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Del insulto a la violencia contra los cubanos en las plataformas sociales

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En las redes sociales, la política rara vez se expresa con calma. Pero en determinados momentos, el ruido digital deja de ser solo “ruido” y empieza a parecerse a una escalada: primero se normaliza la violencia, luego se facilitan formas de ejecutarla y, finalmente, se cruzan límites que antes frenaban a mucha gente.

Esa es, en términos simples, la idea central de dos politólogas, Kathleen Klaus y Aditi Malik, que analizaron el asalto al Capitolio de Estados Unidos (6 de enero de 2021) como el resultado de un proceso: la violencia se vuelve “pensable”, resulta “factible” y fallan los frenos.

El artículo hace un aporte interesante: acepta que hay agravios (reales o percibidos), pero subraya que sin capacidad operativa para la violencia y sin la quiebra de restricciones, la escalada masiva es menos probable. Esta tríada facilitó los hechos que desencadenaron la toma del Capitolio de Washington, cuya violencia fue transmitida en directo por la televisión y las redes sociales.

Aunque el caso que ellos analizaron se produjo en EE.UU., su marco analítico sirve para mirar otros escenarios donde la confrontación política se desplaza al entorno digital y puede llegar al espacio público. Uno de ellos es el ecosistema de redes sobre Cuba.

Este análisis del Observatorio de Medios de Cubadebate no busca equiparar contextos, sino usar una herramienta clara para responder una pregunta concreta: ¿cómo se transforma la hostilidad política en redes en un clima donde aparecen llamados a acciones violentas?

Tres pasos que convierten el conflicto político en escalada

1) La violencia se vuelve “pensable” (se torna aceptable o "se normaliza" en la cabeza de la gente): Antes de que haya golpes, suele haber palabras que preparan el terreno. Klaus y Malik explican que la violencia escala cuando una parte suficiente de personas empieza a verla como un medio “legítimo” para conseguir un objetivo político: “salvar el país”, “recuperar lo robado”, “castigar a los culpables”.

En redes, esto suele aparecer como:

  • lenguaje de guerra (“esto es una guerra”, “ahora o nunca”);
  • deshumanización del adversario (convertir al “otro” en basura, perro, chivato);
  • promesas de “justicia” por fuera de instituciones (“justicia callejera”, “que paguen”).

Hemos seleccionado un conjunto de mensajes publicados en X, Facebook y Telegram —aún activos en estas plataformas— para mostrar que existen piezas que, sin dar instrucciones, normalizan la idea de daño físico (amenazas simbólicas extremas, marcos de “guerra” y “sangre”) y legitiman castigos extrajudiciales.

Eso no prueba que la violencia vaya a ocurrir, pero sí indica que se está construyendo un “clima” donde la violencia deja de ser un tabú.

2) La violencia se vuelve “factible” (se hace posible en la práctica): El segundo paso es clave: muchas personas pueden estar indignadas, pero no por eso actúan. Para que haya escalada, tiene que existir capacidad: coordinación, logística, roles, canales, financiamientos, y mecanismos para reducir riesgos.

Aquí las redes cumplen un papel decisivo: sirven como infraestructura ligera para organizar acciones sin necesidad de estructuras tradicionales. Los indicadores típicos son:

  • llamados explícitos a “organizarse”;
  • circulación de enlaces y coordinación entre plataformas;
  • “guías” o “manuales” sobre cómo actuar en protestas;
  • recomendaciones para evitar identificación (anonimato), lo que reduce el costo percibido de participar.

En los materiales que hemos estudiado, aparecen con claridad elementos de este tipo: coordinación en chats, uso de otros espacios para difundir enlaces, y sugerencias orientadas a anonimato. Además, hay piezas que funcionan como manuales de acción: transforman la protesta genérica en un repertorio más dirigido (liderazgo, elección de puntos críticos, etc.). En términos del marco, esto empuja de “pensar la violencia” a hacerla ejecutable.

