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Eusebio Leal: “No podremos entender la Revolución sin la República”

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Eusebio Leal

Eusebio Leal

Por Pedro Martínez Pírez

A propósito del 20 de mayo de 1902, nacimiento de la República neocolonial cubana, compartimos esta entrevista concedida por el Historiador de La Habana Eusebio Leal, a la Revista Temas:

-Eusebio, ¿República mediatizada, Seudo- rrepública o simplemente República, la cubana que nació el 20 de mayo de 1902 y terminó el Primero de enero de 1959?

-Creo que República, y que, además, es una República que nace bajo las circunstancias de no ser la hija legítima de la Revolución, sino su aborto. Quiero decir: se había fundado una república en Guáimaro, ahí está nuestra tradición revolucionaria, democrática. Los principios fundamentales de nuestras esperanzas futuras se sentaron en Guáimaro, en abril de 1869. Si observamos el proceso que vino después, vamos a ver cómo a partir de la creación de ese territorio libre del colonialismo español -el que el Ejército Libertador pudo sostener y donde, queramos o no, estuvo el gobierno revolucionario con todas sus luces y sombras-, nace ese proceso.

Y se extingue cuando se declara disuelto el Gobierno Revolucionario, no el que fenece con la paz de El Zanjón, y ni aun con el Consejo Revolucionario que se crea después de la Protesta de Baraguá, y que persuade a Antonio Maceo de la necesidad de su partida al exterior, convenciéndolo de que no perezca en una reyerta inútil, cuando ya no había esperanzas materiales y solamente quedaba y quedaría el eco y la luz del acto moral de Baraguá; sino el que termina después de los hitos posteriores, aun el de 1895, con la disolución del Ejército Libertador más tarde, y con la del gobierno presidido por Bartolomé Masó.

Podríamos analizar todos y cada uno de estos hitos: la primera república, la cespediana; la que se extingue con el pacto de El Zanjón; la que sobreviene con el Consejo Revolucionario, presidido por el venerable Silverio del Prado, por Manuel Calvar, por Maceo, por Vicente García; la que sobreviene después, en el 95, con posterioridad a la discusión en La Mejorana entre Martí, Gómez y Maceo, en la que se debate la forma de gobierno. Esto queda atrás en el momento en que, de hecho, se declara disuelto el Ejército mambí, se extingue el gobierno revolucionario, y comienza ese lapso oscuro que es la ocupación norteamericana, enjuiciada por Máximo Gómez, de forma breve y precisa, en su anotación del 8 de enero de ese año 1899: “tristes se han ido ellos [los españoles] y tristes nos hemos quedado nosotros, porque un poder extranjero los ha sustituido”.

Máximo Gómez reconoce implícitamente que había un poder real -el español-, que a lo largo de siglos había privado al pueblo cubano de ejercer, llegado a la madurez de su vida, estando presentes en la sociedad cubana los elementos formativos que la favorecían, una opción independentista -a la que nunca tuvimos en realidad acceso-, fallido primero el intento de que Cuba se incorporase al movimiento de liberación hispanoamericana iniciado en México, y en todo el sur por Bolívar y por los padres fundadores; el resultado del 68 después, y finalmente el desastre de la intervención norteamericana, que Gómez en ese mismo párrafo señala. En esa misma anotación, dice que es una “intervención impuesta por la fuerza”. En esta entrevista no podemos explayarnos en criterios diversos sobre el hecho, pero lo cierto es que los norteamericanos llegan, eso es lo histórico; desconocen al gobierno revolucionario; utilizan al Ejército Libertador como unos cargadores, como unas tropas de adelanto que van limpiándoles el camino, hasta que se esfuma la ilusión de que los americanos vienen a Cuba como aliados.

