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Política de Estados Unidos hacia Cuba: Tendencias actuales

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Cuba-Estados UnidosPor Elier Ramírez

Aunque todavía veo lejano el día en que los EE.UU. levanten el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba —piedra angular de su política hacia la Isla— y se produzca una “normalización” de las relaciones entre ambos países, considero que nuestro país debe prepararse con prontitud para ese escenario, pues nuestra propia historia nos ha obligado a poseer más experiencia y capacidad para responder a las políticas agresivas de los EE.UU., que a una política que se proponga lograr los mismos objetivos por vías del acercamiento y el intercambio cultural, económico y político entre ambas sociedades, sin ningún tipo de restricción.

No es difícil advertir que ese es ya un camino inexorable, y que en un futuro, la batalla de los EE.UU. contra Cuba será en el terreno ideológico y cultural —entendiendo la cultura en su concepto más amplio, especialmente en lo que se refiere a las costumbres, los valores, los modos de vida y las mentalidades—, más que en el económico. Sobre este tema expresó en 1992 nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz: “Tal vez nosotros estamos más preparados incluso, porque hemos aprendido a hacerlo durante más de 30 años, para enfrentar una política de agresión, que para enfrentar una política de paz; pero no le tememos a una política de paz. Por una cuestión de principio no nos opondríamos a una política de paz, o a una política de coexistencia pacífica entre EE.UU. y nosotros; y no tendríamos ese temor, o no sería correcto, o no tendríamos derecho a rechazar una política de paz porque pudiera resultar más eficaz como instrumento para la influencia de EE.UU. y para tratar de neutralizar la Revolución, para tratar de debilitarla y para tratar de erradicar las ideas revolucionaras en Cuba”.1

Cuando digo que debemos prepararnos con celeridad para una coyuntura hipotética como esa, es porque cada día se observa más a lo interno de la sociedad estadounidense un consenso mayoritario sobre la necesidad de un cambio profundo —aunque no siempre de esencias— en la política de los EE.UU. hacia Cuba, pues todos los instrumentos utilizados por más de 50 años no han dado los resultados esperados, sino todo lo contrario, han resultado contraproducentes, y en la actualidad, afectan los propios intereses nacionales de los EE.UU. Sobre todo en su aspiración de reconstruir una nueva relación con América Latina y el Caribe, donde Cuba tiene un reconocimiento y presencia indudable. Prueba de ello es que hoy ocupa la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), algo imposible de soñar años atrás. También muchos de los gobiernos latinoamericanos y caribeños han manifestado que no puede haber otra Cumbre de las Américas sin la presencia de la Isla, entre ellos algunos de los principales socios de los EE.UU. en la región, como es el caso de Colombia. En un interesante ensayo, el investigador estadounidense William Leogrande, explica que, si por años muchos países de la región no ponían en riesgo sus relaciones bilaterales con Washington por el tema Cuba —haciendo que los EE.UU. consideraran sus críticas más simbólicas que sustantivas—, ahora se observa que la frustración de Latinoamérica con la política de los EE.UU. hacia Cuba —unido a otros temas—, sí constituye un verdadero problema para las relaciones de Washington con el hemisferio.2

Asimismo, han crecido a lo interno de los EE.UU. los reclamos de diversos tanques pensantes, del gremio agrícola, agroindustrial y petrolero, del sector de los viajes, la Cámara de Comercio, líderes religiosos, miembros del Congreso y de la sociedad civil en general a favor de la flexibilización de las regulaciones al comercio y la eliminación de las prohibiciones a los viajes. Ex presidentes de los EE.UU. como Jimmy Carter y William Clinton se han manifestado contra el bloqueo.3 Pero es que hasta Barack Obama, antes de ser presidente, exactamente en el año 2004, se pronunció contra el bloqueo a Cuba, expresando que no había logrado elevar los niveles de vida, que había apretado a los inocentes y que era hora de reconocer que esa política en particular había fracasado.4 Claro, no es lo mismo decir eso desde fuera de la Casa Blanca que una vez en ella, cuando tiene que enfrentarse a toda la maquinaria del sistema y a poderosos intereses. Numerosas encuestas realizadas en los últimos años también reflejan que el mayor porciento de la sociedad estadounidense está a favor del levantamiento del bloqueo a Cuba y del establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con la Isla.5Téngase en cuenta que la política de bloqueo entra en contradicción con importantes principios y valores de la sociedad norteamericana, como es el liberalismo, tanto en el plano económico como en el político.

Y es que en la actualidad dentro de los propios círculos de poder de Washington muchos coinciden en el criterio de que, en su política agresiva contra Cuba, los EE.UU. lo único que han logrado es que su capacidad de influir en los destinos de la Isla sea cada vez más limitada; que sus empresas y hombres de negocios pierdan significativas oportunidades en el mercado cubano frente a otros competidores externos; y que lejos de aislar a Cuba de América Latina y del mundo, resulta que hoy es EE.UU. el que ha quedado aislado en su política, creándole cada vez mayores desencuentros diplomáticos, no solo con los países del área, sino también con algunos de sus principales aliados en el resto del mundo.

Año tras año, EE.UU. sufre su mayor derrota diplomática en Naciones Unidas, cuando prácticamente todos los países del orbe votan la resolución que condena el bloqueo a Cuba. En el estrato militar de la gran potencia también se han alzado voces señalando que Cuba no constituye un peligro para la seguridad nacional de los EE.UU. y que, por el contrario, mantener el bloqueo y las acciones de subversión contra la Isla, puede resultar peligroso para la seguridad nacional de ese país en el terreno migratorio, debido al descontento y las privaciones materiales que provoca esa política agresiva en el entramado social cubano, al tiempo que dificulta una mayor colaboración con las autoridades cubanas en el enfrentamiento al narcotráfico, los desastres naturales, el terrorismo y el tráfico de personas.

