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Recordando la matanza de My Lai, según Seymour Hersh

En este artículo: Estados Unidos, Guerra, matanza, My Lai, Vietnam
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El soldado Capezza quema una choza vietnamita en My Lai. Foto: Wikipedia.

El soldado Capezza quema una choza vietnamita en My Lai. Foto: Wikipedia.

Por Seymour Hersh

Nadie lo vio todo. Algunos, como Roy Wood, ni siquiera supieron el alcance de la matanza hasta el día siguiente. Otros, como Charles Sledge, que aquel día hizo de operador de radio de Calley, vieron más de lo que quieren recordar.

Pero todos recuerdan el temor de aquella mañana al subir a los helicópteros en la zona de aterrizaje de Dotti con vistas al ataque a Pinkville. Todos recuerdan la convicción de que iban a encontrarse por primera vez cara a cara con el enemigo.

Calley y su sección fueron los primeros en subir a los grandes helicópteros de ataque negros de las Fuerzas Armadas. Iban armados hasta los dientes, cada hombre con el doble del cargamento habitual de munición para fusil y metralleta. Abría el camino Calley, que se había puesto al hombro una canana extra de balas de fusil. Había nueve helicópteros en el primer despegue, suficientes para la primera sección – unos veinticinco hombres –, y el capitán Medina y su pequeña unidad del cuartel general de tres operadores de radio, algunos oficiales de enlace y un médico. Lucía el sol y ya hacía calor el primer helicóptero emprendió su ruidoso vuelo hacia My Lai 4. Eran las 7:22 de la mañana; lo registró un magnetófono en cuartel general de la brigada. Ya había empezado una breve descarga de artillería; la zona de My Lai 4 era “preparada” de antemano para la misión de búsqueda y destrucción de aquel día. Unos cuantos helicópteros profusamente armados disparaban miles de balas de pequeño calibre en la zona cuando Calley y sus hombres aterrizaron en un arrozal empapado a 150 metros al oeste de la aldea. Era la estación de la cosecha; los campos verdes estaban muy crecidos.

La primera misión de la sección era asegurar la zona de aterrizaje y comprobar que no quedara ningún soldado enemigo que pudiera disparar a la segunda ola de helicópteros, que por entonces ya habían despegado de la zona de aterrizaje de Dotti. Cuando la escuadrilla de helicópteros planeó sobre la zona de aterrizaje, los artilleros de las puertas se pusieron a rociar con fuego protector para mantener ocupado el enemigo, si se encontraba allí. Uno de los pilotos de helicóptero había informado de que la zona de aterrizaje estaba “caliente”, es decir, que el Vietcong esperaba abajo. La primera sección salió disparando. Pero un momento después algunos hombres se dieron cuenta de que no les devolvían el fuego. “No oí que me pasara cerca ninguna bala – recordaba Charles Hall, que aquel día se ocupaba de la metralleta –. Para considerar caliente un área, tienen que dispararte”.

La sección se apresuró a formar un perímetro y asegurar la zona de aterrizaje. El sargento Cowen vio a un anciano. Sledge se encontraba a unos cuantos metros a la derecha de Cowen: “Llegamos a un pozo y había un vietco. Creímos que era una vietco. Estaba en pie y agitaba los brazos. Cowen se echó atrás y dijo: “Dispara al hdp”. Disparé una vez, y después el cargador [de fusil] se cayó. Paul Meadlo vio que el amarillo estaba en pie agitando los brazos, haciendo señas, y de repente le dispararon”. Allen Boyce lo vio un poco distinto: “Un tío estaba en un arrozal, haciendo alguna cosa a una planta. Levantó los ojos y recibió. Fue la operación más confusa en que he participado. Todo se jodió”.

A esas alturas los vietcongs de la zona ya se habían escabullido. Algunos partidarios locales de las guerrillas también habían huido, pero no fueron muy lejos. Observaron mientras la Compañía Charlie pasaba por My Lai 4.