El propio Gómez -para volver a citarlo- en su célebre carta de respuesta al Capitán General Ramón Blanco, que le insta a una alianza entre tropas cubanas y españolas para arrojar fuera a los yanquis, le responde: “Me asombra su atrevimiento, al proponerme nuevamente términos de paz, cuando usted sabe que cubanos y españoles jamás pueden vivir en paz en el suelo de Cuba. Usted representa en este Continente una monarquía vieja y desacreditada y nosotros combatimos por un principio americano; el mismo de Bolívar y Washington […] Yo solo creo en una raza: la Humanidad; y para mí no hay sino naciones buenas y malas; España habiendo sido hasta aquí mala, y cumpliendo los Estados Unidos, hacia Cuba, un deber de humanidad y civilización, en estos momentos”; para, poco después, con aquella agudeza que tenía, y como hombre que conocía demasiado la cuestión cubana por dentro, y había oído tanto a Martí, diga: “No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos, a que usted se refiere en su carta. Si así fuese: “La Historia los juzgará””. El juicio está montado en la ocupación americana, en ese período de ocupación -1900-1902-, cuando quedan claras todas las intenciones; cuando estas se ponen de manifiesto, con brutalidad absoluta, en la asamblea constituyente de 1901 en el Teatro Martí; cuando se les advierte a los asambleístas que si no hay enmienda no hay República. Y a la constituyente, que tenía como único objetivo -para el cual había sido elegida-, preparar una base constitucional para la República futura, le impone el deber de legislar sobre cómo serían las relaciones futuras entre Cuba y los Estados Unidos, y le impone la Enmienda Platt, que no solamente merma, sino mutila todos los atributos de soberanía de la República que nace el 20 de mayo de 1902.

Sí, fue una República, fue reconocida por las grandes potencias, por España, por los Estados Unidos; fue reconocida por Europa, por Japón, por China. Ahí tenemos las cartas de reconocimiento de todas aquellas personalidades. Fue reconocida por todos los pueblos iberoamericanos; pero en realidad la República, como tal, no existió, porque desde el punto de vista jurídico, el gobierno de los Estados Unidos podía intervenir en Cuba sin consultar al Congreso ni al Presidente. Y eso lo ejerció entre 1902 y 1905, en todas las presiones sobre el gobierno de Tomás Estrada Palma, y de una forma brutal cuando ese propio presidente, prevaricando de sus deberes, llama al gobierno norteamericano, en una acción en la cual participa el Ministro de Cuba en Washington, Gonzalo de Quesada, quien pide al presidente de los Estados Unidos la intervención en Cuba. Ambos, Gonzalo de Quesada y Estrada Palma, eran discípulos amados de Martí. Hasta el último momento de su vida está refiriéndose con cariño y con afecto a Estrada, a quien él había llamado “el cenobita de Central Valley”. En la carta del Secretario de Estado norteamericano está citado el telegrama de Quesada que dice: “esto aquí nadie lo sabe, solamente el Presidente y yo”.

Es decir, se hizo a espaldas del Congreso, a espaldas de los sectores de opinión. En medio de un conflicto interno, se solicita la intervención norteamericana. Es un acto de soberbia del presidente Estrada Palma, al no querer reconocer los resultados de unos comicios electorales que estaban viciados, porque la República que se entroniza nació con todos los vicios de corrupción propios del modelo que le había sido propuesto como fórmula de existencia. Dicen que el Presidente norteamericano estaba muy molesto, porque la torpeza de los políticos cubanos venía a deshacer la imagen “grande y generosa” que los Estados Unidos habían dado ante el mundo. La nación norteamericana había cumplido el compromiso solemne de ambas cámaras -expresado en la fórmula de que el pueblo de Cuba es y de derecho debe ser libre y soberano- al intervenir en Cuba. Esa libertad había sido conculcada por la Enmienda Platt, pero quedaba una formulación pública, un teatro montado, y ese teatro venía a ser disuelto por Tomás Estrada Palma, y eso no convenía a los intereses norteamericanos. Ellos no querían estar aquí, la escena maravillosa había sido la partida, la entrega de la República; pero tuvieron que volver, y cuentan que el Presidente norteamericano le expresó a Gonzalo de Quesada: “Dígale al presidente Palma que yo puedo enviar ahora mismo los barcos que me pide, pero que piense en la mancha imborrable que caerá sobre su nombre”.

