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“¿Quién eres tú? ¿Viengsay Valdés?” (+ Fotos)

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A los tres meses de edad Viengsay Valdés fue a vivir a Laos, donde su padre era embajador. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

  • “60 años de diplomacia revolucionaria” es una serie del Ministerio de Relaciones Exteriores y Cubadebate.

Dicen que los primeros años de un niño son clave para formar su personalidad. Sin embargo, pocas veces una persona puede recordar de mayor algo más que un flashazo de su infancia.

Pero cuando has nacido en un país a más de 15 mil kilómetros de tu tierra, donde templos y monjes budistas son el paisaje de una mañana cualquiera, recuerdas algo más que un flashazo.

Era de noche en Vientián, capital de Laos, y una Viengsay Valdés de menos de tres años se probaba tacones, trajes y maquillaje de su madre en la residencia del embajador de Cuba en esta República. Su padre, el embajador, oficiaba una cena con el diplomático soviético en esa nación, cuando, como “una niña que juega en casa”, Viengsay rompió todos los protocolos e irrumpió en el comedor bailando.

Roberto Valdés, embajador en Laos desde 1975 y su madre, secretaria y agregada en la embajada, regañaron rápidamente a su hija, que seguía moviendo sus pequeños brazos y piernas encerrados en un largo traje, por todo el salón.

Ni los presentes, ni los compañeros del círculo infantil de la embajada soviética en Laos, donde Viengsay asistía, ni los laosianos que años más tarde verían el nombre de su ciudad conquistar el mundo, pudieron profetizar lo que el diplomático ruso hizo en aquellos segundos. “Déjenla bailar, ella va a ser una gran bailarina, como Alicia Alonso”.

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Con tres años sería trasladada a las Islas Seychelles, donde su padre sería embajador desde 1979 a 1983. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Diciembre de 2019 en La Habana. Alicia Alonso ha fallecido hace casi dos meses y Viengsay Valdés es la subdirectora del Ballet Nacional de Cuba.

Cada mañana, una serie de cuerpos esbeltos y delgados entran de puntillas en la sede del ballet en Calzada y D, suben al segundo piso como gacelas y comienzan a cruzar y estirar las piernas con cintas de colores.

Basta con cruzar el umbral de la casa señorial de dos plantas del Vedado habanero para experimentar la sensación de estar en el ballet. La recepción está decorada con un cuadro a versión grande de Alicia Alonso. Las paredes tienen azulejos con mosaicos de flores y las puertas son blancas de madera. En el patio sevillano, desde el que se puede ver el cielo, Julio Bocca, traído por Viengsay en estos días a Cuba, imparte una clase.

Sucede algo con el ballet. Habitualmente es sencillo distinguir, no solo a los bailarines, sino a los empleados. No importa si eres profesor o secretario, hay una serie de características afines que te hacen distinguirlos. Los ojos de la recepcionista, por ejemplo, por encima de sus espejuelos de pata fina, enganchadas al recogido en forma de cebolla que lleva en el pelo y el carácter huraño la denotan.

- ¿A Viengsay? ¿Tienen cita?

Tener una cita con ella no es fácil. Viengsay Valdés ya no es esa niña que hace más de 40 años interrumpía bailando una cena oficial. El Ballet Nacional de Cuba es hoy su embajada, y ella su representante en el mundo.

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Viengsay Valdés ya no es esa niña que hace más de 40 años interrumpía bailando una cena oficial. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Roberto Valdés era diplomático antes del nacimiento de su hija y lo seguiría siendo después. Entre 1967 y 1971 segundo Secretario de Cuba en Moscú y cónsul en Odesa, el padre de Viengsay terminó su misión en Laos en 1979.

De ella se llevó la histórica instauración de la actual República el 2 de diciembre de 1975 y el nombre de su hija, un homenaje a la primera zona liberada de ese país en la guerra con los norteamericanos que significa “victoria” en laosiano, sugerido por un ministro de cultura en la nación asiática cuando la madre estaba embarazada.

Si con tres meses de edad Viengsay fue llevada a Laos, con tres años sería trasladada a las Islas Seychelles, donde su padre sería embajador desde 1979 a 1983 y su madre, secretaria y agregada de la embajada.

De allí recuerda más. Aprendió creole, una mezcla del francés y lenguas nativas, para hablar con los empleados y los niños en la escuela primaria. Se crió libre, entre tortugas y pollitos, bailando y corriendo. Pero el ballet no fue la primera danza para Viengsay. El lambón, típico de Laos, lo practicaba ya con un año en las actividades oficiales.

