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Liqui-liqui se reactiva en Venezuela en festividades de fin de año

28 diciembre 2009 | +

Embajador Isaías Rodríguez vestido de Liqui liqui, traje típico venezolanoCon alpargatas o botas de montar, apropiado para una fiesta campestre o una ceremonia protocolar, el liqui-liqui, traje típico venezolano, dejó atrás sus límites llaneros para convertirse en uno de los referentes de la región.

Quizás junto a la guayabera cubana constituya una de las prendas de América Latina y el Caribe de mayor difusión, no exenta como aquella de controversias sobre el origen, alentadas por su uso por figuras de la talla de Gabriel García Márquez.

Cuando el 10 de diciembre de 1982 en la capital sueca, García Márquez recibió con un liqui-liqui el premio Nobel, dio respaldo a la creencia que se trata de un traje colombiano.

Más recientemente, como para demostrar a Europa lo contrario, el actual embajador venezolano en España, Isaías Rodríguez, se paró delante del rey Juan Carlos con el traje típico de corte recto y cuello cerrado para presentar sus cartas credenciales.

También en 2008 el músico venezolano Simón Díaz recibió su Grammy honorífico con un liqui-liqui blanco.

Pese a las confusiones, para los venezolanos no existe duda: el liqui-liqui es un traje nacional, utilizado inicialmente por los habitantes de sus regiones llaneras, quienes lo adoptaron por sus características de frescura y resistencia.

Eso sí, admiten con orgullo que las bondades de la prenda la hicieron popular también en otras regiones, entre ellas los llanos de Colombia, país vecino con el cual comparten más de dos mil 200 kilómetros de frontera y un intercambio secular.

Aunque ya existe una enorme variedad, continúa en la preferencia con vistas a su confección la tela de lino o algodón, para dar forma a una chaqueta de cuatro bolsillos con tapas y cinco o seis botones que se usa ligeramente holgada.

Con frecuencia también se utiliza la gabardina y en versiones más atrevidas hasta mezclilla, además de variaciones para supuestamente darle un carácter más formal con botones escondidos.

Ángel Infante, un contador de profesión conocido como el Señor del liqui-liqui, asegura tener más de 50 modelos de la prenda a la que, como muchos otros, atribuye un origen castrense de la época colonial.

Las versiones llevan el origen a una casaca inglesa, o su versión francesa “liquette”, de donde habría tomado su nombre, y que llegó a Venezuela traída desde el Caribe en un recorrido inverso del cual llevó a los caribes o arawakos a poblar las ínsulas.

Otra posibilidad es que haya surgido de una derivación de la camisa de cuello alto utilizada por el italiano Giuseppe Garibaldi durante su participación en las campañas libertarias en América del Sur a finales del siglo XIX.

Una versión emparenta al liqui-liqui con Cuba, pues algunos atribuyen al sastre cubano Emilio Tornés el haber sido el primero que confeccionó el traje con las características actuales.

Según el periodista y escritor venezolano Rafael Bolívar Coronado (1884-1924), Tornés creó el liqui-liqui a partir de las “garibaldinas”, las camisas inspiradas en la prenda de Garibaldi usada por “los que vencieron en Caracas en el año 1870″.

La referencia apunta a las tropas de Guzmán Blanco, militar venezolano que ocupó la presidencia en tres ocasiones.

De acuerdo con la tradición, en un inicio se utilizaba como chaqueta de mangas largas, de cualquier tela resistente, con un pantalón no necesariamente correspondiente, alpargatas y sombrero de cogollo.

La evolución propia de las modas impuso luego un conjunto de lino o algodón, blanco o crema, utilizado originalmente por los hombres, que posteriormente ha gozado también de la aceptación femenina.

El liqui-liqui aparece vinculado a una de las más conocidas piezas musicales venezolanas, Alma Llanera, la más recordada de una zarzuela del mismo nombre con música de Pedro Elías Gutiérrez y texto de Rafael Bolívar Coronado.

Una versión atribuye al sastre Tornés la elaboración del primer liqui-liqui femenino para vestir en 1914 a la protagonista de Alma Llanera: zarzuela en un acto, que convirtió el joropo de Pedro Elías Gutiérrez en una canción folklórica venezolana.

El liqui-liqui dejó con el tiempo de ser una expresión del alma llanera para convertirse en referente de un país y -más aún- de una región multiétnica e interrelacionada.

(Con información de Prensa Latina)

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