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Aniversario 70 de la Televisión Cubana: Isabel Santos, Blanca Rosa Blanco y Keny Cobos

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Isabel Santos.

Isabel Santos

Ganadora de premios por su desempeño actoral, Isabel Santos es una de las actrices imprescindibles del audiovisual cubano: desde sus jóvenes muchachas en las series Pasos hacia la montaña y Algo más que soñar, en la tv y los filmes Clandestinos y Se permuta, hasta su doctora con ataxia en ConCiencia, también en la televisión

-¿Cómo sale Isabel Santos del Senado y llega a la Escuela Nacional de Arte, ENA?

- Con las convocatorias que hacían.

- Ahora hay un mito sobre ti, quiero saber si es verdad, ¿tú no aprobaste la prueba del Instituto Superior del Arte, ISA?

-No, no la aprobé.

-¿La del ISA?

-Yo termino la ENA y no me quería ir para el interior. Recuerda que yo vi teatro por primera vez cuando vine a La Habana, nos unimos un grupito y estaban poniendo en Teatro Estudio, La dama boba, en fin, empecé a ver cosas pero entrar a un teatro y ver aquellos actores que tenía Teatro estudio, te impresionaba en un primer año que comenzábamos. Yo no me quería ir, yo sabía lo que significaba La Habana para un actor, ni me interesaba estar en un grupo de teatro en el interior y hago la prueba para el ISA por quedarme en La Habana.

Recuerdo que hicieron un dictado y había unas h intermedias, yo me las comí, mi ortografía estaba mal, porque en ese batey, la maestra faltaba muchísimo y cualquier mujer de esas de la diez casitas, federada destacada, levantaba la mano y decía yo doy la clase, ¡ya tú sabes no!, es algo que he arrastrado. Sin embargo, soy una lectora insaciable, leo mucho, pero la ortografía es algo que, eso está en la base.

Por supuesto, me desaprobaron en el ISA de lo cual me alegro muchísimo. Si yo entro al ISA, no hubiera podido hacer las cosas que hice una detrás de otra en el cine, ya era como repetir lo mismo que había dado en la ENA, exceptuando algunas asignaturas.

-¿Cuál fue tu primer trabajo en los medios?

-Estando en primer año de la ENA, Juanito Vilar hace un casting muy grande. Recuerdo que Humbertico García Espinoza era quien lo estaba ayudando y en uno de los estudios del ICRT graban ese casting. Era para una novela que se llamaba Pasos hacia la montaña donde. Yo hice la prueba. En ese entonces los actores que ya tenían cierta edad, treinta y pico de años, hacían los muchachos adolescentes y Juanito entró a los jóvenes, eso le costó carísimo. Había gente que no estaba de acuerdo con que Juan Vilar hiciera eso, por el riesgo.

La televisión era como de palo, casi salías en vivo. Pero Juanito es un hombre al que yo le debo mucho, fíjate, tanto como a Raúl Eguren y Juanito es el que me descubre y me da uno de los personajes que se llamaba Eslinda, una muchacha testigo de Jehová. Mi padre era Angel Espasande, yo nunca recuerdo los nombres de los personajes, ni la gente que trabaja, voy borrando cosas pero de esa novela me acuerdo, trabajaban  Carlos Montezuma que hacía de un bandido, Eloísa Álvarez Guedez y Salvador Wood. Yo recuerdo que Salvador, el primer día, yo tenía una escena, echándole sancocho a los puercos, con dos o tres bocadillos y me agarró el libreto, empezó a hablar conmigo del personaje y Eloísa también.

Era como si dijeran “vamos a ver  esta niña”, a mí me estaban cuidando celosamente, aquella locura que podía ser de Juanito. Entró Jorge Martínez que hacia mi novio, entramos muchos en ese grupo y después repetí con Juanito una novela que se llamaba El tiempo joven no muere, un personaje que no tenía nada que ver, una estudiante de la universidad que Altunaga me puso unos textos dificilísimos.