En febrero de 2013, un informe del Cuban Study Grup, organización que se reconoce como ONG, integrada por empresarios, intelectuales y activistas políticos cubanoamericanos, que se identifican con una “línea más moderada” en la relación con Cuba, señalaba: “La codificación del embargo de EE.UU. contra Cuba no ha logrado cumplir con los objetivos establecidos en la Ley Helms-Burton de lograr un cambio de régimen y la restauración de la democracia en Cuba. El continuar ignorando esta verdad evidente no sólo es contraproducente para los intereses de los EE.UU., sino que es también cada vez más perjudicial para la sociedad civil cubana, incluyendo más de 400 000 cuentapropistas privados, ya que coloca la carga de estas sanciones directamente sobre sus hombros”.6

Puede verse en este análisis un desacuerdo total con la política de bloqueo y con las leyes que regula este, sin que por ello sus recomendaciones entren en contradicción con los propósitos históricos de los distintos gobiernos estadounidenses del “cambio de régimen” en Cuba. Su esperanza en este caso para una transición hacia el capitalismo en Cuba está en el auge del sector privado, frente al cual el bloqueo se convierte en un poderoso obstáculo, por lo que recomiendan su eliminación.

La idea de que, el levantamiento del bloqueo y el establecimiento de los más variados y estrechos vínculos económicos, políticos y culturales entre la sociedad cubana y la estadounidense —con algunos componentes del llamado carril II de la Ley Toricelli—, es lo que verdaderamente puede llevar al “cambio de régimen” en Cuba, no es algo surgido en el contexto actual. En la década del 70 este juicio se hizo también notorio dentro de algunos círculos de poder de los EE.UU., fundamentalmente en el período presidencial de Jimmy Carter (1977-1981). “Sentía entonces, como ahora, que la mejor vía para lograr un cambio en el régimen comunista cubano era el restablecimiento del comercio, las visitas y las relaciones diplomáticas”,7 señaló el ex presidente demócrata, en una entrevista concedida en el 2004 a los investigadores estadounidenses Peter Kornbluh y William Leogrande.

El 17 de junio de 1980, Robert Pastor, asistente para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, y Peter Tarnoff, secretario ejecutivo del Departamento de Estado, quienes participaron en varias conversaciones con las autoridades cubanas y con el propio Fidel Castro, escribieron a Carter: “Aunque incluso un levantamiento parcial del embargo es imposible por el momento, debemos reconocer el efecto que podría tener con el tiempo, no sobre las actitudes de Castro sino sobre el entramado de la sociedad cubana. El regreso durante el último año de 100 000 cubanos-americanos para realizar visitas breves puso a Cuba en contacto con el magnetismo económico y cultural de los EE.UU. y probablemente tuvo un efecto mayor en cuanto a abrir a Cuba que cualquier otra cosa hecha antes por los EE.UU. Levantar el embargo y abrir Cuba a las empresas y los contactos estadounidenses no podrían dejar de afectar al régimen de Castro”.8

El propio Robert Pastor declararía en una entrevista en el 2009: “Las relaciones normales entre Washington y La Habana podrían hundir a Cuba”.9

Resulta oportuno aclarar aquí que Carter, aunque ha sido hasta hoy el único presidente de los EE.UU. en ordenar por directiva presidencial el intento de una normalización de las relaciones con Cuba y el que más avanzó en ese camino,10 no renunció en ningún momento al “cambio de régimen”. La diferencia de Carter  —también se vio en el período de Gerald Ford— es que invirtió el orden de la ecuación en la estrategia hacia Cuba: limitación del activismo internacional de Cuba-distanciamiento paulatino de la “órbita soviética”-normalización de las relaciones-cambio de régimen, mientras el resto de las administraciones pusieron el “cambio de régimen” como condición primaria antes de producirse una normalización plena de las relaciones diplomáticas con la Isla.11 Fue también durante la etapa de Carter, después de creadas las Oficinas de Intereses en ambas capitales, que su sección en La Habana comenzó una intensa labor subversiva en la Isla.12 Ya entre 1978-1979 se registraban acciones de reclutamiento de contrarrevolucionarios por parte de los funcionarios de la SINA con el objetivo de fomentar la oposición interna.13 Tanto fue así que en 1987 fueron denunciados por los medios de difusión de Cuba las actividades de varios oficiales de la CIA nombrados durante la etapa de Carter que estaban realizando actividades subversivas y de espionaje en nuestro país, con fachadas de diplomáticos, en abierta violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.14 La SINA ha continuado esas actividades hasta el día de hoy y de manera más desvergonzada.

Como hemos dicho, desde ciertos enfoques de los tanques pensantes estadounidenses, la política de aislamiento político y de bloqueo económico es contraproducente, en tanto limita la capacidad de influencia mediante los denominados “instrumentos blandos”. Una interpretación de este tipo afirmaba en los años 90: “Los activos más poderosos de los EE.UU. para influir en el resto del mundo son su filosofía y las instituciones libres, las ideas del gobierno limitado y la libre empresa (…) Estos factores aseguran la influencia de la Nación, con independencia del número y lugar de despliegue de sus soldados. Los EE.UU. pueden mejor influir en otros medios privados —el comercio, la cultura, la literatura, los viajes y cosas como esas”.15

Ya que no es mi intención ser absoluto, y está claro que los EE.UU. no funcionan en la conformación de su política exterior como un actor racional único, habría que decir que no todos los que se pronuncian por un cambio en la política hacia Cuba, dentro de los círculos de poder de los EE.UU., lo hacen pensando en el “cambio de régimen”. Una corriente minoritaria está de acuerdo con aceptar la Isla socialista a 90 millas de sus costas, aunque el socialismo no les guste para nada. También es cierto que todo lo proveniente de los EE.UU. no debe ser visto como propiamente subversivo, pues esa mentalidad puede afectar las relaciones con ese sector minoritario y honesto, que aspira realmente a un entendimiento con Cuba. Aunque me parece ingenuo pensar que detrás de cada medida tomada por la administración Obama en relación con Cuba no hay estrategia articulada.

De cualquier manera, como ha hecho Cuba hasta hoy, la política es no cerrarse a los intercambios y acercamientos con la sociedad estadounidense, pues como ya se ha demostrado en múltiples ocasiones, estos también pueden ser aprovechados con inteligencia por Cuba para hacer avanzar sus intereses. Las visitas de la comunidad y los intercambios académicos, culturales, deportivos y científicos, deben verse como pasos positivos —aunque no suficientes—,  e incluso estimularse, pero sin dejar de criticar y desnudar el uso que la administración Obama quiere hacer de ellos en su estrategia contra Cuba.