Unos veinte minutos después aterrizó la segunda escuadrilla de helicópteros, y los cincuenta hombres de la segunda y la tercera sección saltaron al suelo. Gary Garfolo oyó que las aspas del helicóptero hacían unos chasquidos secos al cambiar de posición aterrizar. “Era un sonido de “pop, pop, pop” como un fusil. Muchos de nosotros no habíamos oído nunca una zona de aterrizaje activa. Sabíamos que estábamos a punto de entrar en un sitio activo. Esto les disparó la adrenalina”. Se reunió rápidamente con los hombres. La primera sección de Calley y la segunda sección del teniente Stephen Brooks habían de encabezar la incursión a la aldea: Calley por el sur y Brooks por el norte. La tercera sección, encabezada por el teniente Jeffrey La Crosse, permanecería en la retaguardia y avanzaría siguiendo a los demás hombres. El capitán Medina y su unidad de cuartel general avanzarían con la tercera sección y establecerían un puesto de mando (PM) en el interior para supervisar la operación y mantenerse en contacto con las otras unidades. La Compañía Charlie no estaba sola en el ataque; las otras dos compañías de la Fuerza Expedicionaria Barker hacían funciones de bloqueo en el norte y en el sur. Estaban allí para impedir la huida de los soldados de Vietcong que preveían encontrar.

(Fragmento extraido de Basta de mentiras, recopilación de textos de John Pilger editado por RBA en 2007. Tomado de El Heraldo de Madrid)

My Lai

«My Lai massacre» de Ronald L. Haeberle. Foto: Wikipedia

«My Lai massacre» de Ronald L. Haeberle. Foto: Wikipedia

La Matanza de My Lai fue una conocida masacre de civiles que perpetró el Ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam.

El 16 de marzo de 1968 las tropas de Estados Unidos lanzaron una operación en la región de Son My. Al segundo teniente (equivalente a alférez) William Laws Calley y su sección le fue asignada la zona My Lai 4. Al llegar a la zona de aterrizaje los helicópteros dejaron a los soldados y se desplazaron a la posición de espera. A lo largo de cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las casas hasta dejar el poblado arrasado por completo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia.

Los pilotos y artilleros vieron cómo Calley disparó su arma contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona (es decir, ancianos, mujeres y niños). Por “defectos” en la investigación, no se sabe la cifra exacta de asesinados, pero se estima que debió estar entre 347 y 504.

No hubo cobertura de prensa de la masacre hasta que el editor Seymour Hersh (en una pequeña editorial llamada Dispatch News Service) finalmente emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969.

Se han publicado 7 comentarios



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  • Osvaldon 1958 dijo:

    ASESINOS !!!!!!!

    PERO LOS VIETNAMITAS LE DIERON DE SU “PROPIA MEDICINA” !!!!!!!!

    VIVA VIETMAN HEROICO!!!!!!

  • Eduardo González S. dijo:

    Y el Presidente Nixon después indultó a Calley y lo mandó para su casa. Qué desvergüenza.

  • Toto dijo:

    La historia no perdona. Recibieron su propia medicina, y con sobredosis incluida.

  • Manuel López Rodríguez dijo:

    No es difícil recordar la política fascista, la política asesina y guerrerista del impeilismo yanqui en Viet Nam, y durante todos los más de 200 años de existencia de los Estados Unidos de América, porque esta misma política está activa hoy en Siria, Libia, Afganistán, Yemén, Palestina, Irak, Yugoslavia, Ucrania, y otros países del mundo.
    Están de igual forma en nuestra memoria Vieques, El Chorrillo, Dominicana, y las más de 150 intervenciones sangrientas del imperialismo norteamericano en los territorios de los pueblos de Nuestra América.

  • El Pilongo dijo:

    Ellos han sido los padres del terrorismo. Ejemplo: ¿Quienes inspiran al Ejercito Islámico?. Aquí se cumple: !Haz lo que digo y hago!.

  • VBG dijo:

    Hijos de p…, asesinos, inescrupulosos, odiosos, terroristas, rasistas, facistas, para mi lo peor de la especie humana.

    Viva Viet Nam Heroico

  • ElQbanolibre dijo:

    Es algo horrible.
    es un acto que demuestra la crueldad de los Yankys.
    Es algo inhumano.

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