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Héroes de Cassinga: ¡Presente!

Por: Yeniska Martínez Díaz
En este artículo: Angola, Historia, Militar, Solidaridad
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Peregrinación el 4 de mayo de 2017 en Ciego de Ávila

Muchas son las cruzadas que dignifican la memoria histórica de este archipiélago inmenso y otorgarlas a las nuevas generaciones más que un deber es una obligación a futuro.

De manera especial la epopeya de Cuba en África y particularmente en Angola guarda fechas de recordación ineludibles, el 4 de mayo de 1978, es una de ellas. Desde entonces, el estremecimiento cada aniversario no va a cuentas de victoria, sino de las pérdidas aún lloradas por familias cubanas, namibias y angolanas. Se rinde tributo a los hombres valientes, que ese día, cuando su misión era otra en la primera línea de defensa al sur de Angola, a 250 km aproximadamente de la frontera; salieron a pecho descubierto a impedir que se masacrara a la población civil namibia, que se refugiaba a 16 Km de Tchamutete, lugar donde se encontraba ubicado el Grupo táctico cubano No. 2.

A la Sudáfrica de entonces no le bastaba aplicar la grotesca política de segregación racial: Apartheid y en contubernio con los EUA realizaba operaciones encubiertas en Angola, tratando de ahogar a los movimientos de liberación nacional y apoyando a los grupos fantoches en el interior del país. Ante la derrota política sufrida en el período especial de sesiones de la Asamblea General de la ONU, que concluía el 3 de mayo de aquel año 78, con la aprobación de una Resolución que exigía la retirada de sus fuerzas militares de Namibia; los racistas planificaron un asalto simultáneo para el día siguiente, contra centros de refugiados que habían sido creados en el interior del territorio angolano gracias a la solidaridad del Dr. António Agostinho Neto.

Los internacionalistas cubanos, durante las actividades matutinas que desarrollaban esa mañana en la unidad, se percataron de una lluvia de bombas y cientos de paracaidistas que enlutaron el enclave conocido como Cassinga, habitado en cifras de miles por refugiados namibios y familiares de los combatientes de la SWAPO, que escapaban de la ilegal y criminal ocupación sudafricana.

El desembarco racista lanzado desde naves del tipo Hércules C-130 luego de las bombas, protagonizó la matanza de indefensos; aniquilando a más de seiscientos y dejando alrededor de trescientos heridos, gran cantidad de niños, mujeres y ancianos. Sin dudas, todo un acto genocida.

La desventaja cubana en armamento frente al golpe aéreo de la aviación sudafricana con sus proyectiles de disímil calibre, se minimizaba frente al coraje de los titánicos cubanos, no obstante, fue imposible impedir la pérdida de dieciséis combatientes internacionalistas, y el saldo de más de ochenta y seis heridos.

Al arribar al 4 de mayo palpita en varias regiones de Cuba un peregrinar cada vez más débil y senil hacia al Panteón de los mártires, donde reposan cuerpos inolvidables. Con flores húmedas en las manos se encaminan quienes tenemos clara esa fecha en el calendario, pletóricos de admiración por los hermanos caídos y con la sana ambición de que nuestros niños y jóvenes conozcan del arsenal de valores que los pertrechaba. Somos parte de la familia que sin ser convocada bajo ningún llamado, se reencuentra en un mismo sentimiento, ya sea en Cuba, Angola o Namibia.

Hoy sin más razones, se escriben solas estas letras para no permitirle al olvido que cale esta poco conocida parte de la historia de Cuba y la grandeza que guarda la práctica de honrar. En cada homenaje, son ascendidos por sus compañeros eternos en Ciego de Ávila: Eusebio González Hernández (5-3-1955), Ricardo Rey González Figueredo (25-10-53), Pedro Valdivia Paz (17-9-1947), José Roger Méndez Román (26-11-53), Jorge Alberto Rodríguez Legón (23-4-1944), Roberto Ambrosio Zamora Machado (7-12-1948), Francisco Seguí Rodríguez (3-12-1954) y Antolín García Morgado (13-11-1949). En esta provincia, cada 4 de mayo uno de los internacionalistas de Cassinga, enérgico, pronuncia un pase de lista, y tras el nombre de cada mártir, voces al unísono gritan: ¡Presente!; patentando en cada letra la inmortalidad.

Peregrinación 4 de mayo del 2017en Ciego de Ávila

Por esta vez, estremeciendo las emociones convocamos a toda Cuba a honrarnos a nosotros mismos, mientras recordamos a dignos hijos de esta tierra, como Basilio Caraballo Domínguez, Raúl Fernández Acosta, Raúl Zalgado Espinosa, Félix A. Cordero Barbeira, Redento García Iglesias; quienes partieron dispuestos a dar su vida de Tchamutete a Cassinga, dejando atrás un hogar que los acunaba en Pinar de Río.

También desde San Germán, a Alfredo Barea Franco, quien partió comprometido con las causas justas. De Holguín, Modesto Fernández Pena y de Granma, Jorge Luis Mendosa Tamayo. Todos ellos caídos en defensa de los refugiados namibios aquel fatídico día.

