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Las redes sociales digitales y los retos a la unidad en el medio digital revolucionario cubano

Por: José Ernesto Nováez Guerrero
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Foto: Archivo.

La creciente presencia de las redes sociales digitales en las sociedades contemporáneas genera una gran variedad de fenómenos que merecen ser estudiados y atendidos con cuidado, por su impacto en las relaciones sociales y en las configuraciones sociopolíticas de cualquier nación.

Un poco en broma y mucho en serio voy a intentar describir tres de esas actitudes que se han vuelto comunes en el entorno digital cubano. Me interesan sobre todo aquellas recurrentes en lo que pudiéramos denominar como el medio digital revolucionario cubano, pues estas actitudes tienen un impacto significativo en la unidad y en la articulación de los diversos sectores que lo componen.

Este medio digital revolucionario cubano dista mucho de ser homogéneo, ni siquiera en su concepción de qué es la Revolución. A un debate que ha sido complejo en todas las épocas se suma la atomización y las dinámicas confrontativas que son comunes a las redes sociales digitales y sobre todo a Facebook, la más grande a nivel mundial y la preponderante a nivel nacional.

Multitud de grupos e individuos pugnan por imponer sus particulares visiones de lo que es la Revolución y lo que es ser revolucionario, llegando a discusiones que no desmerecen en nada aquellas que fracturaron la unidad de los primeros cristianos y dieron pie para la emergencia de los cismas al seno de la joven iglesia.

La falta de dialéctica y comprensión del otro prima en estos debates que se mueven por todo el espectro, desde una ortodoxia extrema que no admite el menor cuestionamiento a ninguna arista de la realidad cubana actual hasta las posiciones liberales con tufo socialdemócrata que ven la Revolución en prácticas que, de hecho, la niegan.

Se hace fuerte en determinados sectores entonces el ultrarrevolucionarismo. El ultrarrevolucionario es aquel que cree tener la clave para determinar quién es revolucionario o no en cada momento. Y además considera a todo el que disiente de su visión “oficial”, o de la versión “oficial”, como un enemigo muy probablemente pagado por el imperialismo.

No es nada extraño verlo lanzar rayos iracundos o burlas mordaces contra aquellos que desdeña y, por lo general, su furia es mayor contra los del propio campo revolucionario. Cual Saturno, los ultrarrevolucionarios que abundan en las redes devoran a los hijos de la Revolución que no piensan como ellos, sin reconocerles el menor derecho de descendencia.

Este ultrarrevolucionarismo ha existido en todas las épocas, en el seno de todas las revoluciones, pero nunca como ahora las redes han permitido magnificar estas actitudes. Antes el ultrarrevolucionario debía construir un liderazgo real, dar su rostro, probar con su piel sus verdades. Ahora cualquiera es Júpiter tronante y, tras perfiles falsos o verdaderos, construye su pequeño imperio de me gusta y me encanta, dentro de la burbuja que el algoritmo reserva para todos. Y de esta burbuja obtienen la reafirmación permanente de cuánta razón tienen. Todo un ecosistema de profetas iracundos o mansos que todos los días, o casi todos, salen a predicar sus verdades.

Pero la dinámica de las redes también genera otros dos fenómenos que conviene apuntar. Por ponerles nombre pudiéramos denominarlos como opinología y sospechología.

La opinología es una de las actitudes más comunes en el entorno digital. Es un resultado lógico de una dinámica virtual donde llega a ser adictivo buscar el premio de las interacciones positivas.

El opinólogo es alguien, con mayor o menor ego, mayor o menor preparación, mayores o menores habilidades escriturales que un día, reaccionando a un tema que le interesaba, le molestaba, lo preocupaba o etc, escribió un post o un tweet y se vio, de pronto, colocado al centro de una red de interacciones, debates, recibió comentarios al privado y demás.

Esa primera interacción exitosa lo anima a ir por más y, cuando se percata, ya está atrapado en una dinámica que lo impele a pronunciarse ante cualquier acontecimiento que ocurra. Tanto el que se asume conscientemente como “influencer”, como el que solo apela a su derecho a opinión. Ambos están entrampados en la opinología.