3) Fallan los frenos (se cruzan límites que antes contenían a las personas): Incluso con retórica agresiva y coordinación, todavía hay frenos: miedo a sanciones, penalización de las plataformas por incumplir normas de comunidad, desaprobación social, límites morales, o simplemente la percepción de que “esto ya es demasiado”. La escalada se vuelve más probable cuando uno o varios de esos frenos se debilitan o se eluden.

En redes, se reconoce cuando aparecen:

  • incitación explícita a agredir a personas o atacar infraestructuras;
  • mensajes que recomiendan evitar evidencia o minimizar responsabilidad;
  • amenazas coercitivas (“si no se suman, habrá sangre”);
  • señalamiento de “enemigos internos” a nivel comunitario, que puede derivar en violencia selectiva.

En el corpus aportado hay ejemplos que entran en esta zona roja: llamados explícitos contra infraestructura o fuerzas del orden, mensajes de coacción y piezas donde el anonimato no es solo “estilo”, sino parte de una lógica de evasión del costo legal o moral.

Cuba: un ecosistema digital con ingredientes de alta polarización

¿Por qué esto importa en el caso cubano? Porque el debate digital sobre Cuba tiene varias características que potencian la escalada:

  • Polarización histórica (proyecto político socialista vs. oposición frontal alentada y financiada desde Estados Unidos) con identidades muy marcadas.
  • Sectores de la emigración politizada (particularmente grupos de influencia política y poder económico radicados en EE. UU., particularmente Florida) que participa de forma intensa en narrativas y campañas.
  • Sanciones unilaterales y con carácter transnacional de EE,UU que internacionalizan la discusión y elevan la temperatura del discurso.
  • Economía de la atención: el contenido más extremo suele circular más rápido, y eso crea incentivos para subir el tono. El algoritmo de las plataformas amplifican estos contenidos deliberadamente.

En ese contexto, es esencial no confundir categorías: las críticas no son violencia. El punto es otro: dentro del mismo ecosistema pueden convivir crítica legítima, denuncia, propaganda, desinformación y, en segmentos específicos, incitación a acciones violentas. El marco de Klaus y Malik ayuda a separar esas capas y a definir cuándo una conversación deja de ser solo polarizada y empieza a volverse peligrosa.

Muestra estudiada

Hemos analizado una muestra de 230 publicaciones, entre julio de 2021 y diciembre de 2025. Provienen de cuentas que declaran ubicaciones fuera de Cuba o con señales públicas de residencia en el exterior, que suelen intervenir en los debates que se producen en el ecosistema digital cubano.

Estos mensajes siguen activos en las plataformas X, Facebook y Telegram, donde se manifiestan las tres capas de violencia en redes que advirtieron las investigadoras Klaus y Malik y fueron centrales en los ataques al Capitolio de Washington, en enero de 2021.

En la muestra estudiada se ha detectado:

1)Escala de severidad

1 = movilización/información para protestas callejeras; (1%)

2 = hostigamiento/amenaza implícita; (20%)

3 = llamado genérico a violencia (“candela”, “piedra”) sin táctica; (26%)

4 = incitación explícita a daño (personas o infraestructura) o coerción “por la fuerza” (40%)

5 = incitación explícita + componentes operativos (evasión, coordinación, tácticas). (13%)

Como se puede observar, el 80 por ciento de los mensajes analizados se ubican en los rangos de mayor severidad de la violencia (3, 4 y 5).

