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Reloj de Quinta Avenida: Examen inicial (+ Fotos y Video)

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El 9 de febrero de 2011 Daniel encontró casi en ruinas algunas piezas del reloj. Como trabajo preliminar, fotografió en detalle toda la instalación en el estado en que se encontraba, lo que le permitía también tener un mapa exacto de la posición de cada pieza.

Buscó información el máximo de detalles sobre la instalación, constructor, la procedencia, el año de construcción, y todo lo que pudiera ayudarle a desentrañar el mecanismo de la máquina, un misterio desafiante.

Estado en que se encontraba uno de los martillos. Foto: Daniel Margolles

Estado en que se encontraba uno de los martillos. Foto: Daniel Margolles

Antecendentes

Descubrió, por ejemplo, que no hay dato preciso de cuándo llegó a Cuba el primer reloj. En un ensayo titulado “Apuntes para la historia del reloj en Cuba”, Arturo Pedroso Alés asegura que los primeros indicios de la llegada a la Isla de estas máquinas, compradas en Suiza, datan de uno fabricado 1817 extraviado en el tiempo, sobre el cual escribió el periodista Antonio Iraizoz y del Villar:

“El venerable reloj de sol que se mantiene sobre un lienzo de pared de San Ambrosio es un cuadrante vertical no declinante. Expertos ñoles lo fijaron con tanta precisión, que en su honor debemos decir que nunca ha sido errónea la sombra de su estilo. Invariable como el astro a que obedece, exacto como los cálculos astronómicos y geométricos que le originaron, desde 1817 sin que haya merecido reproche alguno.”

Pedroso señala que a fines del siglo XIX, casi todas las ciudades de cierta relevancia económica de la Isla, tenían al menos un reloj comunal que marcaba la vida de los pobladores junto a las campanadas de la Iglesia. “Además de embellecer los edificios y las torres de mayor prestancia, llegaron a simbolizar el poderío de sus ayuntamientos”, asegura.

El reloj de Quinta Avenida

Postal de la década del 20, del siglo XX. Edición Jordi.

Postal de la década del 20, del siglo XX. Edición Jordi.

La torre del reloj de Quinta Avenida en Miramar, en la intersección con la Calle 10, se erigió entre los años 1921 y 1924, cuando comenzaba a urbanizarse esta zona de la ciudad, que conducía a los clubes exclusivos, balnearios, parques y palacetes de la más rancia burguesía habanera.

Al inmigrante José López Rodríguez, conocido como “Pote” y copropietario junto a Ramón González Mendoza, de los terrenos donde se asentó el Reparto Miramar, le debió este reloj el nombre por el cual fue conocido: “Reloj de Pote”. Ambos financiaron todo el proyecto y encargaron la máquina a la firma E. Howard & Co., de Boston, de especial renombre por la alta calidad de los relojes basados en sus propios diseños y en métodos excéntricos de producción.

La marca del fabricante. Foto: Kaloian

La marca del fabricante. Foto: Kaloian

El 3 de noviembre de 1993, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó que la torre del reloj fuera el símbolo del Municipio Playa.

En fotos, examen inicial

En video

Se han publicado 2 comentarios



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  • WILFREDO L. ULLOA COSMEA dijo:

    HAY QUE FELICITAR A LS PERSONAS U ORGANIZACIÓN, QUE CON LUZ LARGA, HAN RECONSTRUIDO UN ÍCONO DE LA HISTORIA CAPITALINA, ESO ES HACER REVOLUCIÓN. A PARTIR QUE SE CREO DENTRO DE LA OFICINA DEL HISTORIADOR DE LA CIUDAD SE HAN RESCATADO LA HISTORIA DE LA CAPITAL.
    LOS INVITO A QUE INVESTIGUEN SOBRE LA HISTORIA DEL FERROCARRIL ELÉCTRICO DEL OESTE, QUE AUNQUE NO APARECE EN LOS ESCUDOS DE LOS MUNICIPIOS, HABANA VIEJA, 10 DE OCTUBRE, ARROYO NARANJO Y BOYEROS FUE EL PRIMER TRANSPORTE QUE POSIBILITÓ EL TRANSITO DE PASAJEROS Y MERCANCÍAS Y MATERIALES DESDE LA TERMINAL DE CRISTINA HASTA RINCÓN, A PARTIR DE 1862. EL QUE LE INTERESE LA HISTORIA DE LOS PINOS DONDE SE TRATA EL FERROCARRIL PUEDE PEDÍRMELO POR MI CORREO. wilfredo@gedich.une.cu SALUDOS ULLOA.

  • Meisel Marrero Fernández dijo:

    La responsabilidad de preservar nuestro patrimonio, es una tarea que devemos priorizar. En mi caso, tambien me dedico a la reparación de los relojes de torre de mi territrio. Vivo en el municipio Minas, de la provincia de Camaguey. A muchas personas no les interesa lo “viejo”, porque creen que ya es algo que no tiene valor, pero en la actualidad, muchos relojes de torre, se encuentran en un estado de destrucción que aun puede ser reversible si se reparan a tiempo. Todo está en que los organismos quieran apoyar a los que nos interesamos por estas cosas, sobre todo, con los permisos para la reparación. Por mi parte, felicito a Daniel.

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