No es extraño ver a alguien que pasa de un relativo mutismo en redes a un post o varios por día. Opinan de todo, desde deporte, hasta política, hasta el último reto del momento. Llegan incluso a emitir criterios sobre temas de los cuáles no tienen toda la información o la tienen sesgada. Porque en la opinología lo importante es no dejar de hacer el post, no dejar pasar la ola de un tema trending topic sin montarse también en él.

La inteligencia y la preparación no previenen de caer en la opinología. Cualquiera, sea cual sea su formación, se puede ver atrapado en esta dinámica. Y más aún cuando muchos de los temas vienen entremezclados con la pugna entre individuos o grupos, con personales simpatías y antipatías.

Es una lógica adictiva y envolvente que nos hace olvidar una verdad de Perogrullo: no tenemos la obligación de opinar de todo. Si bien es correcto aportar la visión personal en los debates, es deber de todos los revolucionarios responsables opinar con tacto, buscar información, evitar la tentación de salir como gatillos alegres a dar criterios poco informados.

Rehuir la opinología implica llevar el necesario debate revolucionario a campos más sanos y productivos, fundamentarle sobre bases responsables y rehuir las posiciones sinuosas o de confrontación estéril.

La sospechología, que muchas veces viene de la mano con la opinología aunque la verdad camina bastante bien sola, es el ejercicio filológico y semántico al que se lanzan muchos revolucionarios (y algunos tal vez que solo se definen oportunistamente de esta forma) para descubrir en post ajenos visos de esto o aquello, para torcer con preguntas sinuosas el sentido de determinadas frases y para buscar en lo dicho lo que no se dijo pero que es sin dudas lo más importante.

Similar a las infinitas exégesis derivadas de los textos de Marx y que han torcido en no pocas oportunidades el sentido original de esos textos, los sospechólogos se lanzan sobre quiénes debieran ser sus colegas por la común militancia para descubrir en ellos la prueba definitiva, la marca, que permitirá certificar su no pertenencia a nuestro bando.

Sin proponérselo, los sospechólogos son quizás los agentes más útiles al enemigo, porque crean un clima enrarecido en torno a individuos, grupos o posiciones favoreciendo la desunión y la fractura.

El sospechólogo apunta a los demás al mismo tiempo que se asume a sí mismo como fuera de toda duda.

Desgraciadamente, hay y habrá traidores a la causa de la Revolución. No todos están dispuestos a pagar el alto precio de plantar cara al imperialismo norteamericano. Pero no es sano vivir, entre compañeras y compañeros, sembrando permanentemente la semilla de la duda. La medida de un revolucionario, lo he dicho y lo reitero, son y serán siempre sus actos. Una cosa es estar alertas para que el enemigo no nos tome desprevenidos y otra cosa es la duda permanente.

Conviene, antes de concluir, apuntar dos alertas más. La primera es en contra de la superficialidad. La superficialidad no ha sido, no es y no será jamás revolucionaria. Asumir desde la superficie un proceso complejo y profundo como la Revolución cubana impide comprenderlo a cabalidad.

Desde lo banal y superfluo no se defiende un proyecto político ni la soberanía de una nación.  La segunda alerta es sobre la importancia de preservar la ética que está en el núcleo fundamental de la Revolución. La ética de Martí y Fidel, que excluye totalmente la bajeza de linchar a camaradas desde perfiles falsos y la siembra perenne de rumores.

Que implica dar la cara y asumir las verdades que defendemos con decoro. Que implica el respeto al que piensa diferente. Una ética que debe primar en cada paso de la vida y también en nuestras interacciones virtuales. Sin ética, todo lo demás se vacía de sentido.

Construir la necesaria unidad pasa también por denunciar las actitudes que favorecen la fractura. Las que se mencionan aquí no son, desde luego, las únicas. Ojalá y sean útiles estas líneas para la reflexión. Las redes sociales digitales ya son parte de la vida cotidiana y los revolucionarios debemos aprender a relacionarnos con ellas sin permitir que el algoritmo y sus dinámicas nos lleven a lógicas torcidas que acaben dañando la obra fundamental que queremos proteger.

