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¡Felicidades, Chucho!

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Jesús Chucho Cabrera y Acosta, reconocido director de la televisión cubana. Foto: Portal de la Televisión Cubana

Esto me lo contó un respetado hombre de televisión acerca de por qué dejó una novia en Nueva York:

“La dejé por razones que suelen suceder: el llamado de la sangre, de mis raíces. Llegué a mi barrio, me encontré con mis amigos, con las noviecitas que tenía en aquella época y fui posponiendo y posponiendo el regreso hasta que me di cuenta de que yo en Nueva York no hacía nada, y que aquella muchacha pertenecía ya al pasado. Ella sabía inglés y estaba estudiando español, por eso nos hicimos novios.

Ella me hablaba en inglés y yo le respondía en español. Pasamos mucho trabajo porque la traducción instantánea es un poco difícil. Le mandé una bonita carta diciéndole que no podía ir explicándole los motivos. Entonces, como no conseguía trabajo, compré una de ayudante de carrero en la Pepsi-Cola a mediados de 1949. Hacía seis meses que había llegado a Cuba.

Un día terminé temprano, venía caminando por la calle Monte y vi en la vidriera la televisión, algo que ya conocía en Estados Unidos, porque muchas veces fui con mi novia a Radio City Music Hall y aquello se televisaba. Me pasaba casi el tiempo que duraba el espectáculo, que era grandísimo, mirando las cámaras y admirando a la gente que trabajaban con ellas. Eso fue un bichito que me entró, se me quedó y me marcó.

Cuando vi la televisión en Cuba empiezo a averiguar. Me entero por mi hermana que un enamorado que tenía mi sobrina empezaba a trabajar en televisión. Hablé con él y me dijo que, aunque no había plaza, que fuera. Un día de noviembre que termino temprano, exactamente el 3 de noviembre de 1950, fui y me dijo: ‘mira, por ahí viene Barquín. Yo le voy a decir que tú conoces algo de televisión y estuviste varias veces en la NBC’.

Cuando llega Barquín, que era ingeniero y jefe técnico de Unión Radio, me presentó como su tío y me preguntó si quería trabajar en la televisión. Le respondí que sí, pero me dijo que no tenía plaza, aunque le hacía falta una ‘gente’ así como yo para que ayudara a subir los hierros de la torre que estaban poniendo en Mazón y San Miguel. No esperé al otro día. Enseguida hablé con el responsable –un hombre a quien le llamaban el Guajiro– y empecé a trabajar.

Le dije a mi hermana que vendiera mi plaza, que no iba a seguir trabajando. Estuve seis meses sin sueldo. Cuando se terminó la instalación de la torre pasé al Estudio 1, que era chiquito. Allí se transmitía un programa a las nueve de la mañana que era de ejercicios, hasta las once que entraba el de Nitza Villapol, Cocina al minuto.

Después había un pequeño noticiero y luego un receso hasta las siete de la noche, cuando Alberto Gandero transmitía un noticiero un poco mayor. Yo limpiaba y alineaba las cámaras y me ponía a hacer un dolly, un dolly back y un dolly in…, y aprendí cómo el foco variaba; es decir, cuando yo iba hacia delante, variaba el foco hacia atrás. Entonces un día falló el camarógrafo que le tocaba y me preguntaron si me atrevía a hacerlo. Respondí que sí, y Nitza quedó maravillada conmigo. Recuerdo que dijo: ‘¡qué bueno es Chucho!’

Le cogí las uñas casi dentro del bol donde ella preparaba las cosas y eso fue suficiente: me quedé fijo. En ese estudio estuve como dos o tres meses hasta que pasé a otras cosas y me hice camarógrafo”.

Esa historia me la contó Jesús Chucho Cabrera y Acosta, quien este 11 de junio cumple 95 años de edad.  

Foto: Portal de la Televisión Cubana.

De camarógrafo a director: Viernes de gala, Tierra adentro, Esta noche a las 9, fueron algunos de los programas que dirigió al inicio de su carrera. Fue fundador de la televisión en Colombia, de Tele Rebelde, ayudó en Angola y Nicaragua, en cuanta provincia pidió su ayuda.

 

Gustó de los programas policíacos y Dirigió Sector 40. Chucho me contó:

“Ricardo Roldán y yo fuimos de los primeros directores que tuvo ese espacio. Un día van a mi casa dos compañeros del MININT para decirme que hacía falta que dirigiera un programa como homenaje al XX aniversario de la constitución del ministerio. Les dije que sí. Me hablaron de Sector 40 y les dije que no, que íbamos a hacer algo nuevo, sí hay muchos casos y otras cosas que hacer en el ministerio. Entonces entró a trabajar con nosotros Abelardo Vidal y después Nilda Rodríguez.

Nos reunimos y salió la idea de hacer un serial de 12 capítulos, uno por cada mes del año. Buscarle el nombre fue el gran problema. Un día estábamos conversando y pasó un compañero que le decíamos Pancho y nos pidió que no buscáramos más y pensáramos en Martí. Nos miramos todos y coincidimos en la carta a Manuel Mercado. De ahí salió En silencio ha tenido que ser.

Al principio yo decía que era un nombre muy largo, que lo dejáramos así “En silencio”. Tenía la mentalidad capitalista de que los nombres largos no se pegaban; pero me convencieron de que no era tan largo como “En silencio ha tenido que ser” –por lo que venía después–, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas. A partir de ahí le cogimos un amor y un respeto a esa expresión que nos impulsó a todo el equipo a hacer un serial con la calidad que salió, a pesar de todos los inconvenientes que teníamos en aquella época, pues la técnica era muy mala.

