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Bolsonaro o la reacción al progresismo (neo)liberal

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Un hombre muestra un cartel en la puerta de la casa de Bolsonaro. Foto: Leo Correa/ AP.

Lo ocurrido con Jair Bolsonaro en las elecciones de Brasil confirma las previsiones de múltiples pensadores que, a partir de lo ocurrido en Reino Unido con el Brexit, Trump en USA y las derechas xenófobo-racistas en Europa, mostraron que no eran eventos casuales sino parte de tendencias globales. Se podría decir que amplios sectores sociales “acomodados pero lastimados por el sistema” no encuentran respuesta a sus miedos y frustraciones en el “neoliberalismo progresista” (“izquierdas liberales”), y se refugian instintiva y obsesivamente en liderazgos y proyectos políticos autoritarios que les ofrecen el orden y la represión como posible solución.

Antes de avanzar sobre esos “miedos” y “frustraciones” es necesario volver sobre miradas de largo plazo, que nos pueden ayudar a construir pistas y a mirar con otros ojos este tipo de fenómenos que son repetitivos y cíclicos en la historia de la humanidad y de la lucha de clases. Sin una perspectiva de ese tipo nos perdemos en la coyuntura, nos asustamos y ayudamos (inconscientemente) a la reacción desesperada a la crisis “civilizatoria” que afronta el planeta.
Modos de producción, post-capitalismo y agentes sociales del cambio

El modo de producción basado en trabajo esclavo, que incluía a casi la totalidad de las mujeres, se mantuvo a lo largo de dos milenios y medio desde la aparición de la llamada “civilización”. Luego, el feudalismo duró en Europa más de mil doscientos años. El capitalismo lleva cinco siglos . Cuando el trabajo esclavo dejó de ser rentable y “sostenible”, la esclavitud –parcial y formalmente– se reemplazó por otro tipo de explotación. El agente social que acabó con el esclavismo no fue el esclavo sino el gran terrateniente y jefe militar convertido en señor feudal. Igualmente, el sujeto social que encarnó el capitalismo y acabó con el feudalismo no fue el siervo de la gleba sino el comerciante que invirtió en procesos productivos y se tornó en burgués o capitalista.

Los esclavos, los campesinos semi-esclavos y los trabajadores asalariados, que han sido las víctimas directas de esos modos de producción, aunque han luchado contra la explotación y la opresión, no encarnaron –por sí mismos– los nuevos modos de producción que reemplazaron el anterior. Carlos Marx creyó en el siglo XIX que ello iba a ser posible con los “proletarios” o trabajadores asalariados convertidos en una clase “para sí” y, que por tanto, iban a representar los intereses emancipatorios de toda la humanidad. Pero, esa prospección resultó fallida.

Las luchas sociales y políticas (resistencia, alzamientos, rebeliones, revoluciones) que han sido impulsadas por las clases explotadas y oprimidas han jugado un importante papel en los cambios ocurridos a lo largo de la historia, pero si se mira en perspectiva, las transformaciones –de una u otra manera– han estado impulsadas por la evolución de las formas de producción y reproducción de la vida, en donde el aspecto cultural y tecnológico es determinante. Hoy, como lo visionó correctamente Marx, el capitalismo ha creado en su interior las condiciones materiales de su superación. Diversos teóricos y estudiosos del capitalismo y de sus contradicciones intrínsecas empiezan a avizorar esas nuevas relaciones de producción que pueden representar el surgimiento de un modo de producción post-capitalista.

Las luchas de los esclavos modernos, entre los que hay que incluir a todos los excluidos, oprimidos y explotados (los asalariados, las mujeres, los precariados, los migrantes desempleados y desarraigados, etc.) son muy importantes pero no debemos perder de vista el “nuevo sujeto social” que, muy posiblemente, sea el enterrador del capitalismo: el prosumidor en red colaborativa, que es la personificación individual y colectiva del re-encuentro entre el trabajo físico y mental, los medios de producción y el consumo. Muchos de los “prosumidores” ni siquiera se interesan en las políticas del Estado; algunos actúan a contra-corriente, otros aprovechan las fisuras que dejan los monopolios, pero cada vez crecen más y avanzan hacia nuevas áreas de la producción, los servicios, el entretenimiento y la producción de software y conocimiento. (Rifkin y Mason).

La condición humana frente a los retos y cambios

El candidato presidencial Fernando Haddad después de votar. Foto: Reuters.