2)Clasificación temática por “familias” de contenido:

a) Incitación explícita a daño físico (personas)

Patrón: lenguaje de castigo/aniquilación o amenaza directa; aparece además el componente de evasión (“no grabar”), que en Klaus–Malik se lee como debilitamiento de frenos (costo percibido menor).

b) Incitación a ataques contra infraestructura/bienes (incluye violencia incendiaria)

Patrón: traslado del odio político a blancos materiales (empresas/servicios), facilitando escalada porque reduce el umbral moral (“no es contra personas, es contra símbolos”).

c) Manuales y operacionalización (coordinación, anonimato, tácticas)

Patrón: la violencia deja de ser sólo discurso y adquiere forma organizativa: anonimato, liderazgo, bloqueo, toma coercitiva de edificios, etc. Este bloque es el corazón de la fase “violencia factible”.

d) Movilización/activación con tono confrontacional

Patrón: mensajes de urgencia, “salir”, “apoyar”, “señal”, que operan como gatillos de coordinación colectiva.

Además de las familias de patrones, pueden identificarse lógicas comunes en todas ellas:

  • Del “enojo” a la “acción”: varias publicaciones muestran la transición típica descrita por Klaus y Malik: primero se legitima el daño (“es justo”, “se lo merecen”), luego se sugieren blancos concretos (policía, dirigentes, instituciones) y finalmente aparecen formatos de instrucción (cómo organizarse, cómo no ser identificado, cómo coordinar acciones).
  • La dimensión “frenos”: no sólo importa que exista discurso agresivo; importa que se exprese sin costos visibles. Las capturas que hemos publicado en el cuerpo de esta investigación exhiben desinhibición, lo que en el marco teórico se interpreta como erosión de frenos. También, han sido publicadas y se mantienen visibles, a pesar de que transgreden las normas de comunidad de las plataformas sociales.
  • Ecosistema multiplataforma: hay una convergencia entre publicaciones abiertas (FB/X/Telegram) y espacios de mensajería, donde la radicalidad puede pasar del plano simbólico al operativo.

Señales de alerta

Para periodistas, investigadores y ciudadanía, la escalada rara vez aparece “de golpe”. Suele dejar rastros detectables. ¿Qué señales deberíamos tener en cuenta?

a) Señales de que la violencia se vuelve “pensable” (normalización)

  • Cambio sostenido del encuadre: de “denuncia” a “guerra”, “todo o nada”, “ahora o nunca”.
  • Deshumanización y etiquetado: cuando el adversario deja de ser un actor político y pasa a ser “plaga”, “basura”, “enemigo interno”, "ciberclaria", “chivato” o categorías que habilitan castigo.
  • Justificación moral del daño: lenguaje de “merecido”, “que paguen”, “justicia por mano propia”, “limpieza”, “escarmiento”.
  • Estetización de la violencia: memes, slogans o imágenes que convierten el daño en chiste, consigna o gesto identitario (“aplausos” a la amenaza).
  • Desplazamiento de responsabilidad: “no queda otra”, “nos obligan”, “es defensa propia”, “ellos se lo buscaron”. (Es un marcador clásico de desinhibición moral.)

b) Señales de que la violencia se vuelve “factible” (capacidad / coordinación)

  • Paso de lo general a lo operativo: de “hay que salir” a “cómo, cuándo, dónde, con quién”.
  • Coordinación multicanal: llamados a llevar la acción a otros espacios (grupos, canales, chats, calle), y circulación de enlaces/convocatorias en cascada.
  • Roles y división de tareas: quién convoca, quién graba, quién “coordina”, quién “difunde”, quién “cierra calles”, etc.
  • “Manuales” o guías de acción: textos o piezas que convierten la protesta en repertorios concretos (puntos críticos, toma de edificios, barricadas, etc.).
  • Indicaciones de anonimato: recomendaciones explícitas de no ser identificado, cubrirse, “no dejar evidencia”, usar cuentas desechables o moverse a canales menos auditables.

c) Señales de “frenos” debilitados (permisibilidad e impunidad)