Mas surge entonces una pregunta lógica: ¿por qué Barack Obama, al acceder a la Casa Blanca en el 2009, no siguió la estrategia del levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones, cuando parecía ser la más inteligente para los propósitos norteamericanos, y contaba además con un amplio capital político de respaldo para hacerlo?

Mi hipótesis es que Obama y sus asesores tomaron en cuenta por encima de todo la variable interna de Cuba. Consideraron que las vulnerabilidades económicas, políticas y sociales que presentaba Cuba y la no presencia de Fidel Castro en la presidencia del país, ofrecían cierta oportunidad para acabar de lograr el objetivo perseguido por todas las administraciones anteriores con relación a la Isla. También pueden haber manejado la llamada idea de la “evolución biológica”: “si hemos luchado con tanta determinación contra el régimen de Castro durante 50 años, qué nos cuesta esperar entonces unos pocos años más, a que Fidel y Raúl no estén en el poder y negociamos entonces con los que vengan detrás, supuestamente más dóciles a llevar adelante la ‘transición hacia la democracia’”. Este aserto puede haber tomado mayor peso debido a la difícil situación tanto en el plano interno como externo que enfrentó Obama al arribar a la presidencia. Situación que hacía que el tema Cuba no fuera de una prioridad tal que llevara al presidente a gastar capital político —el cual iba a necesitar para otros temas de mayor urgencia— en una lucha por hacer cambios más significativos en la política hacia Cuba, que lo hubieran llevado a enfrentarse a los congresistas de extrema derecha de la comunidad cubana en los EE.UU.

De esta manera, Obama y sus asesores escogieron en ese momento el camino que pensaron era más inteligente en sus objetivos por destruir la Revolución cubana en un lapso de tiempo más reducido, utilizando el bloqueo como herramienta para ejercer presión política sobre Cuba. También, haciendo un análisis del contexto de la realidad interna de los EE.UU., del entorno internacional y de la dinámica interna de la sociedad cubana en el 2009, es lógico pensar que hayan preferido seguir la “ley del menor esfuerzo”, buscando maximizar los resultados en la política hacia Cuba, al menor costo posible.

El profesor Esteban Morales ha explicado de manera brillante la estrategia adoptada por la administración Obama, la cual considero aún se mantiene. En su trabajo “Una hipótesis sobre la estrategia de Obama hacia Cuba”, Morales explica cómo el presidente demócrata divide el bloqueo en dos: por un lado, flexibiliza aquellas medidas que afectan directamente al ciudadano común, con la intención de contribuir a ir borrando la imagen negativa que del imperialismo estadounidense tiene la mayoría de la población cubana;16 por otro, mantiene intactas e incluso aumenta la aplicación y control de todas las regulaciones del bloqueo que afectan al gobierno cubano, dificultándole a este la capacidad de respuestas efectivas a la política subversiva de los EE.UU.17 De ahí que, la administración Obama ha sido mucho más agresiva que la de Bush en la persecución y las sanciones a aquellas empresas y bancos que comercian o hacen transacciones financieras con Cuba, burlando las regulaciones del bloqueo. Tampoco ha hecho nada por levantar la prohibición de los viajes de placer a los ciudadanos norteamericanos. Como ha advertido Esteban Morales, lo que afecta al Gobierno cubano también afecta a sus ciudadanos, pero esta afectación es indirecta y pasa por múltiples mediaciones.

Así, la administración Obama pretende establecer una cuña divisoria entre pueblo y gobierno, fabricando la imagen de que aplica políticas diferentes en cado caso. El investigador cubano Alfredo Prieto lo ve de la siguiente manera: “¿Bombardear la isla? Sí, pero con jeans y Mc Donald´s, es una formulación frecuente en el discurso político y mediático norteamericano, sobre todo en las huestes demócratas (los republicanos suelen ser más musculosos). La permanencia del bloqueo comercial lo hace por lo pronto imposible, pero en su lugar se acude a viajes, remesas y contactos con la finalidad de subvertir al enemigo en el entendido de que el choque con los “valores norteamericanos” —democracia, libre empresa, tecnología e información— minarán su estabilidad en tiempos de crisis y acelerarán su derrumbe”.18

Ello se aplica perfectamente a las palabras de Hilary Clinton el 13 de enero de 2009, durante la audiencia en el Congreso para confirmarla al frente de la secretaría de Estado: “El presidente electo tiene intención de suprimir las restricciones para viajes familiares y las remesas. Él considera, y yo entiendo que es lo más inteligente, que los “cubanoamericanos”, son los mejores embajadores de la democracia, la libertad y la economía de la libre empresa. En la medida que ellos puedan viajar a Cuba para ver a sus familiares, ejercerán una influencia en relación con los fracasos del régimen de Castro, la represión, la negación de las libertades políticas, los prisioneros políticos y todas las acciones desafortunadas que se han realizado para reprimir al pueblo cubano”.

Como cada administración impone algún sello en la política hacia Cuba, la actual se ha caracterizado por la instrumentalización que ha hecho del bloqueo —jugando hábilmente con la vieja política del garrote y la zanahoria—, así como los nuevos componentes de su labor subversiva, haciendo énfasis en el uso de las nuevas tecnologías y en el trabajo dirigido a determinados sectores de la sociedad cubana: jóvenes, negros,  homosexuales, religiosos, blogueros, mujeres, cuentapropistas, intelectuales y artistas, y el provecho que intenta sacar de temas que son debatidos hoy en nuestra sociedad como la racialidad, el género, el uso de Internet, la diversidad sexual y la participación comunitaria, insertando mensajes subversivos y fomentando la división. También se ha distinguido por el ofrecimiento —con financiamiento del gobierno estadounidense— de becas de “liderazgo” y “cambio político” a jóvenes cubanos, bajo la obligatoria condición de su regreso a Cuba para servir de agentes del cambio, aunque este programa es global y no está dirigido solo a Cuba.

