Imprimir
Inicio » Noticias  »

Envían desde Cuba mensaje a los intelectuales y artistas afronorteamericanos

| 16

Nicolas GuillénUn proverbio yoruba reza: “La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza un día”. Aunque por largo tiempo a la opinión pública norteamericana le han tratado de imponer, desde los círculos políticos más intolerantes y los medios de comunicación más poderosos, una imagen distorsionada de la sociedad cubana contemporánea, siempre, de un modo u otro, termina por abrirse paso la realidad.

Así sucederá, estamos seguros, cuando se conozcan los argumentos que nos llevan a refutar las falaces afirmaciones sobre nuestra sociedad contenidas en un documento circulado el pasado 1ro. de diciembre a nombre de un grupo de intelectuales y líderes afronorteamericanos.

Decir que entre nosotros existe un “insensible desprecio” por los cubanos negros, que se coartan las “libertades civiles por razones de raza”, y exigir que se ponga fin “al innecesario y brutal acoso de los ciudadanos negros en Cuba que defienden sus derechos civiles”, parecería una delirante elucubración si no fuera porque detrás de esas ficciones se evidencia la aviesa intención de sumar a respetables voces de la comunidad afronorteamericana a la campaña anticubana que pretende socavar nuestras soberanía e identidad.

Si la Cuba de estos tiempos fuera ese país racista que se quiere inventar, sus ciudadanos no hubieran contribuido masivamente a la liberación de los pueblos africanos. Más de 350 000 voluntarios cubanos combatieron junto a sus hermanos de África contra el colonialismo. Más de 2 000 combatientes de la Isla cayeron en tierras de aquel continente.  Una personalidad de indiscutible relieve mundial, Nelson Mandela, ha reconocido el papel de esos voluntarios en la quiebra definitiva del infamante régimen del apartheid.  De África solo trajimos los restos de nuestros muertos.

Si la Cuba de hoy sintiera ese desprecio por el negro, más de 35 000 jóvenes africanos no hubieran sido formados en nuestras escuelas durante los últimos 40 años, ni 2 800  jóvenes de una treintena de  países de esa región estudiaran ahora mismo en nuestras universidades.

Un pueblo enfermo de racismo se negaría a colaborar en la formación de médicos y recursos humanos en el área de la Salud en Facultades de Ciencias Médicas fundadas en Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Gambia y Eritrea; daría la espalda a los programas de asistencia sanitaria que han salvado miles de vidas en varios territorios de América Latina y el Caribe donde resulta significativa la presencia de la diáspora africana, y se hubiera desentendido de los más de 20 000 haitianos y afrocaribeños de habla inglesa que han recuperado la vista mediante operaciones quirúrgicas practicadas gratuitamente en nuestro país.

Es muy probable que la mayoría de los firmantes del documento desconozca cómo a raíz de la devastación de Nueva Orleáns por el huracán Katrina, decenas de médicos y personal paramédico cubano se ofrecieron para asistir voluntariamente a las víctimas del meteoro en un gesto humanitario que no halló respuesta en las autoridades norteamericanas.

En otro orden, quizá también ignoren de qué modo, desde los primeros días que siguieron a la victoria popular de 1959, fueron desmanteladas aquí las bases institucionales y jurídicas de una sociedad racista. La Revolución Cubana encontró en 1959 una situación desesperada en la mayoría de la población. Los afrodescendientes cubanos, que estaban entre las más sufridas víctimas del modelo neocolonial imperante en la Isla, se beneficiaron de inmediato con la batalla que dio el gobierno revolucionario  para erradicar toda forma de exclusión, incluido el feroz racismo que caracterizaba a la Cuba de entonces.

La política de Cuba contra cualquier tipo de discriminación y en favor de la igualdad tiene respaldo constitucional y se expresa en los capítulos de la Carta Magna que se refieren a los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado y a los derechos, deberes y garantías de sus ciudadanos. Los derechos constitucionales, así como los mecanismos y medios para hacerlos efectivos y restablecer la legalidad ante cualquier violación de estos, se garantizan mediante una muy precisa legislación complementaria.

Como nunca antes en la historia de nuestro país, los negros y mestizos han hallado, en el proceso de transformaciones emprendido en el último medio siglo, oportunidades de realización social y personal, sustentadas en políticas y programas que han propiciado el despegue de lo que llamó el antropólogo cubano Don Fernando Ortiz la impostergable fase integrativa de la sociedad cubana.

Se trata, lo sabemos, de un proceso no exento de conflictos y contradicciones, sobre los que gravitan tanto desventajas sociales heredadas como prejuicios secularmente enraizados.

Hace seis años,  Fidel Castro, al dialogar en La Habana con pedagogos cubanos y extranjeros, comentó cómo “aún en sociedades como la de Cuba, surgida de una revolución social radical donde el pueblo alcanzó la plena y total igualdad legal y un nivel de educación revolucionaria que echó por tierra el componente subjetivo de la discriminación, ésta existe todavía de otra forma. La califico como discriminación objetiva, un fenómeno asociado a la pobreza y a un monopolio histórico de los conocimientos”.

Quien observe la vida cotidiana en cualquier sitio del país, podrá advertir cómo se lleva a cabo un ingente esfuerzo por superar definitivamente los factores que condicionan tal situación mediante nuevos programas orientados a eliminar toda desventaja social.