Aprendí mucho en casa de Juan. Era como una Universidad, ahí podía pasar todo el mundo, los grandes escritores, gente de la nueva trova, directores de televisión, directores de cine, directores de fotografía, era un ir y venir de gente y ahí Juanito hacia la mayoría de sus ensayos, siempre estábamos metidos, yo no sé cómo Marta aguantó ese matrimonio.

-Sigamos: a ti te gustan los riesgos en Algo más que soñar hiciste el primer desnudo de la televisión cubana, luego te subiste a un globo en La vida es silbar, ¿te gustan esos papeles que sean riesgosos por una razón o por otra?

-No. Eso tú lo vas descubriendo En Algo más que soñar yo estaba súper enamorada de hacer la Amalia, lo que significaba Amalia, yo soy camagüeyana, imagínate tú. En aquel momento, nunca se hizo la vida de Ignacio Agramonte, un personaje queridísimo por mí. Yo sabía lo que Eduardo Moya quería con cada uno, lo que simbolizábamos cada una de las parejas en Algo más que soñar, por supuesto que un desnudo a una muchacha guajira acabada de graduar de la escuela de arte era difícil. Yo lo hice sin pensar que era el primer desnudo de la televisión cubana ni nada de eso, eso después que lo escriba la historia, pasan los años y eso es historia. ¿Montarme en un globo? lo llevaba la película.

Para nosotros, para mí y para Luis era, imagínate, quien no quiere ser como Matías Pérez, claro después el globo aterriza en el lugar que no tenía, cae al mar, Fernando corriendo, media Habana corriendo por todo el Malecón, que eso se aprovechó en la película, pero eso son cosas que suceden en una filmación.

Sí,  hay momentos en que me he arriesgado a hacer un personaje como La vida es Silbar, cuando estaba en el globo de verdad no pasó nada, cuando agarraron la cesta y la montaron con una grúa kato, así para arriba, a mí me entró un ataque de pánico, yo le decía a Fernando, “yo te pido, yo te ruego que bajes esto, por favor baja esto” y me entró un ataque de pánico, de histeria, allá arriba y tuvieron que bajar, entonces Fernando habló conmigo.

-¿El papel más reciente que hiciste en la televisión el de ConCiencia?

-Sí

- A mí me cuentan que tú te convertiste en una especialista en ataxia ¿es así?

-No tanto una especialista, sino que busqué mucha información. Tú no puedes hacer un personaje si no sabes, si tiene un problema como la ataxia, no puedes empezar a imitar algo si tú no investigas. Entonces, yo en ese momento tenía un viaje para Uruguay y le dije a Rudy déjame ir,regresar entonces te doy la respuesta y traje en una memoria ¡¡¡ufff!!!. Me pasé muchas noches buscando, videos, cosas que podía bajar rápido y que aquí no podía hacerlo por un problema de la lentitud del Internet.

Empecé a buscar toda la información que a mí me podía interesar para el personaje. Esa es otra cosa hay mucha información que tienes que descartar porque no va con tu personaje, y encontré un documental que están haciendo un grupo de mujeres doctoras, que tienen ataxia de España, Brasil, México de distintas partes del mundo y se han comunicado entre ellas y empezado a escribir una novela, pero además quieren hacer, no sé si lo han hecho ya, un documental y de cada una de ellas pude buscar cosas, sin lástima.

Lo mejor es que es una enfermedad que la gente va por la vida con ella y que tratan de hacer las cosas normales en su vida, teniendo esa enfermedad terrible porque tu mente está clara ¿me entiendes?. Puede estar desde los niños y muchas personas no saben cómo aparece.

Sí, tuve que investigar muchísimo y decirle a Rudy entre todo lo que había buscado, dejarme dirigir por él, aunque nunca me pidió “ensáyame lo que tú tienes”, confió plenamente en mí y recuerdo que la primera escena que yo hice era caminando por un pasillo, cuando la ataxia todavía no había avanzado y Rudy me dijo “esa es la cosa”.