-A partir del 20 de mayo de 1902 nace un nuevo Estado, y se crea una república que usted dice que no existió en los primeros años por la vigencia de la Enmienda Platt, pero que ha dejado una historia con luces y sombras, a partir de Estrada Palma, pasando por José Miguel Gómez, Menocal, Zayas, Machado…

-Nosotros podemos explicar la historia; lo que no podemos hacer es borrarla. Cuando no se tiene el valor de explicarla, se acude al expediente de omitirla. Yo pienso que eso es un grave error, que ha costado muy caro a los que la han negado. Varias veces he escuchado decir al compañero Fidel que quienes han negado su historia han desaparecido.

No podemos dejar de pensar que el Secretario de Educación Pública del gobierno interventor, en un período, fue Enrique José Varona. Ya sabemos qué representa Varona en la historia de la evolución del pensamiento cubano. Sabemos que en el momento del voto por la Enmienda o contra la Enmienda se escinde la opinión cubana. Una posición era la de quienes creían necesario rechazarla -recurriendo a un expediente de heroísmo que no tenía convocatoria, porque se habían roto las bases de unidad, y la información que podría haber permitido movilizar a muchos, estaba fragmentada.

Otros creían que debíamos tomar lo que se nos daba y luchar por lo que aspirábamos, o por lo que habíamos luchado siempre. Esa es una verdad; y vamos a observar cómo, tanto en el gobierno de Tomás Estrada Palma como en los posteriores, participa un conjunto de figuras de gran relevancia para Cuba que no pueden ser, en forma alguna, borradas y tijereteadas de la historia. Nos quedaríamos sin nadie si no somos capaces de situar lo que usted ha llamado, con razón, la luz y la sombra de un proceso. No hay posibilidad ninguna, es un proceso en el cual se forja un sentimiento antimperialista, en que renacen con fuerza, después de la poda, los más valiosos sentimientos patrióticos. Es un período en el cual figuras como Juan Gualberto Gómez, Manuel Sanguily, Enrique José Varona, por citar solamente algunos nombres, van a librar la batalla por el análisis y la búsqueda de una posición cubana frente a las nuevas amenazas de injerencia norteamericana -que son en muchos casos rechazadas- y contra las relaciones que se han creado en Cuba, precisamente por no haber triunfado la revolución martiana “con todos y para el bien de todos”.

No estaba publicada todavía la mayor parte de la obra de Martí; por eso comprendemos la avidez con que Mella, profundamente flechado por el Maestro, busca testimonios martianos en las figuras sobrevivientes de la gran gesta; por eso el papel del doctor Eusebio Hernández, por ejemplo; una tremenda figura, no solo un gran científico, sino un gran patriota, de primerísima línea, consejero de Maceo, compañero y amigo de casi todos los fundadores. Hay un libro precioso con su correspondencia y con todo lo que significó. Además, Mella lo pondera de forma extraordinaria.

Es la etapa en que nace el movimiento obrero, en que se llevan a cabo las primeras huelgas, en que va surgiendo, precisamente, una conciencia proletaria en medio de las necesarias influencias, que venían de nuestra propia matriz española o europea, como el anarcosindicalismo. Tuvimos hasta la fortuna de tener en esa corriente a hombres de la talla de Alfredo López, a quien Mella reverencia como una verdadera figura de primera línea en el orden humano. Es la etapa en que se forja y nace el primer Partido Comunista de Cuba, con un Primer Secretario que era español y que es deportado poco después; lo cual agrega condimento a que nuestra ruptura con España siempre fue con la España política, pero no con la de la raíz, de la rabia y de la idea de que hablaba García Lorca; porque de ahí nos vienen los fundadores de las organizaciones obreras, de la masonería librepensadora y anticlerical, de las organizaciones culturales iniciales. No olvidemos que sin esa continua relación con la España vital no se comprendería la partida a España, apenas treinta años después, de aquella masa de jóvenes que va a combatir por el sueño democrático de la humanidad, en defensa de la República, y que vaya entre ellos uno de los jóvenes más esclarecidos de su generación, Pablo de la Torriente Brau.