Los intelectuales afronorteamericanos deben saber cómo sus colegas cubanos han abordado estos temas y promueven acciones desde el lugar prominente que ocupan en la sociedad civil. Algunos de los programas anteriormente aludidos surgieron a partir de los debates suscitados en 1998 durante el VI Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en diálogo franco y abierto con las máximas autoridades del Estado y el entonces presidente Fidel Castro.

Debe recordarse que la organización que agrupa a la vanguardia del movimiento intelectual y artístico cubano tuvo como presidente fundador a un poeta negro, Nicolás Guillén, uno de los más notables poetas de la lengua castellana del siglo XX, activo luchador contra la discriminación racial, y amigo personal de Langston Hughes y Paul Robeson.

En el seno de la UNEAC, organización que nunca estuvo a espaldas de esta problemática se ha creado un Comité permanente para luchar, desde una perspectiva cultural, contra todo vestigio de discriminación y prejuicios raciales.

En un país racista sería impensable la fundación y el funcionamiento de instituciones como la Casa de África, la Fundación Fernando Ortiz, la Casa del Caribe de Santiago de Cuba, el Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas y el Instituto Nacional de Antropología, que, entre otras, investigan a fondo el legado africano en nuestra cultura y las relaciones interraciales en nuestro país. Ni recibieran apoyo ni tendrían el más amplio reconocimiento social entidades artísticas de tanta jerarquía como el Conjunto Folclórico Nacional, el Ballet Folclórico de Camagüey, o el Conjunto Folclórico de Oriente. Ni existiera el Museo de La Ruta del Esclavo, primero de su clase en América Latina y el Caribe y uno de los principales resultados del compromiso de Cuba con el programa auspiciado por la UNESCO para vindicar el aporte de los africanos arrancados por la fuerza de sus tierras de origen a estas otras donde contribuyeron a la forja de nuevas identidades.

Si el odio racial fuera una tónica predominante en nuestra sociedad, no pasaría de ser un gesto retórico la conmemoración del centenario de la fundación del Partido Independiente de Color, sobre la base de recuperar la memoria histórica de una etapa de las luchas y afanes del pueblo cubano por sus derechos y su liberación de todas las dominaciones.

Genuinos portadores de la cultura musical tradicional, sumamente apreciados por públicos norteamericanos, como Los Muñequitos de Matanzas y los conjuntos Yoruba Andabo y Clave y Guaguancó tendrían que desempeñarse como braceros mal pagados en los puertos, parqueadores de autos, limpiabotas y empleados domésticos, de no haberse reconocido sus extraordinarios valores.

Una sociedad racista no se hubiera empeñado en traducir y publicar centenares de obras literarias de decenas de autores africanos y afrocaribeños. En una de sus visitas a Cuba, el Premio Nobel nigeriano, Wole Soyinka, declaró: “Es difícil encontrar otro lugar en el hemisferio occidental donde la avidez por conocer a los escritores africanos trascienda, como he visto aquí, el interés de las instituciones académicas”.

Los intelectuales y artistas cubanos agradecemos la solidaridad, la comprensión y el respeto que muchas personalidades afronorteamericanas han mostrado hacia la realidad cubana a lo largo de medio siglo. Nunca les hemos pedido compartir nuestras ideas políticas ni hemos condicionado el diálogo a algún tipo de respaldo o adhesión. Por un elemental sentido de la ética respetamos sus puntos de vista.

Tal vez fuera oportuno que los firmantes de la declaración que comentamos escucharan desprejuiciadamente esos criterios. Estamos convencidos de que al hacerlo, como proclama el refrán yoruba, la verdad tenga su día.

La Habana, 3 de diciembre de 2009

Nancy Morejón, poetisa y ensayista

Miguel Barnet, poeta y antropólogo

Esteban Morales, politólogo y ensayista

Eduardo Roca (Choco), artista

Heriberto Feraudy, historiador y ensayista

Rogelio Martínez Furé, africanista

Pedro de la Hoz, periodista y ensayista

Fernando Martínez Heredia, sociólogo y ensayista

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Rigovi dijo:

    La descriminación de un grupo social no es solo el racismo directo y chapucero que todos conocemos, osea, por ser negro no puedes entrar aquí, sentarte allá, etc,etc,etc,.
    Es descriminación que las minoriías o mayorías no tengan las mismas posibilidades, derechos y nivel de vida que el resto, y en Cuba es una realidad parpable, los ciudadanos de raza negra estan quedando atrás a medida que pasa el tiempo, viven en las peores condicciones, llegan cada vez menos a estudios universitarios y constituyen la población penal mas grande del país.
    Es por eso que los intelectuales afroamericanos tiene razón en lo que plantean y dicen, además, los respalda una historia que demuestra que las luchas por los derechos y libertades civiles en EEUU le han permitido ver como un presidente negro llegá al poder.
    Algo impensable en Cuba.

  • Julio Fonseca dijo:

    ¡Qué contundente, oportuna y digna respuesta!