  • Incitación explícita: cuando ya no es metáfora sino llamada directa a agredir personas o atacar infraestructuras.
  • Evasión de costos: sugerencias de ocultamiento, reducción de responsabilidad, borrado de pruebas o normalización de “no pasa nada”.
  • Coerción y ultimátums: “si no se suman, habrá sangre”, “o estás con nosotros o…”. Este tipo de mensaje no busca persuadir: busca intimidar.
  • Señalamiento comunitario de “enemigos internos”: listas informales, acusaciones localizadas, doxxing (revelar identidad, teléfonos, direcciones de otras personas sin su consentimiento) o llamados a “ir” contra individuos.
  • Efecto plataforma: cuando contenidos que violan normas evidentes se mantienen visibles, se replican sin fricción y se recomiendan algorítmicamente, la moderación deja de funcionar como freno real.

d)Señales de escalada rápida

  • Picos coordinados: subida súbita de mensajes con el mismo marco, hashtags o consignas.
  • Convergencia de cuentas: actores distintos empujando simultáneamente el mismo blanco (policía, institución, dirigente) desde diferentes plataformas.
  • Radicalización por retroalimentación: cuando el contenido más extremo recibe más engagement (se comparte más) y empuja al resto a competir en agresividad.
  • Normalización por repetición: lo que ayer era “inadmisible” hoy se vuelve “opinión más” por saturación.

Cuando varias de esas señales aparecen juntas, el riesgo aumenta, aunque no exista una relación automática entre redes y violencia real.

Por qué el debate público debería tomarse esto en serio

El aporte del marco de Klaus y Malik es sencillo y útil, ayuda a mirar la violencia no como un “estallido inexplicable”, sino como un proceso con señales previas. En la Cuba digital reconocer esas señales permite, como mínimo, discutir con más claridad dónde termina la crítica legítima y dónde empieza la incitación al odio y el crimen.

Tomarse en serio la violencia digital no es “exagerar” ni confundir crítica con delito. Es reconocer una evidencia básica: cuando el ecosistema normaliza el daño, la sociedad pierde capacidad para tramitar conflictos por vías políticas y civiles. La violencia no solo hiere cuerpos; también degrada el lenguaje público, rompe confianzas y convierte cualquier desacuerdo en amenaza.

Se destacan varias conclusiones de este trabajo. Primero, la violencia es un proceso. El valor del marco de Klaus y Malik es que desplaza la mirada desde el “hecho espectacular” hacia el antes: los discursos que legitiman, las capacidades que habilitan y los frenos que fallan. En entornos altamente polarizados, ese “antes” puede estar semanas o meses a la vista.

Segunda conclusión: la permisividad de las plataformas no es neutralidad. Cuando mensajes abiertamente coercitivos o incitadores permanecen visibles y circulan sin fricción, no estamos ante “libertad de expresión”, sino ante una asimetría de moderación que premia el extremismo por su rendimiento en la economía de la atención. Esa permisividad tiene efectos políticos: desplaza el centro de gravedad del debate hacia lo intimidatorio, y empuja a actores moderados a callar o a salir del espacio público.

Una tercera conclusión es que la escalada termina afectando a la población civil y a la política real. En el corto plazo, estos mensajes generan miedo, hostigamiento y polarización. En el mediano, erosionan la posibilidad de acuerdos mínimos, porque cualquier discusión sobre problemas concretos (economía, servicios, vida cotidiana) queda secuestrada por lógicas confrontacionales. En el largo plazo, alimentan ciclos donde la violencia simbólica busca abrir camino a violencia selectiva o a desbordamientos no controlables.

En definitiva, esta investigación confirma que la violencia política no aparece de la nada. Se prepara y se entrena en el ecosistema digital, donde se normaliza el daño, se operacionaliza la coordinación y se erosionan los frenos. Detectar a tiempo esas señales —cuando aún son “clima” y no hechos— es una obligación preventiva. Mitigar la violencia en redes es, en la práctica, evitar que la intimidación y la incitación terminen contaminando el espacio público y derivando en agresiones reales.

