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A 55 años de su muerte, Bola de Nieve sigue sentado al piano del Monseigneur

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Hay lugares en la Habana donde el tiempo se niega a pasar y hay voces que aunque se apagaron hace medio siglo, siguen resonando en cada rincón. Así se vive en el restaurante Monseigneur del Vedado, donde la memoria de Ignacio Villa, ese hombre grande y tierno al que todos llamaban Bola de Nieve, sigue sentada al piano.

A partir de 1964, este lugar se volvió en algo más que un restaurante. Se convirtió en el refugio de Bola de Nieve.

Aquí, el pianista encontró su último escenario estable, el lugar donde, como él mismo decía, podía cantarle al oído a la Habana.

Bien lo sabe el pianista Nelson Camacho, quien desde hace casi cuatro décadas ocupa el banquillo que Bola de Nieve dejó vacío hace 55 años, en el mismo piano que tocó el artista e hizo suyo hasta 1971.

No es una herencia fácil, pero se define como un continuador, no un sustituto.

"Hubo una persona que para mí tiene toda mi admiración y mi recuerdo y mi gratitud, que fue Celia Sánchez, que tuvo la idea de que yo ocupara, no el lugar de Bola, porque hay personas que no se puede ocupar su lugar nunca y son insustituibles, sencillamente. pero que yo continuara la labor de Bola en Monseigneur", refiere Camacho.

"Y exactamente, un 14 de febrero de 1988, hice mi primera presentación aquí. Ese fue mi llegada a Monseigneur, desde el punto de vista profesional, aunque mucho tiempo antes, en el año 68, conocí a Bola personalmente aquí, porque lo conocía como artista, pero no lo conocía personalmente, nunca había hablado con él".

El pianista también se pregunta: "¿Quién me iba a decir que muchos años después yo iba a continuar el trabajo de Bola?".

El piano original de Bola se conserva en el Monseigneur y es en el que cada día Camacho posa las manos y toca sus teclas con la delicadeza de quien acaricia una reliquia.

En él resonaron los acordes de composiciones como "Si me pudieras querer", "No dejes que te olvide" y "Ay, amor".

Camacho también ha grabado discos dedicados a Bola y ha realizado conciertos como homenaje a su legado musical y trascendencia artística.

"Se hizo un disco con el sello Colibrí, que se llama "No dejes que te olvide", con composiciones de Bola tocadas por mí al piano. Se hizo una gala muy linda, donde estuvieron artistas muy importantes, como puedo decir Rosa Fornés, Luis Carbonell, entre otros. Después grabé otro disco con música de Bola que se llama "Estás conmigo", destaca el artista.

"He mantenido la música de Bola en mis programas, incluso internacionalmente en mis conciertos, alguna de las páginas de Bola las he llevado a categoría pianística".

"Siento la energía de Bola. Yo todas las noches comienzo tocando "Drume Negrita, que es una de las páginas emblemáticas de Bola, que no es de Bola, es de Eliseo Grenet, pero él la hizo de él. Porque además siento por Bola un gran respeto como artista y una gran admiración y un lindo recuerdo por haber tenido la oportunidad de conocerlo personalmente".

Para el colectivo del restaurante Monserrat es un constante incentivo mantener viviente el legado de Bola de Nieve en este centro que resguarda su memoria.

Así lo siente Liudmila Martínez, trabajadora del Monseigneur por 3 décadas.

"El restaurante como tal se ha mantenido como los años cuando Bola estaba aquí. Hemos tratado de que no cambie su estructura como tal y con la música que nos acompaña todas las todas las noches de Camacho y tiene el privilegio de tocar en ese piano tan tan tan valioso".

Recientemente, en el restaurante Monseigneur se develó una tarja conmemorativa con los versos del poema "Oriki para Bola de Nieve" del poeta y Premio Nacional de Literatura Miguel Barnet, amigo íntimo del artista y que da la bienvenida a todos los que llegan a este sitio.

Nelson Camacho aprecia este texto y refiere: "Con tremendo amor él lo hizo, con un tremendo amor yo lo he hecho y he defendido mucho Monseigneur porque ha habido muchas ocasiones donde se ha querido cambiar su rumbo artístico y he logrado mantener aquí este estilo de música"

A 55 años de su muerte, ocurrida el 2 de octubre de 1971 en Ciudad de México, Bola de Nieve sigue siendo una figura central de la cultura cubana, no solo por su música, sino por lo que representó, la dignidad del artista popular, la elegancia de lo sencillo, la cubanía.

Varios artistas y proyectos culturales buscan que las nuevas generaciones sepan que hubo un hombre que desde un pequeño restaurante en el Vedado conquistó el mundo sin levantar la voz.

" Es un ícono de la cultura cubana. Un ejemplo de persona, un ejemplo de artista, que como ya dije anteriormente, con tantas cosas en contra, logró algo único e irrepetible", significa Camacho sobre Ignacio Villa.

Pero el homenaje más hondo está en ese piano que cada noche sigue sonando en el Monseigneur, porque hay ausencias que no se llenan, se habitan.

Y la Habana sigue habitando la suya cada vez que alguien, en voz baja, canta una de sus canciones.

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Inés María Castro Machado

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