  • Maribel Acosta dijo:

    Suscribo este mensaje, alegato que siento en nombre de un pueblo y de una Revolución que dio lugar cimero a sus raíces africanas como el legado más hermoso de nuestra identidad. ¿De dónde nos viene la pasión, la resistencia, la fuerza, la alegría y el orgullo sano, si no es de nuestra sangre africana? Tamaña ofensa al único país del mundo que abrió sus puertas y comparte su pan y su inteligencia con los pobres de la tierra! Claro que hay que luchar más para eliminar los vestigios de racismo que sobreviven o reaparecen! Esa es una pelea que hay que continuar y que tiene causas históricas de siglos, como el subdesarrollo, la pobreza, la marginalidad, la exclusión; y que está ligada a las mismas batallas de la mayoría de los pueblos del planeta. Pero las generaciones de cubanas y cubanos que nacimos con la Revolución amamos demasiado nuestra herencia mambisa para desconocer adónde queremos llegar. Y la risa mestiza que nos distingue, exige respeto por nuestros ancestros y nuestro presente.
    Maribel Acosta Damas. Periodista TV Cubana

  • Agustin dorta Hernandez dijo:

    No es porque yo sea cubano,pero en los estados unidos un negro,es Afroamericano,en colombia un negro es Afrocolombiano y asi en todos los paises su primera nacionalidad,es continental Afro,salvo en cuba donde un negro,nacido en la isla es sencillamente un cubano.

  • Marianela Curbelo Ramírez dijo:

    Los cubanos no negamos, que como herencia de tantos siglos de dominación colonial y de tantos años de injerencia norteamericana, sobrevivan en nuestra sociedad rasgos racistas en los comportamientos individuales, a pesar de que en el ámbito legal y normativo de las instituciones y organismos, se haya erradicado después del triunfo de nuestra Revolución. Pero llegar a decir que se coartan las “libertades civiles por razones de raza”, y exigir que se ponga fin “al innecesario y brutal acoso de los ciudadanos negros en Cuba que defienden sus derechos civiles”, es lo más absurdo y hasta ofensivo que se puede decir de un pueblo que reconoce que aún hay que luchar por erradicar este triste comportamiento humano y aprovecha todos sus espacios oficiales e institucionales para educar al respecto. Tengo fe en que el grupo de intelectuales y líderes afronorteamericanos que firmaron el citado documento, si han visitado nuestra Isla y la conocen, busquen un análisis más profundo de nuestra realidad, y si no conocen Cuba, que vengan y palpen la situación desde su experiencia personal, de manera que puedan hacerse de un juicio justo sobre el tema en Cuba.

  • argimiro dijo:

    Es lamentable que personalidades afronorteamricanas hagan planteamientos de esta índole desconociendo las realidades. Un pueblo entero estuvo dispuesto a morir por África; ha compartido siempre su pan que no es mucho por contribuir al desarrollo de las naciones africanas; este pueblo que se reconoce mestizo, mulato y así es su cultura: “un ajiaco” sobre todo la música que tiene un autentico sabor a África.
    Pueden estar mal informados, es posible, pero hay suficiente argumentos para demostrar lo contrario. Mi ascendencia paterna tiene gran contenido africano, mi madre es blanca y jamás escuche en mi infancia nada semejante, crecimos con orgullo, con todos los derechos y posibilidades.
    Conocí personas de origen africanos que vivían de manera precaria antes del triunfo de la revolución siendo yo niño y luego del triunfo al pasar los anos no los reconocía por el cambio súbito de su vida material y espiritual. La burguesía criolla era racista por naturaleza, y esos estigmas aun no se han eliminado totalmente, pero eso no quiere decir que la sociedad sea racista.
    Recuerdo el apoyo dio esta sociedad a Ángela Davis en su lucha, y por su liberación. El documental “Now” del querido cineasta Santiago Álvarez una denuncia a los desmanes raciales del norte.
    En todas las casas de cultura esta siempre presente la música y la danza de origen africano, como reconocimiento de esos valores en nuestra identidad y lo asevera el proverbio que dice:”el que no tiene de congo, tiene de carabalí”
    Nunca había escuchado preocupación de los afronorteamericanos por esos asuntos en Cuba. Aparece ahora como rareza en medio de campanas mediáticas que buscan subvertir el país. Quizás este pueda ser una nueva vertiente de esa manía de desconocer, de atacar incesantemente a nuestro país.
    Seria saludable que dedicaran todos sus esfuerzos en su propia nación como los damnificados del huracán Katrina, que el propio gobierno dejo a su suerte, abandonados a muchos y hoy no saben cuando podrán regresar.
    Cuba ha sido es y será siempre solidaria con los pobres de la tierra y ha luchado y lucha en todas las trincheras por la reivindicación de los derechos de las naciones, pueblos a ser libres, a ser respetados, al derecho a una vida digna.
    No es menester abundar mucho, la realidad por si sola habla, la razón nos asiste. “No hay peor ciego que el que no quiere ver. Lo mejor seria que pudieran verlos con sus propios ojos. Si tienen tantas dudas pegunten a Harry Belafonte y a Danny Glover o al Reverendo Lucios Walker que han estado por casa, no más.

  • argimiro dijo:

    Hermosa respuesta Agustin, asi respondi yo a un extrangero que me hablo de comunidad africana. Dije como tu, eso en Cuba no existe. Todos somos cubanos. NO nos dejemos fragmentar, somos cubanos, nada mejor.

  • Maribel Acosta dijo:

    Esta es la crónica periodística de mi alumno Lao, negro, humilde, y que retomó su camino por los programas que tras el periodo especial, el país emprendió. Esta es su vida, de duras realidades, pero también del humanismo incuestionable de la Revolución.

