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Estados Unidos: Elecciones tempraneras en campo minado y ambiente turbulento

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AP.

Falta algo más de año y medio para el día de la votación presidencial. Muchos altibajos ocurrirán en el desarrollo de este proceso que ya nos ha acostumbrado a cotidianos acontecimientos y nuevos ritmos en la confrontación política electoral.

Las elecciones en Estados Unidos son un proceso con mecanismos y procedimientos legales propios que actúan de manera independiente del resto de la vida nacional, pero sobre el cual influyen fuertemente las circunstancias políticas, económicas y sociales, tanto internas como exteriores, que en esta ocasión se añaden a las diversas y persistentes crisis institucionales el estilo errático, irracional, atentatorio al derecho internacional y con pretensiones de imponer la hegemonía imperial que el presidente Donald Trump ha proclamado como objetivo primordial de su gestión presidencial bajo la consigna: “Primero Estados Unidos”.

En los más de veintinueve meses transcurridos del mandato de Donald Trump, las elecciones para la presidencia en 2020 han estado siempre presentes en la arena política de Estados Unidos. Prácticamente ante cualquier tema en el panorama político, económico o social del país, sale a relucir una arista electoral. Es consecuencia de la crisis que afecta al sistema electoral “bipartidista” imperante en los Estados Unidos.

La campaña para las elecciones presidenciales del 8 de noviembre en los Estados Unidos viene andando desde el mismo día en que Donald Trump fue electo para su primer mandato en noviembre de 2016. Trump formalizó su aspiración a un segundo mandato presidencial horas después de tomar posesión el 20 de enero de 2017.

Hasta ahora, hay solo otro contendiente republicano adicional aspirando a la nominación presidencial, el exgobernador por Massachusetts, Bill Weld, quien se registró como tal el 15 de febrero de 2019, con muy escasas posibilidades de lograr la nominación como candidato republicano, a menos que a Trump le suceda un cataclismo político. Quiere esto decir que a los republicanos no les queda otra salida que ir “a remolque” de Trump.

Trump en su primera campaña electoral tuvo la habilidad y olfato necesarios para darse cuenta del “bache político” de los republicanos y emplear medios novedosos de comunicación y un estilo de confrontación personal frente a sus oponentes de uno u otro bando. Independientemente del contenido falso, ofensivo y abusivo de los criterios, opiniones y propuestas transmitidos, puso de moda el uso del twitter como medio de comunicación, sentando pautas novedosas y efectivas. Tan exitoso fue el empleo de ese mecanismo que de inmediato fue imitado por todo el conglomerado político y cuando asumió la presidencia, oficializó el twitter como documento oficial de la Presidencia.

Prueba de lo efectivo de su estrategia de comunicación es que transcurridos dos años de su gestión presidencial, Trump mantiene el apoyo sólido del 90% del voto republicano, a lo cual se añade una proporción de los votantes independientes conservadores.

Los demócratas, anonadados por la contundente e inesperada derrota de noviembre 2016, también se movilizaron desde temprana fecha y, sin que existiera una unidad táctica entre las distintas tendencias, se fijaron como meta tomar desquite de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato del 2018 y derrotar a Trump en las de 2020.

Los resultados de esas elecciones de mitad de mandato fueron, en cierta medida, favorables al Partido Demócrata. Recuperar la mayoría de la Cámara de Representantes con 235 escaños contra 199 republicanos y romper el control republicano sobre el Congreso federal, le dio a los demócratas la capacidad de entorpecer los planes y acciones de gobierno de Trump y es lo que han hecho desde que a principios de enero de 2019 se constituyó el nuevo Congreso.

(Falta decidir el escaño del Distrito 9 de North Carolina ya que la elección en la cual salió triunfante el candidato republicano fue anulada por votación unánime de la Junta Electoral Estadual y una nueva elección se celebrará el 10 septiembre o el 5 de noviembre próximos).

Sin embargo, en las elecciones para el Senado, fueron derrotados cuatro candidatos demócratas y solo un republicano, con lo cual la mayoría republicana aumento en dos, quedando 53 republicanos a 45 demócratas más 2 independientes (uno de ellos, Bernard Sanders) que hacen causa común con los demócratas. Por tanto, Trump y el Partido Republicano tienen capacidad para dejar sin efecto las acciones demócratas que les resulten inconvenientes porque las decisiones legislativas deben ser aprobadas con idéntico texto por ambas Cámaras (Senado y Cámara de Representantes) y, como presidente, Trump tiene la facultad de vetar cualquier decisión del Congreso, veto que solamente puede ser anulado por el voto de al menos sesenta senadores, lo que está bien lejos de las posibilidades demócratas.

Parte de los precandidatos demócratas para el 2020.

De la veintena de demócratas relevantes aspirantes a la candidatura presidencial para las elecciones del 2020, el primero en registrarse ante la Comisión Electoral Federal fue el ex representante por Maryland, John Delaney, que lo hizo el 10 de agosto de 2017, seguido por el empresario y escritor, nacido en New York e hijo de padres inmigrantes taiwaneses, Andrew Yang, quien lo hizo el 6 de noviembre del mismo año.

El resto de los aspirantes demócratas esperó hasta el primer cuatrimestre de 2019 para registrarse, siendo el último, hasta ahora, el ex vicepresidente John Biden, quien el jueves 25 de abril anunció su decisión de aspirar a la presidencia del país, lo que tuvo como resultado inmediato que en las encuestas se reforzara su condición de candidato favorito para alcanzar la nominación por el Partido Demócrata.

RealClearPolitics, organización de información política y de evaluación de encuestas de opinión públicas, informaba que el 29 de abril, con una valoración ponderada de diversas encuestas nacionales, Biden contaba con la preferencia del 39% para lograr la nominación presidencial por el Partido Demócrata, seguido del senador por Vermont, Bernard Sanders (17%); la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren (8,8%) y el alcalde de South Bend, Indiana, Peter Buttigieg (8.3%), para un total de algo más de un 80%.

Otros cuatro aspirantes: la senadora por California, Kamala Harris; el exrepresentante por Texas, Beto 0´Rourke; el senador por New Jersey, Cory Booker; y la senadora por Minnesota, Amy Klobuchar, acumulan, en números redondos, el 15% de favor de ese cuarteto.

Los restantes doce contendientes tienen que conformarse con un magro 5% colectivo y todo indica que jugarán un papel de comparsa en la contienda electoral.

Se hace evidente en el inicio de la campaña de preparación para las primarias de los partidos que, a pesar de la proliferación de candidatos demócratas, solamente hay tres o cuatro de ellos con reales posibilidades de alcanzar la nominación.

