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Argentina entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa

En este artículo: Argentina, Crisis, Mauricio Macri, Política
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Foto: Daniel Dabove/Télam

Foto: Daniel Dabove / Télam.

Por Jorge Beinstein*

Ha sido señalado hasta el hartazgo que por primera vez en un siglo el 10 de Diciembre de 2015 la derecha llegó al gobierno sin ocultar su rostro, sin fraude, sin golpe militar, a través de elecciones supuestamente limpias, se trataría de un hecho novedoso.

Es necesario aclarar tres cosas:

En primer lugar resulta evidente que no se trató de “elecciones limpias” sino de un proceso asimétrico, completamente distorsionado por una manipulación mediática sin precedentes en Argentina activada desde hace varios años pero que finalmente derivó en un operativo muy sofisticado y abrumador. Consumada la operación electoral la presidenta saliente fue destituida unas pocas horas antes de la transmisión del mando presidencial mediante un golpe de estado “judicial” demostración de fuerza del poder real que establecía de ese modo un precedente importante, en realidad el primer paso del nuevo régimen.

Esto nos lleva a una segunda aclaración: el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la última dictadura militar), implementó una política internacional que distanció al país del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no generó una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales, mediáticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego hábil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravilló al kirchnerismo, lo llevó por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando así hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los límites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido mediático componentes de una lumpenburguesía que aprovechó el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad económica de los años del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder mediático retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a “la negrada” enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trató entonces de una simple manipulación mediática manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los más profundo del alma del país burgués.

La tercera observación es que el fenómeno no es tan novedoso. Si bien es cierto que el proceso de manipulación electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deberíamos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina había sido moldeada por cerca de un siglo de república oligárquica (que no fue abolida durante el período de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia mítica de una época donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estables. Constituye una curiosa casualidad cargada de simbolismo pero lo cierto es que fue el presidente “cautelar-instantáneo” Federico Pinedo impuesto por la mafia judicial el encargado de entregar el bastón presidencial a Macri. Federico Pinedo: nieto de Federico Pinedo, una de la figuras más representativas de la restauración oligárquica de los años 1930, bisnieto de Federico Pinedo Rubio intendente de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX y luego diputado nacional durante un prolongado período como representante del viejo partido conservador. Seguir la trayectoria de esa familia permite observar el ascenso y consolidación del país aristocrático colonial construido desde mediados del siglo XIX. El lejano descendiente de aquella oligarquía fue el encargado de entregar los atributos del mando presidencial a Mauricio Macri, por su parte heredero de un clan familiar mafioso de raiz italo-fascista[1], instaurador de un “gobierno de gerentes”. Los avatares de un golpe de estado instantáneo establecieron un simbólico lazo histórico entre la lumpenburguesía actual y la vieja casta oligárquica.

La crisis

El contexto económico internacional viene dado por una crisis deflacionaria motorizada por el desinfle de las grandes potencias económicas. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón navegando entre el crecimiento anémico, el estancamiento y la recesión, China desacelerando su crecimiento y Brasil en recesión sobredeterminan una coyuntura marcada por el enfriamiento de la demanda global lo que deprime los precios de las materias primas y estanca o achica los mercados de productos industriales. En suma un panorama mundial negativo para un país como la Argentina principalmente exportador de materias primas y en menor escala de productos industriales de mediano-bajo nivel tecnológico.

Ante ese ciclo internacional adverso, desde el punto de vista teórico la economía Argentina para no caer en la recesión debería apoyarse cada vez más en la expansión y protección de su mercado interno, su tejido industrial, su autonomía financiera. Sin embargo el gobierno de Macri inicia su mandato haciendo todo lo contrario: achicando el mercado interno mediante la reducción drástica en términos reales de salarios y jubilaciones, aumentando el endeudamiento externo, desprotegiendo al grueso de la estructura industrial. A ello apuntan sus decisiones económicas iniciales como la megadevaluación, la eliminación o disminución de impuestos a las exportaciones, la suba de las tasas de interés, la liberalización de importaciones, y pronto la eliminación de subsidios a los servicios públicos con el consiguiente aumento de sus tarifas. Se trata de una gigantesca transferencia de ingresos hacia los grupos económicos más concentrados (grandes exportadores agrarios, empresas y especuladores financieros poseedores de fondos en dólares, etc.), de un saqueo descomunal que se irá prolongando en el tiempo al ritmo de las subas de precios, las depresiones salariales, las devaluaciones y los tarifazos. Crecerá la desocupación, la pobreza y la indigencia, la concentración de ingresos avanzará (ya está avanzando) rápidamente, el crecimiento económico nulo o negativo serán inevitables.