“Era una niña feliz”, dice Viengsay, quien habla como se mueve. Su voz es una pieza de ballet, como si en su mente dibujara con manos y piernas las palabras.

Pero hay algo siempre capaz de cambiar el tono de una persona. Dicen que no se puede viajar en el tiempo. Mienten. Los recuerdos lo hacen. A esta casa antigua del Vedado ha viajado uno a Viengsay. Sabemos que es de sus padres. Pero nunca podremos adivinar, tal vez ni siquiera ella, qué es exactamente. Un recuerdo así, viaja, se posiciona, clava un puñal y se va, dejando rastros de tiempo inalcanzables, hasta que pasa, y la Primera Bailarina sigue hablando…

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Hoy, en una habitación de la sede del Ballet Nacional de Cuba, Viensgay aparece como una diosa sin tutú. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Desde los tiempos remotos, ningún baile se ha considerado tan elitista y aclamado como el ballet. En cada función se nos presentan dioses de zapatillas y tutús, a cada salto más perfectos e imponentes. Hoy, en una habitación de la sede del Ballet Nacional de Cuba, Viensgay aparece como una diosa sin tutú.

No va con el pelo suelto, no habla en voz alta, no gesticula. Los críticos han dicho que “sus giros son tan rápidos que se pierden de vista cuando empiezan”.

Delante de cámara, sus brazos y piernas permanecen calmados. Cuando se toma una foto sonríe y pide saber cómo quedó. Es amable y fuerte. A fin de cuentas, ser exigente es el único modo de haber bailado en las mejores compañías del mundo, como el Ballet del Teatro Bolshói, el Royal Ballet de Dinamarca o The Washington Ballet.

Entre muebles antiguos, en una habitación perfectamente ordenada, la Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba, recuerda sus inicios.

A los cinco años y medio los bailes foráneos y la libertad de las islas paradisíacas terminaron para ella, quien llegó a Cuba para comenzar la escuela y ser criada por su abuela. Por grabaciones enviadas a través de la valija diplomática, sus padres supieron que se presentaría a las pruebas de ballet. Ya se dedicaba a la gimnasia rítmica por su tía que era profesora.

“Eso me permitió estar preparada físicamente. Pero en algún momento determinamos que la carrera de un atleta de gimnasia rítmica a los 24 años se acaba. Es muy corta y lleva mucho desgaste físico. Entonces, pensamos en el ballet. Yo había visto el de Alicia Alonso por la televisión. Después la vi en el teatro. Como yo bailaba tanto, por cualquier cosa, dijimos, bueno, el ballet es una opción, un arte muy lindo que combina lo físico, técnico e histriónico, y mi abuela me llevó a hacer las pruebas y comencé a los nueve años”.

Para recibir las clases viajaba desde Habana del Este, donde vivía, levantándose a las cinco y media de la mañana para tomar dos autobuses y cruzar el túnel.

“La disciplina, el ser una niña buena, aplicada y de 100 en las notas, a pesar de la distancia, increíblemente, vino de la educación de mis padres. La expectativa de escuchar sus voces y que me dijeran: 'pórtate bien, haz caso a la abuela'. Esas cosas me fueron creando el sentido de la responsabilidad”, como el que aún tiene, ahora al bailar y dirigir en el Ballet Nacional de Cuba.

- “Ahora tengo que ir a tomar unos ensayos arriba. Nos vemos allí”, dice y sale a hacer unas llamadas para una reunión que tiene antes.

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Desde su silla, la subdirectora mueve intranquila sus pies y gesticula con sus brazos, mientras ensaya con los alumnos. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En el salón superior la luz del sol se cuela por los vitrales. Una mujer toca el piano. Las sombras que se crean sobre el suelo de madera dan la sensación de que los bailarines van a saltar por las ventanas.

Suena el timbre. La clase termina, pero siguen bailando. Ahora viene el ensayo con Viengsay Valdés y estos jóvenes lo saben. Nunca he visto a nadie intentar con tanto ímpetu y tantas veces seguida que un movimiento le salga perfecto.

Algunos profesores van llegando. Viengsay se ha cambiado de ropa. Aparece en chándal, zapatillas, blusa holgada y toma asiento. Hoy ensayan “Clara” y “Horacio”.

- Tiene que haber ilusión.

- No. Busca más público.

- El brazo izquierdo es por dentro.

Girar, andar en puntillas, saltar. Girar, andar en puntillas, saltar. El espejo les marca el reloj de sus vidas. Pudieras poner en cámara lenta los giros de un solo bailarín y podrían sumar más de tres vidas humanas.

- ¡Eso! El fouette tiene que ser así.

