Mariposas, más que colores volando (+ Galería)

Agraulis vanillae insularis libando en lágrimas de cupido (Russelia equisetiformis). Hanabanilla, Guamuhaya, centro de Cuba. (Clic derecho para ver a mayor tamaño) Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.
Por su diversidad cromática y de formas, son divas indiscutidas, desde siempre las más admiradas de la clase Insecta por los humanos (en ocasiones, la pequeñez de otros insectos, los animales más abundantes y diversos del planeta, nos impide apreciar la extraordinaria y variopinta belleza que hay en ellos).
En vuelo, libando en también coloridas flores o perchando en hojas y ramas o a nivel de suelo protegidas del viento, atraen la mirada y pueden mejorar esos momentos del día en que aparecen en nuestro campo visual.
A veces, el lente de la cámara, con suerte y algo de paciencia, nos permite capturar detalles que pasan desapercibidos a simple vista. Cada vez que nos acercamos, es nueva la experiencia.

Anteos clorinde libando en lágrimas de cupido (Russelia equisetiformis). Se aprecia con claridad la probóscide o espiritrompa extendida para libar (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.
Entre los insectos, el orden de los lepidópteros –Lepidoptera, en cuya etimología confluyen los términos griegos lepís (escama) y pteron (ala), por sus alas cubiertas de escamas imbricadas– es uno de los representados por mayor número de especies: unas 165 000 registradas hasta ahora, mayormente en los trópicos, entre mariposas y polillas (algunas estimaciones señalan un mínimo de 255 000 y un máximo posible de medio millón).
Las más visibles son las mariposas diurnas, aunque no las más abundantes.
En los ecosistemas cubanos han sido registradas unas 1 400 especies de polillas y 200 de mariposas, en más de 50 familias. Casi 300 de esas especies son endémicas.

La pequeña Utetheisa ornatrix (30 mm) entre la hierba en las montañas de Guamuhaya, centro de Cuba (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.
Heliconius charithonia libando en lágrimas de cupido (Russelia equisetiformis), península de Zapata (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.
No solo son bellas en las mariposas las alas, que sirven para el vuelo, pero también en la termorregulación, el cortejo o la señalización sexual. Y no son solo belleza estos lepidópteros coloridos y majestuosos, también frágiles: como todo en el mundo natural, tienen un papel en el orden de las cosas y son importantes polinizadores junto a otros insectos como las abejas, o las aves.
Como muchos otros insectos, y animales en general, hoy son afectadas por cambios en los ecosistemas o la reducción de su hábitat.
Entre los factores están los cambios de patrones climáticos, el uso excesivo de herbicidas en la agricultura no sostenible y desarrollos urbanos, industriales y agrícolas que desequilibran el espacio donde habitan, destruyen sus refugios, sus sitios de reproducción, las plantas de las que dependen y que, según el inteligente y sostenible diseño de la naturaleza, ayudan a perdurar.
La polinización es la transferencia de granos de polen de la antera de una flor al estigma de esa misma u otra flor. Su resultado es la fecundación, la formación de semillas, frutos y una nueva generación de plantas.
Al alimentarse de néctar o polen de las flores, los polinizadores transportan gránulos de polen a la misma u otras plantas (en este último caso, polinización cruzada, que favorece la diversidad genética de las plantas)
La zoopolinización (por abejas, mariposas y otros insectos, aves...) es vital para alrededor del 80% de las plantas vasculares terrestres, muchas de ellas claves en la alimentación humana.

Dryas iulia nudeola (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

La pequeña Wallengrenia otho misera (20 mm) (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Agraulis vanillae insularis en un jardín de La Habana (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Anetia pantherata clarescens (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Entre la vegetación en Guamuhaya, centro de Cuba. Hermosas por sus colores y sus formas, elegantes y frágiles. (Clic derecho para ver a mayor tamaño). Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.
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Que lindas, me recuerdo cuando era niña y habián a montón ya ni se ven que lastima
hay algún estudio serio en cuba de porque desaparecen , ya casi no se ven , lo que era muy abundante ver en charcas ya no existe... y no se comen , así que la culpa no es de a depredación .en cuba no se usan ni químicos ni nada que las mate hace muchoos años , pero siguen desapareciendo ....flores hay por donde quiera que pases ... pero nada de mariposas diurnas almenos .... creo silenciosamente se han perdido .
Ya es raro ver una mariposa