Y así construí ese personaje maravilloso, que nunca pensé que tuviera tanta aceptación, sobre todo en los médicos, en la gente que si conoce la enfermedad. Y fue bonito después de tantos años, sin hacer televisión que la gente te abrazara, te dijera cosas en la calle porque a veces yo le paso por a lado a la gente, pero la gente sabe que soy Isabel Santos pero no tienen por qué buscar una conversación conmigo porque soy la Isabel pero no han visto un personaje. Y ConCiencia me volvió a dar ese amor del cubano, esa cosa de “que lindo es tu personaje, que buen trabajo, como me gustó la serie”, no solamente mi personaje, la serie.

Rudy se metió en un mundo desconocido y quedaron millones de cosas por decir, porque me gusta como él planteó primero, los problemas personales de cada uno, si se hiciera una segunda temporada yo creo que habría que ir más, qué pasa a nivel tecnológico a nivel de investigación, porque ya sabemos quiénes son, eso fue muy inteligente de su parte.

Lo hicimos un equipo pequeño, trabajando muchísimo, fíjate aunque yo diga que no se hace, que no estoy de acuerdo con otras telenovelas que veo, yo sé que trabajan muchísimo, lo que a veces trabajan muchísimo porque se pierde mucho tiempo, con Rudy no se pierde tiempo.Rudy es un hombre que te exige mucha disciplina, que tienes que tener tu personaje y que es un hombre inteligente a la hora de dirigir, él sabe dirigir actores, por eso a mí gusta trabajar con Rudy.

No siempre está de acuerdo con lo que tú le llevas y si tú le llevas cosas, le puede gustar pero él le pone algo, siempre pone, ahí hay muchas cosas que son de él, no mías, que es como el veía a Sole, y eso me completaba mucho al personaje y así es muy rico trabajar, Paquita.

-¿Te consideras una actriz camaleónica?

-Tienes que ser camaleónica porque vives muchas vidas, entras a mundos de mucha gente, cada mundo es diferente si lo haces igual, ahí no hay buen actor, sí trato de serlo, que lo logre o no, ya es otra cosa pero trato de serlo. No me da pena decirlo.

-Te has puesto detrás de la cámara para el documental, sin embargo al referirte al cine de ficción dijiste, “no, eso son palabras mayores, te lo juro por dos de mis seres queridos que todavía no lo he pensado, a mí me gusta pensar las cosas”¿por qué uno sí y otro no?

- Porque soy actriz y lo poquito que se de cine me dice que no lo haga. Además que conmigo en mi casa tengo un director de fotografía de cine, que me facilita una comunicación y desde que nace el documental, él sabe lo que yo quiero. Lo poquito de esa muchacha que observaba en Se permuta en ese tiempo del 35 mm, qué pasaba como se hacía el cine, pero de ahí a que yo me considere una directora, no, no…

Blanca Rosa Blanco

Blanca Rosa Blanco busca nuevos horizontes en la dirección de cine con su primer largometraje, El regreso. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

Actualmente Blanca Rosa Blanco se puede ver por momentos  en Bajo el mismo sol, aunque fue una de las protagonistas de la primera parte: una ex reclusa. Esta com o una hacendosa muchacha en Destino prohibido. Y estuvo de nuevo en La otra esquina por el Canal Habana. Su próxima aparición en la pequeña pantalla debe ser como directora de una serie

– ¿Dejaste Tras la huella?

-¿Dejé Tras la huella? , yo creo que nos fuimos dejando poco a poco, un personaje muy atractivo, como el poder, (que es muy atractivo,) ja ja ja . Mónica era el poder, en todo lo perfecto y positivo, un poder para hacer confesar, una intensidad  para defender sus criterios, una mujer con una solo prioridad, su trabajo, y estuvimos conviviendo de esa manera diez años…¡Uhmmm  ja ja ja …no lo puedo creer!.