Según ciertos expertos estaríamos embarcados en una vorágine completamente irracional marcada por la declinación del grueso de la industria y la desintegración de la sociedad resultado de la aplicación ortodoxa de recetas neoliberales “equivocadas”. Pero el gobierno no se equivoca, actúa según la dinámica de una lumpenburguesía portadora de una racionalidad instrumental cuyo fin no es otro que el de la acumulación rápida de riquezas saqueando todo lo que se le cruza en el camino. La racionalidad de los bandidos dueños del poder no es la del desarrollo económico armonioso y general que anida en la cabeza de ciertos economistas.

Así es como hemos pasado de una versión suave de la política económica contra-cíclica (desde el punto de vista de la tendencia de la economía global) a una política pro-cíclica que se incorpora con notable ferocidad a la degeneración general (financiera, institucional, ideológica, etc.) del mundo capitalista.

El progresismo gobernó entre 2003 y 2015 restableciendo la gobernabilidad del sistema, todo anduvo bien mientras la bestia lamía sus heridas en un contexto de relativa prosperidad recomponiéndose del terremoto de los años 2001-2002, pero desde 2008 las cosas fueron cambiando: el achatamiento del crecimiento económico exacerbó su voluntad por acaparar una porción mayor de la torta, en ese sentido el 10 de diciembre de 2015 puede ser visto como el punto de inflexión, como un salto cualitativo del poder draculiano de las elites dominantes inaugurando una etapa de decadencia de la sociedad argentina. Las fuerzas entrópicas, devastadoras, lograron imponer su dinámica.

Dos escenarios

Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduración (degeneración) de las elites dominantes de Argentina convertidas en jaurías depredadoras coincidentes con el fenómeno global de financierización y decadencia. Basta con echarle una mirada al gobierno y sus respaldos donde sobreabundan personajes acusados de ser delincuentes financieros como Prat Gay, Melconian o Aranguren, o “padrinos” como Cristiano Rattazzi, Paolo Roca, Franco Macri (y su hijo-presidente) o de otros señalados como agentes de la CIA como Susana Malcorra o Patricia Bullrich[2], para percibir que la tragedia local no es más que un apéndice periférico de un capitalismo global embarcado en una loca carrera liderada por lobos de Wall Streeet, militares delirantes y políticos corruptos destruyendo países enteros, triturando instituciones, saqueando recursos naturales imponiendo un proceso de destrucción a escala planetaria.

La lumpenburguesía argentina, su articulación mafiosa en la cúpula del poder (empresario, judicial, mediático) y sus prolongaciones institucionales y abiertamente ilegales ha dejado de ser la fuerza dominante en las sombras, jaqueando, condicionando, bloqueando, imponiendo, para asumir abiertamente el gobierno. Esto puede ser atribuido a varios motivos entre otros a la inexistencia de un elenco de “políticos” con capacidad de decisión como para implementar el mega-saqueo en curso, entonces son los gerentes los que deben hacerse cargo de manera directa del Poder Ejecutivo, es decir “técnicos” completamente ajenos al embrollo electoral.

El nuevo esquema resulta sumamente eficaz a la hora de adoptar medidas contundentes contra la mayoría de la población pero aparece muy poco útil para amortiguar el inevitable descontento popular (incluido el de una porción significativa de incautos votantes de Macri). Las camarillas sindicales podrán durante un corto período generar inacción, algunos políticos provinciales empujarán en el mismos sentido, los medios masivos de comunicación buscarán distraer, confundir, justificar (ya lo están haciendo) intensificando la campaña de idiotización pero todo eso es insuficiente frente a la magnitud del desastre en curso.

