvo suerte: fue uno de los 119 prisioneros declarados válidos para trabajar. El resto de los mil presos que habían llegado con él fueron gaseados en las cámaras de inmediato.

En medio del horror, y debido a sus conocimientos artísticos y de idiomas –hablaba perfectamente inglés, polaco, alemán y francés– fue escogido para trabajar para las SS. Dibujaba planos para ellos, redactaba y decoraba cartas, y traducía las noticias que escuchaban por radio procedentes de la BBC británica.

Por desgracia, además de estas labores, se le encomendaron otras tareas mucho menos llevaderas. Como muchos otros judíos, Olère fue obligado a formar parte de los Sonderkommande, grupos de trabajos forzados que se encargaban de quemar los cadáveres de los ejecutados en las cámaras de gas.

Cuando se acercaba la derrota de Alemania, los nazis evacuaron a parte de los prisioneros de Auschwitz para trasladarlos a otros campos, como los de Mauthausen, Melk o Ebensee. Ese fue el destino de Olère, que el día de su cumpleaños de 1945 fue llevado a estos centros de exterminio. Sabiendo que el fin de los nazis estaba cerca, el artista polaco intentó escapar de aquella última prisión hasta en cinco ocasiones. No lo logró, pero por suerte para él la liberación llegó el 6 de mayo de aquel mismo año.

Detalle.

Detalle.

Olère pudo regresar con vida a París, donde estaban su mujer Juliette y su hijo, aunque supo que su familia de Polonia había muerto exterminada en los campos. A partir de ese momento tomó la determinación de dedicar su vida a plasmar en pinturas y dibujos sus terribles experiencias en los campos de concentración.

Fruto de aquella actividad surgió un nutrido número de obras con el Holocausto como tema principal. Un testimonio desgarrador y emocionante de su paso por los campos de la muerte. Además de su evidente calidad artística, los críticos han destacado la importancia de su obra en el terreno documental, dada la escasez de fotografías de los campos cuando estaban en funcionamiento.

Olère continuó trabajando en su obra hasta 1962, fecha en la que decidió retirarse, y en la actualidad gran parte de sus pinturas se encuentran repartidas en distintos museos de todo el mundo, después de haber protagonizado numerosas exposiciones y muestras en diferentes espacios artísticos.

Hace apenas unas semanas, la obra de Olère volvió a estar de actualidad, después de que se anunciara que el Memorial de Auschwitz había recibido la donación de una de las pinturas del artista. La pintura, un lienzo en el que Olère se autorretrató mientras era conducido por un guardia de las SS, ha sido donada al museo por Serge Klarsfeld, vicepresidente de la Fundación para la Memoria de la Shoah –creada por Steven Spielberg–, y responsable de la custodia de la obra de Olère por designación de su familia.

La pintura de Olère –la primera de su producción que entra en la colección del Memorial– se suma así al abultado fondo delmuseo, que cuenta con más de 4.500 piezas realizadas por prisioneros del campo de Auschwitz-Birkenau, y que incluye dibujos y pinturas creadas tanto durante el tiempo de reclusión como después de la liberación de los supervivientes. El recuerdo del horror convertido en arte.

(Tomado de Blogs Yahoo)

Se han publicado 1 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Asber dijo:

    Un pasaje realmente triste de la historia de la humanidad…Recomiendo que vean la película El Último Tren a Auschwitz..sobre este tema..

Se han publicado 1 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también