Defendí a Mónica hasta la saciedad, la respeté, la amé y la odié, será sin dudas el personaje más largo de mi carrera.  Mientras crecía la actriz y el ser humano envejecía, Mónica siguió en el mismo lugar, excesivas contradicciones de trabajo en los últimos tiempos, incomprensiones,  ya no lográbamos disfrutarlo de la misma forma y   por conservar sanamente mi vida, me alejé , antes de perder totalmente el equilibrio. Si hubiera una segunda oportunidad haría la Mónica que se transforma y crece o desiste.

Tras la huella, fue una excelente idea, que se ha ido modificando según los intereses de cada director que ha tenido la posibilidad de hacerlo, y que sin dudas me ofreció una oportunidad, me hizo permanecer en la pantalla de manera consecutiva y a la vez  un entrenamiento eficaz. Claro…me agoté y mucho, pero no me arrepiento de nada. Incluso creo que puse el cerquillo de moda ja ja ja., Todas las oficiales lo usan (es una broma) incluyendo las de la ficción.

–  ¿Pudiste incorporarle tu experiencia al guión?

Con el guion no hizo falta aportar mucho más de lo que estaba previsto, aportamos siempre para hacer más creativo el proceso, después vas quitando y descubriendo que en la síntesis puede estar el éxito. Los códigos de la telenovela no te permiten desarrollar esa fórmula al tope, pero si desarrollar una interpretación contenida, expresiva y sostenida por recursos viscerales, verdaderos.

– ¿Crees que este personaje es distinto al resto de los que has hecho?¿Por qué?

-Los personajes son distintos siempre, mientras nosotros somos los mismos, la labor está en descubrir la diferencia con esa realidad, no se trata de ser otros, es sentir que lo somos, y fluye armónicamente un ser que convive contigo por un tiempo. Con Silvia creo que es muy pronto para hacer pronósticos sobre resultados, solo comparto lo que fue hacerlo durante un tiempo; una mujer con virtudes, defectos, pasado, presente, verdades  que  defender otras  que ocultar …una mujer tratando de pensar en ella, algo que resulta difícil de aceptar.

Trabajamos en función de que fuera distinto en todos los sentidos, lo cual no significa que sea aceptado o exitoso el resultado, pero ciertamente hacerlo fue totalmente intencional.

–  Las últimas telenovelas o series cubanas han sido desafortunadas ¿has pensado en la responsabilidad que tienes al protagonizar esta propuesta?

-Claro que lo pienso y me cuestiono cada día más, debe ser la edad…ja ja ja. Es una responsabilidad  protagonizar una telenovela, sobre todo social,  o ser parte del reparto de una serie, mientras estás en pantalla existes, si funciona perfecto, pero si no, también te recuerdan de manera imperdonable,  eres cuestionada por  todo , desde el color de las paredes del set , el cuadro en  la pared, hasta  la iluminación y el sonido, por solo decirte algunas cosas .

Y, aunque a veces quisiera permanecer aislada del asunto, mi sentido de pertenencia por la televisión es muy grande, y el respeto por el público consumidor aún más.  A veces me alejo para no sufrir como se deteriora y lo que debía ser placer se convierte en un conflicto.

En una de  las entrevistas que me has concedido afirmaste que desde niña la actuación fue para ti como un imán ¿Qué ha pasado,  disminuyó la atracción?

-Seguirá siendo la razón de todos los días, la actuación es parte inseparable de mi, nos hemos reconciliado después de dos años, me he replanteado muchas cosas, tratando de ver desde otro lugar el proceso luego de muchos años sin detenerme, me fue necesario hacer pausa, volver atrás para seguir desde otro punto, no voy a renunciar, al menos por ahora, tengo muchas cosas pendientes, lo sabes jajajajaj

-¿Cuándo descubriste que  deseabas dirigir?