Se han publicado 35 comentarios



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  • Rolando dijo:

    Es muy cierto todo lo que dice,deberíamos profundizar en estos asuntos pues las redes se convirtieron en un campo de batalla que muchas veces supera a la prensa escrita q mucha gente no tiene tiempo para leer o no quieren pagarla para leer,sería sano para la Revolución ahondar en este fenómeno que arrastra multitudes en cualquier dirección a favor o en contra

  • Orlando dijo:

    La redes sociales es el pan nuestro de cada día. No sé si los cuidados de otros países se ven "gastigados" como los cubanos donde tenemos una emigración fuerte en otros países que atacan a los de aquí con chantajes, amenazas, linchamiento moral, insultos a los que no piensen como ellos, pienso además que sea un fenómeno solo para cubanos ahí puedes ver artistas, deportistas etc que son atacados por estos grupos por el único delito de estar en Cuba trabajando para su pueblo.

    • Michael dijo:

      Los linchamiento midiáticos, chantejes, amanezas y las ofenzas son de las dos partes, no solo de los que viven fuera de Cuba

    • Fidel Gacias Rodríguez dijo:

      Muy ciertas sus palabras pero recuerdo cuando tenia solo 8, en 1980, se les hizo un linchamiento moral a los llamados en esa época, lumpen, antisocial, gusano, etc, con actos de repudio, quemando muñecos, tirándole huevos, etc, etc etc.

  • RaCF dijo:

    Conocer la historia es imprescindible para todo revolucionario. Conocer como se utilizaron los medios de comunicación y a los intelectuales para acabar con el socialismo en la URSS nos ubica en como hoy, con plataformas distintas por medio, debemos enfrentar ese fenómeno y defender la unidad entorno a nuestros principios.

    Les recomiendo a todos la lectura y análisis del libro "Socialismo traicionado. Tras el colapso del campo socialista 1917-1991"

  • Jesus dijo:

    Buenisimo!!!! Conozco muchas ultra. Rasga la piel de un extremista y encontrarás un oportunista.

    • Sergio dijo:

      De ambas partes

  • Juan dijo:

    Excelente. Uno de los mejores artículos que he leído en estos días.

  • Luis dijo:

    Buenos días.
    Las que mencionas no son las únicas y tampoco pudieran ser las correctas.

  • Ale dijo:

    Muy bueno el artículo. Tenemos que hacer algo para defendernos del odio de esta redes asociales. Un ejemplo lo tenemos en China con su escudo dorado.

  • Luis dijo:

    Muy buen artículo, a veces yo le pongo otro nombre a esos individuos, pero en esencia es lo mismo, también por ejemplo he notado que los que a veces los que más critican son los que menos han aportado a la sociedad, los menos preparados y menos instrucción tienen y por tanto los más fáciles de enganar por los medios de comunicación digitales o no. Hay también personas de este tipo pero más responsables que reconocen no estar preparados para opinar sobre determinados temas y piden ser esclarecidos, saludos

  • Fernando P dijo:

    Excelente artículo. Otra pudiera ser la ultracredibilidad: es trending topic, entonces tiene que ser verdad, esto lleva a no buscar o consultar la información en otras fuentes. Recordar siempre que en las redes sociales siempre podremos pertenecer a un grupo, nos podemos sentir aceptados, al menos de forma virtual y mientras mayor sea mi infracción en ese grupo mayor será la percepción de aceptacion.

  • Eugenio Carbonell dijo:

    Resumiendo estoy totalmente de acuerdo con su análisis. Pienso que debemos meditar y determinar las causas que generan el enfrentamiento. La pluralidad de pensamiento han condicionado la multiplicación acelerada del conocimiento. En nuestro caso, considero dañinas las manifestaciones de no respetar la pluralidad de ideas. Penso que desde las prácticas en función de defender la revolución se han estimulado actitudes dañinas, ya que imponen una ideología supremacista (principalmente en el campo de la política), desconociendo y privendo de derechos a los que no la asumen. La polémica de ideas enriquece la obra social, pero el enfrentamiento grosero y la imposición por la fuerza generan enfrentamientos violentos que dañan la obra humana y desarrollan el odio entre hermanos.
    Cuba vive una situación de crisis extrema, aportar soluciones es derecho de todos los patriotas sin excluir a nadie por diferencias ideológicas, la dirección del país debe liderar y crear un ambiente constructivo para el debate, para eso hay que abandonar del discurso consignas como "Cuba es de los revolucionarios" y asumir que "Cuba es de todos los cubanos".