Las medidas tomadas por Obama sobre los viajes, las remesas, los paquetes y los servicios de telecomunicaciones, si bien pueden calificarse de positivas para una mejor relación entre ambos países, no constituyen en su esencia una rectificación de una política agresiva, sino más bien parte de la estrategia subversiva de la administración Obama contra Cuba a través de los “métodos blandos” o del “soft power”. No es una estrategia encubierta, sino declarada abiertamente, quizá también por la necesidad de justificarla ante los ojos de los sectores de extrema derecha y del llamado “exilio histórico”. Ello se puede demostrar con solo citar varias declaraciones de Obama y de otras autoridades, instituciones y tanques pensantes de los EE.UU. En ellas se pueden encontrar ideas como: “hacer que la gente dependa cada vez menos del gobierno”, “los cubanoamericanos serán nuestros principales embajadores de la libertad”, “necesidad de crear agentes de cambio”, “romper el bloqueo informativo”, “apoyar la sociedad civil en Cuba”, entre otras. El 8 de agosto de 2011, el presidente Obama fue muy claro en ese sentido cuando señaló en un encuentro con la prensa hispana en la Casa Blanca, que su política hacia Cuba tenía el apoyo de los cubanoamericanos y “beneficia al pueblo cubano, no al régimen”.19

Al mismo tiempo que el bloqueo es manejado de forma más inteligente para que cumpla con los fines subversivos propuestos, la administración Obama repite el mismo error de los gobiernos estadounidenses anteriores, al utilizar el bloqueo como su principal carta de negociación, presionando a Cuba para que cambie su sistema político interno y lo ajuste al “modelo de democracia estadounidense”. Está demostrado históricamente que la dirección de la Revolución cubana no actúa bajo presiones externas y que, sin embargo, siempre ha estado abierta al diálogo respetuoso y en igualdad de condiciones, sin la menor sombra a la soberanía de la Isla. Obama no debiera renunciar a las lecciones que le ofrecen los últimos 50 años de las relaciones EE.UU.-Cuba.20

Sin embargo, la Revolución cubana, bajo la guía de Raúl Castro, a pesar de la difícil coyuntura por la que aún atraviesa y los innumerables problemas a resolver, ha ido saliendo adelante más rápido de lo que quizá muchos imaginaron. A pesar de que la administración Obama ha sido muy osada en el manejo de la realidad cubana, ya se puede vislumbrar que en menos de cuatro años, Obama pasará a ser el onceno presidente de los EE.UU. en fracasar en su política de “cambio de régimen” hacia la Isla.

Por otra parte, los pretextos para mantener esa absurda política son cada día menos creíbles, por mucho que el gobierno norteamericano se esfuerce en promoverlos a través de sus campañas mediáticas. Mantener a Cuba en la lista de países terroristas es algo en lo que estoy seguro, ni el mismo Obama cree. Cuba ha dado pasos importantes por su propia voluntad y sin contar para nada con los EE.UU., haciendo gala de su soberanía y capacidad de construir un socialismo mejor, próspero y sustentable.

En el 2010 fueron liberados por Cuba más de 300 prisioneros  contrarrevolucionarios después de una negociación con la Iglesia Católica; la actualización del modelo económico avanza sin prisa, pero sin pausa; miles de cubanos laboran hoy en el sector cuentapropista; se han eliminado numerosas prohibiciones absurdas; la reforma migratoria fue profunda y flexible en beneficio de todos los cubanos que viven dentro y fuera de la Isla; el servicio de Internet crece y la perspectiva es que su oferta llegue a las casas de todos los cubanos. Muchos de estos temas fueron planteados por Obama a inicios de su mandato como necesarios para avanzar con resolución hacia un nuevo comienzo con Cuba. Sin embargo, eso no ha sucedido y mientras siguen apareciendo nuevos pretextos. Durante buena parte del 2011 y el 2012, las relaciones entre EE.UU. y Cuba estuvieron estancadas, pues el gobierno estadounidense planteó que no podía avanzar hacia una mejor relación con Cuba mientras el ciudadano norteamericano Alan Gross estuviera preso en la Isla. Gross fue detenido a finales del 2009, cuando cumplía misiones de la USAID —tapadera de la CIA— violando algunas leyes cubanas, por lo que fue condenado a 15 años de cárcel.

Las autoridades cubanas han declarado en varias oportunidades su disposición a encontrarle una solución humanitaria al caso de Gross, siempre que de manera recíproca se analice la situación de los antiterroristas y héroes cubanos Fernando González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández, que llevan ya más de 15 años presos injustamente en los EE.UU. El gobierno norteamericano se ha negado a aceptar este ofrecimiento. Tampoco ha respondido la propuesta de agenda cubana, con los temas  que serían claves para nuestro país en un proceso de diálogo serio con los EE.UU.21 Además de la liberación de los antiterroristas cubanos, presos en cárceles estadounidenses, la agenda comprende los siguientes temas:

  • Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
  • Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
  • Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.
  • Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
  • Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba.
  • Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
  • Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones
  • Restitución de los fondos congelados robados.

Por todas las razones antes expuestas, se puede concluir que hasta ahora, pese a las expectativas que se crearon con su arribo a la Casa Blanca, la administración Obama ha quedado por detrás de lo que en su momento hizo la administración Carter con relación a una mejoría de las relaciones con Cuba.

Entretanto, Cuba sigue mostrando su interés y disposición —como se ha evidenciado en numerosos discursos del General de Ejército, Raúl Castro Ruz— a sentarse en la mesa de conversaciones con los EE.UU., sin condicionamientos y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia en los asuntos internos y el más absoluto respeto a la independencia y la soberanía. En mi opinión, esa es la línea más correcta, pues si bien no podemos aspirar a que el gobierno de los EE.UU. renuncie a sus propósitos y aspiraciones con relación al destino de Cuba —eso sería como pedirle peras al olmo—, al menos sí podemos abogar por un escenario en el que se abandonen los instrumentos de la agresividad clásica que ha caracterizado la política de los EE.UU. hacia Cuba y se avance hacia un modus vivendi entre adversarios ideológicos.

La designación de Jonh Kerry como secretario de Estado, y de Chuck Hagel como secretario de Defensa, ambos partidarios de una política más edulcorada hacia Cuba, ha despertado ciertas esperanzas de que en este segundo período presidencial de Obama, puedan tomarse algunas nuevas medidas y gestos que representen una mejoría de las relaciones entre ambos países. No dudo que así sea —ya se han visto ligeras señales—, pero en mi criterio no habrá cambios sustanciales en el diseño de política que esta administración ha seguido con Cuba. Ojalá me equivoque.