Hasta se pudo conseguir una cámara, creo que una 79. Cuando se rompía, corríamos todos. Yo dejé de trabajar por ella. Me pasé seis meses sin dormir.”

Si Chucho hubiera hecho solo esa obra, bastaría para que estuviera en la historia de la televisión, pero hizo más.

“En el último año que estuvo Ismael González, Manelo, como presidente del ICRT, a otros directores y a mí nos convocaron a una reunión donde había compañeros del Comité Central y se iba a leer el informe con el trabajo del año. Cuando él terminó pedí la palabra.

No me fijé que estaba el compañero Raúl Castro. Le manifesté a Manelo que me había gustado mucho el informe, que era muy crítico, pero que me extrañaba que él, que siempre había defendido la docencia, no hablara de ella. Entonces Raúl me preguntó por qué decía eso. Le respondí que a nosotros los directores nos exigían título universitario, y hay muy pocos que lo tienen, porque nos hemos dedicado a hacer muchos programas de televisión y no alcanza el tiempo para estudiar.

Me recordó que ya había una escuela, la de Cine, Radio y Televisión, de San Antonio de los Baños, y le recordé que esa no era para los cubanos ni daba título universitario. Me dijo: ‘ya la tendrán’. Una semana después me llama la secretaria de Armando Hart y me informa que tenía una reunión con el ministro al día siguiente a las diez de la mañana.

Cuando llegué ya estaban Manelo, Julio García Espinosa, entonces presidente del ICAIC, y Tony Rodríguez, el rector del ISA. Me dijeron que tenían una encomienda de Raúl, y que pensaban que la persona idónea para dirigir el diseño de una facultad era yo. Les agradecí, y les expresé que yo había dado muchas clases de dirección, pero de ahí a que haga un diseño con los métodos y con los problemas que tiene la docencia artística...

Me dijeron que me pondrían sicólogos, asesores… e hicimos una comisión de 19 personas compuesta por directores de radio, cine y televisión, sonidistas, productores y fotógrafos, las cinco patas de una mesa. Empezamos a hablar de nuestras dificultades en atender el oficio, porque no había una carrera idónea para ello. A partir de nuestras deficiencias hicimos un modelo de especialistas que aún tiene vigencia.

Lo discutimos en el ISA delante de todo el profesorado, y nos hicieron muy pocas recomendaciones. Entonces fuimos al Ministerio de Cultura, lo defendimos y nos dieron la aprobación de la carrera. Le dije a Hart que ya estaba el modelo de estudio de especialistas, que nombrara él al decano. Me respondió que ya estaba nombrado, que era yo. Ya yo no trabajaba en la televisión desde 1987. Estaba haciendo varias cosas, entre ellas una película en Pinar del Río sobre la vida del capitán San Luis. Tenía como cuatro o cinco Día y noche.

Entonces me dijo: ‘hágalos, pero también dirija la Facultad’. A mí me costó mucho trabajo. Esto que te menciono fue lo único que hice en los doce años que fui decano. Yo le había dicho que estaría solo dos años y luego me iba a hacer mi trabajo, que es lo que más me gusta, también la docencia, pero dirigir programas mucho más. Me enamoré de la facultad y todavía estoy recogiendo éxitos de los muchachos”.

Además de En silencio… Chucho dirigió Julito el pescador, la serie El regreso de David y Finlay, Salida 19 entre otras importantes series.

Merecedor de varios reconocimientos: Premios Caracol, del Nacional de la televisión, Maestro de Juventudes y cuando recibió el Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte, dijo:

“Recibo este título con mucho agrado y me siento muy feliz por la presencia de gente tan linda, que me acompaña en este acto. Hace dos años que dejé de trabajar porque me sentía cansado, pero después de esto adquiero un compromiso conmigo mismo y asumo nuevos planes. Solo pido que la vida me de otros 65 años para construir más”.

Aquí estás Chucho, felicidades en tus 95 junios.

(Tomado del Portal de la Televisión Cubana)

Se han publicado 9 comentarios



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  • Celia dijo:

    Muy buenos esos trabajos que el dirigió, sobre todo en silencio ha tenido que ser

  • Ernesto Cabrera Martinez dijo:

    Muchas Felicidades !!

  • Adelante dijo:

    Recordar es volver a vivir. Series que impactaron en los corazones de muchos cubanos, hasta lágrimas ví derramar.
    Felicidades.

  • Acralys Mendiola dijo:

    Caramba vecino MUCHAS FELICIDADES DE CORAZÓN!!! Ejemplo de voluntad empeño y valor digno de admirar. Por tus sabios consejos GRACIAS.

  • Regla y Julio dijo:

    Muchas felicidades en sus 95!!!

  • Regla y Julio dijo:

    Muchas felicidades en sus 95 !!

  • EusebioMariano dijo:

    Felicidades Jesús Cabrera​, buena salud y muchos años de vida, siempre agradezco a tú talento por conducir tantas series que marcaron época y trascienden hasta hoy

  • Lito dijo:

    Por qué ahora no se realizan programas cómo ésos, es tan difícil hacer algo bueno?????

  • yam dijo:

    Gracias por su obra y dedicación al trabajo.

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con Cubadebate y otros medios digitales como La Jiribilla, CubaSi y el Portal de la Televisión Cubana. Fue directora de El Caimán Barbudo.

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