- Venga, la otra pareja.

Desde su silla, la subdirectora mueve intranquila sus pies y gesticula con sus brazos. Ya no hay cámaras, solo ballet.

Una de las muchachas baila frente a la ventana. Las revistas especializadas no mienten, son “delicadas” y “exquisitas”. Mientras que, en un campo de lucha, incluso una nariz congestionada sería capaz de oler la potencia de las partículas de sudor cubriendo la lona; en el segundo piso del Ballet Nacional de Cuba huele a rosas.

No puede sorprender entonces que les guste ser observadas. Se entrenan para sonreír, aunque les duela. Alzar el mentón, aunque estén cabizbajas. Moverse lentamente, aunque el corazón les bombee tan fuerte que deseen correr.

“Los bailarines cubanos poseen una gran potencia expresiva, interpretativa, fortaleza técnica y virtuosismo, pero se puede elevar más ese nivel. Estamos trabajando muchísimo para darles las posibilidades de trabajar más con personalidades del mundo de la danza, y que sientan en calidad de movimiento e interpretación, una explicación de una persona consolidada. Son posibilidades que les voy dando, porque esa curiosidad de indagar y comparar interpretaciones, esa inquietud que yo tenía, cuesta mucho hoy a las nuevas generaciones”.

Como subdirectora del Ballet, Viengsay insiste, ordena y manda un mensaje después con datos que precisar. “Mi día es bastante agitado, bailar y dirigir, organizar y guiar el trabajo de los diferentes departamentos. Soy exigente para ambas cosas. No me gusta dejar nada sin resolver”.

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El Ballet Nacional de Cuba es hoy su embajada, y ella su representante en el mundo. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Hace unos años, en Laos le hicieron un homenaje, y entre cada actuación de ella, bailes tradicionales le recordaban su niñez. Allí la trataron como una embajadora. “Atención de primer nivel, motorizadas, de parecer un presidente. Ellos, por supuesto, están orgullosos de como he llevado el nombre a nivel mundial en los grandes escenarios donde he bailado”.

Ella es Viengsay Valdés y lo sabe. Tiene carácter y es exigente. Es dura porque esculpir un cuerpo toda una vida no es tarea fácil. Hace un tiempo, esperando en la cola de una montaña rusa, se paró en puntillas de pies y alguien le dijo: “Pero, ¿quién te crees? ¿Viengsay Valdés?”

Viengsay anda de puntillas incluso en la cola de una montaña rusa. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Ha bailado en las mejores compañías del mundo, como el Ballet del Teatro Bolshói, el Royal Ballet de Dinamarca o The Washington Ballet. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Viengsay aparece en chándal, zapatillas, blusa holgada y toma asiento, para revisar los ensayos de “Clara” y “Horacio”. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Pudieras poner en cámara lenta los giros de un solo bailarín y podrían sumar más de tres vidas humanas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Girar, andar en puntillas, saltar. Girar, andar en puntillas, saltar. El espejo les marca el reloj de sus vidas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Se han publicado 37 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Darío Machado Rodríguez dijo:

    Un fruto genuino de la cultura cubana que nos llena de sano orgullo. La he visto bailar y es un ángel en el escenario. Agradezco mucho este trabajo que nos la acerca en otras dimensiones de su personalidad que enriquecen y embellecen aún más su imagen.

  • Mambi de Hoy dijo:

    Muy buen trabajo el de los periodistas que entrevistaron a esta gran bailarina, ahora mi incognita, si ya Alicia no esta al menos fisicamente, porque no acaban de nombrar a Viengsay como Directora del BNC, o es que seguira toda la vida con la sombra de Alicia. Es mi duda y me disculpan los que puedan sentirse heridos.

    • lisy dijo:

      Coincido plenamente con Mambi, por que la demora en reconocer públicamente lo que todos sabemos merece por derecho PROPIO?
      Igual Viengsay, para el pueblo de Cuba eres la Directora del Ballet Nacional.
      ÉXITOS Y ABUNDANTES BENDICIONES!!!!!

    • Se habla un poquito de español... dijo:

      Pues sí, ya es hora.
      En paz descanse nuestra Prima Ballerina Assoluta, es hora de nombrar a Viengsay.

  • Julio Vidal dijo:

    Muy buen artículo

  • Magaly dijo:

    Que bonito reportaje quisiera algún día poder conocerla personalmente y decirle que la admiro mucho por su profesionalidad y porque se ve muy sencilla en sus entrevistas que hemos podido ver en televisión
    Feliz año Viensgay Y que sigas tan exitosa en tu
    linda carrera
    Saludos, Magaly

  • jacque dijo:

    Linda crónica sobre esta estrella que brilla tanto para cuba y el mundo.
    Mambi de hoy estoy de acuerdo contigo, nadie como ella para que no se note la ausencia de ALICIA.