Por otra parte el carácter lumpen, inestable del régimen macrista afectado por previsibles disputas internas, golpes financieros, turbulencias exógenas de todo tipo propias de un sistema global a la deriva y además (principalmente) presionado por una base social cuyo descontento irá ascendiendo como una avalancha gigantesca, va dejando al descubierto la única alternativa posible de gobernabilidad mafiosa.

Se trata de la formación de un sistema dictatorial con rostro civil y de configuración variable. Tiene claros antecedentes internacionales recientes, viene guiado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y se apoya en la llamada doctrina de la Guerra de Cuarta Generación cuyo objetivo central es la transformación de la sociedad objeto de ataque en una masa amorfa, degradada, acosada por erupciones “desprolijas” de violencia caótica y en consecuencia impotente ante el saqueo. Irak, Libia, Siria aparecen como experiencias de manual extremas y lejanas, por el contrario México o Guatemala son paradigmas latinoamericanos a tener en cuenta aunque la especificidad argentina aportará seguramente rasgos originales. Tenemos que pensar en una combinación pragmática de distintas dosis de represión directa “clásica”, judicialización de opositores sindicales, políticos, etc., bombardeo mediático (diversionista y/o demonizador), represión clandestina, incentivos a la rivalidades intrapopulares (cuanto más sanguinarias mejor), irrupción de bandas que aterrorizan a la población (como las “maras” en América Central o los batallones de narcos de México), fraudes electorales, etc. De ese modo Argentina entraría de lleno en el siglo XXI signado por el ascenso del capitalismo tanático.

Sin embargo esa estrategia no se puede instalar plenamente de un día para otro, requiere tiempo y una cierta pasividad inicial de las bases populares, además encontraría serias dificultades ante una sociedad compleja como la Argentina, con un amplio abanico de clases bajas y medias portadoras de culturas, capacidad de organización, de historias que desde la mirada superficial de los gerentes financieros y de los expertos en control social no aparecen como amenazas visibles (o aparecen como resistencias o nostalgias impotentes) pero que constituyen latencias, bombas de tiempo de enorme poder que pueden estallar en cualquier momento. Este desafío desde abajo converge con el temor de los de arriba a puebladas inmanejables conformando grandes interrogantes gelatinosos que generalizan la incertidumbre en las elites, deterioran su psicología.

La no viabilidad de ese escenario siniestro, su posible empantanamiento, dejaría abierto el espacio para el desarrollo de un segundo escenario: el de una crisis de gobernabilidad mucho más devastadora que la de 2001. En ese caso la fantasía elitista de la recomposición dictatorial-mafiosa del poder político no habría sido otra cosa que una ilusión burguesa acompañando al fin de la gobernabilidad, al comienzo de un período de alta turbulencia, de desintegración social de duración impredecible. El progresismo tan despreciado por las elites y sus preservativos de clase media habría sido un paraíso capitalista destruido por sus principales beneficiarios.

Como vemos el infierno mafioso no es inevitable aunque no deberíamos subestimar la capacidad operativa de sus ejecutores locales y su mega padrino imperial, los Estados Unidos están lanzados a la reconquista de su patio trasero latinoamericano.

¿Hacia dónde va esta historia?: la resistencia popular tiene la respuesta.

* Jorge Beinstein es economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires. jorgebeinstein@gmail.com

[1] Horacio Verbitsky, “A las Malvinas en subte. El rol de la P-2, los Macri, FIAT y TECHINT en la guerra de 1982”,http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190366-2012-03-25.html
[2] ARGENTINA: la nueva ministra de Exteriores pertenece a la CIA, según Diosdado Cabello.
– El presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Diosdado Cabello, declaró que la canciller argentina, Susana Malcorra, pertenece a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés). “Estuvo aquí, la recibí yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al señor (Mauricio) Macri”, presidente electo de Argentina, subrayó Cabello en su programa semanal de los miércoles, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
– También Patricia Bullrich reporta a “la agencia” y probablemente lo hagan otros y otras, como Laura Alonso. El rumor que corre es que Macri prácticamente no conoce a Malcorra y que le fue impuesta telefónicamente por el Departamento de Estado.
– Pájaro Rojo, 11/12/2015,http://pajarorojo.com.ar/?p=20433