El veredicto sobre las reales posibilidades de estos aspirantes se definirá con entre finales del año en curso y febrero de 2020, mes en que comienzan las elecciones primarias. Para ese momento los aspirantes a la nominación como candidato presidencial por el Partido Demócrata casi seguramente podrán contarse con los dedos de una mano.

(Desde semanas atrás corre el rumor de una posible “formula de ensueño ” en la cual Biden sería acompañado como candidata a la vicepresidencia por la afroamericana Stacey Abrams, derrotada por estrecho margen de menos de 55 mil (0,4%) como candidata a gobernadora por Georgia, en las elecciones de 2018. Este tipo de combinación — hombre blanco/mujer afroamericana — es la preferida por los votantes demócratas).

Durante los próximos nueve meses (hasta que comiencen a celebrarse las elecciones primarias) estos aspirantes estarán dedicados principalmente a visitar los estados claves en su aspiración presidencial; formar y poner en funcionamiento los respectivos comités de campaña electoral a lo largo y ancho del país; recaudar los millones de dólares que se requieren para poder llevar adelante la aspiración y elaborar y ejecutar las respectivas estrategias de campaña.

Es alta la posibilidad de que para entonces la cuestión a despejar sea si el desenlace de la etapa de las primarias, que tendrán lugar entre febrero y junio de 2020 tendrá como triunfador a un representante del liderazgo tradicional demócrata (ergo, Biden) o a uno del ala “progresista” (ergo, Sanders).

Eventos importantes en los meses próximos serán las doce sesiones de debates entre los aspirantes demócratas. Las dos primeras se celebrarán el 26 y 27 de julio de este año en Miami, Florida y serán transmitidos por la NBC y el 30 y 31 de julio en Detroit, Michigan, con la divulgación a cargo de CNN. Cada día podrán participar hasta diez candidatos para que tengan cabida al menos veinte aspirantes. Califican los que alcancen más de 1% de apoyo en tres encuestas consecutivas de entidades calificadas y presenten evidencias de haber recibido al menos 65 mil donaciones con un mínimo de 200 donaciones individuales en al menos 20 estados.

Falta por precisar fecha, horario y órganos de difusión. Cuatro de ellos se efectuarán antes de que comiencen las elecciones primarias a principios de febrero de 2020 y el resto tendrán lugar entre febrero y junio. Por el momento, la expectativa es que los veinte aspirantes declarados podrían participar en las primeras rondas.

El terreno electoral está minado porque muchas crisis se están gestando y hay suficiente tiempo político para que se produzcan desarrollos o desenlaces que incidan decisivamente en los resultados electorales.

La situación económica del país, que Trump y los republicanos presentan como el principal triunfo de su gestión presidencial, será el más descollante tema en el debate electoral y un factor cuya explosividad pudiera determinar la fortuna política de republicanos y demócratas en estas elecciones de 2020.

En septiembre de 2008 al final de ocho años de mandato presidencial del republicano George W. Bush se desató la “Gran Recesión”. La recuperación de la economía estadounidense y mundial se inició durante el primer mandato presidencial de Barack Obama y logró estabilizarse aunque de manera precaria en el transcurso de su segundo mandato. Trump asumió la presidencia cuando ya la economía estaba recuperándose y logró darle un impulso adicional con un conjunto de medidas que favorecieron al gran empresariado y, sobre todo, al 10% de la población que recibe el 90% de la renta nacional.

Estas medidas, esencialmente de carácter fiscal y gubernamental, comprendieron la reducción de los impuestos federales, la eliminación o relajamiento de regulaciones federales a la actividad empresarial, el incremento de los gastos fiscales federales y la eliminación de impuestos por la repatriación de capitales estadounidenses invertidos en el exterior.
Como resultado disminuyó el desempleo hasta cifras muy cercanas a lo que se define como pleno empleo y se ha prolongado el período de crecimiento de la economía nacional a plazos sólo alcanzados en la década final del pasado siglo.

Las cifras sobre la economía estadounidense en el primer trimestre de 2019 indican que el PIB creció un 3,2% a pesar de que se había pronosticado que caería a un 2% y el desempleo se ha reducido al 3,8%, muy cercano al nivel del 3,5% que se consideraría como pleno empleo.

Los críticos de la gestión presidencial de Trump sostienen que este relativo crecimiento económico no podrá mantenerse en los próximos meses y predicen que el 2019 será el final de la relativa bonanza económica del país que se ha logrado a costa de llevar el endeudamiento nacional a un monto que ya superó el total del PIB anual del país y sin que se hayan creado condiciones para un crecimiento estable y sostenido de la economía.

Los alambres de púas fueron colocados hace cuatro meses por fuerzas de EE.UU. Foto: AP.

Otro factor que mina el campo electoral es la política de inmigración, que ha sido un componente principal de la gestión presidencial de Trump desde la anterior campaña electoral presidencial. Los primeros intentos de dejar caer el peso de las restricciones migratorias sobre los musulmanes concluyeron con un rotundo fracaso, ya que fueron rechazados reiteradamente por los tribunales de justicia y solo autorizados cuando se eliminaron los aspectos de discriminación étnica y religiosa.

El empecinamiento posterior de Trump en construir el “muro” en la frontera sur con México, por encima de la oposición de los demócratas que desde enero de este año controlan la Cámara de Representantes, a lo cual se sumaron algunos representantes republicanos que disienten de los propósitos de Trump, le ha provocado numerosos tropiezos entre los cuales destacan el cese temporal de una importante parte de las actividades gubernamentales con la consiguiente paralización del trabajo y el cobro de los salarios de unos 800 mil empleados federales porque el Congreso no se avino a proveer los fondos exigidos por Trump para la construcción del muro; una crisis total en el Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos que desembocó en la sustitución de sus principales dirigentes; medidas represivas contra las familias de inmigrantes que incluyeron el encarcelamiento de menores que, además fueron separados de sus padres y la declaración de un estado de emergencia nacional para poder usar fondos militares para construir el muro, ante la negativa del Congreso a concedérselos; el enfrentamiento con gobiernos de estados y de grandes y medianas ciudades que ofrecen “santuario” a los inmigrantes ilegales y muchas más confrontaciones cuya explicación harían interminable esta relación, sin que se avizore la menor señal de que esta crisis tendrá un final feliz.

El asunto se mantiene como un hecho candente en la confrontación electoral con un alto potencial explosivo que pudiera dar al traste con las aspiraciones electorales presidenciales de uno u otro partido porque no se avizora una solución a este conflicto.

Donald Trump. Foto: AFP.

Otra mina en el campo electoral se desprende de la investigación del Fiscal Especial sobre la llamada “colusión con Rusia” y el papel jugado por Donald Trump para obstruir dicha investigación. A pesar de que los demócratas tienen la mayoría en la Cámara de Representantes no llevarán a cabo un proceso de “imputación” (impeachment) a Trump, pero están utilizando otros mecanismos a su alcance, como las actuales comparecencias del Secretario de Justicia ante una comisión de la Cámara de Representantes para determinar si la actuación del Presidente en este asunto ha sido contraria a sus deberes como primer mandatario de la nación.