Pasar brevemente por la experiencia de dar clases en el ISA, me dejo con muchos deseos de hacerlo, esa necesidad permanente de transformar la realidad desde una óptica de ficción, enfocar y ver los detalles de cada momento, ver cuadro a cuadro el proceso, una inquietud  todo el tiempo por narrar historias y justamente a través de este género no tan bendecido por nuestro cine llegó la oportunidad y me enfoqué estos dos años . Sin todas las herramientas seguramente, corriendo miles de riesgos estamos hoy haciendo “El regreso”. Y quiero seguir, definitivamente va a ser indispensable, sin renunciar a la Actuación.

-¿Y cuándo tuviste la certeza que lo harías?

- La certeza, jajajjajajaja… Amiga , la certeza es casi una palabra desacertada en estos tiempos, prefiero decirte que supe que la haría, la certeza se llama dinero, presupuesto, confianza, apoyo, deseos, riesgo de todos los que deciden y un equipo que defienda una idea, eso para  mí es la certeza. 

Keny Cobos

Keny Cobos interpreta el personaje de Beatriz en la novela cubana Entrega.

En los últimos capítulos de LCB La otra guerra, Keny Cobos defendió bien  un personaje como lo hace en la serie De amores y esperanzas. Nació para ser actriz de las que por entregarse, la joven convence.

 ¿Desde cuándo te llamó la atención actuar para los otros?

–Siendo muy niña, mi madre me vio aptitudes artísticas, afinidad por el baile, el canto, oído musical, desinhibición y, con apenas 4 años, me matriculó en la Academia de Baile Español y Ballet, dirigida por Eduardo Veitía, radicada en el entonces conocido como Teatro García Lorca. Allí viví mis primeras experiencias actuando frente a un público: bailando coplas, bulerías, la jota, etc.

En cuarto grado yo misma decido pertenecer al grupo de gimnasia  femenina de la escuela y al coro. Tuvimos presentaciones en todos los actos culturales del curso e, incluso, en otras primarias de  la zona de La Habana Vieja. En la secundaria, al ser la Jefa de Actividades  de la escuela, yo misma formé, dirigí y fui la coreógrafa de una banda de pop de 5 chicas, imitando la moda musical de la época.

Háblame de tu primera experiencia en la actuación.

–Mis primeras experiencias en la actuación fueron de modo aficionado  en el grupo Olga Alonso. Recuerdo que estaba aterrorizada, yo solo tenía 13 años y era una niña muy sobreprotegida, en un grupo de jóvenes entre 20 y 22 años, que recibíamos clases 3 veces por semana en las noches, de 8:00 a 11:00.

Estuve un mes de oyente, sentada en las lunetas frente al tabloncillo,  mirando las improvisaciones acompañada por mi mamá o por mi tía. Yo no entendía cómo se podía llorar, ni la psicología de los personajes, no tenía vivencias para apoyarme, incluso llegué a creer que me había definido por la manifestación equivocada.

Y el profesor Humberto, una noche, le pidió a mi tía que subiera al tabloncillo, participara en la preparación y en las improvisaciones para motivarme y un poco presionarme a subir al escenario, y así comenzó la magia. Mi primer papel importante fue Yerma, de Federico García Lorca, y me marcó tanto que escogí ese mismo montaje para graduarme  de nivel medio en actuación, y el profe Humberto, aunque ya yo no pertenecía al grupo, me apoyó con vestuario, con varios actores aficionados, con la sala de teatro, en fin, todo el montaje

¿Has montado diversos personajes, cómo te preparas para ellos?

–Cada personaje llega a mí de manera diferente, algunos son más cercanos a mi carácter, otros están sumamente distantes, pero, en general, hay que estudiarlos por igual. Lo primero es el trabajo de mesa, una lectura general con todo el elenco y los personajes ya repartidos.

Como trabajo mío individual, primero investigo desde el texto el contexto histórico, la época, el lugar donde se desarrolla la historia, la relación del personaje con cada uno de los que interactúa, la edad, los traumas, la familia, etc. Y lo que no aparezca de forma implícita en la obra, en las acotaciones, por ejemplo, me lo invento desde la lógica; claro, en una búsqueda de antecedentes para mi personaje.