    “Crónica a la resistencia de mi madre”

    Por: Lao Ernesto, estudiante de Comunicación Social. Sede Universitaria 10 de Octubre

    Hoy, a veintidós años de mi nacimiento, mi mamá todavía me cuenta con lágrimas en los ojos, cómo sola pudo afrontar los difíciles años del período especial.

    Resulta que ella joven, encontró un hombre, supuestamente bueno y que la amaba, pero al saber que estaba embarazada la dejó sin motivo alguno. Mi madre decidió tenerme, y en 1985 nazco yo: Las condiciones del país eran favorables y con la ayuda de mis tíos no había ningún problema para mi crianza.

    Pero llegaron los 90, y la caída del campo socialista, el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos, y vinieron también graves problemas para mi mamá. Sin embargo, optó por no rendirse ¡tenía que continuar!

    Llegó también aquel 1994 en que para algunos la solución estuvo en coger una balsa e ir en busca del sueño americano. Mis tíos contaban entre esas personas que se ataron a un futuro incierto y comenzaron a preparar una “extraña embarcación”. Yo tenía ocho años y creía ver una nueva historia de piratas y príncipes. Mi madre lloraba a escondidas, yo la oía en el cuarto y sus sollozos parecían como aquellos grillos del campo que se escuchan aún distantes.

    Corría ese año triste para todos y principalmente para mi madre: las cazuelas vacías, la ropa escaseaba, los precios descoordinados y aquellas ilusiones de mejorar eran como un cielo nublado, y qué hablar de la balsa presta para echar a navegar. Mi madre seguía resistiendo, y hoy sé que fue mi risa de niño lo que la mantuvo fuerte, esperanzada.

    Un día, mi madre no quiso reír, lo recuerdo como si fuera ahora. Mis tíos sacaron el ”velero” de la casa y con alegría decían: “Ahora si se acabarán los problemas”. Todos rieron… hasta yo, menos mi mamá. Nosotros no partíamos a esa “gran aventura”.

    Mamá lloraba más que el día en que me caí de sus propios brazos. Yo, ya conocía bien los números, cursaba el cuarto grado y me di cuenta que nos quedábamos solos en Cuba. La familia, que como dijera mi madre “es la medicina para los problemas”, se estaba agotando.

    Pasaron semanas y mamá sufría, extrañaba a sus hermanos. Las condiciones no mejoraban para el país y, menos para nosotros. Pero ella seguía luchando contra las adversidades, y, sobre todo se esforzaba día a día para que esa situación no consiguiera tocarme y menos, infectarme de tristeza y de dolor.

    Desfiló aquel año de pérdidas y alcanzamos 1995, difícil también, pero en él mi madre pudo desempolvar su título universitario y ocupar un cargo en una empresa del estado. Se le veía tranquila, y en nuestro pequeño cuarto del municipio de Regla, se respiraba un aire de mejora y de felicidad.

    Por otro lado, hacía dos años que mis tíos habían llegado a Miami y no sabíamos nada de ellos: ni una carta, ni una postal de navidad, nada. Ni una señal de vida. Por amigos conocíamos que no murieron, aunque mi madre ya los había enterrado el día en que se fueron.

    ¡Por fin, yo en la secundaria básica! Y la incansable mujer seguía resistente, afrontando las dificultades y no dejándose vencer nunca. En esa época no era tan malo como al principio, pero empezaban a marcarse las diferencias entre mis compañeros de aula y yo. Sus ropas eran bonitas y caras. Yo, ni una palabra de esto a mi madre. Sabía que ella luchaba por comprarme lo que podía. Ya comenzaba a entender muchas cosas y, era incapaz de hacerla sufrir. Veía que se necesitaba de mucho coraje para sostenernos, ese que me transmitió y que me hacia resistir a mi también.

    Crecí rápido y adquirí conocimientos acerca de la naturaleza y el hombre, que me hicieron entender mejor a mi madre y a quererla por sobre todas las cosas.

    Fue duro para ella educarme en tiempos difíciles y alimentarme cada día, aunque eso significara acostarse ella con la barriga vacía. No le importaba. Su sacrificio valía la pena: Yo recibiría educación gratuita y sería alguien en la vida.

    Me hablaba de mis tíos porque yo le preguntaba, pero sin “caer” en la política. Decía que “la familia es la familia, la sangre es más fuerte que la política” y que a pesar de que ellos se habían ido del país no debía despreciarlos, eran mi familia. Sus consejos nunca faltaron y, ya en el 99 conversábamos sobre la importancia del socialismo y los logros de la Revolución.

    Las sonrisas y mimos eran parte de nuestra vida diaria aunque ya tenía 14 años y era militante de la UJC. Para nosotros dos se despegaba del horizonte un sol que nos iluminaría con un camino provechoso, pero hubo momentos en que ni siquiera nos llegó uno de sus rayos.

    ¡El siglo XXI! Nuestro país tomaba un respiro. Las familias cubanas empezaban a ver la luz y a entender que el gobierno norteamericano tenía un solo propósito y; que los cubanos debíamos imponernos y trabajar juntos. Mi madre no cesaba de ubicarme en tiempo y espacio e irme formando como un hombre de principios, y un hombre elocuente y sincero como dijera el apóstol.

    Hoy recordamos los momentos tristes. Mi madre y yo no olvidamos, pero vivimos felices, en un país humilde, que se preocupa por la educación de sus hijos, y, lucha por la justicia para todos.