A la vez, el trabajo muestra un dato políticamente trascendente: una parte significativa de los mensajes más graves proviene de cuentas que declaran ubicaciones fuera de Cuba o exhiben señales públicas de residencia en el exterior; es decir, quienes empujan la escalada lo hacen, con frecuencia, desde la comodidad de la distancia, sin asumir costos ni consecuencias.

Por eso, la responsabilidad de las plataformas no puede seguir tratándose como un detalle técnico. Si contenidos que violan normas evidentes permanecen visibles y se amplifican, la moderación deja de ser freno y pasa a ser permiso. Exigir que apliquen con rigor sus propias reglas de comunidad es una condición mínima para proteger el debate público y reducir el riesgo de violencia.

Se han publicado 29 comentarios



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  • Ramis dijo:

    Pienso que esos mensajes sólo entran en cabezas de chorlito, que realmente no son pocas y viven una realidad distorsionada. Es necesario continuar con una preparación cultural constante que permita tener un ciudadano analítico y a su vez crítico. No es sencillo en la situación actual dado el peso que tienen las redes sociales donde cualquier tonto tiene la posibilidad de llegar a grandes espacios.

    • Alf dijo:

      No es pensamiento, es un hecho, en muchos países como México que es donde vivo, hay mucho tonto, y eso que también pensamos que estamos más educados políticamente, bueno, pues parece que no es así porque he visto y desmentido y hasta combatido esos mensajes en contra de nuestros hermanos cubanos, hay mucho idiota que se creen esos discursos.
      Seguimos combatiendo.
      Saludos.

      Saludos.

    • Luis Guillermo dijo:

      A todos esos gusanos, vendepatrias, odiadores no debemos prestarles atención
      Son las personas que más insultan a los demás

  • GEMS2306 dijo:

    Muy buen artículo. Espero que este estudio se extienda a todos los sitios posibles. Por ejemplo, en el sitio en Telegram de la Empresa Eléctrica de La Habana, las respuestas de algunos usuarios pasan por diversas fases de la ofensa al llamado a la violencia, y me parece floja la respuesta, pues solo a la tercera advertencia es cuando bloquean al usuario pir 365 días. Ese sitio es un hervidero de incitadores, muchos comentarios no son simplemente una catarsis por los apagones prolongados o los disparos de alta frecuencia.

    • Iván dijo:

      Soy de la opinión que dentro de las obligaciones de los administradores de los sitios digitales de las Empresas debe estar el chequear los comentarios que se hacen en esos sitios y no permitir las publicaciones ofensivas e incitadoras a violencia.

  • Rogelio López Rodríguez dijo:

    Excelente artículo de Observatorio, muy didáctico. Sería muy bueno repetirlo cada cierto tiempo.

  • ivan dijo:

    Muy buen artículo. Sería bueno replicarlo en otros medios.

  • Reinaldo Escobar dijo:

    Por eso no podemos tener manos suaves con la delincuencia. Urge reformar nuestro Código Penal.

  • ernesto dijo:

    Totalmente de acuerdo, han creado una atmosfera tan pesada que ya el dialogo entre personas que tienen diferente opinion politica es casi imposible, por lo general los del otro lado llaman al gobierno regimen y asi usan varias palabras que de uno leer la noticia ya sabe con que intencion vienen, por otro lado la falta de respeto al hablar, te ofenden y amenazan cuando nuestra opinion es diferente. Siempre he defendido nuestros derechos, se que cometemos errores, no soy ciego, pero con el dialogo he intentado explicar mi punto de vista con los del otro lado pero es imposible, es casi una pelicula de terror. De hecho hasta familiares del otro lado me han preguntado, por que Cuba no tiene petroleo o por que Cuba no tiene barcos petroleros, es que nacieron en otro pais o la distancia o subirse a un avion les hizo perder el cerebro que tenian?.