  • Acalorado dijo:

    Yo en lo personal me declaro un opinologo, sobretodo de los absurdos tantos de izquierda como de derecha.
    Es increíble la cantidad de mentiras y defensores de lo indefendible que aunque no quiere tengo que dar mi opinión. Se ha convertido en pasatiempo muy exigente.
    Creo que el Estado Cubano tiene que ganar espacio en las redes sociales, principalmente en Facebook que es el más usado por los cubanos y sobretodo con realidades cercanas al pueblo y no con eslogan y frases viejas que ya no generan motivación alguna.
    Crear un espacio para el debate en tiempo real sin censuras, donde todos den su opinión o posible solución. Osea un verdadero Gobierno electrónico entre todos

    • Carlos dijo:

      Realidades? Caótica la situación con la electricidad, precios, alimentos, transporte, medicinas, atención médica, burocratismo, etc, etc.

  • Francisco dijo:

    Muy atinado este material, lastima que algunos de los que tienen o caen en estas deficiencias no se vean retratados. No obstante nos sirve a todos.

  • Luis dijo:

    "La medida de un revolucionario, lo he dicho y lo reitero, son y serán siempre sus actos." si realmente se midiera de esta forma el accionar de organizaciones, instituciones, personalidades, etc, muchas de ellas quedarían muy mal paradas.

    • Eduardo C dijo:

      Muy de acuerdo con su opinión Luis. Se lo digo porque acabo de ver el spots que se preparó para promocionar el pago online en las bodegas, y realmente me he quedado perplejo con la unidad mostaza en el audiovisual. Estamos deteriorando la imagen de la verdad, si creemos que esa es la bodega cubana. Lo mostrado dista mucho de la realidad y pone en ridículo la verdadera intención del material. Las instituciones no pueden soñar, deben mostrar la realidad, porque sería muy triste que poco a poco se pierda la credibilidad en todo y en todos.

  • yann dijo:

    Sería muy interesante, desarrollar la crítica del discurso en las redes, las emociones nos convoca a respuestas inmediatas, intuitivas, ideas primarias de todo o nada, el formato está diseñado para eso, sobre todo Facebook, lleno de emoticones, te gusta o no y compartir, no existe espacio de la reflexión crítica, es para consumir y fomentar el individualismo . Democratizar el oficio de pensar, la cultura del debate y cooperación es desafío en estos tiempos.

  • Mary dijo:

    Muy oportuno el artículo.
    Pienso casi exactamente igual.
    Pero si pienso que tanto “dar una opinión “, como “sospechar”, son derechos que no tienen por qué hacernos merecedores del desdén.
    Lo que sí me salta a la vista, es que las opiniones y las sospechas que he visto, por lo general tienden a padecer de miopía analítica y de superficialidad. Sin embargo donde más me molesta que eso pase, es en la revisión y edición de lugares que debieran ser nuestras trincheras digitales. No sé cómo se las arreglan para quedarse con las opiniones más superfluas y desechar las más constructivas. A veces parece obra de la contrarrevolución y otras, de niños de primaria.

  • reval dijo:

    De acuerdo con el análisis, debemos aprender a convivir y a respetar al que disiente, al que opine diferente. No creernos dueños de la verdad.

  • Alex de la Serna dijo:

    Excelente artículo sobre una realidad constante. Gracias por sus enseñanzas!

  • Raudel dijo:

    Muy acertado comentario con un análisis profundo que puede ayudar a reflexionar, saludos.

  • Leonardo dijo:

    Creo que hay cosas más importantes por las que preocuparse. Las redes sociales son así,. todo el mundo opina lo que cree, cada cual tiene su punto de vista y no debe considerarse un problema porque para eso existe la llamada Libertad de expresión. Cada cual tiene su ideología y pienso que una red social no va a cambiásela. Saludos

  • Frank Lamadrid Portal dijo:

    Sencillamente genial.Ojalá todos aceptemos la parte que nos corresponde y nos dispongamos a rectificar y ser mejores personas. Ojalá. Gracias por el artículo.

