Tokio 2020: La próxima diana de Jorge Félix Álvarez

Luego de vencer en los panamericanos de Lima, Jorge Félix Álvarez apunta a Tokio para demostrar su nivel. Foto: Irene Pérez/Cubadebate.
Jorge Félix Álvarez practica el tiro deportivo desde los doce años de edad. La pasión le llegó a través de su madre, una mujer que por más de tres décadas trabajó en el polígono Enrique Borbonet y le mostró cada espacio del cuartel general de los pistoleros y rifleros en Cuba. Él mismo ha dicho en más de una ocasión cómo miraba a los deportistas de entonces y soñaba imitarlos. Algunas veces lo dejaban probar y en sus manos percibía ese cosquilleo casi al instante de apretar el gatillo. Es una sensación que lo acompaña hasta hoy y le ha marcado la vida.
La tuvo en 2018 cuando dio la sorpresa y ganó bronce en la Copa del Mundo de Munich, una de las mecas del tiro rápido en el planeta. Para la élite era un desconocido, pero él se las arregló para subir al podio y demostrar que sus tres coronas en los Juegos Centroamericanos de aquella temporada no fueron casualidad.
Dos años antes de esa medalla obtuvo su título como Ingeniero Informático, la carrera que se empeñó en vencer mientras buscaba dianas en los campos de tiro. El software que él mismo desarrolló para la Confederación Centroamericana y del Caribe de Tiro Deportivo le devolvió su nombre entre los clasificados a los juegos regionales de 2018, la antesala de su consagración. Un año después llegó a la capital peruana y allí volvió a sentir la respiración pausada y el hormigueo en los dedos, pero también en el centro del pecho.
En esos Juegos Panamericanos consiguió la mayor cantidad de blancos y casi a punto de cumplir 30 años obtuvo la clasificación a sus primeros Juegos Olímpicos, una cita retrasada por la COVID-19 que ahora aparece de nuevo en el horizonte. Para Jorge Félix significará otro paso en su arduo camino para convertirse en uno de los mejores pistoleros de Cuba.
—¿Qué esperas de tu primera experiencia olímpica?
He visto por la televisión y otros medios de prensa cómo son los juegos y puedo llevarme una idea, pero vivirlos será algo muy distinto. Tengo participación en Copas del Mundo y supongo que el ambiente competitivo sea similar, aunque la presión sí será superior. Los Juegos Olímpicos son el torneo más grande del deporte en todo el planeta y el estrés aumenta, porque no está en juego solo tu resultado, sino también el de la delegación, el del país. Me he preparado para llegar a Tokio y encontrarme con algo superior.
—¿Con qué resultado te sentirías satisfecho?
Hablar de resultados ahora sería bastante difícil. La preparación de los dos últimos años ha sido una locura. Nadie imaginó esto, pasar tanto tiempo inactivos y alejados de los entrenamientos normales. Por lo pronto iniciamos la preparación cuando faltan poco más de tres meses. Para mí la satisfacción sería rondar mis puntuaciones conseguidas en las últimas competencias o entrenamientos. A partir de ahí, ya veríamos cómo se desarrolla la competencia y qué lugar puedo ocupar acorde a ese rendimiento.
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Los próximos meses son claves para vencer las dificultades con la preparación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Jorge Félix sabe que acercarse a una final bajo los cinco aros implica, como mínimo, obtener más de 580 puntos durante la ronda preliminar. En cuatro competencias oficiales él tiene acumulados ligeramente superiores, pero en la capital japonesa es casi seguro que deba superar esos registros si pretende incluirse entre los seis tiradores que discutirán las medallas.
No obstante, en medio de las constantes pausas impuestas por la COVID-19, las habituales dificultades en la preparación de los antillanos y la ausencia a torneos de primer nivel, Tokio se vislumbra difícil. Tanto para Jorge Félix como para el resto de los pistoleros y rifleros cubanos presentes allí, es esencial aprovechar los meses que restan para minimizar esos inconvenientes.
—¿Cómo tienen planeado el camino hasta Tokio?
La preparación aun es un poco incierta. Planificamos infinidad de variantes para cada escenario posible, e incluso tratamos de realizar algunas bases de entrenamiento en El Salvador, España y Perú, pero los cierres de aeropuertos y otras limitaciones de la COVID nos impidieron concretarlas.
De momento el propósito es rediseñar la ruta crítica y buscar un campo de entrenamiento. No importa si no puede ser grande, pero al menos que sí tenga intensidad. Luego sería bueno participar antes de los juegos en al menos una competencia de nivel, como la Copa del Mundo de Bakú, entre junio y julio de este año. Ojalá podamos lograr esos objetivos. Lo importante es que no hemos perdido el optimismo.