Y es que durante años los sobrevivientes de la masacre han soportado las injurias que el silencio sobre estos hechos, ha permitido a los invasores que abordan el tema de Cassinga como una victoria del Ejército sudafricano. Los escribidores que alimentan todo tipo de controversia, omiten la esencia inhumana de lo que constituyó precisamente una matanza de humanos, a la que se enfrentaron con coraje valiosos hijos de Cuba.

Durante años los compatriotas amordazados por esta historia, hemos sufrido las seiscientas víctimas mortales sepultadas en dos fosas comunes y los más de trescientos heridos namibios, hemos sufrido callados el dolor de las 16 familias cubanas que perdieron un hijo, un padre, un esposo, y el de las 86 que abrazaron ahogando el llanto a un herido para siempre. Esa huella no debe ser ignorada por las nuevas generaciones. Al cabo de 43 años se rinde homenaje a los cubanos caídos en defensa de los hermanos africanos, víctimas de la ¨proeza¨ racista, la cual se empeñan en dibujar dentro de la historiografía de victorias sudafricanas.

Toda Cuba se une al tributo que desde Namibia y Angola erige monumento en Cassinga, que es un tributo más que a hombre eternos, a valores vitales. En este aniversario la visita a los héroes será sin testigos ni fotos de recordación, la Pandemia también nos robó en ese espacio sagrado, aunque desde el punto de vista estructural este no ha perdido la capacidad para reunir los tantos sentimientos que dignifican. Honremos desde nuestros corazones a los internacionalistas cubanos en Cassinga, a los caídos y heridos; que se expediten las vías hacia los valores que las generaciones de angolanos, namibios y cubanos anhelan para sus hijos. Sea para todos, un homenaje en el que el humanismo, la honradez, el internacionalismo y el patriotismo, también puedan gritar: ¡Presente!

Visita del Embajador namibio Sr. Samuel Hendrik Goagoseba combatientes avileños de Cassinga en el año 2019

Se han publicado 14 comentarios



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  • Alejandro Fernández Costa dijo:

    ¡Gloria eterna!Muy bien por usted Yeniska.La historia de nuestros internacionalistas no debe ser olvidada,incluso,debe ponerse en los programas de la asignatura de Historia de nuestros estudiantes.

  • Energetico dijo:

    Gloria eterna para los héroes y mártires de Cassinga

  • Pablo dijo:

    Yeniska, mi reconocimiento por ese recuerdo y ese reclamo, para ellos y sus familiares.
    El arte tiene una gigantesca deuda con la épica de este pueblo, en la defensa de la patria chica y la grande. Cuántas películas, obras de teatro, monólogos, canciones, no inspirarian a buenos creadores, basadas en estos hechos, sus protagonistas, vivos y muertos.
    Me inclino ante esos héroes vivos y muertos y ante sus familiares.
    Patria o Muerte. Venceremos

  • Víctor A. Aguilera Nonell dijo:

    Excelente trabajo. Hoy recordamos a esos cientos de jóvenes que defendieron con sobradas muestras de valentía la aldea de refugiados namibios en Cassinga. Gloria eterna a los caídos aquel 4 de mayo de 1978 en el sur de Angola. Estas son las historias que hacen cada vez más grande a nuestro pueblo y a esta pequeña isla del Caribe

  • julio dijo:

    Soy de Las Tunas, mi padre cumplía 33 años ese día, el fue uno de los héroes de cassinga, recuerdo cuando pequeño como nos hacia las historias de como había sobrevivido a aquella batalla, el era jefe de tanque, y según me contaba tubo que salir del tanque porque habían herido a un compañero. Siempre lo recodare como lo que es, el mejor hombre que he conocido, mi padre mi héroe.

  • yari dijo:

    Conmovedora historia, mis respeto y admiración para los héroes de esta hazaña que lastimosamente la generación que aflora pocos conocen, no minimicemos su historia!.

  • jhoanmanuel dijo:

    GLORIA ETERNA A LOS HÉROES INTERNACIONALISTAS DE MI PATRIA...... desde pequeño cada 4 de mayo acompañaba al panteón a mi tío en cada aniversario, él fue un sobreviviente de la masacre de Cassinga y hasta los últimos días de su muerte estuvo hablando del tema, ese hecho dejo una huella imborrable a mi tío q cada año le rendía honores a sus hermanos muertos en combate, no puedo evitar emocionarme al escribir estas letras y verlo ahí en las fotos, yo sé bien cuanto lo marco para toda la vida la misión en Angola, no había conversación q el no sacara el tema y se emocionara contando anécdotas, a Yeniska, autora de este artículo y un libro, le agradezco entre otras cosas que haya acompañado a mi tío hasta el día de su muerte trágica, a ella y su esposo Alejandro q se han entregado de cuerpo y alma en hacer público la historia de este transcendental hecho histórico protagonizado por valientes avileños y cubanos todos en tierras de África....es un poco triste q por temas burocráticos al fallecer mi tío no se pudo colocar junto a sus hermanos caídos en combate en el panteón de los mártires, ese siempre fue su sueño...termino como comencé, creo q no hay mejores palabras...GLORIA ETERNA A LOS HÉROES DE LA PATRIA.

