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Sentir Bolivariano: Teoría y Praxis en Revolución (II)

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Foto: Reuters (Archivo)

Foto: Reuters (Archivo)

Por Adán Chávez Frías / @Adan_Coromoto

En esta batalla de las ideas que hemos asumido para avanzar en la construcción de nuestro Socialismo Bolivariano, damos continuidad al análisis de las Líneas Estratégicas de Acción Política, aprobadas en el 2011 por la dirección del PSUV y que se enlazan coherentemente con las líneas de acción política anunciadas por el Presidente Maduro. Juntas constituyen la guía para el camino que tenemos por delante, conscientes del momento histórico que nos ha correspondido vivir.

Con anterioridad, me permito recordar, abordamos las tareas enunciadas en la línea 2: Convertir la maquinaria del PSUV en un partido-movimiento, al servicio de las luchas populares para realizar la Revolución; en la línea 4: Pasar de la inercia de la maquinaria a los problemas reales de las luchas populares; y en la línea 5: Constituir el Gran Polo Patriótico (GPP) como una política audaz de reunificación y repolitización.

Hoy nos proponemos adentrarnos en las líneas 1 y 3, que complementan este ejercicio de profundización teórica, indisolublemente relacionado con la praxis de la Revolución. El Comandante Eterno nos dijo “la vía venezolana hacia el socialismo es una propuesta histórica, política, social y económica en construcción teórica y práctica. Construcción colectiva para que el país la haga suya. El socialismo es una opción real y viable”.

En ese sentido, la Tercera Línea Estratégica encierra un contenido transversal importante para todas las tareas en la coyuntura, reconociendo además que es una debilidad que tenemos y en la que hay aún mucho camino por andar: Convertir al Partido en un poderoso medio de propaganda y comunicación, incluida la utilización de métodos no tradicionales de difusión de las ideas.

Para lograr resultados en esta importante línea, el partido debe transformarse en una plataforma para lograr un aparato nacional e internacional de agitación, propaganda y comunicación que constituya ahora, más que nunca, una poderosa artillería del pensamiento de primera línea y que sea competencia de todas y todos. Una artillería del pensamiento preparada para esclarecer lo que ocurre, darle el justo lugar que le corresponde a la información, a la realidad cotidiana, en momentos en que las transnacionales mediáticas continúan con su sostenido proceso de distorsión y deformación de nuestra realidad y nos han convertido en centro de un descomunal ataque.

El Partido, junto al GPP, al Congreso de la Patria, al Poder Popular, debe ser capaz de desplegarse en todos los frentes y pasar a la ofensiva mediática. Se trata de la agitación todos los días en las comunidades, de las visitas casa a casa, de una propaganda que hay que programarla, producirla y distribuirla. Se trata de reactivar los Punto Rojos en nuestras comunidades, de seguir llamando a la gente,  trasmitiendo el mensaje de Chávez, pintando murales, perifoneando,  posicionándonos en las redes sociales. Se trata, también, de fortalecer la labor de esclarecimiento y movilización de la opinión pública internacional en defensa de nuestra Revolución Bolivariana.

Somos libres, escribimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público”, decía en la primera página el primer número del Correo del Orinoco en 1818. Así de clara era la principal propuesta que se planteaba este medio independentista, así de claro debe ser el sentido de nuestra batalla comunicacional. El ejemplo del Correo del Orinoco está más vivo que nunca.

Que nadie se deje engañar, asumamos nuestra responsabilidad en esta tarea con mucho compromiso, con mucha dedicación. Las nuevas generaciones de comunicadores revolucionarios tienen mucho que aportar y que hacer. Divulgar y defender la verdad frente a la inmensa maquinaria mediática colonizadora y embrutecedora, en momentos en que la agenda belicista escala a niveles de irresponsabilidad y engaño nunca antes alcanzados, es un gran reto que debemos enfrentar.

La gran mayoría de esos medios masivos de manipulación no han dejado ni un minuto de fomentar el pánico como vía de dominación, de distorsionar la realidad, de generar angustia e incertidumbre, de estimular el odio y la desestabilización. Frente a esta guerra mediática, que también es psicológica, nos corresponde utilizar todo lo que esté a nuestro alcance para trascender y enfrentar a estoslatifundios de la desinformacióny trabajar con compromiso, organización y conciencia en un verdadero modelo de comunicación e información revolucionario y socialista. Un proyecto comunicacional bolivariano y chavista para hacer Patria. Pasemos a la ofensiva, ese es el llamado.

En esa construcción de Patria es fundamental la otra línea estratégica, la he dejado de última con toda intención, pues  pienso que resume todo lo que nos pide la Revolución y nos sigue pidiendo Chávez: Transitar de la cultura política capitalista a la militancia socialista. Es la línea esencial del documento, el reto más importante de una Revolución: desarrollar la conciencia y los valores. Tenemos que lograr pasar definitivamente de la vieja manera de hacer política a la militancia socialista. Debemos pensar, estudiar, analizar, que es lo que nos hace falta para ser verdaderos militantes socialistas. Siempre algo nos hará falta para seguir fortaleciendo la conciencia revolucionaria, para ser mejores militantes, mejores patriotas, mejores seres humanos. Decía Bolívar: “Más mueven los ejemplos que las palabras…”. ¡Seamos ejemplo!

El compañero o compañera que tenga pretensiones individualistas no es un verdadero militante socialista aunque vote por Chávez y los candidatos de Chávez. El verdadero militante socialista debe asumir entre muchas cosas, que por encima de los intereses particulares de cada quien, que son válidos, están los interés del colectivo. En el socialismo, por supuesto, todo el mundo requiere de un ingreso digno, un salario digno para la familia, para la vida, pero hay que ir mucho más allá, hacer valer el incentivo moral, el incentivo espiritual, eso hay que impulsarlo. Un verdadero revolucionario no hace las tareas para figurar o conseguir cosas, los revolucionarios tenemos que ser honestos, leales, humildes, sensibles, amorosos, porque de lo contrario estaríamos traicionando al legado de Chávez y a nuestro pueblo.

Evaluémonos para corregir lo que haya que corregir. Fortalezcamos nuestra conciencia revolucionaria, bolivariana, chavista, antiimperialista. Rómulo Gallegos dijo “Todo horizonte como la esperanza, y todo camino como la voluntad…”. La voluntad tiene muchos caminos, cuando hay voluntad hay mil caminos, y si se cerraran mil, aparecen mil más. La voluntad nace de la conciencia, y la conciencia nace a su vez del conocimiento, es  como una fórmula: conocimiento, conciencia y luego la voluntad, que es la que mueve montañas, mueve mundos y transforma y construye nuevos horizontes.

El camino es la Revolución, y el objetivo supremo, la independencia, y la independencia es a través del Socialismo. Contra la perversión capitalista no hay otro remedio que el Socialismo. Esta Revolución debe arraigarse profundamente para avanzar, ello implica continuar creando las estructuras, las raíces profundas que asegurarán la perpetuidad de esta Revolución nuestra, de esta Revolución interminable…Vamos, con Bolívar y Chávez, con Maduro, con las venezolanas y los venezolanos patriotas, a andar el camino de nuestra Revolución; empujándola, pariéndola, haciéndola, llevándola hacia los horizontes grandes que le corresponden. Chávez nos acompaña. ¡Venceremos!

A la calle, a la carga, a la Victoria

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