Los republicanos contraatacan con el argumento de que no existen pruebas de impropiedad alguna en la actuación de Trump y que los demócratas están motivados por aspiraciones políticas electorales.

Estos son tres de los temas desde el punto de vista interno tienen mayor repercusión en el turbulento ambiente electoral en Estados Unidos. Tienen la impronta del estilo saltimbanqui y de la personalidad narcisista de Donald Trump, quien ejerce su cargo de manera unipersonal, sin tomar en cuenta ni los marcos legales ni las estructuras institucionales del gobierno, del Congreso o de los órganos de justicia constituidos, ni el apoyo u oposición que exista con relación a sus iniciativas por parte de los que detentan el poder.

Pero es en la esfera internacional donde bajo la tutela de Trump estos rasgos de su personalidad han contribuido a generar la mayor turbulencia.

El gobierno de Estados Unidos ha roto o denunciado importantes compromisos internacionales y tomado medidas coercitivas comerciales y financieras unilaterales contra países y agrupaciones internacionales, tanto aliadas como rivales, lo cual ha enrarecido el ambiente y creado graves amenazas a la convivencia pacífica internacional.

En estos poca más de dos años, Estados Unidos ha dado una intensa batida en contra de los mecanismos de cooperación bilateral e internacional y en los meses recientes ha actuado con particular saña contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, haciendo añicos todas las normas de respeto y de convivencia pacífica entre estados, organizando acciones violentas para derrocar gobiernos y subvertir el orden internacional.

Menos de una semana después de tomar posesión, Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del Acuerdo Progresivo e Integral de Asociación Transpacífico, tal como había prometido en la campaña electoral y al cual Obama se había dedicado durante gran parte de su gestión presidencial. El 1º de junio de 2017 Trump cumplió con otra promesa electoral: retirarse del Protocolo de Paris sobre Cambio Climático. Dos meses después, por exigencia de Estados Unidos, se iniciaron las conversaciones con México y Canadá para renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, también parte de las promesas electorales de Trump. El 8 de mayo de 2018 el gobierno de Estados Unidos anunció su retirada del acuerdo sobre el desarrollo nuclear con fines pacíficos de Irán (conocido como JCPOA, por sus siglas en inglés) y anunció la aplicación de fuertes medidas coercitivas comerciales y económicas contra ese país, a pesar de las opiniones en contra de los restantes signatarios del acuerdo, particularmente sus aliados Francia, España e Inglaterra. Y para culminar, el 1º de febrero de este año, el Secretario de Estado, Pompeo, formalizó la preanunciada retirada de Estados Unidos del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias en Europa (INF, por sus siglas en inglés), vigente desde 1987.

Trump ganó las elecciones de 2016 echando a un lado el estilo tradicional y las formas ortodoxas de la política de los Estados Unidos. Derrotó a una larga relación de destacados políticos republicanos y a la organización y dirección nacionales de dicho partido.

Esa ha sido también la forma en que ha conducido su gestión presidencial. Trump se ha valido del descontento prevaleciente en la población por la actuación de las instituciones gubernamentales y políticas dominantes. De manera reiterada las encuestas de opinión señalan una opinión desfavorable sobre Trump, pero hay que tomar en cuenta que la opinión es aún peor sobre los partidos Demócrata y Republicano, sobre la gestión del Congreso y sobre la situación futura del país.

Este estado de ánimo de la población puede servir para entender el surgimiento de las tendencias que se aprecian en el ambiente político en el país y en la composición de fuerzas dentro de los republicanos y los demócratas en los últimos años.

Entre las fuerzas republicanas e independientes conservadoras se aprecia un resurgimiento de sectores extremos tales como el nacionalismo blanco, los neo-nazis, la derecha alternativa (alt-right, en inglés), todas las cuales podemos calificar como “variaciones sobre un mismo tema”: la mentalidad fascista. En la Cámara de Representantes la expresión más cercana de esta tendencia es el House Freedom Caucus republicano, formado en enero de 2015 y que actualmente cuenta con no menos de 32 miembros (No se sabe el número de sus integrantes, porque el grupo mantiene reserva sobre ese dato). El actual gobernador de Florida, Ron DeSantis fue miembro prominente del grupo hasta ser electo para el cargo que ocupa.

Este grupo alcanzó notoriedad en septiembre-noviembre de 2015 cuando encabezó un virtual golpe de estado contra John Boehner, por entonces Presidente de la Cámara de Representantes, cargo que es el tercero en la línea de sucesión presidencial de Estados Unidos. Boehner tuvo que renunciar a su cargo ante el chantaje de los integrantes del mencionado Caucus que intentaron imponerle una agenda política de extrema derecha. Trump califica a ese grupo como uno de sus principales y más firmes aliados.

Una corriente similar, pero de signo contrario va tomando fuerza en el Partido Demócrata. A partir de la decepción causada en las filas demócratas de mayor arraigo popular por no materializarse los cambios prometidos por Obama y la imprevista derrota electoral de Hillary Clinton en 2016 ha ido tomando fuerza en las huestes demócratas una corriente con diversas tendencias donde algunos se definen como “progresistas” y otros como “social demócrata”, dejando atras las tradicionales etiquetas “liberales” o “conservadores” que eran aplicadas tanto a demócratas como republicanos.

Gran parte de su fuerza proviene de las más jóvenes generaciones, a las cuales se han bautizados como “generación X” (nacidos a partir de mediados de la década de los años ´60 del pasado siglo); “generación milenial” o “Y” (formada a partir de los nacidos en la segunda mitad de la década de los ´70) y “generación Z (la componen los nacidos a partir de mediados de la década del ´90).

Tres fuentes de influencia tiene esta tendencia: el Partido Socialista de Estados Unidos (SPA, por sus siglas en inglés), el movimiento Occupy Wall Street y la campaña electoral de Bernard Sanders de 2016. La actuación electoral de estas generaciones se ha ido estructurando a partir de la victoria electoral de Donald Trump con la expresa determinación de hacer oposición al actual presidente de los Estados Unidos.

Aunque no están organizados a la usanza de los partidos políticos tradicionales y actúan electoralmente a través del Partido Demócrata, tienden a identificarse bajo el nombre de Demócratas Socialistas de Estados Unidos (Democratic Socialists of América).

Se ha organizado también un Comité de Acción Política (Political Action Committee o PAC, por sus siglas en inglés) denominado Democrats for Justice, que actúa con otras organizaciones progresistas, como el PAC Our Revolution, creado para apoyar la candidatura de Bernard Sanders.