Estamos hoy frente a una situación en la que la sociedad global se enfrenta a un acumulado de conflictos de larga data que ponen en cuestionamiento “todo lo humano”; hasta ahora. El agotamiento de la economía crematística que surgió con la propiedad privada, el patriarcalismo histórico, la religión monoteísta, la lógica formal, la idea de progreso y de democracia, está en el eje central de la crisis material, moral y espiritual que vive la humanidad. El miedo a lo por-venir se acrecienta a máximos niveles y, la condición humana, a veces olvidada por la “historia humana” (Alba Rico, 2018) , sale de las catacumbas negadas por el ser humano “civilizado” y aparecen en toda su dimensión las precariedades y debilidades humanas.

Los conflictos acumulados por más de cuatro milenios están “explotando” repetidamente desde hace 230 años; desde las revoluciones liberales (“burguesas”). El problema es que no han encontrado solución viable, visible, o siquiera posible. Dichos conflictos son (de acuerdo a mi propia lista): la sobrevivencia humana frente a la destrucción de la naturaleza y a los límites del modelo de desarrollo imperante; la liberación femenina frente a la familia patriarcal; los derechos de los niños y jóvenes frente a los de adultos y viejos; los derechos individuales frente a los bienes comunes y sociales; los derechos del futuro frente a los del pasado; los derechos de grupos sectoriales (etnia, cultura, religión, género, edad, nación) frente a los derechos universales; los conflictos entre clases y sectores sociales; la lucha entre el deseo, la satisfacción y la frustración.

No es casual que en la actualidad una gran cantidad de películas y series de televisión aborden el tema del peligro y amenaza de seres extraterrestres, vampiros humanos, “muertos vivientes”, “aliens” o cuanta figura amenazante y poderosa se pueda inventar para meter miedo. En el pasado fueron los dioses vengadores, el diablo y satán, los mongoles, los hunos, los bárbaros, los salvajes, los vagabundos y/o las (os) brujas (os). Ahora tememos a los yihadistas musulmanes, a los redivivos “comunistas”, a las mujeres “libertinas”, a los inmigrantes invasores, a los homosexuales, a los delincuentes, a los indios y negros, al extraño y al diferente. Todo genera miedo y temor. Y en verdad, el panorama se muestra apocalíptico y catastrófico ante la amenaza del cambio climático, guerras nucleares, epidemias incontrolables, drogadicción, crisis económicas, inseguridad, delincuencia, caos informático, control mediático, invasión de la privacidad, consumismo compulsivo, temor al fracaso, etc. A pesar de los avances científicos, tecnológicos y culturales, gran parte de la humanidad se comporta como un niño asustado.

El chivo expiatorio “liberal progresista”

Partidarios de Jair Bolsonaro celebran los resultados electorales este domingo en Sao Paulo. Foto: AFP.

Después del fracaso de la solución socialista y comunista del siglo XX, apareció la globalización neoliberal del capitalismo que se expandió por el planeta y lo invadió casi todo. Las “izquierdas” en su gran mayoría se amoldaron a la nueva situación y, podríamos decir que –en general– se involucraron de buena fe en la gestión del capitalismo introduciendo algunos programas sociales asistencialistas y paternalistas para atenuar la pobreza y la desigualdad.

La burguesía neoliberal global asumió retóricamente muchas de las banderas de las “izquierdas” intentando legitimar sus falsas democracias, cada vez más recortadas y formales. Las consignas de inclusión social y multiculturalismo perdieron su carácter transformador convirtiéndose en la narrativa del “progresismo liberal”, plagado de cinismo, en donde se banalizan y mercantilizan los valores y los derechos humanos, arrebatándoles su esencia revolucionaria. Las luchas de los pueblos y de los trabajadores por dignidad y justicia se convirtieron en ideologismos vacíos e hipócritas en manos de tecnócratas y burócratas profesionales. La vieja utopía de la revolución social quedó en el pasado.

No obstante, como era de esperarse, las tibias “soluciones” implementadas por los gobiernos “progresistas” solo podían ser sostenibles en momentos especiales y particulares, basadas en incrementos transitorios de los ingresos de los Estados capitalistas (bonanzas de precios internacionales de materias primas). Mientras tanto, parte de los sectores de la población productiva, los antiguos obreros industriales, los pequeños y medianos productores urbanos y rurales, las clases medias emprendedoras, que son los grandes afectados por la globalización neoliberal, no encontraron ofertas de solución entre los partidos tradicionales (liberales y conservadores, demócratas y republicanos, laboristas y conservadores, socialistas y populares, etc.). Tampoco las “nuevas izquierdas progresistas” tienen soluciones globales y, aún antes de gobernar como en Grecia, son puestas contra la pared por las instituciones financieras globalistas.

