Imprimir
Inicio » Especiales, Cultura  »

La magia de Alicia, la cuarta Giselle

En este artículo: Alicia Alonso, Cuba, Cultura, Giselle
| 9

Sadaise Arencibia en Gisell. Foto tomada de Facebook.

Giselle es una historia de amor y sufrimiento. Cuenta la vida de una campesina que se enamora, muere tras ser despreciada y luego, convertida en Willy, protege al amado incluso después de la muerte. Giselle es también la historia de una cubana que cambió el rumbo del ballet del mundo y de su Isla. Giselle es desde muchos puntos de vista Alicia Alonso.

Por esa razón este viernes se reunió lo mejor del ballet cubano, sus protagonistas y sus públicos, en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional para rendir homenaje a una leyenda. La gala por el Aniversario 75 del debut escénico de Alicia Alonso en Giselle fue una noche de estrellas. El Ballet Nacional de Cuba (BNC) en pleno, con todos sus primeros bailarines, principales y solistas, asumió el desafío de recordar a Alicia con la altura y capacidad escénica a la que ella acostumbró. Y lo consiguieron.

No hubo solo una Giselle sobre las tablas del Teatro Nacional este viernes. Viengsay Valdés, Sadaise Arencibia y Grettel Morejón, primeras bailarinas del BNC, alternaron el rol y vencieron el reto de lograr un estilo único en el personaje, sin dejar de marcar las diferencias sutiles que caracterizan sus modos de interpretarlo. Viengsay Valdés, primera figura de nuestro ballet, al escenificar la muerte de la joven campesina sacó las lágrimas de más de un espectador.

Mientras tanto, el personaje de Albretch fue interpretado por Dani Hernández y Rafael Quenedit, también primeros bailarines, y Raúl Abreu, bailarín principal de la compañía cubana. Excepcional, sin dudas, el momento en que Dani Hernández interpretó la lucha del duque contra las Willis.

Destacaron además los roles de Hilarión, a cargo de Ernesto Díaz y de Myrtha, la reina de las Willis, por Ginett Moncho, que logró un solo profundo y apasionado en la introducción de su personaje en el Segundo Acto, fuertemente aplaudido por el público.

Más allá de los roles protagónicos, el desempeño de la compañía fue excepcional. La capacidad de fundirse en un todo, apreciada indistintamente por críticos, públicos y bailarines, alcanzó su nivel máximo en la representación de este viernes durante el Segundo Acto. La escena en que Hilarión muere atormentado por el agresivo baile de las Willis, fue magistralmente conseguida por 24 bailarinas que parecieron conectadas por la precisión y simultaneidad de cada paso.

El Ballet Nacional de Cuba, mundialmente reconocido por la calidad de sus bailarines y coreografías y resultado de un esfuerzo sostenido durante años por la familia Alonso, rindió homenaje a su maestra del mejor modo posible: devolviéndola a la escena.

Tienen suerte aquellos que nacieron a tiempo para ver a Alicia Alonso encarnar  Giselle. Al revisar críticas, crónicas y los pocos videos que se conservan de sus puestas en escena, una comprende que se perdió una representación magistral de tenacidad, audacia, gracia, sensibilidad y calidad artística.

Son muchísimas las historias que enriquecen la relación de Alicia con este personaje. Algunas impresionan. Lo interpretó por primera vez el 2 de noviembre de 1943 en el Metropolitan Opera House de Nueva York al ser la única que dijo sí para sustituir a una Alicia Markova enferma en una función del American Ballet.

Al hacerlo tuvo que aprender el personaje en solo cinco ensayos con el co-protagonista Anton Dolin mientras enfrentaba un repertorio agotador de funciones. Se conservan aún las zapatillas con marcas de sangre que prueban aquella dura etapa. Aquella primera función fue un éxito sin precedentes. Muy pocos habían apostado por aquella cubana que con el tiempo se convertiría en una bailarina de renombre mundial.

Antes había estado más de un año de reposo en una cama por un accidente que le afectó la visión y tras el cual los médicos le recomendaron no volver a bailar. “Bailaré, aunque quede ciega”, dijo la bailarina y durante los años siguientes demostró su tenacidad cuando muchas veces tuvo que bailar guiada solo por resplandores y una memoria prodigiosa.

El crítico e historiador Miguel Cabrera describe, como parte de la leyenda que enlaza a la Prima Ballerina Assoluta con el rol, sus giros vertiginosos en arabesque en la iniciación del segundo acto, que han marcado pauta; la velocidad y limpieza de sus legendarios entrechat quatre y el récord de su larga trayectoria. Precisamente ahí está una prueba de su infinita capacidad. A principios de los 90, ya con más de 70 años, Alicia Alonso todavía sacaba lágrimas en sus últimas interpretaciones del personaje que marcó su carrera.