  • Tamy dijo:

    Excelente artículo q nos acerca a otros aspectos poco conocidos sobre esta joven y talentosísima mujer convertida en líder de nuestro BNC. Impresiona su elegancia y profesionalismo. Felicidades también a su equipo de trabajo en especial a la otrora excelente bailarina y ahora Maitre Linnet Glez. Ojalá con su frescura y experiencia nacidas de los tabloncillos de aqui y de alla, impregnen aún mayor prestigio a nuestro Ballet. Feliz y exitosa vida para nuestro BNC!!

  • cubano dijo:

    Alicia dejo un relevo bien preparado con capacidad de direccion para que el BNC siga cosechando exitos. Felicidades

  • jpuentes dijo:

    mediatica la chica... pero es buena y linda

  • Ada dijo:

    Es un orgullo para todos los cubanos, sencilla, jovial, cubana de a pie, para ella mi eterno agradecimiento y suerte en su nueva misión.

  • Aeleen Ortiz Concepción dijo:

    Maravillo!!! Gracias por acercárnos al lado humano de nuestras estrellas.

  • EMELE dijo:

    Estudie en Odesa cuando Valdes era consul y desde mucho antes vivo en la Habana del Este donde lo veia tambien , Nunca imagine la relacion entre Valdes y Viengsay, hasta hoy que lindo nombre y mas lindo es su significado en español y si le agregas el porque se llama asi , estaba predestinada a ser esa maravilla. un beso para ti Victoria

  • Martica de SMP dijo:

    Gracias a las jovencísimas Dinella García Acosta e Irene Pérez por tan delicado material, que nos acerca un poquito más a la delicadísima y talentosa Viengsay Valdés. Qué orgullo!

  • Jose Antonio dijo:

    Pues una vez mas, bravo por Viengsay, si esta vailarina reune todos los requizitos para llevar de la mano al Ballet Nacional de Cuba, porque no la nombran ya Directora General de esta institucion, Alicia ya no esta su legado quedara marcado para siempre de eso el mundo entero esta convencido, mi criterio personal y pienso que muchos como yo aprobaran este criterio que Viengsay cantera joven de esta institucion tan prestigiosa, esta bien preparada ya para asumir la Direccion General de la misma concideren ya su nombramiento inmediato no hay otra.

  • plaff dijo:

    Ada ella no es cubana de a pie...imposible...
    Lo que no entiendo es el por qué no se ha nombrado a la directora(or) del BNC???. Es tiempo de luto al puesto vacio???, que esperamos si está ante nuestros ojos???, muy bueno escuchar que luche por la perfección en el balet, siempre he escuchado que nuestros bailarines tienen algo especial y a la vez único que los distingue del resto de los bailarines del mundo, pero solo sé que eso más que cubanía es disciplina y entrega que enseñó Alicia y deben de continuar los demás.

  • EMR dijo:

    Dedicación y cuido familiar tuvo la ilustre bailarina.

  • Josep dijo:

    Lindisimo reportaje, Irene nos tiene acostumbrados, mucha salud y feliz año nuevo para Viengsay pues merece mucho más que eso, a su vez coincido con Mambi¿ por qué aún la subdirectora?

  • heriberto dijo:

    NO CABEN DUDAS, ES LA SUCESORA DE ALICIA.EXCELENTE BAILARINA. ! FELICIDADES!

  • Esther dijo:

    Bonito reportaje sobre esta figura tan sencilla y elegante que la admiro mucho por su profesionalidad, que irradia en Cuba y el mundo, te deseo que sigas teniendo exitos en tu carrera. Feliz año Viensgay.

  • La Doctora dijo:

    La entrevista debería tener una segunda parte, sobre las perspectivas de trabajo del BNC y otros temas de interes. El pueblo cubano acoge con agrado la presencia de Julio Bocca, bailarín, director, coreógrafo y maestro de ballet argentino...pero le gustaría mucho más ver a sus estrellas de siempre que radican fuera de Cuba participando activamente en el desarrollo de nuestro ballet. Que cubano no desearia volver a ver a Jorge Esquivel, aunque fuera como profesor

    • Carmen dijo:

      Bella entrevista a Viengsay. Pero me pone triste ver en lo que nos hemos convertido: a mí qué me importa si es de los de a pie, si es nombrada directora o no, se han preguntado si ella quiere ser nombrada? quizás sea su forma de respetar la memoria de Alicia. Y otra cosa, quizás estoy equivocada, pero creo que todos los artistas que han querido regresar y ofrecer su arte nuevamente en su país lo han hecho y estoy segura seguirán haciéndolo. Por qué hablar por los demás. ...A grandioso Jorge Esquivel le interesa regresar a dar una magistral muestra de quien logró ser, pues que venga como lo han hecho otros grandes y nadie se los ha impedido. Si estoy equivocada pues me disculpan.

