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Argentina: Un sobreviviente de la ESMA relata el horror

En este artículo: Argentina, ESMA, Testimonio
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Madres protestan frente a la ESMA. 1987.

Madres protestan frente a la ESMA. 1987.

Mario Villani paró el coche ante un semáforo en rojo cuando, de repente, varios vehículos le rodearon y bajaron unas personas vestidas de paisano. Le apuntaron a la cabeza con un arma y le trasladaron a uno de sus coches.

“Fue un susto enorme. Primero pensé que me estaban asaltando, pero enseguida me di cuenta de que me estaban secuestrando”, rememora ahora para lainformacion.com uno de los 5.000 presos que pasaron por el mayor centro de detención ilegal de la última dictadura argentina. Villani es uno de los que sobrevivieron. Otros fallecieron, al parecer, en los “vuelos de la muerte”, lanzados al mar.

“Yo estaba militando [políticamente] y una de las cosas que yo estaba haciendo era denunciar los secuestros. El país era todo un gran campo de concentración. Oponerse a la dictadura y hablar en contra era ponerse en riesgo de pasarme lo que me pasó”, explica. Quienes le arrestaron le acusaron no solo de “subversivo”, sino de “terrorista”. Su único pecado había sido plantar cara al régimen del general Jorge Videla.

Tenía 38 años y los siguientes cuatro años permanecería en hasta cuatro centros de detención y tortura. Llegó con sus captores a la primera cárcel ilegal sin poder comunicarse con su mujer, a la que no volvería a ver en años. Permaneció encapuchado y “tirado en el suelo durante meses” en el Club Atlético (reconvertido en prisión para los opositores) antes de que le adjudicaran la tarea de hacer un resumen de prensa diario para los oficiales que le torturaban.

Le trasladaron a un par de “campos de concentración” más hasta que fue a parar a la ESMA, la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires reconvertida en la que hoy se conoce como la mayor cárcel ilegal de la última dictadura argentina. Este miércoles se inicia en Argentina el segundo juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA.

Interior de la ESMA

Interior de la ESMA

“Para mí fue todo el mismo campo, visto desde la distancia temporal. La ESMA también fue un campo muy duro, pero ahí vi la posibilidad de salir porque había gente que había salido en libertad. En los otros, muy poca había salido”, indica Villani.
En la ESMA torturaron a 5.000 opositores de la dictadura de Videla sin informar a sus familias

Al llegar a la ESMA, permaneció encapuchado en un altillo junto a otra quincena de presos que, como él, apenas podían moverse. No solo no podían ver, sino que además estaban esposados y con grilletes en los tobillos.

“Para ir al baño me tenían que llevar, iba arrastrando los grillos”, recuerda. “Tenía que bajar las escaleras y más de una vez caí. Aparte de los golpes de la caída, recibía los golpes que me daban por haberme caído. Y si no me caía, los guardias que pasaban al lado se divertían golpeándome”. A él y a todos sus compañeros, que solo podían retirarse la capucha para comer o en el momento de hacer sus necesidades.

Cuando le trasladaron a una planta inferior, permaneció encapuchado y su cama se reducía a una colchoneta de espuma de goma tirada en el suelo, con una manta “maloliente, vieja y medio rota que se suponía que servía de abrigo en invierno”.

Por fin llegó un momento de relativa libertad. Ya podía ver, caminar y realizar tareas de nuevo. Dormía con otros compañeros en una zona con camas y durante el día trabajaban en lo que les mandaran en “la pecera, una especie de oficinas cuyas paredes eran transparentes para que pudieran vernos”. Él pasó a hacer reparaciones, debido a su preparación como físico.

Ya en El Banco (otro centro de detención) se había visto forzado a reparar no solo equipos de electrónica inofensivos como radios o tocadiscos, sino también el instrumento de tortura que utilizaban (la picana). Cuenta que fue “muy duro” hacer eso, pero parece que no le quedó más remedio.

“Originalmente me negué a hacerlo. Dije [a un oficial] que yo no podía reparar un instrumento de tortura y pensé para mis adentros ‘aquí me matan’. Pero este hombre fue más sutil: cuando estaban torturando a una persona sin la picana, lo hacían con un cable conectado directamente la corriente eléctrica, a un enchufe de la pared. Eso puede ser mucho más mortal”, explica.

“Cuando el torturado entraba en coma y lo llevaban a la enfermería para recuperarlo y seguir torturándolo, lo hacían pasar por delante del taller donde yo estaba trabajando para que lo viera. Estaba produciendo daños muy grandes, incluso la muerte”.
“Nos sentamos a la mesa con los dos represores y tomamos cerveza con mi esposa en una ‘amable’ reunión social”

Un buen día, sin previo aviso, le llevaron dos hombres a su casa. Era agosto de 1981 y desde su detención clandestina el 18 de noviembre de 1977, Villani solo había podido hablar con su esposa en dos ocasiones.