La más renombrada representación de esta corriente progresista es Alexandria Ocasio-Cortez, la mujer más joven electa a un cargo de representante en el Congreso de los Estados Unidos. AOC, siglas por las cual los medios de prensa y comunicación social identifican a Alexandra, alcanzó notoriedad cuando en las elecciones primarias del 26 de junio de 2018 logró derrotar John Crowley, representante demócrata titular durante diez períodos electorales seguidos y considerado entre los cuatro más poderosos congresistas demócratas actuales. Crowley ostentaba el cargo de presidente del Caucus Demócrata en la Cámara de Representantes y era considerado un eventual sucesor de Nancy Pelosi en el cargo de Presidente de la Cámara. En las elecciones finales de noviembre 2018, AOC resultó electa como representante con el 78% de los votos. La empresa que publica el diccionario Merriam Webster, informó que después de la victoria de AOC las búsquedas de la palabra “socialismo” se dispararon un 1500%.

AOC es el reverso de la medalla de Crowley. Nacida en New York el 13 de octubre de 1989, de padre hijo de puertorriqueños y madre puertorriqueña ha tenido una rutilante vida desde sus primeros años de vida. Se destacó en la secundaria en estudios hispanos y sobre microbiología por lo cual en un pequeño asteroide fue nombrado 23238 Ocasio-Cortez en su honor. En 2008 ingresó en Boston University donde cursó estudios internacionales y de economía, graduándose con honores en 2011.

El Distrito 14 por el cual fue electa AOC comprende fundamentalmente el este de Bronx y el centro y norte de Queens. La mitad de la población es latina y también un 50% son inmigrantes. Se calcula que solo uno de cada cinco habitantes es blanco. Desde el punto de vista social, la población es fundamentalmente de la clase trabajadora. Independientemente de esa composición demográfica, en las elecciones del 2018, los mayores márgenes de ventaja a favor de AOC se produjeron en las áreas donde hay mayor población blanca.

Sobre AOC se ha concentrado el fuego del liderazgo tradicional “bipartidista” republicano y demócrata. Sus dos más altos representantes, Trump y Pelosi han hecho declaraciones contra AOC, el primero con mayor grado de agresividad y la segunda de manera más moderada. La organización progresista no lucrativa Media Matters for America informó el 11 de abril pasado que los órganos de la reaccionaria cadena Fox News habían emitido durante 42 días seguidos un total de 3181 artículos con ataques y condenas a AOC.

Autodefinida como socialista, Alexandria Ocasio-Cortez, representa también la rabia de las mujeres frente a la administración Donald Trump. Foto: R. Loomis/ AFP.

Una tendencia más extrema de la izquierda lo constituye el llamado movimiento Antifa, nombre tomado del movimiento antifascista de la época de Hitler y Mussolini. No tiene estructura ni organización y emplea como forma de acción la confrontación directa con las manifestaciones de los neonazis y supremacistas blancos, bien sea a nivel de calle o a través de los medios de comunicación social.

Esta expansión de las corrientes extremas hacia la derecha y hacia la izquierda en uno y otro partido, es consecuencia de la crisis institucional de los dos componentes esenciales del “bipartidismo”: Partido Republicano y Partido Demócrata, que han mostrado ser incapaces de hallar solución efectiva a la miríada de conflictos que aquejan en el plano doméstico a la sociedad estadounidense la sociedad estadounidense.

Queda mucho trecho por andar en estas elecciones. Por lo pronto, el Washington Post le reconoció a Donald Trump haber alcanzado un hito histórico en su presidencia. El pasado viernes 26 de abril, Trump llegó a la marca de 10,000 afirmaciones falsas o engañosas durante su presidencia y al día siguiente ya iba por 10,111. ¡Medalla de oro a la maldad!

Se han publicado 32 comentarios



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  • javier dijo:

    Excelente articulo. Mucha información.

  • Rpp dijo:

    Solo esperemos que no salga ese loco de nuevo, cualquiera menos ese.

  • Fernan dijo:

    stamos a un año y medio de la elección presidencial en Estados Unidos. Falta mucho… pero falta poco. Los debates entre los aspirantes a la candidatura del partido Demócrata comenzarán en sólo cinco semanas. A Donald Trump le urge el banderazo de salida: Ya empezó a lanzar trinos contra Bernie Sanders y Joe Biden, los dos punteros demócratas. Pase lo que pase, la del 2020 será una campaña peliaguda. La gran duda, por supuesto, es si la reelección de Trump es más probable que su derrota. No es una pregunta fácil.
    Sobre todo cuando uno de los candidatos es un Presidente en funciones, las elecciones en Estados Unidos se deciden desde factores muy específicos. En este momento, a 18 meses de distancia, algunos favorecen con claridad a Trump, otros no tanto. El veredicto sobre las posibilidades de su reelección está en el análisis de ese balance.
    La primera estadística que podría beneficiar a Trump es el éxito que han tenido los presidentes estadounidenses que buscan un segundo periodo. En la historia de Estados Unidos, 21 presidentes han conseguido reelegirse, contra apenas 10 que han fracasado. En los últimos 40 años, sólo Carter y Bush padre han perdido la reelección. El electorado estadounidense dio una segunda oportunidad a Reagan, Clinton y George W. Bush. La historia, pues, está del lado de Trump.
    Pero eso es sólo anecdótico. La gran variable que anima las probabilidades de reelección de Trump es la economía. Aunque muchas cosas podrían ocurrir de aquí a noviembre del año que viene, la economía de Estados Unidos atraviesa por un periodo de notable robustez. La tasa de desempleo es la más baja desde 1969. Los salarios han comenzado a subir, lo mismo que la productividad y la confianza del consumidor. Aun así, no hay señales de “sobrecalentamiento”. La inflación está bajo control y la expansión de los indicadores económicos no se detiene. De seguir así, el Estados Unidos de Donald Trump podría, por ejemplo, alcanzar registros de empleo no vistos desde principios de los cincuenta. Las últimas cifras son tan positivas que algunos analistas sugieren que, a menos de que ocurra una catástrofe, Trump podrá presumir durante la campaña que evitó ya no una recesión sino incluso una mera desaceleración. No es poca cosa.
    ¿Qué esperanza le queda, entonces, a los demócratas?
    La clave puede estar en la impopularidad personal de Trump. Su índice de aprobación se ha mantenido por debajo del 42%, ocho puntos por debajo del registro de Barack Obama en el mismo momento de su presidencia. Ser tan notablemente impopular a pesar de contar con una economía pujante revela un punto débil que será complicado de enmendar para Donald Trump: Su impopularidad parece impermeable a las buenas noticias.
    El problema, claro está, no es el contexto sino el personaje. Así lo demuestran otras encuestas. En un sondeo reciente del Washington Post, 52% de los votantes registrados aseguraron que “definitivamente” no votarán por Trump en el 2020. Sólo 42% están dispuestos a darle crédito por el estado de la economía. Hay, además, un interesante escepticismo sobre los beneficios reales de la expansión económica. La misma encuesta revela que 62% de los estadounidenses piensa que el crecimiento económico sólo beneficia a aquellos que están en el poder. Si todos estos números se mantienen, Donald Trump sería el Presidente más impopular en buscar la reelección en la historia moderna de Estados Unidos.
    La pregunta, entonces, es qué pesará más en el ánimo de los votantes dentro de un año y medio. ¿Será la bonanza económica argumento suficiente para la reelección o podrá más el rechazo específico a Trump? El futuro de Estados Unidos depende de la respuesta.