Es difícil pronosticar qué sucederá cuando la nueva administración, sea demócrata o republicana, arribe a la Casa Blanca en enero del 2017, pero la tendencia que se observa es que el bloqueo económico contra Cuba dejará en algún momento de ser el instrumento principal de la política de los EE.UU. hacia Cuba. La rapidez de su levantamiento responderá principalmente a la fortaleza interna que vaya mostrando la Isla en la medida que avance la actualización de su modelo económico y social. Aunque también de que se mantenga la presión de los países de América Latina y el Caribe sobre los EE.UU., exigiéndole cambios reales en la política hacia la Isla. Esta presión está demostrando que puede dejar de ser simbólica y pasar a ser decisiva.

 

Notas:

1 Tomás Borge, Un grano de maíz. Entrevista concedida por Fidel Castro a Tomás Borge, Fundación Editorial el perro y la rana, Caracas, 2011, pp.144-145.

2 William Leogrande, Fresh Start for a Stale Policy: “Can Obama break the stalemate in US-Cuba relations?”, ponencia presentada en la conferencia internacional, Proyecciones, tendencias y perspectivas de las relaciones Cuba-Estados Unidos en el contexto del mandato presidencial 2013-2017, 17-18 de diciembre de 2012, La Habana, Cuba, pp.17-18.

3 El 17 de abril de 2010, el ex presidente Bill Clinton, en un intercambio con la prensa durante una conferencia en la Universidad de Miami expresó que el “embargo” a Cuba no ha funcionado y que él era partidario de levantar las restricciones a Cuba. También, en una entrevista concedida al historiador Taylor Branch, para escribir un libro sobre sus años en la Casa Blanca, el ex presidente estadounidense expresó que el bloqueo contra Cuba es “un tonto y fallido acto de proxenetismo”. Carter también se ha manifestado en contra de la política de bloqueo en varias oportunidades. En septiembre de 2012, en la reunión anual del Banco de Desarrollo de América Latina, se pronunció a favor de levantar el bloqueo, argumentando que daña al pueblo cubano y resta credibilidad a los Estados Unidos. También dijo que estaba a favor de la normalización de las relaciones con Cuba.

4 Reflexiones de Fidel Castro, “Obama y el bloqueo”, en: htpp//www.ain.cu/2009/abril/ 21cvrefexiones.htm

5 El 15 de abril del 2010, Insider Advantage realizó una encuesta entre 401 estadounidenses de todo el país, que arrojó que el 58% de los entrevistados abogaba por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos. En el 2011, una encuesta de la Universidad Internacional de la Florida señalaba que si en 1997 el mantenimiento del bloqueo tenía un 78% de respaldo en la comunidad cubana en el sur de la Florida, en el 2011 había disminuido este respaldo hasta el 56%, mientras un 57% apoyaba los viajes sin restricciones de todos los ciudadanos estadounidenses a Cuba y un 66% el de los cubanoamericanos. El 6 de febrero de 2012 un sondeo de la firma encuestadora Angus Reid Public Opinion reflejó que el 51% de los norteamericanos se oponían al bloqueo.

6 Cuba Study Group, “Restablecimiento de la Autoridad Ejecutiva sobre la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, febrero 2013, en:http://www.cubastudygroup.org/index.cfm/restoring-executive-authority-over-u-s-policy-toward-cuba, (Internet)

7 Entrevista realizada a Carter por Peter Kornbluh y William M. Leogrande, 2004, citada en: “Talking with Castro”, en Cigar Aficionado, febrero de 2009.

8 Memorándum de Peter Tarnoff y Robert Pastor a Carter, 17 de junio de 1980, The Carter Administration. Policy toward Cuba: 1977-1981, (documentos desclasificados, Biblioteca del ISRI) (Traducción del ESTI).

9 Entrevista realizada a Robert Pastor por Juan O. Tamayo, en: Posted on Sun, 25 de octubre de 2009

10 Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez, De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011, anexo 12, p.325

11 Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez, Ob.Cit.

12 Carter ha sido el presidente de los Estados Unidos de mejor comportamiento ético en cuanto a Cuba y el único que ha visitado la Isla en dos ocasiones después de abandonar la Casa Blanca. Sus pronunciamientos contra el bloqueo y por la liberación de los Cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles  estadounidenses, han sido muy positivos, pero es un hombre que cree profundamente en el sistema capitalista y ese modelo es que le gustaría ver en Cuba. Mucho más, si como expresó en su diario publicado en el 2011, considera erróneamente al régimen existente en nuestro país como una “dictadura”. Véase: Jimmy Carter, White House Diary, Picador. Farrar, Straus and Giroux, New York, 2011, p.94.

13 Desde los primeros momentos de la creación de la SINA en 1977 y hasta 1979, sus oficiales CIA comenzaron a trabajar sobre un grupo de reclusos contrarrevolucionarios, quienes habían sido liberados por el gobierno cubano. Estos reclusos fueron reclutados para la búsqueda de información y caracterización de personas de interés, así como la elaboración de documentos con el objetivo de enviarlos a la comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, entre otras tareas de subversión interna.

14 Entre julio y agosto de 1987, la televisión cubana reveló estos hechos con la presentación de la serie “La guerra de la CIA contra Cuba”, en  la que se evidenciaba las actividades de un grupo de oficiales de la CIA acreditados como diplomáticos en la Oficina de Intereses, puestos al descubierto por los Órganos de la Seguridad del Estado y por el testimonio personal de 27 agentes que, tanto en Cuba como en el exterior, trabajaban para la CIA. De los 27 casos de agentes cubanos de juego operativo que en 1987 se sacaron a la luz pública, 16 (55%) fueron reclutados entre los años 1977-1981.

15 Citado por Luis René Fernández Tabío, “El conflicto Estados Unidos-Cuba”, en:http://www.contextolatinoamericano.com/articulos/el-conflicto-estados-unidoscuba-50-anos-del-triunfo-de-la-revolucion-cubana/. (Internet)

16 Ese ha sido el objetivo abierto –no encubierto- de la flexibilización de las restricciones de los viajes de los cubanoamericanos a la Isla para visitar a sus familiares, del aumento del envío de remesas y paquetes y la autorización del envío de equipos de comunicaciones y de ciertos servicios de Internet. También de la flexibilización de los viajes a inicios del 2011, con motivo de intercambios académicos, culturales y religiosos.