  • FelixUCuba dijo:

    Estaba en Angola, cumpliendo mi deber como internacionalista cuando ocurrió el artero ataque de los sudafricanos. Nunca antes se habían atrevido a usar la aviación.
    No sabíamos que había uno de nuestros hermanos que pasamos juntos el servicio dentro de los caídos, sólo sabíamos que cayeron cubanos.
    Triste fue el dia que nos avisaron que Jorge Luis Mendoza Tamayo, era uno de los caídos.
    Dentro de tu mochila estaba la carta de respuesta a una que le habíamos escrito días atrás. Carta que nunca pudo enviar, pues cayó mortalmente herido.
    En nuestro recuerdo siempre.

  • Tania Rodríguez Zaldivar dijo:

    Gloria eterna a nuestros héroes y mártires de la Epopeya de Angola!!!, Dignos hijos de esta tierra de Titanes.

  • Alejandro dijo:

    Me he criado rodeado de este ambiente de héroes, desde hace más de 13 años y agradezco la posibilidad de haber podido nutrir mi infancia con estos conocimientos y experiencias que lamentablemente son de un tema poco conocido

  • Alejandro dijo:

    He tenido la oportunidad de criarme en un ambiente de héroes, y llevo ya más de 13 años nutriendo gran parte de mi infancia con conocimientos y experiencias relacionadas con este tema, que lamentablemente no es muy conocido pero agradezco la oportunidad de haber podido conocer a estas personas y compartir momentos en días como hoy pero de años anteriores y en muchas otras ocasiones. Aunque la pandemia no nos lo permita actualmente espero pronto volver a repetir esas experiencias

  • Cary dijo:

    Cada 4 de mayo recuerdo con dolor como pasan los años de este acontecimiento, de este crimen acaecido en Cassinga. Hoy mis lágrimas brotan otra vez recordando a todos los mártires inocentes y héroes que en esa masacre coincidieron y que aún muchas personas desconocen.
    Honrar honra!! Falta más divulgación de este histórico hecho para que las nuevas generaciones se pertrechen de valores como el patriotismo, el internacionalismo y engrandecer ese pensamiento de nuestro héroe nacional José Martí y se extienda con una fuerza tal que no olvidemos nunca que esa sangre derramada sea el abono que nutra los corazones

  • Papirriki dijo:

    Yeniska Martínez Díaz: Hace poco más de 43 años, exactamente el 21 de enero de 1978 en la zona de la Mina de Tchamutete en Angola, fuimos relevados un grupo de combatientes de una pequeña unidad, por un grupo de jóvenes, al decir de ellos, procedentes de Ciego de Ávila.
    Fue solo un instante, ellos de camino a la edificación que habíamos convertido en barraca y nosotros, saliendo a tomar el helicóptero que los había traído hasta allí, para iniciar el primer trecho, desde allí hasta Sada Bandeira (hoy Lubango) y luego a Luanda en un avión de carga soviético, llegando ese mismo día a ese destino y pocos días después a Cuba. Aún recuerdo ese momento de darnos las manos con aquellos chicos, como si fuera hoy.
    La noche anterior no habíamos dormido un minuto, estuvimos en máxima alerta todo ese tiempo. Desde un mucho antes, los Mirage sudafricanos aparecían con frecuencia por aquellos lugares y nuestros cazas estaban muy lejos de allí.
    Pasaron apenas tres meses y apareció la noticia en Granma, el ataque a Casinga se había realizado con la esperada alevosía y desproporción a un campamento de refugiados a los que los cubanos fueron a defender.
    Luego del Armisticio del 27 de marzo en 1976, estuvimos en ese lugar por un poco más de un año, era el más cercano a la frontera con Namibia, cuando salimos de allí, ya no podía ser por caminos, carreteras o ferrocarril y no se habían inventado las famosas caravanas. Deben haberla pasado difícil esos chicos.
    Siento una infinita felicidad de que sean recordados por su pueblo y se les rinda el homenaje que merecen, gracias Doctora por ese llamado a la memoria histórica de esas acciones.

  • oslaida dijo:

    Siento que este trabajo periodístico recoge lo que muchas veces he pensado. Realmente no creo que esos héroes nuestros que fueron a darlo todo en otras partes del mundo, en recónditos lugares del África, sean bastante recordados. Poner su pecho para proteger a indefensos es una grandeza que merece más reconocimiento, porque partían dejando atrás a sus familiares, algunos enfermos, cuando ni siquiera existía el correo electrónico, y en ocasiones cuando la correspondencia llegaba, ya el combatiente había caído. Y hacerlo para defender a personas de otras tierras y exponerse en aquellas condiciones merece más divulgación y enseñarles esto a los niños y jóvenes. No creo que se haya hablado o escrito lo suficiente sobre esa grandeza. Y ese reconocimiento constante debe ser para el que dejó allí su vida y para los que lograron regresar.

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Yeniska Martínez Díaz

Profesora Auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas en Ciego de Ávila, Cuba. Máster en Ciencias de la Educación Superior, aspirante a Dr. en Ciencias Pedagógicas e Investigador Agregado.

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