Especiales, Cultura  »

| + |

Hay lugares en la Habana donde el tiempo se niega a pasar y hay voces que aunque se apagaron hace medio siglo, siguen resonando en cada rincón. Así se vive en el restaurante Monseigneur del Vedado, donde la memoria de Ignacio Villa, ese hombre grande y tierno al que todos llamaban Bola de Nieve, sigue sentada al piano.