17 Esteban Morales, “Una hipótesis sobre la Estrategia de Obama hacia Cuba”, en:http://espaciolaical.org/contens/20/4953.pdf

18 Alfredo Prieto, “El camino de los guerreros: Obama y Cuba”,  Espacio Laical, 4/2010, p.32.

19 Cronología de las relaciones bilaterales Cuba-Estados  Unidos en el 2011,  MINREX.

20 Véase Elier Ramírez Cañedo, Lecciones históricas para el gobierno de Obama, en: La Jiribilla.

21 Esta agenda fue presentada por primera vez al gobierno de los Estados Unidos el 14 de julio de 2009. El 13 de noviembre de 2012, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, volvió a reiterar esta agenda al gobierno de los Estados Unidos. Asimismo, ofreció a Washington “negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes, y “retomar las conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas migratorios y para el restablecimiento del correo postal”.

Se han publicado 11 comentarios



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  • Mike82 dijo:

    realmente veamos los puntos de la agenda y veremos si realmente el pais del norte tendra intenciones de claudicar realmente……….. no lo creo

  • Eduardo dijo:

    Artículo esclarecedor y balanceado. Muy bueno. Lo que está por delante es una lucha más fuerte, a la vez que sutil, en terrenos de la cultura. Podrá haber coexistencia pacífica pero nunca en el terreno ideológico. Han sido los gobernantes norteamericanos los que nos han enseñado que la primera concesión de esencia por nuestro lado, se conviertiría automáticamente en la penúltima. Y no me gusta el uso-a veces indiscriminado-de ese hermoso axioma del Apóstol “ser cultos para ser libres”. Si ya somos libres,¿por qué insistir en ser cultos? Porque en este momento histórico hay que ser cultos para ser más fuertes. Preparémonos pues, para este combate.

  • VGCD dijo:

    Mientras más educados estemos en lo político, económico y cultural en todas las generaciones más patria tendremos.

  • Raul Sobrino (El sofista) dijo:

    Basándome en las palabras dichas por Fidel y citadas aquí sobre la posibilidad de una relación de paz con los EE.UU, creo que esto debe interpretarse como una relación en la que Cuba se mantendrá firme en su derecho a ejercer su libre expresión de ideas, incluyendo su denuncia al capitalismo y a la política norteamericana, tanto a nivel nacional como internacional. Esto es que nosotros seguiremos denunciando al gobierno norteamericano en todas las esferas y niveles, sin cederle la menor concesión en el terreno ideológico y político, y sin evitar en ningún momento decir nada que pudiera molestarlos y enfurecerlos, especialmente a nivel de nuestra prensa, a la cual no le podríamos negar todas las libertades con que cuentan para arremeter contra las injusticias. Puede que nuestros más altos funcionarios se abstengan –por una cuestión de cortesía y para evitar fricciones- a replicarles en el mismo lenguaje que hemos venido empleando desde que somos revolución, pero esto estaría condicionado a que ellos se abstenga también de atacarnos. O sea, que una relación de paz con el país del norte tendría que respetar el derecho de Cuba no solo a construir una sociedad comunista como mejor la imaginamos en los primeros años de la revolución si se crearan mejores condiciones para intentarlo en la forma más revolucionarias (lo que equivaldría a regresar, si fuera precisó, a la política socialista de los años sesenta-setenta), sino que también tendrían que respetarnos nuestros derechos a convencer al mundo de que el socialismo es el mejor camino para la humanidad, y sin que ello les de ninguna oportunidad política contraria a nuestro proyecto revolucionario. De manera que más que dirigirnos hacia lo que los gobiernos norteamericanos han buscado en su política hacia nosotros, lo que realmente pudiera suceder es que nos hagamos más pragmáticos ideológicamente.
    Aquí no hay nada que nos tenga que parecer contradictorio. Solo si el mundo cambiara, nosotros podríamos cambiar en cuanto a nuestra defensiva. Si el mundo capitalista se diera cuenta de sus absurdos y los reconociera, entonces nosotros podriamos sentarnos a discutir en como revertir los desastres que como humanos hemos creado. De momento, una excelente relación de Cuba con los EE.UU y con el resto del mundo seria posible si todas las naciones se unieran en apoyarnos en un intento por crear una utopía que generara un hombre nuevo, libre de sometimientos y de prejuicios que lo llevarían a reflejar a un humano que todavía no hemos podido imaginar ni siquiera en nuestras mejores concepciones de un ser divino libre de odios y de temores, hombre que seria mucho mejor que ese que hemos tratamos de proyectar en nuestros supuestos paraísos celestiales. Inviertan en Cuba en ese proyecto… libérennos del trabajo riguroso y bestial, acomódennos nuestras vidas para que podamos amar sin límites; libérennos de la prostitución del salario… póngannos a vivir modestamente pero con gran confort… dennos todo el tiempo de recreatividad que exige la humanidad del hombre… y nosotros –juntos con todos lo que vengan a nuestro santuario a crear ese hombre nuevo en el que creemos- les podremos demostrar a los pesimistas y fatalistas que sí es posible en un mundo bello con personas bellas crear esa utopía que está en el futuro si es que le damos la oportunidad de poder ser creada.