  • cooperativista dijo:

    Y para cuando tendremos de invitado al bailarin cubano Jorge Esquivel, impartiendo clases magistrales y su enorme caudal de conocimientos

  • Cubana por siempre dijo:

    Excelente artículo sobre Viengsay Valdés, orgullo de nuestro país, merecedora de ser la nueva Directora del Ballet Nacional de Cuba, en mi modesta opinión sería homenajear a Alicia Alonso, quién si no, para transmitir su legado a las nuevas generaciones?
    Para Alicia Alonso, Viengsay síempre fue especial y por ello la preparó como su mejor discípula, ahora lo que corresponde es darle el lugar que ella se merece por tanta Excelencia!!

  • capitalinadeapie dijo:

    Saludos y felicitaciones Viengsay!!!, cuando podremos contar nuevamente con la presencia de Jorge Esquivel, ya no como bailarin, sino como maetro de las nuevas generaciones, gracias

  • Vicky dijo:

    La sucesión de Alicia es un tema complejo.
    ¿Quién o qué instancia es el facultado(a) para hacer la designación?
    ¿Alicia en vida se enfocó de manera especial en alguien, con idea de sucesión?
    Por otra parte:
    El BNC es una compañía, con identidad y registro propios. Carlos Acosta es muy bueno, pero está al frente de una compañía propia, independiente del BNC. Desconozco si Jorge Esquivel tiene o pertenece a alguna compañía independiente del BNC.
    Por último, no creo que se pueda bailar y dirigir siendo igual de eficiente en ambas cosas. Alicia asumió la dirección después de su realización plena como bailarina.
    La asunción de la dirección del BNC puede conducir a Viensay al estrellato como directora, pero al mismo tiempo mermar su rendimiento como bailarina.
    Toca a Viensay decidir.

  • rosa maría dijo:

    Tengo 67 años y toda mi vida he amado el ballet. Mientras estudiaba en la universidad en la década del 70 tuve oportunidad de disfrutar del Ballet Nacional y de las coreografías y presentaciones de Alicia en el Gran Teatro de La Habana en muchísimas ocasiones. También he disfrutado la excelencia artística de Viensay Valdés y de otras figuras que sobresalen en esta generación de bailarines más joven. La ahora subdirectora de la prestigiosa compañía cubana irradia,además de sus talentos artísticos, sencillez y elegancia, lo que sin dudas la embellece todavía más, pues lamentablemente en el mundo de la escena y las luces lo que más prolifera es la pendantería y el inmodesto "auto-bombo". Felizmente Viensay no tiene nada que ver con esas desagradables exageraciones, pues en ella todo en centrado, fino, bello. Que sigas cosechando muchos éxitos como hasta ahora Viensay Valdés, tanto en tu vida profesional como personal.

  • Mamayí dijo:

    Una buena hija de Cuba.... , muchas bendiciones para ella.

  • moraima dijo:

    Bello comentario,excepcional Viensay como cubana y ser humano.Éxito y bendiciones.

  • casandra leal dijo:

    Excelente texto y muy bienas fotos. Y nuestra primera bailarina una gloria de Cuba

  • Julia dijo:

    Me gustó mucho el estilo indirecto de tu entrevista. Me inspiró. Aunque a veces se siente tu voz por encima de la ella. Y por otro lado, los pies de foto tienen autonomía del texto: no lo empleen como especie de minisumario.
    Saludos

  • Vilma dijo:

    Muy agradecida de todo lo que esta muchacha representa para los cubanos y el mundo en general, que amamos el ballet. Feliz año nuevo y muchísimos exitos en tu vida, es lo que te deseo de corazón.

  • olga dijo:

    gracias por publicar esta bonita entrevista .para cuba viengsay representa una genuina mujer cubana .

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Dinella García Acosta

Dinella García Acosta

Periodista de Cubadebate. Graduada de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2019). Contacto: dinella@cubadebate.cu En Twitter: @dinella_garcia

Irene Pérez

Irene Pérez

Fotorreportera de Cubadebate. Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana (2014). En Twitter: @irenepperezz

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