  • MEJOR dijo:

    Por lo menos eligen entre dos partidos y si hay otros también tienen derecho a participar y aun electo el presidente, no lo pueden controlar todo, tiene que contar con la cámara y el senado para tomar decisiones, la fiscalía no responde, ni pertenece a ningún partido político, por tanto cualquiera hasta el presidente tiene que responder por su gestión económica, tanto personal, como de los contribuyentes, lo vemos constantemente, a largo o corto plazo, si hacen un manejo indebido de los recursos del pueblo, pueden ser procesados y separados de sus funciones.

    • Pioneer dijo:

      Esas que mencionas son las bases de una sociedad , hasta hoy no se conoce otro método de lograrlo , sin eso ya vemos por el mundo lo que pasa , Que tiene defectos? pues claro que los tiene!!, pero comparativamente muchos menos que las opciones.

    • Elpidio V dijo:

      Oye Mejor no entiendo tu reflexión que dijistes o que estas queriendo decir? Por casualidad estas haciendo alguna comparación con otro país? Si es asó si vez tan bueno ese sistema, preguntale a los miles de afroamericanos maltratados, heridos o asesinados, preguntale a los que en ese gran país (el más rico del mundo) viven debajo de un puente o están por debajo del limite de la pobreza. Preguntale a los miles de sirios, iraquies, libios, etc, etc civiles asesinados por las fuerzas armadas de los EEUU si han visto alguna vez a un Presidente de ese país redir cuenta por ese asunto.
      Dime que Presidente de los EEUU ha tenido que rendir cuenta porque crece en la carrera armamentista y gasta miyonarias cifras en guerras mientras tiene gente ahi mismo en su país pasando hambre.
      Quien le pide cuenta al Presidente de los EEUU por incrementar el bloqueo contra Cuba y poner medidas cuasitivas hasta a terceros paises que negocien con nosotros.
      Tu dices que se elige entre dos Partidos, que pena que te lo creas, desde el punto de vista político, económico y social no hay dos Partidos en EEUU, para la gran masa de pueblo no hay nada más parecido a un republicano que un democrata y fijate si es bueno ese sistema que te invito a buscar el por ciento de astencionismo en esas elecciones, te invito a estudiar tambien como es posible que haya sido electo un Presidente sin el voto favorable de la mayoría nominal, estudia barbaro.
      Mira tu que clase de sistema más bueno tu apoyas que es el país desarrollado del Mundo donde más Presidentes han sido asesinados por razones políticas.
      Por favor compadre, no deberías auto titularte MEJOR, sería más adecuado PEOR.

      • Boris dijo:

        Elpidio V.
        Te pico el comentario de mejor, yo creo que es el mejor de todos los comentarios y sabes por qué, porque es diferente!!!!

    • Hamilton dijo:

      Parece que en nuestro mundo al revés la democracia es criticable.

    • David dijo:

      Si ya tu lo haz dicho, solo eligen entre dos partidos, porque los demás no cuentan, y quienes son nominados por esos partidos, quién decide quiénes van a competir por esos partidos. Desde mi punto de vista los partidos eligen a sus candidadtos, pero es que la mayoría de los norteamericanos no pertenecen a ningún partido, por lo cual son hombres o mujeres elejidos por una minúscula minoría rica, sin contar que en las elecciones norteamericanas no vota casi la mitad de su población. Todo sistema tiene sus pro y sus contras, yo noc ritico, pero que solo vaya a las elecciones cincuenta y tanto % de la población, No se, Me parece un poco antidemocrático, no crees. Por suerte en Cuba no hay partidos electorales, y las elecciones se desarrollan sin esa campaña publicitaria, sin bochornos de los elegidos, sin pagos millonarios a televisoras, compañías etc, por realzar a una figura de la Asamblea municipal, provincial o nacional, hasta ect. Dejame con mi sistema.

  • Godual Ávila Garrido dijo:

    Es inconcebible que el país más poderoso del mundo mantenga en la presidencia a este FARSANTE.

  • y0208 dijo:

    Excelente articulo….

  • Arsenio dijo:

    La cultura y entrenamiento politico de la mayoria de los norteamericanos es tan escasa que son capaces de reelegir a este atorrante.

  • marinero dijo:

    Buen comentario de alguien calificado para eso, le veo futuro a EEUU de aqui a unos 40 años, 1 golondrino no compone verano, pero es un buen comienzo, independientemente de quien salga presidente se necesita una ola de ideas progresistas en EEUU (que lo veo dificil) para que varie favorablemente en el congreso y la camara de representantes y se pueda hacer justicia a los pobres del mundo incluido a Cuba. Es el Imperio, se cae, pero se renueva en su mecanismo de dinero y engaño, utiliza las ideas de Marx la materializa pero para el mal, trabaja en la conciencia de la gente para determinar su ser, lo material envuelto en lo inmaterial engañoso. Pero tienen a su propia audestruccion lo que lo hizo crecer, la inmigracion y su influencia de todo tipo hasta lo cultural a largo plazo sera lo que lo ira a cambiar o por lo menos adaptarse al mundo.

  • Martinela dijo:

    Como nos tiene acostumbrados Sánchez-Parodi en cada una de sus entregas: ¡EXCELENTE! Un retrato del momento que vive Estados Unidos previo a las elecciones de 2020, caracterizado por la polarización cada vez más notoria de las corrientes políticas al interior de los partidos tradicionales como consecuencia de la crisis del bipartidismo y la incapacidad para solucionar los problemas domésticos que aquejan a la sociedad estadounidense, de lo cual la propia elección de Trump como Presidente en 2016 es consecuencia, como también el inesperado ascenso de AOC a finales del pasado año y su reconocimiento explícito a favor de la corriente socialista impulsada por B. Sanders, algo impensable tan solo unos años atrás.