Igual sucede en América Latina en donde los gobiernos progresistas no han logrado diseñar una propuesta que enfrente el problema de la industrialización de sus materias primas y de la comercialización internacional de sus productos procesados. La gran crítica es que se dedicaron los pocos recursos (o muchos, en algunos casos) en manos del Estado, a financiar programas estatales en educación, salud y vivienda (creando nuevas clientelas y burocracias) sin priorizar proyectos en el aparato productivo para enfrentar en un nuevo terreno la globalización neoliberal y el poder de la gran burguesía financiera global. Así, pareciera que muchos sectores populares que ascendieron de estatus social convirtiéndose en clases medias, que se beneficiaron de dichos programas sociales, hoy abandonan a sus antiguos benefactores y acuden a nuevos “protectores”.

Ahora aparecen las “derechas neo-populistas” que tienen un indudable sabor y perfil neo-fascista, reivindicando el nacionalismo xenofóbico, el racismo y la homofobia, los valores de la propiedad privada, la familia y la tradición, reforzadas por todo tipo de iglesias neo-protestantes y pentecostales que desde hace varias décadas preparan sus ejércitos de fanáticos dispuestos a limpiar de pecado a la humanidad. Una época de cacería de brujas y de inquisición pos-neoliberal está a la vista. El “fascismo social” visualizado y teorizado por Boaventura de Souza Santos pareciera estar buscando formas estatales para imponer “desde arriba” fórmulas autoritarias y dictatoriales. La bota militar aparece a su lado.

A eso nos enfrentamos. Lo importante es que no confundamos las bases sociales y sus miedos y frustraciones con los agentes políticos que los representan. Hasta ahora pareciera que no viéramos a esos sectores sociales frustrados y rabiosos como parte de nuestra responsabilidad, o si los vemos, parece que les tememos tanto como ellos a nosotros. He ahí nuestro principal limitante a superar. Allí, en esa gran masa de “productores” y/o trabajadores críticos del “estatismo”, que rechazan con furor el paternalismo y el asistencialismo que muchos de ellos recibieron pero que ahora sienten que pagan con su trabajo e impuestos, está buena parte de las bases de la vieja izquierda proletaria y popular. Son las paradojas de la historia.

La experiencia de los gobiernos de la restauración neoliberal (Macri en Argentina y Temer en Brasil) nos muestra que no la tienen fácil y que su fracaso le prepara el camino, ya sea a las “nuevas derechas nacionalistas-populistas” o a nuevas versiones de gobiernos de izquierda. Se trata entonces, de impedir la deriva dictatorial-autoritaria de las derechas neo-fascistas, y de diseñar nuevas propuestas y prácticas que superen –con creces– lo hecho por las izquierdas progresistas. No será nada fácil pero no es imposible. No obstante el espíritu crítico y autocrítico deberá colocarse al frente.

(Tomado de Rebelión)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Sergio dijo:

    Este sí es un ARTICULO COMPLETO, con todos los puntos sobre las íes, sin panfleto, sin CONSIGNAS VACÌAS, ni acusaciones VAGAS sin nada que decir, ni imaginaciones aberrantes.

    Muy bien por el autor.

    Es mi criterio.

    Saludos,

  • Noel Montes de Oca dijo:

    Excelente artículo en mi opinión. Menciona algunas de las causas de base de los fracasos de la izquierda. Muchas de las políticas sociales que desarrolla la izquierda se dirigen al otro extremo de las políticas de gobiernos neo-liberales. Si tan malos son los recortes lapidarios en los presupuestos en la infraestructura social, también los son las dádivas a los sectores menos empoderados, descuidando por una parte el desarrollo de formas de producción más eficientes y elevando de forma ficticia el nivel de vida de este sector de la población. Que luego pasa a un eslabón donde ya va a exigir por otras demandas para mantener el Estatus adquirido y se dan cuenta que ya no forman parte de la gran masa paupérrima por lo que no se van a sentir identificados con aquellos que una vez le “regalaron” ese nivel de vida, porque esos nuevos gobiernos izquierdistas van a estar ocupados en sacar de la pobreza a ese sector que se reproduce continuamente en los sistemas imperantes. Hay un refrán bíblico o popular que se expresa de la siguiente forma. “Si una persona te pide un pescado porque tiene hambre, no se lo des. Dale una vara de pescar y enséñale a pescar”. Las políticas sociales no deben estar dirigidas únicamente a mejorar a toda costa y a todo costo el nivel de los más desposeídos. Deben centrarse también con mayor énfasis en determinar las causas de dicha pobreza y a corregirlas y a darle a ese sector las herramientas para que con su propio esfuerzo salga adelante. De forma general, es mi criterio, que las personas valoran más lo que se han ganado con su esfuerzo, que lo que le han regalado. Interesante también y nunca lo había visto así como maneja este articulista el meollo del tránsito de una FES a otra. y dice “Carlos Marx creyó en el siglo XIX que ello iba a ser posible con los “proletarios” o trabajadores asalariados convertidos en una clase “para sí” y, que por tanto, iban a representar los intereses emancipatorios de toda la humanidad. Pero, esa prospección resultó fallida” y luego agrega ” Las luchas sociales y políticas (resistencia, alzamientos, rebeliones, revoluciones) que han sido impulsadas por las clases explotadas y oprimidas han jugado un importante papel en los cambios ocurridos a lo largo de la historia, pero si se mira en perspectiva, las transformaciones –de una u otra manera– han estado impulsadas por la evolución de las formas de producción y reproducción de la vida, en donde el aspecto cultural y tecnológico es determinante” Y tienen sentido sus palabras para mi y claro que usted tiene derecho a discrepar. Gracias Cubadebate por publicarme

  • ramiro dijo:

    un buen analisis.

    poero noe xplica porque los grandes medios de comunicacion brasileños estan en cntra de bosonaro, y sobre como el plan neoliberal de ajuste ya estaba siendo aplicado por dilma, seguido por temer y sera culmnado por bolsonaro.

    hay una continuidad alli, entonces la gente no ve mayores diferencias

  • Lucifer dijo:

    Tres artículos sobre las elecciones en Brasil, no hay una gran diferencia entre ellos:
    ¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro?
    El techo del bolsonarismo y las perspectivas de Haddad
    Bolsonaro o la reacción al progresismo (neo)liberal

    Queridos foristas, doy, por mi parte, punto final a esta discusión sobre la situación de Brasil, podemos llamarlo como sea, pero el pueblo brasilero optara por Bolsonaro, al cual calificamos de muchas formas, entre ellas la de fascista, la derrota del PT es inevitable, el propio electorado prefiere seguir sintiendo la angustia de la muerte, al menos eso es lo que nos dan a entender los articulistas de la prensa plana y digital. La posición de Temer con respecto a Cuba no cambio, por ejemplo mantuvo los 6000 trabajadores de la salud, que bastante han aportado a la economía del país, esperemos que el nuevo presidente (Bolsonado) mantenga estos acuerdos, que mucha falta hacen. Los problemas internos de un país deben resolverlos ellos, no nos toca a nosotros incidir en ellos, a nosotros no nos gusta que se metan en nuestros problemas, no nos metamos en los de otros.

    • Robert dijo:

      Diste en el clavo. NO SE METAN EN LOS ASUNTOS INTERNOS DE OTROS PAISES, y como dice la nueva constitución CADA PUEBLO TIENE EL DERECHO DE TENER EL SISTEMA POLITICO< ECONÓMICO Y SOCIAL QUE DESEE.

      • mompie dijo:

        lucifer, al parecer leiste y analizaste los tres articulos,en cambio, en mi opinion, tu criterio es el que menos aporta y el mas desacertado de todos pero bueno es tu criterio, no te sientas mal por la critica pero a veces es mejor quedarce callado. Excelente articulo incluso como material de estudio.

    • Miguel Castro L. dijo:

      Lucifer discrepo en su opinión, estos artículos muestran realidades que en pocos medios encontrarás tan explícitamente. Respecto a que se publique una crítica sobre una fuerza política o gobierno con la que no coincidimos por principio, es un derecho y lo asumo por demás como un deber. A esas fuerzas que hoy controlan la información o mejor dicho la desinformación sustentadas en el odio, la mentira o manipulación hay que hacerles frente. Hacer mutis y bajar la cabeza por temor a perder esos contratos por servicios médicos a Brasil como usted casi sugiere, nos apartaría de lo que se llama integridad y principio, que por más de 150 años muchos cubanos han defendido y defienden.