    Mi madre es una Mariana de estos tiempos. Con resistencia pudo soportar las tristezas, en su cuarto, en silencio para que yo no supiera. Pero de todo eso obtuvo como premio un hijo con principios y valores por los cuales morirá y, que actualmente cursa la universidad, como ella siempre soñó.

  • Julián Gutiérrez Alonso dijo:

    De siempre nuestros enemigos tratan de crear divisiones entre nosotros para poder derrotarnos. Una de ellas es esta, aunque no la única.
    Por suerte la mayoría de la población no se deja llevar por estas tendencias totalmente ajenas a nuestra realidad.
    No podemos confundir los lastres que arrastran ciertas capas de la población, donde ciertamente predominan los negros, con un planteamiento de racismo.
    Demuestra una gran falta de realidad histórica que Rigovi compare una sociedad donde se ha elegido como presidente un negro, que incluso trata de blanquearse para parecer mas blanco, como su coterraneo Michael Jackson, con la nuestra donde vicepresidentes como el fallecido Almeida, Lazo y otros muchos dirigentes a altos niveles exhiben con orgullo su color pero sin enfrentarlo a otros colores ya que en Cuba el problema no es de colores, todos somos cubanos, como dice Agustín, sino que el problema es de echar palante todos unidos para buscar la meta de nuestra Revolución que siempre ha sido un mundo mejor para todos.
    Dejen de buscar vias para dividirnos que solo podrán enrolar en estas lides a unos pocos incautos.

  • Agustin dorta Hernandez dijo:

    Dijo FIDEL,la sangre de africa corre por nuestras venas y de africa,como esclavos vinieron muchos de nuestros antecesores a esta tierra,eso dijo FIDEL,pero digo yo no jodan y pregunten a los africanos,de la solidaridad de los cubanos,que con su sangre regaron esas tierras.

  • Emir Amed dijo:

    É realmente inacreditável que esses intelectuais afro-americanos desconheçam a história do povo cubano desde a etapa da colonização espanhola , passando pela República mediatizada de orientação norte-americana , de modo que o racismo que o processo revolucionário já encontrara em Cuba foi derivado da associação do colonialismo espanhol com o neocolonialismo dos EE.UU. e que as classes dominantes e oligárquicas brancas cubanas incorporaram e ampliaram para a sociedade cubana como um todo.O racismo foi como a escravidão uma repetição trágica do que fora o modo de Produção escravista que perdurou vários séculos na Europa civilizada.A Revolução socialista , por ser SOCIALISTA ,é incompatível com qualquer tipo de preconceito e discriminação . Ela está tratando de uma consequência histórica JÁ ENCONTRADA e não fruto da própria Revolução . Pelo contrário foi a revoluçaõ que deu início e continua dando combate ao que foi herdado da velha sociedade capitalista neocolonizada. A população cubana é majoritariamente de origem Afro , está completamente alfabetizada , apresenta grandes nomes nos diversos campos do conhecimento e saber , tem elevados quadros na hierarquia do Poder Revolucionário e as religiões sincretizadas gozam de total liberdade de expressão. Bastaria uma visita desses intelectuais negros a GUANABACOA na Província de Havana para constatar que os praticantes dos cultos afro são solidários com a revolução. Evidente que possam existir “bolsões” de discriminação no próprio “imaginário” popular , inclusive o machismo, que a educação socialista está tratando de eliminar. Todos os materialistas históricos sabemos que os fatos materiais objetivos transformam-se mais rapidamente do que os fatos subjetivos da consciência social que subsistem por muito mais tempo de forma mais resistente. No entanto, a luta continua e os pedagogos e mestres revolucionários estão atentos e trabalhando intensamente para erradicar essas “sobrevivências” das sociedades de classes antagônicas.Seria interessante que esses intelectuais de origem escrava norte-americana se perguntasse pelo violento racismo da sua sociedade imperial-capitalista e, porque um negro alçado ao maior posto da hierarquia política nort-americana , o dr. Barack Obama é um verdadeiro “prisioneiro” das velhas políticas dos políticos brancos dominantes e constantemente ridicularizado e ameaçado até mesmo por uma cadeia midiática do porte da FOXNEWS ……Eles têm e devem lutar pela maior democracia racial e social em seu próprio País e admirar o grande exemplo histórico da presença do CHE nas terras do CONGO e dos heróicos soldados , médicos e professores que lutaram pela liberdade da Namibia , Angola e que derrotou na Batalha de Cuito-Canevale sob ocomando distante de Fidel Castro as tropas racistas do apartheid da África do Sul preâmbulo do fim do regime nazi-racista daquele país e que tinha inclusive o apoio dos governantes dos EE.UU. e do Estado sionista e racista de Israel . Por último , seria muito bom que esses intelectuais ( será?) se organizassem para impedir as guerras do seu império contra as populações islamo-asiáticas e que os seus próprios soldados , grande parte de origem negra e latina pobres ,não mais morressem em terras distantes e, por interesses dos grandes monopólios da indústria bélico-armamentista e dos seus lacaios europeus. Muito teriamos a esclarecer tamanha minha indignação com tamanha IGNORÂNCIA desses ditos “intelectuais”…Do Brasil. Prof. Emir Amed .