    Todo el «fuego» contra la joven Alexandria desde la derecha y el poder mediático vinculante, es indicativo del «peligro» que representa su opción para la politica tradicional y la tendencia más extremista, sin que esto, por supuesto, nos lleve a pensar desde nuestra plaza sitiada por el imperio, en falsas expectativas de cambios favorables a las relaciones entre Cuba y EEUU en los resultados de las próximas elecciones de 2020 en EEUU.

    Quiera la vida que la razón se abra paso y permita un pensamiento renovado que reactive para beneficio de los dos países, la tendencia hacia la normalización de las relaciones hoy en retroceso por la Administración de Trump y los neofascistas acompañantes del clan de la Florida; pero la respuesta definitiva -y eso lo sabemos muy bien los cubanos- tiene que emanar en primerísimo lugar de nuestra capacidad para reinventarnos en la adversidad desatando nuestras potencialidades internas que acompañadas de la excelente diplomacia revolucionaria que caracteriza a Cuba, nos permitirá resistir el embate extremista de hoy y emerger con mayor fortaleza política y credibilidad económica.

    • Jose R. Oro dijo:

      Como siempre muy buen comentario el suyo, estimada Martineta. Tuve oportunidad de conversar con AOC y me parece que tiene un enorme potencial. Con respecto a que en el partido demócrata han surgido dos grupos, el tradicional y el nuevo socialismo democrático, es un hecho cierto. Solo Trump puede hacer el milagro de unirlos, tanto se le desprecia. Le comento que el 3 de noviembre del 2020 veremos un record de asistencia a las urnas, tanto los partidarios de Trump como sus adversarios. Conozco una persona de 93 años, que dice que vota contra Trump aunque sus nietos la lleven en camilla al precinto!

    • Jose R. Oro dijo:

      Como siempre muy buen comentario el suyo, estimada Martinela. Tuve oportunidad de conversar brevemente con AOC y me parece que tiene un enorme potencial. Con respecto a que en el partido demócrata han surgido dos grupos, el tradicional y el nuevo socialismo democrático, es un hecho cierto. Solo Trump puede hacer el milagro de unirlos, tanto se le desprecia. Le comento que el 3 de noviembre del 2020 veremos un record de asistencia a las urnas, tanto los partidarios de Trump como sus adversarios. Conozco una ancianita de 93 años, que dice que vota contra Trump aunque sus nietos la lleven en camilla al precinto!

  • Raulito dijo:

    Pero… ¿y a alguien le queda duda de que va a salir reelecto nuevamente DT?. Eso es mucho más que seguro desgraciadamente para el mundo entero, pero es que el chovinismo, el racismo, el ego nacionalista y demás calificativos han sido ponderados por este señor, que está realmente obsesionado con levantar muros por doquier para alejar la migración a ese país.
    Y si no, pregúntenle a los cubano-americanos que vienen de visita a Cuba desde los EEUU. La mayoría de ellos están muy de acuerdo con todas las medidas de Donald Trump……, nada que parece que a ellos se les olvidó que alguna vez estuvieron del lado de acá y ahora les apesta que sigan yendo cubanos o demás latinoamericanos hacia ese país.
    DT promulgó que retornaran hacia los EEUU las compañías americanas que radicaban en otros países (Muchos de ellos latinoamericanos…., recordar la palabra MAQUILADORAS), a fin de mejorar e impulsar la economía yankee. Eso fue así de cierto, pero con ello dejó una gran cantidad de desempleados en aquellos países, que hoy en día son los miles de inmigrantes que viajan por México.
    Los EEUU facilitaron la entrada de armas a esos países de centro américa, a raíz del precedente de apoyar a la contra salvadoreña y nicaragüense en los otroras años 80 y a los narcos de México y Colombia. Ahora la violencia se ha apoderado de esos países en manos de la delincuencia, las maras, las bandas y/o los narcotraficantes, quienes le hacen la vida imposible a los naturales. No les queda de otra que emigrar hacia ese país que se vanagloria de su «LIBERTAD».
    …… «Todo lo que divide a los hombres es un pecado contra la humanidad»…. José Martí

    • Jose R. Oro dijo:

      Estimado Raulito. A mí me quedan muchas dudas de que Trump sea re-electo y a numerosas personas que conozco también. Sera una dura batalla política, que a mi entender se decidirá estado por estado y no a nivel federal solamente. Tampoco comparto su afirmación de que la mayoría de los cubano -americanos apoyan a Trump y sus medidas contra Cuba, ni que se les haya olvidado cuando estaban del «lado de acá». El sembrar el «desánimo» entre el pueblo cubano es una de las tareas fundamentales de nuestros enemigos, dar como algo asegurado la re -elección de Trump es una de las formas más directas de hacerlo.
      Si es real que el caso Cuba, es ahora para la inmensa mayoría de los que se oponen a Trump, parte de lo que pudiéramos llamar el «paquete anti – Trump» si bien en mi modesta escala, lo que no es tan importante, lo principal es que cualquiera que sea en candidato que se oponga a Trump, si gana, desmantelará todas esas acciones criminales contra nuestro país, las que se considerarian el «legado de Trump» a destruir.

  • OMI dijo:

    Alexandria Ocasio-Cortez, leo el preformen de esta chica y me pregunto si alguna vez en la historia los norteamericanos permitirán que una mujer sea su presidenta y por demás de origen latino, es evidente que los pulpitos, tanto demócratas, como republicanos (da igual, son más de lo mismo) estarán algo exaltados e incómodos. Por lo menos esta joven, aunque demore algunos cuatrienios, irá sumando meritos y experiencia política necesaria para ser elegible, tendrá también que entrar por redil que al fin y al cabo todos entran y aprender a configurar varias expresiones en su rostro y anatomía en un país en el que más de 200 años de «democracia representativa “han definido las reglas del juego. También sus arcas deberán aumentar de peso, pues es una ingenuidad pensar que ella no suma unos milloncitos en sus cuentas bancarias , si no los tiene , los tendrá dentro de poco , es la única manera viable para atraer a las clases que en realidad definen la política en los EUA.
    ¿ Aspirante de tendencia socialista en los EUA ?, habrá que ver como se define el socialismo a la americana , que nueva ilustración encontrarán para sus millones de indigentes , analfabetos , sin techo , los desempleados y carentes de seguro médico , para los millones de latinos como ella, que hoy sufren el escarnio en una nación en la que nacieron y que sigue mirándolos como personal de segunda clase y ni hablar de los negros sin recursos financieros que los traspolen a otra categoría, esos están y estarán en lo último de la fila.
    ¡Una demócrata de filiación socialista en los EUA ; vaya cosa ¡

  • Jose R. Oro dijo:

    Este es un trabajo medular y de inevitable lectura y estudio para quienes deseen entender el panorama electoral de los Estados Unidos en el 2020. El autor Ramón Sánchez-Parodi Montoto es quizás la persona (o una de ellas) que mas conozca de política estadounidense en Cuba, y que sepa describir de forma inteligible, los muchos retruécanos de tal proceso social y legal. Y esto es necesario porque si Trump es o no reelecto tiene consecuencias importantes para el mundo entero y para Cuba en particular. Creo que esta es una muy buena y sobre todo completa exposición de lo que sucederá de aquí al 3 de noviembre del 2020.
    Encuentro que este articulo tiene muchas fortalezas, de las cuales me atrevo a mencionar las siguientes:
    1. Se devalúa y se lleva a su propia realidad el muy propagado “crecimiento económico de los EE.UU. bajo Trump. Está bien claro que las bases de tal crecimiento fueron precedentes de la actual administración y que las medidas de reducción de impuestos a los que más tienen, incrementando la desigualdad. Además el crecimiento del empleo ha sido en los trabajos peor pagados.
    2. Se aclara muy bien que Trump tiene prisionero al Partido Republicano, no hay nadie que realmente lo rete dentro de las filas de ese partido. La cifra del 90% se refiere a los líderes a nivel federal, estadual y local. Los votantes de base, si están desilusionados simplemente no acuden a las urnas, y los votantes independientes, que tienen importancia, votan por la oposición.
    3. Se explica la división dentro del Partido Demócrata, aun recuperándose del golpe que fue la elección de Trump, cuando pensaban que Hillary ganaba como decimos en Cuba “de calle”, que derrotaría a Trump a “sombrerazos. Esta división tiene dos vertientes. Una es temporal, que se tomara aun muchos meses, el otro es conceptual entre tradicionalismo demócrata y el surgimiento de un fuerte movimiento de “socialismo democrático” que pudiera llevar en el futuro a la formación de un tercer gran partido.
    4. Muy claro el concepto de la polarización hacia formas de extrema derecha (fascista) y de extrema izquierda (violencia espontaneísta estilo Antifa) y que tiene sus causas en la crisis profunda del sistema bipartidista.
    También hay partes de este artículo que no comparto al 100%, o que creo tienen una redacción que pudiera ser confusa y llevar a conclusiones inexactas:
    1. Se describen las intenciones como generalmente transversales y a nivel federal. Creo que para entender el carácter de las elecciones de los EE.UU. en noviembre 3 del 2020 se requiere hacer un análisis por regiones del país o incluso por estados. Muchas de las “aristas” electorales que el autor correctamente menciona, tienen impacto a nivel de los estados. Por ejemplo, la absurda e ilegal aplicación de la Ley (¿?) Helms – Burton contra Cuba, tiene cero influencia a favor de Trump fuera de Florida, mas aun no es bien recibida en 49 estados, pero ese punto no decide ni mucho menos el voto de la inmensa mayoría de los electores. Pero si puede ser un factor decisivo en Florida, con sus codiciados 29 votos electorales.
    2. A diferencia de pasadas elecciones se prevé que haya mucha más asistencia a votar, muchos menos “independientes”. Se votara esencialmente a favor y contra Trump. La sociedad estadounidense está tan dividida como desde los tiempos de la criminal guerra de Vietnam.
    (Continuará)

  • Jose R. Oro dijo:

    (Continúa)
    En general, creo que hay también algunos detalles que son debatibles:
    1. El autor plantea que “Pero es en la esfera internacional donde bajo la tutela de Trump estos rasgos de su personalidad han contribuido a generar la mayor turbulencia”. Discrepo de esa afirmación. Si ha generado gran turbulencia internacionalmente, o entre sectores de negocios o académicos, militantes ambientalistas, regionalmente en el Nordeste eurocéntrico o los estados de la Costa del Pacifico orientados al Lejano Oriente. Extender esa afirmación al votante de base, es a mi juicio, erróneo.
    2. El ejemplo de la presunta “colusión” con Rusia, el reporte Mueller, etc., no es un asunto internacional, sino del impacto político dentro de los Estados Unidos de algo en que puedan haber participado individuos u organizaciones de otros países. Lo que se discute no es lo que haya hecho Rusia o rusos, sino el involucramiento potencialmente ilegal de Trump y su campana del 2016 con ellos, y más aun la obstrucción de las investigaciones de Mueller y de la justicia en general por parte del presidente. No es algo de política internacional, aunque tenga participantes internacionales.
    3. Falta el análisis de los estados. En los EE.UU., no decide el voto popular, sino el de los colegios electorales de los estados. Trump recibió en el 2016 exactamente 2,868,686 votos menos que Hillary, una candidata de poco atractivo, Trump fue electo con en 46.1% de los votos, Hillary perdió con el 48.2%. ¡El ganador sacó un 2.1% menos en la votación! Se impusieron en el 2016 los estados, no los votantes.
    Una parte importante de los estados están bastante delineados para el voto republicano o demócrata, pero muchos se decidieron en 2016 por márgenes comparativamente estrechos (T indica los votos por Trump, H por Hillary):
    Michigan, 0.23% – 16 T, New Hampshire, 0.37% – 4 H, Pennsylvania, 0.72% – 20 T, Wisconsin, 0.77% – 10 T, Florida, 1.20% – 29 T, Minnesota, 1.52% – 10 H, Nevada, 2.42% – 6 H, Maine, 2.96% – 2 H, Arizona, 3.55% T – 11, North Carolina, 3.66% – 15 T, Colorado, 4.91% – 9 H
    Como se observa, unos comparativamente pocos votos en cada estado, decidieron la contienda y eso puede cambiar en el 2020. Deciden los estados.
    4. Como cualquier otro gobernante, Trump ha acumulado un grado de desgaste dentro de su base de votantes. Las continúas sustituciones y “truenes” dentro de su equipo de gobiernos, que incluye decenas de personas de nivel de secretarios, vicesecretarios y directores de agencia federales (ministros, viceministros y otros altos funcionarios) y centenares de nivel medio no lo benefician para nada, muchos poseen bastante influencia en los estados que deciden al ganador y están bien resentidos contra Trump.
    Los resultados de las elecciones congresionales y de gobernadores de estados del 6 de noviembre pasado, muestran una tendencia en estos estados que pueden cambiar, negativa para Trump. En estados tradicionalmente republicanos como Arizona, políticos republicanos como Jeff Flake y el clan MacCain son feroces oponentes de Trump, en Carolina del Sur y Montana los políticos republicanos más influyentes a nivel local están muy resentidos contra Trump.
    A estas alturas declarar favoritos para las elecciones en el 3 de noviembre del 2020 es aun impreciso y que el tiempo que falta tiende a trabajar en contra y no a favor de Donald Trump.
    Insisto en la excelencia del artículo de Ramón Sánchez-Parodi Montoto, que muy comedidamente considero de obligatoria lectura para todos quienes quieran entender mejor el complejo panorama electoral estadounidense.