Esto es muy complejo, no admite simplificación, no admite decir que todo ha comenzado con nosotros. El movimiento encabezado por Fidel es, como él mismo lo definió, una continuación de la revolución iniciada por Céspedes. Esa revolución adopta, desde el 68 hasta el 59, distintas etapas, y una de ellas es la de la lucha en el período republicano, proclamado luego de la primera y segunda intervención norteamericana en Cuba, y del terrible amago de intervención que sobreviene a la revolución del 30. Hubo entonces injerencia política, pero ya no pudo haber intervención militar con desembarco, porque ya había cristalizado una conciencia que pone al país al borde de una verdadera y grande revolución.

Tampoco podemos omitir que, en medio de todo eso, hay en la República elementos vitales que luchan, por ejemplo, de una forma patriótica por deshacer la Enmienda Platt, desde el punto de vista jurídico, y lo logran cuando hacen que sea finalmente abolida, no como un acto de generosidad del nuevo trato preconizado por Franklin D. Roosevelt, sino como resultado de una gran lucha nacional, en la cual los embajadores, los ministros cubanos -entre ellos Cosme de la Torriente- van a desempeñar un papel muy importante para la desarticulación del aparato jurídico de la Enmienda. Ellos logran barrenarla completamente. Además, estaba delante el proceso revolucionario, fallido, inconcluso; pero real, en el cual se paga el altísimo precio del exilio y muerte de Mella, de la partida frustrada y del asesinato de Guiteras, hechos que nos permiten pensar en el precio que paga el pueblo cubano por todo esto.

También hay un movimiento obrero que tiene una significación enorme en este período, con una gran ventaja para Cuba, y es que los grandes dirigentes obreros del país, formados en el seno de aquel primer Partido Comunista, lo fueron de una forma muy flexible. Dirigentes muy originales porque partían de experiencias vividas muy originales, porque cumplían sus deberes de cara a la clase trabajadora; verdaderos dirigentes, extraordinariamente queridos por el pueblo cubano. No se puede concebir la historia de ese movimiento sin hablar, por ejemplo, de Jesús Menéndez, caído en plena juventud y que logró lo que parecía imposible, en una batalla contra las más poderosas transnacionales de aquel momento.

No podemos olvidar -en la Habana Vieja en particular- el papel de Aracelio y de Margarito Iglesias, como no se puede olvidar el de Miguel Fernández Roig o el de José María Pérez, por solamente citar los nombres de los mártires.

-Durante la República se crea también la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y en la Protesta de los 13 hacen irrupción los intelectuales.

-Claro que sí, un movimiento intelectual muy fuerte que se inicia, precisamente, con aquellos jóvenes libertadores que, al concluir el proceso independentista, quedan inconformes con el destino incierto de Cuba. Entonces se produce un movimiento, y ahí está ese fermento intelectual de hombres de los que hoy estamos conmemorando los centenarios. Con nombres como Don Fernando Ortiz que, ya desde el comienzo, desde su juventud, está buscando las raíces y las claves interpretativas de la sociedad cubana; Emilio Roig de Leuschenring, “el infante terrible”, como lo llamaron; aquella generación que está en la Protesta; figuras que conocimos y nos pudieron dar un testimonio tan hermoso de aquellos años como José Zacarías Tallet y Juan Marinello, por citar algunos nombres.