Y si su rol como bailarina del clásico no era suficiente, la Alonso se encargó además de renovar la coreografía. Enriqueció aspectos técnicos y actualizó la dramaturgia de la historia sin dejar de respetar el argumento y estilo del ballet original. Alicia logró reforzar esa parábola que caracteriza a los ballet románticos y enfrenta un primer acto terrenal, la vida, y un segundo fantástico, la muerte. No por gusto es la versión de Alicia la que bailan hoy el Ballet de la Opera de París, de Viena y otras importantes compañías del mundo.

Son muchos los que coinciden en que la interpretación de Giselle por la Alonso marcó el destino de la obra. El eminente crítico argentino Fernando Emery resumió en una oración la relación de bailarina con el personaje: “Ella nació para que Giselle no muera”.

Un grupo de adolescentes, probablemente estudiantes de la escuela cubana de Ballet, se han sentado a mi lado en el Teatro Nacional. Juegan a identificar bailarines durante toda la función. “Esa es Sadaise”, dice uno. “No, Sadaise es más alta y no gira en esa dirección. Estoy casi seguro de que es Grettel”, le responde otro. Con diálogos similares observan toda la obra y yo sonrío al escucharlos discutir sobre la precisión de un paso u otro. Sin embargo, hay momentos en que callan y observan con los ojos bien abiertos, se dejan llevar por la magia de una función que se anuncia diferente.

Mientras tanto, una madre con su hija, visiblemente emocionadas, dejan escapar suspiros y halagos cada vez que la historia alcanza un momento cumbre. “¡Pobrecita!”, dice la madre, con ojos llorosos, cuando Viengsay se despeina, se desdobla, pierde el equilibrio y cae, en una magistral representación de la muerte de la joven campesina. Han alcanzado tal grado de conexión con Giselle, que sienten, como en las buenas obras, que no están viendo una obra miles de veces representada, sino una historia real de amor y sufrimiento.

La función de hoy se siente y se sabe distinta. Alicia Alonso, cercana a cumplir los 98 años, no está siquiera en las filas del público. Sin embargo, no hay una única Giselle sobre las tablas del Teatro Nacional, tampoco tres. Las tres primeras bailarinas del BNC alternan entre sí durante toda la presentación, pero comparten cada escena con una cuarta Giselle: la de antaño, la espiritual, la persistente, la maestra, la hechicera, la bailarina… De muchos modos Alicia Alonso regresa esta noche para bailar, una vez más, su Giselle. Buena suerte la nuestra.

En video, acto de Gisell

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • balletómano dijo:

    faltó la mejor interpretación de Gisselle de hoy en dia….Annete, dulce, sutil y eterea, pero bueno, ella feliz espera por un hijo, no hay mejor premio q ese.
    a propósito linda la entrevista q le hicieron en Con 2 que se quienran…

    • hrb dijo:

      Estoy de acuerdisimo con ud.para mi la mejor Giselle es la de Annete tan dulce, entrgada que te traslada a la historia que parece que la vives. Mis respetos para Viengsay pero hoy por hoy Annete es Giselle

  • Luciano dijo:

    Yo tuve el privilegio de disfrutar el arte de la Sra. Alonso. Y también de las joyas: Mirtha, Josefina, Aurora, Loipa, Martha; y también de Azari y Esquivel. Una lista mucho más amplia. Pero nunca entenderé cómo fue posible que nadie se interesará o se permitiera, que el patrimonio cultural del país prácticamente esté borrado porque nunca se organizó el conservar esas piezas, que se llaman el BNC y muchísimas otras representaciones no solo danzarias, sino también musicales, teatro, y muy importante los grandes programas de nuestra radio y TV.
    Existe algún archivo de San Nicolás del Peladero, un programa que haría palidecer de vergüenza a los llamados cómicos y libretistas del momento? Menos mal que al menos en Google se puede encontrar algún que otro segmento de esa época muy rica de la cultura cubana.

  • LA SIBILA dijo:

    Faltó decir que, al comienzo del espectáculo, cuando se descorrieron las cortinas del Teatro Nacional en un fondo negro apareció una pantalla y se vio un documental del recorrido de NUESTRA GRAN ALICIA por el rol de Gisselle, en el momento que apareció LA DIVA con unas escenas de las primeras interpretaciones una ovación espontanea se escuchó, como si la bailarina estuviera de nuevo en la escena, su espíritu y presencia estaban.
    Viengsay magistral, demostrando como dijo una periodista en Granma que es la era de esta estrella indiscutible de la danza clásica.