  • Raul Sobrino (El sofista) dijo:

    Basándome en las palabras dichas por Fidel y citadas aquí sobre la posibilidad de una relación de paz con los EE.UU, creo que esto debe interpretarse como una relación en la que Cuba se mantendrá firme en su derecho a ejercer su libre expresión de ideas, incluyendo su denuncia al capitalismo y a la política norteamericana, tanto a nivel nacional como internacional. Esto es que nosotros seguiremos denunciando al gobierno norteamericano en todas las esferas y niveles, sin cederle la menor concesión en el terreno ideológico y político, y sin evitar en ningún momento decir nada que pudiera molestarlos y enfurecerlos, especialmente a nivel de nuestra prensa, a la cual no le podríamos negar todas las libertades con que cuentan para arremeter contra las injusticias. Puede que nuestros más altos funcionarios se abstengan –por una cuestión de cortesía y para evitar fricciones- a replicarles en el mismo lenguaje que hemos venido empleando desde que somos revolución, pero esto estaría condicionado a que ellos se abstenga también de atacarnos. O sea, que una relación de paz con el país del norte tendría que respetar el derecho de Cuba no solo a construir una sociedad comunista como mejor la imaginamos en los primeros años de la revolución si se crearan mejores condiciones para intentarlo en la forma más revolucionarias (lo que equivaldría a regresar, si fuera precisó, a la política socialista de los años sesenta-setenta), sino que también tendrían que respetarnos nuestros derechos a tratar de convencer al mundo de que el socialismo es el mejor camino para la humanidad, y sin que ello les de ninguna oportunidad política contraria a nuestro proyecto revolucionario. De manera que más que dirigirnos hacia lo que los gobiernos norteamericanos han buscado en su política hacia nosotros, lo que realmente pudiera suceder es que nos hagamos más pragmáticos ideológicamente.
    Aquí no hay nada que nos tenga que parecer contradictorio. Solo si el mundo cambiara, nosotros podríamos cambiar en cuanto a nuestra defensiva. Si el mundo capitalista se diera cuenta de sus absurdos y los reconociera, entonces nosotros podriamos sentarnos a discutir en como revertir los desastres que como humanos hemos creado. De momento, una excelente relación de Cuba con los EE.UU y con el resto del mundo capitalista seria posible si todas las naciones se unieran en apoyarnos en un intento por crear una utopía que generara un hombre nuevo, libre de sometimientos y de prejuicios que lo llevarían a reflejar a un humano que todavía no hemos podido imaginar ni siquiera en nuestras mejores concepciones de un ser divino libre de odios y de temores, hombre que seria mucho mejor que ese que hemos tratamos de proyectar en nuestros supuestos paraísos celestiales. Inviertan en Cuba en ese proyecto… libérennos del trabajo riguroso y bestial, acomódennos nuestras vidas para que podamos amar sin límites; libérennos de la prostitución del salario… póngannos a vivir modestamente pero con gran confort… dennos todo el tiempo de recreatividad que exige la humanidad del hombre… y nosotros –juntos con todos lo que vengan a nuestro santuario socialista a crear ese hombre nuevo en el que creemos- les podremos demostrar a los pesimistas y fatalistas que sí es posible en un mundo bello con personas bellas crear esa utopía que está en el futuro, si es que le damos la oportunidad de poder ser creada. Así sí tendríamos una muy buena relación no solo con el país del norte, sino que hasta con los más corruptos y reaccionarios gobiernos del mundo, como ya hemos podido demostrar que hemos mantenido una muy buena relación de respeto con naciones como Irán y Siria, aun cuando estos países se gobiernan de una manera muy lejana de lo que nosotros creemos que serian las formas que mejor beneficiarían a sus pueblos. Sí; Cuba estaría muy dispuesta a prestarse para que en ella se intente crear a ese ser humano mejor con el que todos soñamos, pero que jamás se ha manifestado entre nosotros; todo esto como parte de un proyecto de la Humanidad, en el que las personas más idealistas se agruparían para un hombre que no compita contra sí mismo… un hombre que no cele de otros… un hombre que desconozca la envidia, la avaricia, la alienación política, la enajenación social.

  • Jorge dijo:

    No espero cambios del gobierno de EU con relación a Cuba, realmente espero más presión de distintos tipos, teniendo en cuenta que dentro de muy pocos años el presidente ya no será Raúl y el que asuma esa responsabilidad tendrá que ponerse los pantalones tanto internamente como hacia el exterior e hilar de forma muy, pero que muy inteligente porque lo que le vendra encima será un vendabal.

  • Lázaro dijo:

    Cuba, sin perder soberánía, debe continuar con su estrategia de romper el bloqueo, y esa estrategia pasa por lograr éxitos económicos (lineamientos), lo cual sería muy beneficioso en lo interno, pero también en lo externo, ya que se lograría mayor credibilidad internacional, incluso por parte de EE.UU.
    China y Vietnan lo lograron, nosotros nos estamos demorando más de lo necesario, en eso coincido con el Dr. Ricardo Torres Pérez, ver artículo reciente en el periódico trabajadores.

  • Lalo dijo:

    Elier, sinceramente no comparto con nadie la idea de que un gobierno cubano normalice relaciones con los estados unidos, prefiero mil veces ser bombardeado con bomba que con jean, seguro estoy que si nos agreden con bombas, lo unico que lograrian es que este pueblo siga mas unido que nunca junto a su gobierno y partido,inclusive el bloqueo es duro y sabemos el alto costo humano de esa criminal práctica pero ha convertido a nuestro pueblo, en el pueblo más solidario del mundo porque esa política agresiva ha hecho posible que nuestro pueblo siga pensando que nuestros salvadores siguen siendo aquellos barbudos que nos libraron de una de las tiranías mas sangrientas que sostuvo estados unidos en este emisferio, sin embargo un bombardeo de productos manufacturados, de mejores opciones de mercado, de mayor consumismo, de mayor relación pueblo a pueblo con el de los estados unidos, a mi modo de ver no sería nada bueno en el mantenimiento de nuestro sistema socialista, lo digo pq la mayoría de los cubanos que hoy vivimos en cuba, la gran mayoria nacimos con la revolución y hemos pasado por muchas necesidades debido a ese bloqueo, pero sin lugar a dudas siempre fuimos un pueblo unido, yo creo que mientras exista imperialismo, ellos por su lado y nosotros por el nuestro, tendremos que trabajar mas, tendremos que esforzarnos aún más, no soy partidario de que nuestro pueblo para paliar la situación actual tenga que pedir limosna a ese vecino tan peligroso, nosotros tenemos que emanciparnos por nosotros mismos, jamas el gobierno de estados unidos levantará el bloqueo sin condicionamientos hay que ser muy iluso para creer que esos imperialistas arrogantes y prepotentes tengan algo de humanidad en sus entrañas, de lo que si estoy seguro que con la verdadera amistad de los pueblos de américa latina, nosotros podremos en muy corto tiempo alcanzar todos los sueños de las futuras generaciones, nosotros los hombres y mujeres que rondamos entre los 50 y 55 años somos el relevo de la generacion que liberó este país y somos la generacion que conoció a la URSS y el campo socialista, fuimos la generación que tuvimos la oportunidad de tener educación y salud gratuita, fuimos la generación que vivimos todas las bondades de la revolución cubana, ya nosotros estamos junto a los mas jovenes enfrentando los nuevos retos junto a Fidel y Raúl, que los Yanquis se dejen de afilar los dientes, que si los compañeros que le toque la honrosa tarea de continuar la construcción del socialismo en cuba flaquean, primero que todo habrá un partido comunista de cuba que tendrá todo el poder de convocatoria para explicarle al pueblo por qué será sustituido, aquí no habrá marcha atraz nunca, exista o no bloqueo.