  • Walter Lippmann dijo:

    Traduccion al ingles del mensage encima:

    *Response*

    *MESSAGE FROM CUBA
    TO AFROAMERICAN INTELLECTUALS AND ARTISTS*

    A Yoruba proverb states: “The lie may run for a year, the truth will
    catch up with it one day”. Although the most intolerant political
    circles and most powerful mass media have tried to impose a distorted
    image of contemporary Cuban society on American public opinion for a
    long time, one way or another, in the end, reality leads the way.

    We are sure that’s the way it will happen when the arguments refuting
    those deceitful statements about our society contained in a document
    circulated on December 1st in the name of a group of Afro-American
    intellectuals and leaders are considered.

    To say that among us there is a “callous disregard” for black Cubans,
    that they are “den[ied] civil liberties on the basis of race,” and to
    “stop the unwarranted and brutal harassment of black citizens in Cuba
    who are defending their civil rights,” would seem a delirious vagary
    if the evil intention of adding respectable voices from the
    Afro-American community to the anti-Cuban campaign that attempts to
    undermine our sovereignty and identity were not behind those
    fictions.

    If the Cuba of these times was that racist nation they want to
    invent, its citizens would not have contributed massively to the
    liberation of the African people. More than 350,000 Cuban volunteers
    fought alongside their brothers of Africa against Colonialism. More
    than 2,000 combatants from the Island fell in the lands of that
    Continent. A personality of undisputed worldwide import, Nelson
    Mandela, has recognized the role of those volunteers in the
    definitive defeat of the infamous Apartheid regime. From Africa we
    brought back only the remains of our dead.

    If the Cuba of today felt such disrespect for the black race, more
    than 35,000 African young persons wouldn’t have been trained in our
    schools over the past 40 years, nor would 2,600 young people from
    some 30 nations of that region be studying right now in our
    universities.

    A people sick with racism would refuse to collaborate in the training
    of medical doctors and other human resources for health at the
    Schools of Medical Sciences founded in Guinea Bissau, Equatorial
    Guinea, Gambia, and Eritrea.

    It would have turned its back on the health assistance programs that
    have saved thousands of lives in Latin America and the Caribbean,
    where the African Diaspora is significant, and they would have not
    provided services to the more than 20,000 Haitians and English
    speaking Afro-Caribbeans who recovered their eyesight through
    surgical operations performed in our country, free of charge.

    It is very probable that the majority of those who signed the
    document aren’t aware that when the City of New Orleans was
    devastated by Hurricane Katrina, dozens of Cuban medical doctors and
    paramedics volunteered to provide help to storm victims in a
    humanitarian gesture that received no response from the American
    authorities.

    It is probable that those who signed the document also ignore the
    fact that from the earliest days following the popular victory of
    1959, the institutional and legal bases that sustained a racist
    society were dismantled.

    In 1959 the Cuban Revolution found a critical situation in the
    majority of the population. Cubans of African descent, who were among
    the victims that suffered most from the Neo-colonial model that
    existed here, immediately benefited from the battle carried out by
    the Revolution which put an end to any form of exclusion, including
    the fierce racism that characterized Cuba during those years.

    Cuba’s policy against any form of discrimination and in favor of
    equality, has Constitutional backing, found explicitly in the
    chapters of the Cuban Constitution that refer to the essential
    political, social and economic foundations of the State, and about
    the rights and obligations and guarantees of its citizens.

    These Constitutional Rights, as well as the mechanisms and means to
    uphold them and the restoration of legality before any violation of
    them, are guaranteed by means of very precise complementary
    legislation.

    As never before in the history of our nation, black and /mestizo/
    Cubans have found opportunities for social and personal development
    in transformative processes that have been ongoing for the past half
    a century. These opportunities are conveyed through policies and
    programs that made possible the initiation of what Cuban
    Anthropologist Don Fernando Ortiz, called the non-deferrable
    integration phase of Cuban society. It is a process, we know, that is
    not exempt from conflicts and contradictions on which inherited
    social disadvantages and deeply-rooted prejudices play an important
    role.

    Six years ago, Fidel Castro, in a dialog that took place in Havana
    with Cuban and foreign pedagogues, commented how “even in societies
    like Cuba, that arose from a radical social revolution where the
    people had reached full and total legal equality and a level of
    revolutionary education that interred the subjective component of
    discrimination, it does exist in another form,” He described it as
    objective discrimination, a phenomenon associated with poverty and a
    historical monopoly on knowledge.

    Whoever observes daily life anywhere in the country will be able to
    see how a sustained effort is underway to bring an end to the factors
    that provide the conditions for that situation through new programs
    oriented towards eliminating any social disadvantage.

    Afro-American intellectuals must know how their Cuban colleagues have
    dealt with these topics and promote actions from the prominent
    position they hold in civil society.

    Some of the programs to which we have made previous references came
    into being as a result of the debates that took place in 1998 during
    the VI Congress of the Cuban Association of Writers and Artists
    (UNEAC), in an open and sincere dialog with the State’s highest
    authorities and then-President Fidel Castro.

    It should be remembered that UNEAC, which brings together the
    vanguard of Cuba’s intellectual and artistic movement, had as its
    President and founder, a black poet, Nicolas Guillen, one of the most
    important poets in the Spanish language during the 20th century, an
    active fighter against racial discrimination, and personal friend of
    Langston Hughes and Paul Robeson.

    Within UNEAC, an organization that never turned its back on these
    problems, a permanent Committee has been created to fight against any
    remains of discrimination and racial prejudices from a cultural
    perspective.