Tenemos a Rubén Martínez Villena, siguiendo la huella de Mella, a quien Neruda, con tanta razón, llama “el discóbolo cubano”; detrás de ellos, Raúl Roa y toda esa gran generación, extraordinariamente elocuente, dotada de la capacidad de la oratoria, de la conversación, que logran en sus tertulias en el Naranjal, en el hotel Ambos Mundos, en el Lafayette, en el corazón de La Habana, donde se reúnen con los viejos representantes del pensamiento cubano, con el propio Eusebio Hernández, con Juan Gualberto, con Sanguily, con Varona. Vemos el fin de la vida de Varona; ahí está Roa describiendo en una semblanza lo que significó este para la juventud cubana, y cómo van a buscarlo, y cómo Varona -despojado ya de todo, sin nada material-, se convierte en el abanderado de esa moral, de esa ética cubana, indestructible.

Creo que sí, que hubo un movimiento de cambio, de transformación, una generación que tuvo articulistas brillantes, caricaturistas brillantes como Conrado Massaguer, por ejemplo; revistas espléndidas de pensamiento cubano como Social, hasta llegar al momento crucial, ya en el 30, con una generación aún más joven que viene detrás. Por ahí llegaremos a Nuestro Tiempo, por ahí llegaremos a Orígenes, por ahí llegamos a toda la pintura cubana de esa época; por ahí andamos del brazo de músicos como Amadeo Roldán, de Caturla. Entonces, simple y sencillamente, te diré que esa República fue extraordinariamente fecunda, en todos los aspectos.

-¿Cuáles son los momentos o facetas de la historia de aquella República que demandan hoy un ejercicio más acuciante de reinterpretación o revalorización?.

-Creo que toda la historia republicana es muy importante para su estudio; porque se corre el riesgo siempre de simplificaciones, de reducciones muy mecánicas, en las cuales falta la capacidad de investigar situaciones concretas nacionales e internacionales, el papel de las grandes personalidades en la historia de Cuba, el de las vanguardias políticas y culturales que fueron tan importantes y que borran por completo la imagen del proceso republicano como desierto de virtudes. En él aparecen precisamente los precursores y promotores del proceso revolucionario en su doble vertiente; quiero decir en su vertiente política y en su vertiente cultural.

Esta es una coincidencia muy importante en la historia de Cuba, que marca una regularidad de la Revolución, y es la coincidencia de las vanguardias culturales con las vanguardias políticas. Una inclinación a los problemas sociales ha sido determinante, de forma permanente en esas vanguardias cubanas. Las élites han sido, son, se hacen evidentes, pero son intrascendentes. Las que desempeñan un papel importante son las vanguardias, y no se puede confundir lo uno con lo otro. El proceso republicano es riquísimo: en las relaciones internacionales, por ejemplo, la batalla librada por Cuba por la derogación del apéndice constitucional, es decir, de la Enmienda Platt. ¿Cómo se logra esa derogación formal, que fue una victoria jurídica sobre el Departamento de Estado norteamericano? ¿Cómo se logra el reconocimiento de la pertenencia de Isla de Pinos a Cuba, que era discutida?

Y con Isla de Pinos se discutía también la existencia virtual del archipiélago. Se le concedía a Cuba soberanía nada más que sobre la isla grande. Esa batalla fue importantísima. La presencia de Cuba en la fundación de la Liga de las Naciones, la presencia de Cuba en la fundación de la UNESCO, la presencia de Cuba en el Tribunal Internacional de La Haya. El hecho de que haya sido un cubano su presidente -el doctor Bustamante-, el papel que su doctrina jurídica tuvo para los derechos internacionales, y sobre todo el derecho de las pequeñas naciones, particularmente las pequeñas naciones hispanoamericanas. Entonces yo considero que hay que estudiar la República, que no puede ser borrada de un plumazo; hay que ver el papel que desempeñaron las contradicciones, las posiciones de los grupos de batalla en esa época. Por ejemplo, los que aprobaron la Enmienda Platt, bajo qué condiciones. Generalmente no hubo ninguna anuencia, o casi ninguna a favor del carácter real de la Enmienda como elemento de intervención, como elemento de sujeción, como elemento de menoscabo de la soberanía cubana, hasta hacer inviable esa soberanía. No hubo generalmente anuencia a eso. Los que la aceptaron para continuar la lucha consideraban que era necesario tomar en ese momento lo que se nos daba, para buscar y aspirar a lo máximo. Quiero decir que hay que estudiar, estudiar profundamente, y no se puede, de ninguna manera, hablar de la República como de un monstruo inexistente, de algo que no existió. No es posible.