    • Raul Sobrino (El sofista) dijo:

      Lalo, nosotros con todo el mayor respeto, deberíamos de proponerse a la humanidad de que se de una oportunidad en Cuba; o sea, que Cuba se preste para que en ella se intente crear ese mundo sano del que hablan las religiones… ese mundo sano que siempre han deseado todos los hombres y mujeres. Pero ese mundo no se puede crear en las condiciones históricas actuales, en las que existen tantos conflictos de intereses y tanta falta de entendimiento. Es por eso que para intentar crear a ese ser humano en un pequeño espacio en la Tierra, tendría que partir esto de un proyecto de toda la humanidad, que nos apartara del derrotero miserable de vida que estamos viviendo. Esto es algo que ya la humanidad hubiera podido haber intentado en Qatar, en Kuwait y en algunos otros países con grandes ingresos debido a sus exportaciones de productos energéticos. No se si en Cuba con el gobierno revolucionario se hubiera intentado crear esa utopía si hubiéramos tenido la suerte de haber tenido recursos energéticos iguales a lo de toda la península Arábiga. Pero algo si podriamos intentar aunque solo fuera a nivel de La Isla de la Juventud: libremos un pedazo de territorio del mundo de los horrores de la vida que estamos forzados a vivir en la actualidad, y de seguro que en menos de tres generaciones allí aparecerá un hombre como el que nunca jamás habíamos imaginado.

  • José Molina Vidal dijo:

    Estoy leyendo su artículo, muy interesante pues toca aspectos realmente nuevos.-
    Pero desearía expresar lo siguiente:
    El pueblo de los Estados Unidos es un uno de los pueblos mas desinformados en comparación con los nordicos, alemanes, suizos, etc. Al sistema : en primera no le interesa que conozcan y sepan y segundo amén de otras causas, los que trabajan y muy duro son los sudamericanos, los chinos; que a lo que van es a trabajar, pues existe una parte del pueblo, muy variado por cierto, que o vive del “Wellfare” como muchos descendientes de nativos o teniendo muchos hijos…¿saben por qué? pués porque han perdido las esperanzas de un trabajo digno en un país donde ellos no son capaces de identificar siquiera la no redistribución de la riqueza.-
    Y como además la información es manipulada por los medios, lo que le llegan son mentiras, Ej.cuando uno de los aspiantes a,…oiga bien…
    presidente de los EEUU dijo que había sido torturado por creo que el Hijo del Comandante en Jefe en Vier-Nam.-
    Por lo tanto de Cuba no saben nada, o saben las cosas tergiversadas u omitidas.-
    Cuando Ud. menciona los “Circulos de poder en Washington”, el pueblo de Cuba, el común de los cubanos al igual que ocurre en muchos y muchos paises mas, pueden creer que son la policía , en ejército y los marines y NO. Yo creo que este artículo es idoneo para ir enseñando a nuestro pueblo lo que son los que han dado en llamarse: “Intereses ocultos”, “Poderes Ocultos”, “manos negras”; y toda clase de seudónimos, para evitar sombrarlos como lo que realmente son “Lobbys”. Actividad que según la historia escrita en Internet “Lobbyism”, lleva ese nombre porque al Presidente Washington, sus conocidos lo espleraban en los pasillos y salones (lobby) para pedirle favores o su intersesión en algún asunto.-
    Trabajan comprando conciencias, con dinero y favores. En estos paises demokraticos trabajan para satisfacer los deseos de los verdaderos grandes poderes económicos del mundo.-
    Se las ingenian para poner al presidente que les sirva o eliminarlo si se atreve a no cumplir las orientaciones de esos poderes económicos; entre los cuales están las Farmacéuticas, La Asociación Nacional del Rifle y la industria armamentística en general, Las Aseguradoras que realmente están; no para pagar, sino para no pagar, La Industria del Petróleo, ¡Ah! El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional…entre otros.-
    Pero realmente existe algo peor que el lobby, que dicho sea de paso puede ser bueno o malo en dependencia de por lo que abogue…Mas cualquiera que éste sea si no trabaja mediante consenso no es democrático…,…digo ¡si existe la democracia!.-
    Retomando el tema, ese algo peor que el lobby en sí es ¡¿Cuál es el lobby mas poderoso?!. Vamos hombre pues el lobby sionísta.-
    Pero es que tampoco conocemos lo que es el sionísmo, habrá que explicarlo en otra acación.
    Sido leyendo su escrito; los poderes económicos que pagan al lobby han estado por mas de 50 años tratando de destruír la Revolución Cubana, como bien dice Ud. en contra de las empresas que podrian estar “haciando su negocio” con Cuba, aunque algo diferente al que ellos acostumbrán a realizar alrededor del mundo, pero negocio al fin.
    Pero a la véz otros lobbies han estado preparando al Estado de La florida para (que en un supuesto futuro que no acaba de llegar) sea la capital del Comercio entre Norteamérica y Centro y Sudamérica.
    Posición que ambicionaban para nuestro país; y logicamente tantos años trabajando para que La Florida con Miami como cara (en ese momento con los cubanos muertos y sepultados, pués ya no les hacen falta). Pués se van a oponer a que quiten el bloqueo.-
    Amigo mio los sionístas lo tienen todo o casi todo pevisto, desde mucho ántes de inventarse la famosa biblia con sus, no uno, sino dos testamentos. Muchas gracias a Ud. y a Cubadebate Molina

  • Laura dijo:

    Libertad pera los cincos.

Se han publicado 11 comentarios



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Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”. En Twitter: @islainsumisa

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