—¿En qué elementos centras ahora la preparación?
Es complicado explicarlo. Ahora entrenamos en Cuba y es sabido que aquí no tenemos todas las condiciones necesarias. No obstante, nos centramos en el tiro sin balas y en la preparación física. El objetivo es sentar una base en la parte técnica para cuando tengamos municiones y los equipos electrónicos ya ir con una parte adelantada y entonces dedicarnos a otros elementos.
—Hablemos de fortalezas y debilidades…
Los tiradores cubanos siempre hemos identificado como una fortaleza el trabajo mental. Nuestro entrenador, Meinardo Torres, nos enseña que las competencias tienen un gran por ciento de preparación psicológica y hacia allí trabajamos. Tenerlo a él es otro punto fuerte, porque acumula mucha experiencia. Contar con un compañero de equipo como Leuris Pupo también ayuda increíblemente.
Las debilidades son conocidas: falta de municiones y la ausencia de un gimnasio adecuado en nuestra instalación. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a verlas como obstáculos a sortear para continuar haciéndolo bien.
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Para Jorge Félix, compartir equipo con Leuris Pupo y Meinardo Torres es una gran fortaleza. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Cuando se habla del equipo cubano de tiro resulta imposible obviar a Leuris Pupo, su líder indiscutible. Campeón olímpico en 2012 y quinto lugar en 2016, séptimo en Beijing 2008, octavo en Atenas 2004 y noveno en Sydney 2000, en más de una ocasión su nombre aparece como el ejemplo a seguir. En los panamericanos de Lima él y Jorge Félix se enfrascaron en una batalla por la corona, pero a la postre el menos experimentado dominó la competencia.
Aquel día ambos vestían unas enguatadas azules con la palabra Cuba escrita en grandes letras blancas. Leuris en una esquina de la línea de disparos y Jorge Félix en otra. Ambos fallaron en las primeras rondas de la final, pero poco a poco recuperaron terreno. Cuando concluyó la competencia se abrazaron con Meinardo, uno de los artífices de los éxitos de esta disciplina en la Isla. Aun Jorge Félix no olvida aquellas jornadas.
—¿Cuánto has cambiado desde los Panamericanos de Lima 2019?
Uno siempre trata de evolucionar dentro del deporte, aunque desde los Panamericanos hasta la fecha solo participamos en una Copa del Mundo. No puedo decir cuánto he cambiado, pero lo importante es que la mente se mantiene positiva. Ahora queda aprovechar el tiempo e intentar una buena competencia en Tokio. Si llegamos en buena forma podemos aspirar a resultados acordes a nuestras potencialidades.
—¿Cuánto beneficia compartir equipo con un campeón olímpico?
Es una de las mayores oportunidades que tengo. Sería injusto si no dijera que muchos de mis resultados y parte de mi formación dependen de permanecer bajo la tutela de Meinardo, así como de compartir equipo con Leuris. Ellos transmiten grandes experiencias y ese roce diario es una fuente grandísima de conocimientos y maestría.
Pupo significa exigencia diaria. Es incondicional y entrega toda su maestría en cada entrenamiento. Cuando llegas a una competencia contra otros tiradores de ese nivel, resulta que ya estás acostumbrado a darlo todo. Él es el tirador cubano de más calidad en la historia y estar a su nivel lleva un esfuerzo grande. Te lleva al límite y no te da chance a equivocarte. Siempre debes estar pendiente de los detalles. Su presencia no solo me ayuda a mí, sino al resto del equipo.
—¿Qué cualidades debe tener un pistolero para competir en la modalidad de tiro rápido?

La concentración es clave para obtener buenos resultados. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
No existe un ABC que diga a ciencia cierta las características de un tirador, tanto en lo físico como en lo psicológico. No obstante, sí debe ser una persona con chispa y velocidad de reacción. La pistola de tiro rápido requiere trabajar mucho en los reflejos condicionados, porque cada serie de disparos demora solo cuatro segundos e incluye muchas acciones técnicas casi de forma simultánea. Todo eso ocurre casi en el subconsciente, pero debe funcionar bien. Aquí lo importante es la concentración y la ecuanimidad, porque un pequeño desliz echa a perder toda la competencia.
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Jorge Félix ha crecido muchísimo, pero en cada escolar o juvenil se volvían las finales de tiro rápido bien emocionantes cuanto le tocaba competir. Son un gran equipo. Les deseo de todos corazón hagan su mejor papel. El tiro es un deporte complejo aunq no lo parezca, el armamento las municiones no es cuestión de resolverlo en una simple tienda. Pero de q se entregan en cada competencia, de eso no me quedan dudas