Los besos de mi papá son los mejores, aunque pinchan

“Los besos de mi papá son los mejores, aunque a veces pinchan”. Foto: Tomada del muro en Facebook de Joel García.
No es la magia de un día, sino de años. No es pasar o dar dinero cuando se pide, sino cada vez que se necesite. No es dar una nalgadita y luego golpear tu mano, sino educar con tu ejemplo y con esas mismas manos de trabajo y dedicación. No es solo darle besos y abrazos a todas horas, sino poderte robar esta frase al amanecer: “los besos de mi papá son los mejores, aunque a veces pinchan”.
No es el recuerdo más tierno, la llamada a la puerta o su corazón partido en mil pedazos lo que más nos lleva hoy a regalarle un pensamiento cuando físicamente puede habernos abandonado. Haber sido un padre ejemplar va en la sonrisa cuando jugábamos en el parque, en la enseñanza a la hora de montar bicicleta, en la lectura de mi primera oración para demostrarle que ya crecí, y en esa silla, sillón o lugar de la sala en que se sentaba para comer y para hacer valer su condición de padre.
Así recuerdo a mi superpapá Javier, mi abuelo más bendecido. Que también me pinchaba con su barba cuando lo besaba. Hace algún tiempo, casi 26 años, sentado en su silla de ruedas y con cinco hijos, seis nietos y su primera biznieta por nacer, me pidió que lo escuchara un momento. Por supuesto, no era un pedido cualquiera, me tocaba para aprender un secreto de la vida que enfrentaría meses más tarde cuando naciera mi primera hija.
Se recostó en el espaldar y soltó ideas tiro a tiro, las cuales comparto por vez primera para todos los que me han felicitado, para quienes son padres ya o lo serán muy pronto. “Dormirás menos, compartirás más. Aprenderás a amar con tus ojos y a nunca decirle cuánto te sacrificas por ella. Vivirás de cumpleaños en cumpleaños, y de enseñarles el valor de un cake por encima del merengue. No te creas el mejor padre del mundo, aspira a estar en un ranking del 1 al 10”.
Esto último fue quizás lo que más grabado se me quedó y me lo he repetido hasta la saciedad. Y por suerte, más de una vez he podido escuchar que mis besos también pinchan.
Felicidades a todos los padres.
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¡Muy bien!
Mi nieta también me dice que pincho.
Gracias, hermano, aunque nunca te haya visto o saludado en persona; pero por suerte hemos compartido muchos puntos de vista en el deporte y en la vida, y eso, no sé en otra parte, pero en Cuba, es suficiente para llamarte ,hermano. Feliz día de los padres.
Yo, modestamente, me ubicó en el top 3. Felicidades a todos. Hay que escuchar esos consejos y enseñanzas de abuelos. Ellos ya pasaron por aquí.
Muy bonito
Muchas felicidades!
Siempre tan tú con tus historias que dejan de ser tuyas para ser de muchos. Tantísimas veces me veo reflejadas en ellas, otras tantas me haces llorar. Añoro que mi papá me pinche.
Muy bonito tu escrito Joel, tierno y alegre a la vez aunque ya sus besos no te pinchen. Bendiciones
Simemente EXCELENTE. Me ha hecho sentir paso a paso mi vida hasta hoy. Gracias y felicidades
Me encantó la dedicatoria,gracias!!