Así se va conformando la psicología, el comportamiento, los complejos, los conflictos, las mañas, las manías, las muecas, algún tic nervioso, un movimiento gestual o una discapacidad, el tipo de pronunciación o voz que debe tener, de acuerdo a su estrato social.

¿Cuéntame cómo te preparaste para Bety?

–Lo primero que hice fue pedirle ayuda a una de mis directoras y gran amiga, Maritza Dechapelle. Ella me recomendó una escuela de sordos, allí me presenté y pedí que me contactaran con alguna muchacha sorda, pero que fuera parlante. Y conocí a Tamara, quien fue mi salvación. Por casualidad, ella vivía relativamente cerca de mi casa y se puso a mi disposición a tiempo completa, le debo mucho.

Mi Bety partió desde la inspiración de Tamara, mi musa. Me acogió en su casa y en su familia los 7 días de la semana durante casi 6 meses, sumando la etapa de prefilmación e incluso el rodaje. Entre ella y yo solitas, sin intérpretes de por medio, entendiéndonos a medias, conformamos las escenas para el casting.

Después 50 capítulos de la novela, recuerdo que leíamos juntas y quitábamos o adaptábamos palabras de mis diálogos para que a ella le fuera entendible la situación de las escenas. Después yo la filmaba con mi móvil muy despacio haciendo el lenguaje de señas. También Tamara me llenó de folletos con vocabulario y fotos con los gestos y sentimientos, el alfabeto y las palabras esenciales de la vida cotidiana, para que fuera incorporando vocabulario.

Durante la prefilmación nos ponen a los asesores que habían participado como jurado, Aimé y Guillermo, con la intérprete Eilin. Entre todos, incluso con el elenco de actores que interactúa con mi personaje y los tres directivos, por supuesto, comenzamos a readaptar mis diálogos en la búsqueda para encontrar un camino entendible para el televidente no sordo y para la comunidad sorda, pues Bety tenía muchas palabras o frases hechas en sus parlamentos, que los mismos sordos no entendían.

Fue difícil para ellos interpretar el guion e, incluso, leerlo, pues no tienen ese hábito. Y yo usé el mismo método, grabar con mi móvil cada cambio del texto con el lenguaje de señas. Practiqué mucho la fluidez del movimiento, ellos me exigían que eliminara la rigidez, si movía un poco más el dedo significaba otra cosa, enfatizaban mucho en mi gestualidad facial y en que mi vista debía estar dirigida siempre hacia la boca, etcétera.

¿Qué te resultó más difícil?

–Difícil fue todo, yo perdí literalmente el sueño. Bety estuvo muy alejada de ser “un paseo por el Prado”. Fue difícil desde practicar hasta el cansancio muscular de mis brazos, hasta la fluidez de pasar de un gesto a otro, conformando el párrafo de un diálogo o una oración; memorizar, además del texto, el gesto de cada palabra de ese mismo texto, emocionándome a la vez y siendo creíble en el conflicto de la escena, buscar la colocación de la voz y tener que controlarla en escenas de llanto.

De todas las dificultades, la que más me preocupó siempre fue la voz, incluso, después de estrenada la novela, ha sido mi mayor desvelo. Porque resultó un debate fuerte durante los exhaustivos ensayos, por lo desagradable que temíamos pudiera resultar.

(Tomado del Portal de la Televisión Cubana)

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  • guillermo lázaro dijo:

    Felicitaciones para esas tres grandes figuras de la escena cubana.

  • Pedro Miguel dijo:

    Para que hacer comentarios sobre Ellas, solamente mencionar su nombres es suficiente, entrega, sencillez, nivel de actuación y por sobre todos Mujeres Cubanas apasionadas por su profesión, FELICIDADES para ellas y tambiem para los actores por que no.

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con Cubadebate y otros medios digitales como La Jiribilla, CubaSi y el Portal de la Televisión Cubana. Fue directora de El Caimán Barbudo.

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