    • Mariana dijo:

      La presente contribución de Jose R Oro al importante y detallado articulo de Ramón Sánchez-Parodi Montoto es fundamental, me gustaría que al menos algunas parte importantes se publicaran separadamente como Opiniones de los Lectores o como se entienda mejor. En ambos casos, el artículo de Ramón Sánchez-Parodi y el comentario de Oro, son evidencias del alto nivel de discusión política que ha alcanzado Cubadebate, realmente a mi juicio, la publicación mas destacada en esa especialidad, de toda la lengua española. Si el objetivo de Cubadebate era ser un medio líder de la Batalla de las Ideas, lo ha conseguido con creces.

    • Danny dijo:

      Coincido con Oro, en que este es un trabajo de alta calidad de Sánchez – Parodi. También estoy de acuerdo con Oro que la influencia de los graves errores internacionales del gobierno de Trump, tiene comparativamente menos significado en el votante de base, sobre todos los partidarios de Trump, muchos de ellos pertenecientes a las porciones menos cultas de la sociedad estadounidense. También creo que enfatizar en el papel de los estados es muy importante. La victoria electoral no es por el voto popular (Trump hubiera perdido) sino una sumas de los votos de los estados, y estos deciden. Le voy a poner un ejemplo extremo: Si un candidato ganara varios estados por amplia mayoría, por ejemplo estados como California, New York, Texas, Florida, Illinois y pierde por un solo voto los demás, sacaría una ventaja de más de 10 o 15 millones de votos y así y todo perdería por los votos de los estados. No es solo una batalla política la del 2020 a nivel federal, de todo el país. Hay que ganar también la batalla estado a estado. Y eso Jose R. Oro lo ha explicado magistralmente en su comentario.

    • Maria Luisa dijo:

      No hay dudas que el voto se va a decidir a nivel de estado, Oro tiene toda la razón del mundo. Trump va a perder California y New York. Casi seguro va a ganar Texas, y necesita repetir en Florida. Arizona y Montana se viran contra él. Tiene que ganar Michigan, Ohio e Illinois. Todos estos van a ser campos de batalla y Pence será de poca ayuda, si no un déficit para el presidente. Si Trump se descuida en algunos estados puede perderlos tal y como le paso a Hillary en el 2016. La unidad en el partido demócrata la va a lograr Trump. Por más que distintos candidatos demócratas estén en conflicto entre sí, se van a unir porque Trump es demasiado aborrecido.

  • Alberto Gonzalez dijo:

    Bueno este loco como lo llaman ha alcanzado el índice mas bajo de desempleo en 50 años, redujo impuestos y mejoró la economìa. Que ha pasado en cuba después de que Diaz canel ? Yo acabo de hacer una cola para el pollo de 2 horas, le faltará el pollo a Diaz Canel?..

    • David dijo:

      Considero bien fuera de contexto tu comentario. Sería prudente para un artículo de la situación actual de la economía cubana, que es otro tema y bastante debatido en CubaDebate. Este tipo de comentarios no ayuda en nada, solo insta al odio, y por eso el mundo tiende a desaparecer, por este tipo de pensamientos. Criticar menos y hacer más. Si alguien quiere criticar, bienvenido, siempre y cuando de una solución aunque sea mínima a un problema, la crítica que se realiza por resentimiento solo se cataloga como odio, y yo pregnto vives lleno de odio?

  • El VIEJO dijo:

    Todos contra el fascista Trump! El mundo lo necesita.

    • Jose R. Oro dijo:

      Estimado El Viejo, su corto comentario, no por corto es menos excelente. Es cierto que existen divisiones de fondo dentro del partido demócrata, pero si alguien es capaz de lograr la unidad de la oposición es precisamente Trump, tan enfrentado se encuentra, También va a lograr algo, que ha sido siempre una debilidad crónica del partido demócrata, el abstencionismo. El 3 de noviembre casi todos saldrán a votar, tirios y troyanos

  • The Best dijo:

    Trump sera elegido nuevamente, y aunque reconosco que su politica exterior ha sido bien agresiva debemos reconocer que dentro de sus fronteras existen mejores tiempos como explica el articulo. A el lo eligiran los estadounienses no nosotros ni el mundo. La realidad es triste pero es mejor que nos vayamos acostumbrando.

  • Rosylozlez dijo:

    Yo no sé muchas cosas sobre política, pero de que este hombre está siendo muy orgulloso, lo está. Espero realmente que como dice el artículo, no salga electo por su impopularidad, aunque las estadísticas económicas hayan mejorado considerablemente en el país.

  • Lázaro dijo:

    Un fuerte saludo.
    Como siempre bien concreto y abarcador el análisis. Ojalá no le de al Sr Trump por alguna idiotez en nuestra área buscando alguna victoria en lo internacional, cosa que le hace falta.

  • Julio dijo:

    Muy buen artículo y muy objetivo. Las conclusiones son excelentes: al final será una lucha entre un candidato que ha llevado al país a un mejoramiento de sus indicadores económicos y que no le resulta simpático a la gente y otro candidato que representa a un partido cuya historia se conoce.
    En cuanto a la implicación para Cuba creo que los cubanos debemos dejar de pensar que nuestra situación dependerá del presidente de Estados Unidos porque en ese caso deberíamos pedir que nos incluyan en el registro electoral de ese país. Hay que pensar que nuestra situación depende de quienes gobiernen nuestro país y del pueblo cubano en general. Lo malo es que al Bloqueo de Estados Unidos hemos sumado un bloqueo interno que nos ahoga y frena el desarrollo de las fuerzas productivas. No sé por qué no acabamos de entender que el único importador no pueden ser las empresas del Estado. Si se permite que particulares importen como en los demás países del mundo y vendan bajo reglas legales que incluyan el pago de impuestos razonables, en seis meses este país no se conoce. A mi modo de ver esa medida no se aprueba porque en esa decisión intervienen organismos que reciben un beneficio de las ventas en las tiendas recaudadoras de divisas. No van a aprobar una competencia a sus ventas. Sabemos bien que en Cuba los trabajadores reciben un beneficio de acuerdo donde trabajen. Quienes son maestros solo disponen de su salario, quienes trabajan en empresas que manejan divisas reciben un «estímulo» en divisas, quienes son militares tienen tiendas donde compran con una rebaja. Eso es así y todos los sabemos.

Se han publicado 32 comentarios



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Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Fue nombrado jefe de la sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos, entre septiembre de 1977 y abril de 1989. Luego ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, hasta 1994. Y a partir de entonces se desempeñó como embajador cubano en Brasil, hasta el año 2000. Además de sus actividades como funcionario del gobierno cubano, Sánchez Parodi es periodista y escritor.

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