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Camila Vallejo compara a las universidades privadas con lavado de dinero

En este artículo: Camila Vallejo, Chile, Educación, Estudiantes
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Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

La líder estudiantil chilena Camila Vallejo comparó hoy el lucro de las universidades privadas con el lavado de dinero, en medio de una creciente polémica en su país sobre el tema.

“Aquí no hay delincuentes comunes, hay grandes mercenarios de la educación y entre ellos hay autoridades de la misma coalición gobernante. No puede ser que haya casos incluso que se asemejen a una especie de lavado de dinero”, subrayó la dirigenta.

Vallejo, quien lideró una huelga de siete meses en 2011 por educación pública gratuita y de calidad, hizo las afirmaciones luego de que una comisión de diputados revelara cómo ocho universidades privadas obtienen ganancias, a través de empresas ligadas.

“Esto debe fiscalizarse y sancionarse de manera urgente”, sostuvo Vallejo.

A su vez, la diputada del Partido Regionalista Independiente (PRI) Alejandra Sepúlveda criticó como presidenta de la comisión ivestigadora las palabras del ministro de Educación, Harald Beyer.

El funcionario, quien restó importancia al informe, señaló que la autoridad debía “actuar sobre la base de denuncias serias y no sobre afirmaciones que muchas veces no tienen mucho sustento”.

En Chile, debido a una reforma instalada en la dictadura del fallecido general Augusto Pinochet (1973-1990), toda la educación superior es pagada, incluso en las universidades públicas.

La mitad de los hogares en Chile recibe ingresos mensuales inferiores a los 800 dólares, pero la educación superior demanda pagos por hasta 12.000 dólares anuales.

Como resultado, el sistema educacional ahonda las diferencias sociales, según diversos estudios.

Las universidades privadas, que ampliaron fuertemente la matrícula desde los años 1980, deben ser por ley instituciones sin fines de lucro, lo que no fue respetado.

Los dueños de estas instituciones, entre ellos parlamentarios, ministros y empresarios, crearon sociedades inmobiliarias que a través del pago de arriendos retiraban sus ganancias.

Los estudiantes piden acabar con esas prácticas, el respeto a la ley y que al menos las universidades públicas sean gratuitas, demandas apoyadas por un 90 por ciento de la población, en sondeos.

(Con información de DPA)

Se han publicado 3 comentarios



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  • jose maria dijo:

    Qué claridad para colocar la educación donde debe estar, cosa que no conmueve a ninguna autoridad chilena de cualquier signo político. Han pasado varios gobiernos de diferente signo pero no parece haber intenciones de cambio respecto a la línea ideológica de los gobiernos militares.

  • Voz popular dijo:

    Eso no solamente pasa en Chile. Aquí en México tenemos muchos casos de esos. Estas universidades privadas son donde se forman los modernos políticos mexicanos que son ladrones de cuello blanco, cínicos, hipócritas, asesinos, farsantes y traidores. Estas universidades reciben donativos del gobierno y hacen negocios de toda clase. Entre ellas destacan el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrery, la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle, la Universidad Anahuac, el Instituto Tecnológico Autónomo de México, la Universidad Panamericana, la Escuela Libre de Derecho, la Universidad Autónoma de Guadalajara y la Universidad de las Américas.

  • Víctor Hugo López López dijo:

    Privatización educativa: atraco rapaz e inmisericorde.
    Para hacer cuentas de lo que sucede en los Estados Unidos Mexicanos desde los tiempos infaustos de “Su Alteza Ciniquísima”: hace cinco años, dos meses y dieciocho días nos desayunamos (quienes todavía podíamos hacerlo), una noticia brutal: la Auditoría Superior de la Federación (ASF), entregó a la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, el “Informe de Resultados de la Cuenta Pública 2005” en el que, entre otras documentadas afirmaciones se lee: “50 grandes contribuyentes,…, cuyos pagos individuales de impuesto sobre la renta en ese año, deducidas las devoluciones, fueron menores a 74 pesos. Es decir, entre todos pagaron 3 mil 700 pesos. Mientras, otros 50 pagaron hasta 67 pesos por concepto de impuesto al valor agregado, es decir, 3 mil 350 entre todos, aún cuando se trata de consorcios con ingresos brutos anuales superiores a 500 millones de pesos” (La Jornada: “Devolvió SHCP $17 mil millones a 10 consorcios en el quinto año de Fox” –viernes 30 de marzo de 2007–, en http://www.jornada.unam.mx/2007/03/30/index.php?section=politica&article=003n1pol). También precisó la nota: “Un informe especial sin precedentes en la historia del país, elaborado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), reporta el descubrimiento del beneficio que grandes corporativos obtienen de los llamados ‘créditos fiscales’, por los cuales han dejado de ingresar 495 mil 807.9 millones de pesos a las arcas públicas” (La Jornada: “Solapó Hacienda a empresas millonarias en el sexenio foxista” –sábado 31 de marzo de 2007-, en http://www.jornada.unam.mx/2007/03/31/index.php?section=politica&article=003n1pol), o séase, nada más ni nada menos que ¡$495,807,900,000.00!.
    Prosigue: “Y si se considera que las devoluciones se generaron tan sólo en 2005, equivalieron a 15 por ciento de la recaudación tributaria efectiva; con estos recursos se pudo haber financiado 60.9 por ciento de la inversión física y 84.6 de las pensiones y jubilaciones pagadas por el sector público presupuestario ese año”.
    Y entre otras linduras más se informó: “con datos de la Administración General de Recaudación del SAT, el órgano fiscalizador encontró que Hacienda pudo recuperar 8 mil 522 millones 40 mil 600 pesos en 2005, pero gastó 9 mil 438 millones 915 mil 300 en servicios personales y materiales y suministros, por lo que en ese rubro registró un déficit de 916 millones 874 mil 700 pesos”.
    Y quizá todo atisbo de escepticismo se anularía con lo que la nota precisó enseguida: “la Auditoría Superior de la Federación ‘…detectó 100 grandes contribuyentes que en promedio pagaron 74 pesos por impuesto sobre la renta (ISR) en 2005, y 67 pesos por impuesto al valor agregado (IVA), una vez descontadas las devoluciones de impuestos'”; también que: “la ASF explicó que ese monto se trata sólo del promedio del pago de ambos gravámenes, pues encontró casos en que contribuyentes con ingresos brutos acumulados superiores a 500 millones de pesos pagaron un peso de ISR y un peso de IVA, después de hechas las devoluciones. Estas empresas, afirmó, ‘prácticamente no pagan impuestos o están tributando montos poco significativos en relación con su nivel de ingresos'”.
    ¿Algo más?. Sólo esto: “Al igual que con el rubro de créditos fiscales, la Auditoría Superior realizó un ejercicio para reflejar la dimensión del efecto de las devoluciones en la economía mexicana”. […] “para los años 2001-2005, la relación se invirtió, ya que las devoluciones rebasaron en 324 mil 533.2 millones a la inversión privada”.
    Así que leyéndole ahora a la Camila Vallejo Dowling su lúcida e irrebatible comparación, ni modo de no recordar a Ernesto Guevara de La Serna cuando precisó que a estos capitalistas no se les debe creer ni así de tantito, así que también y por la misma razón, resulta inevitable remitir lo del “lavado de dinero” (que no es potestad exclusiva del tráfico de estupefacientes, sino de cualquier actividad ilícita), a las dimensiones escandalosas de lo ya referido, por lo que, ¿cómo sospechar sobre las nobles y generosas intenciones de los “señores del dinero” como parte del circuito financiero con que esta gente ha penetrado a la función educativa y pretende quedarse con ella por toda la eternidad?. ¡Que “dios” nos ampare, pero judicialmente!.

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