Víctimas de la ESMA

Víctimas de la ESMA

Ella sabía que algo iba mal, porque él había desaparecido sin más un día y un mes después Mario se había encargado de explicarle por teléfono en una suerte de mensaje en clave que había decidido iniciar una nueva vida en el interior del país para dedicarse a sí mismo. “Imagínate la sorpresa y el susto que se pegó mi entonces esposa [cuando nos vio aparecer aquel agosto]”, comenta.

“Nos sentamos a la mesa con los dos represores, mi esposa fue a comprar una botella de cerveza y estuvimos tomando una cerveza en una amable reunión social. Y le dijeron a ella que si me comportaba adecuadamente, después de un tiempo me liberarían”. E igual que llegaron, se volvieron a ir.

Tuvo algún encuentro más de este tipo con su familia, hasta que poco a poco le fueron dejando más libertad de movimiento. La primera vez que se pudo quedar a dormir en casa no le pusieron vigilancia. No la necesitaban, pues la amenaza velada que formularon fue más elocuente que cualquier coche aparcado a la puerta: “Te puedes escapar, pero encárgate de llevarte a tu familia”.

Era 1981 y “con el tiempo quedé en libertad, entre comillas”. No se sintió realmente libre hasta que pudo testificar contra sus torturadores en 1984 ante los tribunales.

Entre los números 8151 y 8416 de la larga Avenida del Libertador en el norte de Buenos Aires, la Escuela de Mecánica de la Armada funcionó como un “Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio” en los años 70 y hasta que en 1983 cayera la dictadura, según atestiguan hoy las organizaciones de Derechos Humanos argentinas.

Villani cree que el juicio que hoy se inicia contra unas decenas de participantes en la dura represión de la ESMA “es un camino en la dirección de la justicia”. Los hechos, las torturas y abusos están reconocidos incluso por la ley argentina, que ha decidido destinar las instalaciones de aquel lugar a un museo para la memoria. Lo que falta es definir a todos los responsables.

“No es algo que lo decimos unos cuantos loquitos, para desacreditar el sistema. Es el sistema el que lo está reconociendo. Es la importancia fundamental de estos juicios, existió un proceso punible”, opina este hombre cuyas arrugas en el rostro no son fieles a su vitalidad.

A sus 72 años, Mario Villani es un abuelo tuitero y feliz en Miami Beach (Florida), adonde se trasladó hace ya casi una década tras su hija y su yerno. Ni él ni Rosa Mari, su actual mujer, querían perderse la infancia de sus tres nietos.

La rabia y el rencor quedaron atrás hace tiempo. “Estoy viviendo y disfrutando algo que suponía que la acción de la dictadura iba evitar. No lo lograron ni conmigo ni con tantos otros”.

(Tomado de lainformación.com)

Se han publicado 6 comentarios



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  • joaquin dijo:

    muy aparte de lo que representa esta historia,de los crímenes cometidos, hoy en américa latina, todas las bandas de secuestradores,son el fruto de las enseñanzas de la mal llamada “escuela de las américas”,esa institución militar norteamericana,fue quien les enseñó esas artes de secuestro,tortura y asesinatos, a los sicarios de hoy día, y estos al quedar desempleados,son los victimarios de hoy en la vida civil de los distintos países en que viven.

  • pedro dijo:

    LA DICTADURA DE LOS MILITARES ARGENTINOS ES UNA FRAGANTE VIOLACION DE LOS DERECHOS DE LOS HOMBRES SOLO COMPARADO CON EL FACISMO ALEMAN ESTA BARBARIE NO SE DE DEBE REPETIR NUNCA MAS

  • Ernesto González dijo:

    Pero por desgracia el gobierno de EEUU no sabía de estos abusos porque sino su embajador estuviera promoviendo partidos de oposición y tuviera a la Argentina en la lista de países promotores de terrorismo y promoviendo resoluciones en el consejo de derechos humanos condenando la represión y destinando presupuestos para que los argentinos conocieran la verdad con radio y televisión “Perón” y si todo esto fallaba hubieran invadido la Argentina y derrocado a los militares responsables de la dictadura…¿No?…

  • Aristides Rondón Velázquez dijo:

    Fue una experiencia que los compatriotas de Argentina no deben olvidar nunca. Ni los otros pueblos de nuestra area geigrafica.
    Los que hoy dia se movilizan en esa nación exigiendo derechos más o menos justos deben tener en cuenta los intereses mas elvados de su Patria.
    Lo vivido durante las dictaduras militares de ese país no debe repetirse ni en esa nación ni en ninguna.

  • Raquel dijo:

    Espero que todos esos asesinos y esbirros paguen por los crímenes cometidos.

  • Liam dijo:

    Sucesos como estos no se pueden repetir nunca mas, por desgracia se sabe que algunos de estos criminales y asesinos todavia andan sueltos con total impunidad.
    Todos ellos tienen que pagar y bien caro el dolor y sufrimiento que la causaron a tantas personas

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