      • Lucifer dijo:

        Miguel, mutis hasta despues de la elecciones

  • Carlos dijo:

    Buenas tardes desde la República Porotera de Argentina!
    Qué flojo este artículo!
    ¿Fracaso del socialismo en el siglo XX? ¿Y de dónde vienen los pocos derechos que nos quedan? ¿Nos los cedieron graciosamente los oligarcas? ¿ O son el resultado de luchas inmensas como la de los Bolcheviques de Lenin, el 26 de Julio y Fidel y el Che, Mao, Ho-Chih-Min, y los valerosos pueblos que los secundaron ofreciendo en el camino su vida muchas veces?
    ¿Me parece a mí, o 30 millones de soviéticos dieron la vida para frenar a la avanzadilla del capitalismo occidental en los años 1930 y 1940?
    Como lo explican Roger Keeran y Thomas Kenny en su libro “Socialismo traicionado” (edición en castellano, cubana), la URSS se derrumbó por culpa de la camarilla de traidores liderada por Gorbachov, que ahora se pasea por Occidente dando charlas y recibiendo premios. No había síntomas de colapso (sí problemas, como en cualquier país del mundo, y mucho menos graves que en la mayoría), cuando murió Andropov.
    Con todas las limitaciones y errores, los gobiernos liberales de centroizquierda de Latinoamérica sacaron a millones de personas de la pobreza e indigencia. Se les puede criticar no haber ido más a la izquierda, pero sus logros son innegables; lo atestigua el odio feroz de los oligarcas, que no le perdonan haberle devolvido la dignidad a la gente.
    El autor parece sugerir que los “prosumidores”, sean los que sean, nos van a salvar del capitalismo. A mí me parece que hay pocos de esos “prosumidores”, y muchos trabajadores comunes y corrientes, para los cuales la única salida será, como siempre, la organización y la lucha contra el enemigo de clase.

    • Rosa dijo:

      Estoy de acuerdo contigo Carlos, tildar de fracaso a un sistema o a un gobierno que no ha podido desarrollar sus planes, ideas y estrategias porque simplemente lo han aplastado los centros de poder, no es justo y ni siquiera es cierto. Es como decir que un pelotero fracasó cuando dio un “hit” y no pudo correr porque le pusieron un traspiés cuando empezaba a hacerlo. Tendríamos que darle más valor a este razonamiento suyo.

  • Rosa dijo:

    Me parece muy interesante esta reflexión y, en parte, capaz de explicar este giro inesperado de los gobiernos de varios países latinoamericanos. Sin embargo, no logro entender cómo estas nuevas derechas neofascistas y también neopopulistas, logran atraer a tal cantidad de personas al punto de que ganan tranquilamente elecciones. Y no lo logro entender porque me parece inusitado que las frustraciones económicas legítimas (con todos los matices que eso puede tener) de esos votantes barran también con valores reconocidos y supuestamente ampliamente abrazados por los sectores populares. Me refiero a que estos electores (que pueden alcanzar un alto porcentaje) están votando por cambios económicos, sí pero acompañados de racismo, xenofobia, homofobia y machismo. Eso es lo que no entiendo bien, alguna razón social tendrá. Quizás la necesidad de llenar frustraciones con creencias religiosas que de algún modo han sido también incentivadas por los poderosos. Podría ser, pero continúa siendo, para mí, un misterio.

    • Sergio dijo:

      El fracaso del anterior MODELO. No le busque más la 5ta pata al GATO, y es lo que no se quiere ver. Lo cual no quierde decir que no hayan tenido resultados, y LOABLES, pero estamos en pleno siglo XXI, y hay que ADAPTARSE a las nuevas condiciones, para bien y para mal.

      Este proceso de “DERECHIZACION” está pasando en el MUNDO, no sólo en latinomérica. En Alemania ayer mismo la ULTRADERCHA acaba de obtener un número siginificativo de VOTOS en las elecciones en BAVARIA, algo impensable hace 20 o 30 años.

      Evidentemente hay algo que se está haciendo MAL, pero para “corregir el tiro”, hay que quitarse la camisa y hablar con la MAYOR FRANQUEZA todo lo que tenga que ser hablado. Sino, se seguirá en las mismas.

      La Izquierda, y principalmente la Latinoamericana, es RANCIA a la AUTOCRITICA. Siempre es “más fácil y cómodo” culpar a un tercero.

      Saludos,

  • Tavonu dijo:

    Muy de acuerdo con usted, Carlos.No digo más.

  • Amorim dijo:

    Jair es virtual ganador de las presidenciales en Brasil.

  • Antonio dijo:

    Mompie: que no hay que estudiar nada, dolo mirar la historia. Hitler, gano por goleada contra el frente de hierro. Que eran todos los partidos, ENCONTRA y en cambio gano esperemos que no sea el presagio de acontecimientos mas raros.

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Fernando Dorado

Analista, dirigente sindical y activista político colombiano.

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