  • Hayek dijo:

    Creo que lo que realmente falta es una verdadera cultura del debate. Un mínimo de conocimiento en esta área por aquellos que de dediquen o quieran opinar sistemáticamente. Saber que es un argumento y que no, que es una falacia y las reglas mínimas para debatir(cosas que por otra parte en pocos minutos se pueden aprender) y que en muchos casos me he topado con personas que desconocen y reducen sus argumentos a insultos en lugar de a verdaderos argumentos, haciendo imposible el debate constructivo

  • MSS dijo:

    Ni se a que categoría filosófica me incluyen, pero analizando la génesis y evolución de FB, le ha sido beneficiosa a grupos sociales, económicos y políticos a lo largo de su existencia. Creo que con ciencia deberíamos emplearla, como la emplearon sus precursores, para el estudio y evaluación de Estados de ánimo de las masas para proyectar estrategias

  • Catmar dijo:

    Buenísimo artículo! Tremendo análisis! Muy real. Me ha encantado leerlo.

  • Preocupado colorado dijo:

    A riesgo de parecer opinologo, opino que Ud. ha hecho uno de los artículos más lúcidos y más necesarios en este momento. Y mire que yo digo sus escritos. Lo felicito de todo corazón.
    Solo apuntar que todo esto pasa también fuera de las redes sociales. Hay que partir de un hecho: excepto bots y algún odiador profesional, a quién le interesa escribir un post en Cubadebate, la pupila, cubasi, cubahora...? A los revolucionarios, a los patriotas, a los que tienen cierto sentido cívico. Pues así hay que tratarlos. Como compañeros...
    En Facebook no es así. Hay incluso personas que mas que opinologos hacen catarsis criticando todo todo, y poner algo en facebook les "destaca" ante sus admiradores o espoleadores. Hay quienes transmiten consignas de fe en esto y aquello todo el tiempo. El marxismo no cree en la fe, cree en hechos.

  • Lourdes Gutierrez dijo:

    A pesar de tener los cubanos una cultura política que nos permite analizar con objetividad la situación actual en nuestro país es imprescindible ser transparente y muy tenaz sin discursos sino con el ejemplo en la vida y en el trabajo para que las nuevas generaciones abracen el socialismo y luchen al lado de los más viejos como pinos nuevos como dijera Martí

  • Joel Almeyda Expósito dijo:

    Exelentes apuntes, aunque como reconoce el propio actor es solo una aproximación a un tema en extremo importante y complejo ...

  • Teresa dijo:

    No me quedé, pues regresé, como me dijeron, se quiere ir para la cola del pollo, le dije, pues si, para Cuba.

  • Frank David dijo:

    Decididamente no estamos preparados para esto, deberían pensar en ponerlo como asignatura por lo menos en la universidad, pero no como adoctrinamiento de ningún tipo.

  • Pedro Antonio dijo:

    Lo mejor de Cubadebate en mucho tiempo. Profundo, digerible, culto y valiente.. Sin dogmas. Revolucionario.

  • Marta Badillo Gonzalez dijo:

    Desde mi humilde experiencia puedo decir a nuestras mayores retos los ha ganado nuestra Revolución diciendo la verdad y siendo consecuente con ella. Sin importar lo difícil que haya podido ser. Eso está en el concepto de revolución "la fuerza de la verdad y las ideas". La situación de nuestro país es difícil desde el punto de vista económico. Eso es una verdad dónde todo el mundo opina. Según el marxismo las primeras guerras que existió fueron las guerras económica y a las persona con hambre no se le puede hablar de política si de causas y efectos y de soluciones. Hay q alentar la esperanza de q vamos a vencer todos juntos y q un país mejor es posible. Darle la información real que vivimos cor respeto y honestidad. No caer en discusiones estériles con personas que lo q buscan es eso. eso.

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José Ernesto Nováez Guerrero

Periodista, escritor, rector de la Universidad de las Artes (ISA)

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