(Tomado de América Latina en movimiento)

Se han publicado 11 comentarios



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  • El barbero dijo:

    Muy buen articulo, define claramente la nueva forma de actual el imperialismo y lo ingenuo de los argentines. El fascista Macri, sera desenmascarado poco a poco y el pueblo argentine es muy probable que le impida gobernar y el future sera de los que defienden al pueblo, el kirchnerismo, fue debil, pero esta experincia sera buena para el futuro y no podra ser desaprovechada. Es muy importante que Cristina siga al frente de la oposicion, y qye se tenga claro no gano MACRI, gano la CIA y los medios mediatricos. Es una suerte, estos podemos vencerlos con el apoyo del pueblo.

    • william dijo:

      Saludos estimado amigo barbero
      Soy estudiante de sociologia podria usted ayudarme con un analisis desde su perspectiva sobre este tema. Gracias

    • Jorge dijo:

      Totalmente de acuerdo con sus comentarios. Ganaron los organos internacionales que apoyan el neoliberalismo y acallaran todas las voces que se levanten en su contra. Ahora van a inventar cualquier excusa para sacarla a Dilma de Brasil , luego iran por Evo Morales ( que realizo cambios extraordinarios en Bolivia ) y por Correa en Ecuador. Quieren una America sumisa.

      • Arturo dijo:

        En el caso de DILMA, ella misma provocó todo este revuelo, y no creo que el impecahmente proceda. Ahora, lo que puede estar seguro es que con todo este descrdito del PT con la corrupción, el abuso de poder, el lavado de dinero, tarfico de influencias, etc., etc., etc., en las próximas elecciones no salen. Llegaron para supuestamente cambiar muchas cosas, lograron algunas, y al final cayeron en lo mismo que hacían los gobiernos anteriores. Y aún no ha terminado, pues hasta el mismisimo LULA puede estar “embarra´ito”, y los hijos también.

        EL caso de EVO, si termina el mandato en el 2020 para que querer PERPETUARSE en el poder hasta el 2025?, relamnete el poder gusta. En favor de EVO Bolivia, las ventas de gas ha propiciado un incremento en el PIB y por lo tanto da mamenjar los progormas sociales que tienen planificado.

        Correa está bien. Después de la TURBULENCIA de hace unos meses, el país está bastante estable. Tienen el indice de desmpleo mas bajo 4,2%, a costa de del gasto público, es decir a costa de ampliar la INFREAESTRUCTURA, y de esto tenemos DOCTORADO los cubanos, pues precisamente aquí se están INTENTANDO reducir el amplio APARATO BUROCRATICO-ESTATAL. Y esto, como se ha visto, es MUY PELIGROSO, y más cuando Ecuador depende del PETROLEO principalmente. Hay que diversificar las fuentes, esto también lo sabemos. Otro aspecto es la DOLARIZACION de la economía, veremos hasta cuando se sostiene.

        En resumen, como todo sistema VIVO, hay que hacer las cosas con EQUILIBRIO, como en el cuerpo HUMANO, en el momento que la balanza se desquilibra hacia un lado, llegan las ENFERMEDADES, sea para el lado que sea. Y es lo que está sucediendo, y de lo cual se están aprovechando los opositores, pero siempre hay que tener en cuenta cuales han sido los errores cometidos y el porque, después de un tiempo de auge, se ha llegado a la situación de hoy.

        Es mi humilde y sincera opinión.

  • Eusebio Castillo Marcial dijo:

    Interesante este articulo. Ya vivimos la época neoliberar en el se este asiático, en los llamados tigres del sudeste asiático: Malvasía, indonesia, Singapur,Hong Kon, entre otros y la demoledoras crisis económica y social en que cayeran todos. Ya vivimos la vorágines de la crisis neoliberal de los países del cono sur América en la época de la pista dictaduras que también desembocaron en profundas crisis económica y sociales; Luego vivimos las severa crisis económicas y sistemocas de las principales economías mundiales. Todo tienen un denominador común: La aplicación del modelo neoriberal, corriente filosófica surgida después de la posguerra. Luego de eso vinieron los años de Gobiernos progresista en las América Latina. La recuracion económica y el pago de una parte de las deudas sociales. Pero, según mi criterio, lo que he visto, no es muy difícil pasar de la pobleza a clase media a través de la educación, la justicia y las oportunidades; lo segundo es casi imposible o imposible que la clase media pase a la clase oligargica, se convierta en Rica, pero en su delirio se lo creen, por ultimo, las clase media mayoritariamente se asocia a la clase rica y olvidaan que vienen de la pobleza. Olvidan que tanto los pobles como los de clase media tienen que ser explotado por los ricos para que halla riqueza, si no quien produce. Para que halla rico tienen que haber pobres y clases medias que produzcan para ellos. Es decir existen negros por que existen blancos. Existen hombres por que existen mujeres. Existen adultos por que existen menores. El mundo es contradictorio así. Tenemos un hemicuerpo derecho por que tenemos un hemecuerpo Izquierdo. Siempre los gobierno de la derecha, de la oligarquía defenderán el capital, no le interesan las bases sociales, esa es su naturaleza. Los animales feroses en su gran mayoría atacan por naturaleza, así mismo pasa con estas corrientes. El capital es del Capital. Jamas defenderá los interese de los pobles o clases media, Pero se necesita conciencia de clase, madurez, conocimiento para comprender esto. Mientras cada vez que un pobre salga de la pobreza y se integre a la clase media, tratara de aliarse mayoritariamente a la clase de arriba que lo asfixia y extrangula: a su verdugo.

  • Jorge dijo:

    Estamos siendo testigos de una verdadera dictadura de delincuentes que llegaron al poder con el apoyo de los medios de comunicacion y el fuero judicial. Fuero judicial que nos mostro varias veces actuar en defensa de los poderosos. Como dice la nota el kirchnerismo no utilizo la fuerza necesaria para frenar estos embates judiciales. Razón por la cual tenemos un presidente procesado, al que nunca se los juzgo, un monopolio de las comunicaciones que miente descaradamente. Y una clase media que cree ser rica, que odia la clase humilde, ya que los medios depositan en los humildes la culpa de la delincuencia, las drogas y la inestabilidad por a ver sido beneficiarios de planes sociales. Vienen tiempos muy duros para la argentina, y america latina se va a ver afectada. El plan viene del norte, la idea es que entremos en la alianza del pacifico, luego acallar todas las voces que hablen mal del neoliberalismo. Han realizado allanamientos y desalojos a medios culturales, avanzan contra todos aquellas entidades de ayudas sociales. En definitiva quieren un pueblo de esclavos que coman de las migajas que los poderosos dejan.

  • javier dijo:

    Cuando uno comienza a justificar una derrota es porque no aprendió nada de ella. Las derrotas de la izquierda en Venezuela y Argentina deben ser analizadas correctamente, tienen que analizar lo errores que cometieron. En las democracias no te puedes quedar estancado hablando de logros que tuviste hace años porque las democracias son dinámicas y dialécticas y te ajustan cuentas al final de tu periodo.

  • Alfredo Verno dijo:

    Excelente análisis de la situación argentina y su probable evolución ,en contexto internacional complejo donde el poderosos imperio yanqui dirime su estrategia de poder,su área natural, su patrio trasero ante los desafios de sus propios aliados la NATO y UK,el avance de China en la región, la recuperaciòn de la presencia de Rusia, el imperio local del Brasil que pretende ser la potencia Sudamericana.los desafios del narcotrafico que la poderosa DEA no puede controlar y ante una Argentina de futuro incierto.

  • cristina dijo:

    Excelente nota me sirviò para comprender mejor del porque tenemos a este hdp en la presidencia de la naciòn, hasta leer esta nota estaba muy enojada con todos
    gracias

  • Heriberto dijo:

    Ahora las DICTADURAS no son MILITARES, sencillamente se VISTIERON de CIVIL.
    Dominan los MEDIOS DE COMUNICACIÓN y CONTROLAN las FINANZAS.
    Los POBRES pagan el VOTO que dieron por COMIDA, con la PERDIDA de lo poco que tenían de DIGNIDAD.
    Haaaaaa…. y se ganaron el HAMBRE.

  • Nora Carral dijo:

    Excelente descripcion. Excelente analisis

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