    • elpi dijo:

      Ya lo perder el cerebro es ofensivo

  • Isabal dijo:

    Excelente artículo

  • GEMS2306 dijo:

    Muy buen artículo, además de necesario. Esas señales están en muchos sitios, por ejemplo en el sitio de Telegram de la Empresa Eléctrica de La Habana hay usuarios que se dedican a ofender, y eso va mucho más allá de la lógica catarsis originada por los apagones y los DAF. Algunos incitan a lanzarse a las calles, otros le sugieren al gobierno a que renuncie y se entregue, y hay mucha falta de respeto contra el gobierno y el país. Me parece que los administradores de esa red son blandos, pues les dan tres oportunidades a los usuarios de ofender, de utilizar "palabras prohibidas" o "mensajes políticos" antes de bloquearlos "por 365 días", cuando lo correcto es sacarlos de circulación desde la primera ocasión en que lo hacen, pues pueden convertir ese sitio en un foco de subversión. Es posible que muchos de esos "usuarios" con esos comentarios falaces, ni siquiera están en Cuba sufriendo los apagones.

  • camilo dijo:

    Gracias,excelente trabajo.Uno de los objetivos premeditados de dichos mensajes es crear confusion en la poblacion ,particularmente en la adolescencia para arrastrarla mas tarde a la violencia.

  • carlos Salazar dijo:

    Es un excelente análisis y estudio de un grave problema de las plataformas digitales que hoy denigran la dignidad del ser humano, la buena voluntad de los que construyen, el dialogo político acertado, la verdad como forma de vida.
    Lo peor es que estas plataformas todo lo permiten, como si en los 10 mandamientos hubiera de todo. Crazo error del ser humano. Qué sigamos enfrentando estas manifestaciones y denunciando lo incorrecto y prosaico, lo vulgar, lo genocida, lo impopular, lo sangriento, será un paso para no salirnos de las redes y hacer que este mundo sea mucho mejor. La guerra digital que se nos hace hoy es insoslayablemente descomunal, como si en el mundo no existiera la vergüenza y el decoro y como si los cubanos desecháramos los buenos valores que este pueblo heroico posee y tiene. Hay que seguir enfrentando estas manifestaciones. Que el observatorio de medios de Cubadebate siga mostrándonos el camino para combatir y estar alertas.

  • Ernesto dijo:

    Muy interesante y analitico articulo, que deberia tenerse en cuenta en nuestra isla.Como dice el refran-"Guerra avisada, no mata soldados"

  • electrico dijo:

    Muy buena articulo y ojo estamos viéndolo ya hace rato.

  • Holos dijo:

    No es politica. Es dinero.
    YouTube: 1000 vista son 10 USD o mas.
    Instagram: 10 000 seguidores: hasta 250 por publicación. +100 000 seguidores, de 1000 a 5000 dolares. Un millon de seguidores: hasta 25 mil
    Facebook: por reels cada 1000 vistas de hasta 0.08 USD. Varia segun ubicación. Estrellas y anuncios en blog. Con esa combinación puede ganar hasta 600 dolares en un mes.

    Y esto es solo una pequeñisima vista en Deekseek. Hay influencers cubanos que han ganado hasta 4000 dólares en un mes con Facebook.
    El Observatorio puede hacer esos análisis. Con casos documentados.

  • Ana dijo:

    Dan asco las redes sociales... un odio visceral contra Cuba y su historia. Jóvenes desde Cuba, haciendo una interpretación de la historia, que demuestran un desconocimiento total y una tergiversación total de la misma.. con una cantidad de seguidores. Que digan que lo que digan.... pero tanta ignorancia debe ser callada.