    In a racist country it would be inconceivable to found and operate
    institutions like the House of Africa, the Fernando Ortiz Foundation,
    the House of the Caribbean of Santiago de Cuba, the Center of
    Caribbean Studies of the House of the Americas, and the National
    Institute of Anthropology, which, among others, conducts in-depth
    research into the African legacy in our culture and interracial
    relations in our country.

    Likewise, artistic organizations and entities such as the National
    Folklore Group, the Camagüey Folkloric Ballet, and the Oriente
    Folkloric Group would not have received support and the most
    widespread social recognition,

    The Museum of the Slave Route would not have existed. The first of
    its kind in Latin America and the Caribbean, The Museum is one of the
    first results of Cuba’s commitment to the UNESCO-sponsored program to
    vindicate the contribution made by Africans forcibly removed from
    their lands of origin and brought to these lands where they helped
    forge new identities.

    If racial hatred was a predominant trend in our society, the
    celebration of the 100th Anniversary of the founding of the Party of
    Black Independents would have been nothing but a rhetorical gesture.
    The celebration was based on recovering the historical memory of that
    stage of struggle by and aspirations of the Cuban people for their
    rights and liberation from all forms of domination.

    Genuine bearers of traditional musical culture much appreciated by
    the American public like “Los Muñequitos de Matanzas,” “Yoruba
    Andabo” and “Clave y Guaguanco,” would be working as parking lot
    attendants, shoe shiners and domestic labor were their extraordinary
    values not recognized.

    A racist society would not have committed itself so deeply to
    translating and publishing hundreds of literary works by African and
    Afro-Caribbean authors.

    On one of his visits to Cuba, the Nigerian Nobel Prize Laureate Wole
    Soyinka declared: “It is difficult to find any other place in the
    Western Hemisphere where the quest to learn about African writers
    transcends the interest of the academic institutions, as I have seen
    here.”

    Cuban artists and intellectuals are thankful for the solidarity, the
    comprehension and respect many Afro-American personalities have shown
    towards the Cuban reality during a half century. We have never asked
    them to share our political ideas, nor have we put conditions on the
    dialog, or any type of support or backing. From a most basic sense of
    ethics, we respect their points of view.

    Perhaps it would be opportune for those who signed the declaration
    about which we are commenting to listen, without prejudice, to this
    criteria. We are sure that by doing so, as the /Yoruba/ saying
    proclaims: “the truth will have its day.”

    La Habana , December 3, 2009

    Nancy Morejon, Poet and Essayist
    Miguel Barnet, Poet and Anthropologist
    Esteban Morales, Politologist and Essayist
    Eduardo Roca (Choco), Artist
    Heriberto Feraudy, Historian and Essayist
    Rogelio Martinez Fure, Africanist
    Pedro de la Hoz, Journalist and Essayist
    Fernando Martinez Heredia, Sociologist and Essayist
    Omara Portuondo, Artist

  • waldo cantor dijo:

    La Revolución Cubana ha hecho mucho por todos los estractos sociales que la componen, no solo dentro de la isla, sino en casi todos los lugares del mundo, eso es innegable. Desde el punto de vista constitucional todo es impecable con respeto al disfrute y la emancipación de toda la sociead civil. Tambien es colosal el esfuerzo que se ha realizado y se realiza con los pueblos africanos y latinoamericanos y el mundo en general.

    Todos conocemos la mentalidad universal de Fidel Castro, artífice fundamental de todas las tranformaciones de que ha experimentado cuba en los últimos 50 años, cuba era una sociedad marcadamente racistas ante de la época actual, perféctamente comparable con el racismo que existía en los EUA. En los últimos 20 años en cuba se palpa que ha habido un claro retroceso, todo no se puede achacar a propagandas enemigas, muchas veces resulta incomprensible como por Políticas de Estado se hace más con los de afuera que con los de adentro: No todos los blancos de Cuba son como Fidel, quien nunca fue, ni es, ni será racista, de muchos otros no se pueden decir lo mismo, y me explico.

    Hace un mes estube de vacaiones en cuba, soy cubano y soy negro, la esfera de los servicios de nuestro país donde hay monera dura, es casi nula la presencia de ciudadanos negros, los cuales lo lo manifiestan. Son los que peores viven, y a menudo la policía se ensaña con ellos, e incluso palpé excesivo mal tratos por parte de los blancos que trabajan de cara al público con los ciudadano negros.

    La sociedad cubana debe realizar un debate real y profundo sobre este delicado tema, casi todas las caras visible en cuba en los espacios televisivos y directivos son blancas, en una sociedad donde el negro ha tenido acceso a todo ¿Cómo se explica ese fenómeno?, eso no ocurre ya en las islas del caribe, ni en los mismísmos Estados Unidos de Norteamerica. En cuba hay actitudes prefijadas en las mentes de muchs, quienes dicen claramente que ya se ha hecho demasiado por los negros, como si esa tierra le perteneciera en exclusividad a ellos.

    Muchas cosas se han hechos, pero quedan muchas cosas por hacer, hay borrar esa sentecia, de que cuando un negro se queja se acuña que es que tiene complejo y calificar de problemas idelógicos, porque por esas premisas todo en el mundo sería cuestiones de complejos e ideología. Yo estoy con mi país, que es cuba, pero como negro que soy discrepo radicalmente con quienes dicen que en cuba no hay racismo mudo, no es cuestión de que los mismos blancos digan que en cuba no hay racismo, ese papel le correspopnde evaluarlo a los negros, habría que preguntar a la sociedad negra cubana que piensa al respecto.