  • odette dijo:

    Ya Anette Delgado alumbró una niña, a quien sus padres nombraron Ainoa. Por eso, logicamente ha estado fuera del escenario un tiempo. Y ciertamente su Giselle es muy elogiada.

  • odile dijo:

    odette, gracias x la informacion , espero q los padres sean muy felices con la princesa que ha nacido.
    es cierto, la gisselle de Anette sin menospreciar a las demás la considero la mas perfecta, por el grado de dramatismo en el 1er acto y lo eterea q logra ser en el 2do.
    las demas se ven bien en el primer acto, unas mas q otras a veces estereotipan un poco la locura a lo Alonso, y son mas terrenales en el 2do acto, pero en fin son muy buenas.
    prefiero a Viensay en ballets menos clásicos ya q su linea de piernas no es la mas terminada, le falta ese empeine q culmina la linea de excelencia clasica que en ello son fantásticas las rusas…pero no deja de impresionar en los giros y balances..
    Sadaise demasiado rígida para mi gusto y a gretel aun le falta un poco para equilibrarse, pero bueno, tiempo al tiempo, son jovenes aun y la madurez se adquiere con los años.felicidades a todos x sus esfuerzos que sabemos q son extremos.

  • La Bailarina dijo:

    He participado en casi todos los espectaculos de este festival. Me sentñi muy frustrada al ver que en la primera parte del ballet Giselle, los bailarines estaban disparejos no, disparejisimos y se veía un poco falta de disciplina.
    No sé si será porque hemos visto a los grandes bailarines internacionales que hacen pasos de cuatro donde cada mano, cada pie, cada cabeza está perfectamente alineada con la otra. Fue bastante mala la primera parte de Giselle, referido al cuerpo de baile y a los 4 muchachos.
    Pero, las Willys…. mis respetos! eso sí que estuvo al nivel de los ballets mundiales, una belleza y sincronía absoluta!! Grettel, Sadaise y Viensay, son las verdaderas herederas de la Giselle de Alicia… ojalá que el Ballet Nacional de Cuba se ponga las pilas y no hagan papelazos como el de los muchachos el pasado viernes… hay que ponerse al nivel!

  • byh dijo:

    creo q los foristas q aqui han comentado tienen mas tino q la propia periodista de la crónica. hace unos dias lei algunos comentarios donde planteaban q en cuba no habia criticos en la esfera del ballet, para ellos y ellas todo estaba bien si del BNC se trataba, incluyendo las figuras principales !!Y NO ES ASÍ!!!! es cierto lo q dice ´´bailarina´´ se ve q maneja ese arte, pero creo q seria muy saludable al BNC tanto cuerpo de baile, solistas y primeras figuras q se les dijera al pan pan y al vino vino, porque NO SON PERFECTOS, la perfeccion es muy dificil de alcanzar y menos en un arte tan dificil como el ballet y eso lejos de minimizarlos es constructivo.
    se ha perdido estilo, se ha perdido la esencia clasica en algunos ballets y eso para ojos expertos se ve a las claras y nuestro ballet VIAJA y en el mundo hay MUCHOS expertos que no estan x los balances espectaculares q muchas bailarinas han tomado como signo de excelencia ni giros huracanados para sacar al espectador gritos delirantes como una esquizofrenia desenfrenada. el ballet es un arte escénico no una obra circense y eso LO ESTÁ PERDIENDO EL BNC y algunas primera figuras q no quiero mencionar.
    si acaso estoy equivocado quisiera q un experto me lo aclare y de veras me sentiré satisfecho. muchas gracias

  • ABDALA dijo:

    ayer vi a las tres gisselle x la tv, Gretel, Sadaise y Viensay….
    gretel aun inmadura para el papel
    Sadaise demasiado lirica para el primer acto, no sabia si era una campesina o una princesa la q bailaba
    Viensay imitó demasiado a alicia…eso no es malo imitar la mejor, pero ¿no puedes hacer su propio drama?
    en fin q no sentí eso q se llama´´emocion´´, simplemente una linda función con un gran despliegue de tecnica…y punto.
    falta aun mas profundidad, si me equivoco espero me rectifiquen , estoy abierto a contradicciones convincentes, quiero aprender.
    gracias.

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Ania Terrero

Ania Terrero

Periodista de Cubadebate. Graduada en 2018 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En Twitter @AniaTerrero

Vea también