  • Ana dijo:

    Sabemos que la juventud no ve la mesa redonda, pero en los centro educacionales. Debe debatirse ese material. Buen material de estudio

  • Norge dijo:

    Y a ese panorama hay que añadir los robots, las granjas de troles para aparentar un supuesto seguimiento y aprobación de mensajes como esos, falseando la realidad y cambiando las percepciones desde la simulación. Creo que las redes sociodigitales son necesarias y favorecen el intercambio de información de forma inmediata, pero también creo que esta clase de matrices son muy peligrosos para el bienestar social y la salud de la nacionalidad cubana (más allá de los individuos, el propio sentimiento, los principios y los valores de la cubanía, son atacados). Por tanto, no pienso que la solución sea eliminar las redes sociales sino encontrar la forma más óptima de regular su utilización y esto va desde lo tecnológico, pasa por la ley y empieza por la educación del usuario receptor.

  • Mat dijo:

    Quise decir, varias religiones, que aunque no soy creyente, respeto todas

  • Martín Cárdenas dijo:

    Los trabajos estos de análisis son, desde luego, buenos, pero ¿cuándo pasaremos de.la retorica estratosferica a la cpntraofensiva? ¿Cuándo pasaremos del desentrañar al combatir?
    ¿Qué medidas se le van a contraponer a esta ofensiva ideológica del enemigo?

  • Del5 dijo:

    Y mi pregunta sigue siendo la misma. Por qué no se bloquean esas cuentas? El Toque sigue circulando. En los servidores siempre se han bloqueado a accesos a páginas como pornografia. Entonces que se persigue con dejar esas cuentas o plataformas siendo visibles cuando son agresivas, subversivas y contrarrevolucionarias?

  • Ricardo Riverón Rojas dijo:

    Lo más serio, agudo e iluminador que he visto sobre el tema. Vale la pena socializarlo amplia e intensamente.

  • nory dijo:

    Es demasiado las ofensas en las redes sociales, cuando se refieren a nuestro gobierno lo llaman el régimen o la dictadura y buena parte de los cubanos desde q pisan otro país con sus repulsivo canales hablando mal del país incluso con mentiras, haciendo alusión a falta de libertad, represión, hablando mal de los dirigentes a tal punto q dan asco. Creo q la Internet se está convirtiendo en una vía para trasmitir odios e incitaciones a protestas y en tergiversar las realidades.

  • María dijo:

    Excelente artículo

  • Juanito dijo:

    En el caso de Cuba, la respuesta es eliminar todos los problemas económicos y sociales que son el caldo de cultivo de todo este escenario. La situación económica del país da paso a que muchas personas, por cansancio y falta de esperanza en que la situación mejore, los lleve a seguir a las personas que tienen esa línea de pensamiento. No culpemos más a la tecnología por el mal uso que le damos los humanos.

  • m&m dijo:

    OJO!!! estan usando el "paquete" para difundir a estos HdP y similares. usualmente evitan poner lo que toque directamente a Cuba (para "cidarse"), pero lo hacen para irles creando seguidores que luego si los ven en otros lados si les cuelan los mensajes mas anticubanos que existen. ultimamente estan rozando a Cuba, pues estan colando materiales agresivos contra venezuela, haciendole el trabajo a yanquilandia contra nuestra america. pero en algunos de esos tmabien va el veneno contra nuestro pais

  • Roberto dr Armas dijo:

    Excelente artículo. Un esfuerzo importante por esclarecer los métodos y medios que utilizan nuestros enemigos para promover la violencia politica desde los medios y redes digitales. Pero estaría mas completo con el analisis de la dimensión del dinero. Aunque se menciona el financiamiento como uno de los componentes de la fase de escalada, en realidad está presente en todo el proceso. Es una diferencia importante entre el hecho en Washington y lo que sucede con Cuba, que es parte de una guerra financiada generosamente a traves de organizaciones mas o menos encubiertas. Recordemos que los elementos mas activos en la incitacion, organización y ejecución de la violencia politica no lo hacen solo motivados por el odio sino porque les pagan para ello. Saludos al colectivo del Observatorio.

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Observatorio de Medios de Cubadebate

Observatorio de Medios de Cubadebate

Equipo multidisciplinario que investiga cómo se construye el relato sobre Cuba en las plataformas digitales

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