    Siempre que se habla al respecto, la sociedad blanca cubana sale al paso a decir que el recismo en cuba se acabó, esta actitud es racista, ya que que si algo se siente es porque existe, esa actitud machacona de vanagloriarse de lo que se ha hecho por el negro, de presentar al negro en novelas, series y películas como esclavo o delicuente, es racismo visceral.

    La voz de los negros tienen que oirse al respecto, de la misma manera que oimos en cuba la voz de los blancos, a fin de cuenta son los culpables de que la palabra racismo exista, son los culpables de la esclavitud, y son los culpables del exterminio indígena, son los mismos culpables de lo que ocurrió en 1912, porque si sangre africana hay en cuba, tambien hay demasiado sangre europeas, y esa sangre europea lleva el racismo en su cláve genética. Los Republicanos blancos en incluso los partidos de derechas europeas aunque son racistas no lo reconocen. De Los EUA se conoce que lo poco o lo mucho que se ha alcanzado en esa materia ha sido porque los negros han desatado una batalla feroz, pero se ha escuchado la voz de la negritud, allí los negros como en fracia e inglaterra y en todos los países gritan a viva voz las cuestiones respecto al racismo, y las sociedades se van sensibilizando. Cuba debe hacer lo mismo, dejar que los negros hablen entonces se sabrá si hay o no, pero mientras eso no ocurra ….

  • Noroña dijo:

    La carta de los afronorteamericanos es exagerada. Oficialmente no existe racismo en Cuba y el estado cubano promueve la igualdad racial, es obvio y nos consta a todos los que vivimos aca, pero considero que se debe hacer un mayor esfuerzo por mejorar las condiciones en que “históricamente” se han desenvuelto los negros y que los condena a cierto fatalismo racial, que unido a los estereotipos vigentes (que son los mismos desde hace muchas décadas) en ocasiones los condena a representar el mismo personaje. En la vida real, la policia los controla mas que a otras etnias, les pide el documento de identidad en una proporción mayor que a los blancos (hay una canción de Frank Delgado muy buena sobre el tema) y no se ha trabajado de manera diferenciada en la prevención del delito en este grupo social.

    Es cierto que en Cuba el acceso a la educación es libre, pero pienso que a nivel universitario les resulta mas dificil a los negros el poder matricular en estudios de este tipo, por razones históricas y sociales que se arrastran desde años. Pienso, y yo que no soy negro no me molestaría, que debe trabajarse en becas para negros, sacados de aquellos lugares en que sabemos que si no es por un milagro, nunca van a estudiar en la universidad.

    Creo que en general, carecemos de estudios sobre nuestra sociedad (al menos que se den a la publicidad) y en lo particular sobre este tema, una asignatura pendiente para sociólogos, psicologos, economistas, politicos, etc.

  • marilys dijo:

    Suscribo totalmente el mensaje de los intelectuales cubanos, en mi opinion hace tiempo, años que todos somos cubanos y por color de la piel en los niveles institucionales, estatales y los que sean no hay discriminación, lamentablemente en la conciencia individual estas discriminaciones ocurren y es logico si pensamos en los siglos de colonialismo, esclavitud y eso se trasmite en las generaciones, pero abordar el tema desde el angulo insistentemente racial hace que su connotacion se marque y eso es un oportunismo llamamósle de quienes tienen esos complejos raciales.
    No estoy de acuerdo con la tal cofradia de la negritud si todos somos cubanos, hay un comentario inicial bien racista que se revisen quienes no tienen acceso a la educacion y a la cultura en Cuba donde las oportunidades son para todos lo que sucede es que todos no lo saben apreciar, aun en las carceles hay Carreras universitarias que contribuyen al mejoramiento humano de los reclusos sin distinción de su color pues en cuba todos mezclados y transculturados.

  • Mario M. Falcón García dijo:

    En Cuba cómo en la mayoría de las sociedades subsisten herencia de inherencia y colonialismo vestigios de lo que comúnmente llaman “racismo”. Esto no quiere decir que nuestra actitud al respecto sea pasiva ni permisiva. Cualquier señal de “divisionismo” es atacada. Cómo nos enseñara nuestra propia historia, nunca hemos sido tan vulnerables que cuando dejamos que el “regionalismo” y el “caudillismo” se apoderaran de nosotros.

    Ningún programa de dirige nuestra revolución viene con estigma alguno (no es para blancos, ni para negros), es para todos. Las discusiones que no hace mucho tuvimos para mejorara nuestro panorama cotidiano orientada por nuestro Primer Ministro, Raúl Castro Ruz, develaron muchos problemas y situaciones que corregir, pero yo que fui partícipe de la misma, tampoco recuerdo haber escuchado hablar sobre que el racismo era un problema a superar en nuestro país.

    Muchos de mis compañeros de clases son de “color”, así cómo mis mejores amigos(as). No logro entender la preocupación “internacional” al respecto cuando podrían estar usando todo este “movimiento” en causas más loables cómo por ejemplo los miles de niños que mueren de hambre en África.

    Mario M. Falcón García, estudiante de 4to año, UCI

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también