-¿Cómo evalúa la labor realizada por la historiografía republicana? ¿La obra, por ejemplo, de figuras como Ramiro Guerra, Herminio Portell Vilá, Leví Marrero y Emilio Roig de Leuchsenring?

-Son, a veces, enfoques distintos, distanciados por una actitud fundamental ante la cuestión de la injerencia norteamericana en Cuba. Ramiro Guerra, por ejemplo, es el historiador; es un maestro, un pedagogo. Su Historia es un documento de una eticidad absolutamente inobjetable, y él en sus libros se asoma, se coloca ante el dilema de la injerencia norteamericana en la República, la denuncia; no produce un análisis profundo de las causas y razones, y no desnuda el fenómeno; pero llega hasta el umbral, evidentemente; es hasta ahí donde podía llegar. Y eso está avalado por su conducta, por su vida personal, y por su carácter. Emilio Roig sí entra de lleno en el problema.

Yo te diría, por ejemplo, que para comprender el pensamiento cubano, es indispensable estudiar La expansión territorial de los Estados Unidos, de Ramiro Guerra. Es un libro fundamental para poder entenderlo. Pero también es importante estudiar a Herminio Portell Vilá, que después, con su vida, se aparta de las que habían sido sus convicciones; pero no olvidemos nunca que es el autor de una obra monumental que se llama Cuba y sus relaciones con Estados Unidos y España. Es un libro esencial para estudiar, para comprender el diferendum cubano-norteamericano; esta obra y otras del profesor Portell Vilá.

Tomó un protagonismo importante en los congresos internacionales de historia, convocados por Emilio Roig; estuvo en un círculo de amigos, muy apreciado por Roig; después vino un distanciamiento profundo cuando, llevado por su anticomunismo absoluto, no se da cuenta de las originalidades y de las virtudes que estaban presentes en la Revolución cubana. No la interpreta, y aterrorizado, se va a poner al servicio de los propios intereses que ha combatido. Este es un análisis que hay que hacer, pero sin invalidar la obra. Esto es importantísimo.

-¿Leví Marrero y Emilio Roig?

-Leví Marrero: una obra monumental. Una obra mo-nu-men-tal, que nadie puede desconocer. Hay que situarlo dentro de esa obra de la geografía política cubana, en que cada cual hace un aporte importantísimo, muy concluyente: es el trabajo de Pedro Cañas Abril, son las investigaciones de Sara Isalgué y de Salvador Massip, son los propios trabajos del joven Núñez Jiménez en su momento. Pero Leví Marrero es un hombre de gran sabiduría y su obra es una obra enciclopédica que tendrá que ser consultada, independientemente de sus posiciones personales. Es algo a lo que se puede aplicar aquello de que “el arte no tiene patria, pero los artistas sí”. O sea, podemos enjuiciar las posiciones personales del doctor Leví Marrero; podemos someterlas a debate; pero no su obra.

-¿Y Emilio Roig?

-Emilio Roig de Leuschenring fue uno de los hombres más completos, a mi juicio. Pero es un hombre que se desenvuelve en otros rangos. Emilito se percató de la importancia de la polémica política y de la prensa; no se perdió nunca en su gabinete a hacer historia, solamente a investigar y a publicar libros, sino que fue un polemista; y además un costumbrista. Se dio cuenta de que las costumbres y el carácter tenían mucho que ver y condicionaban o tipificaban mucho la posición de los cubanos ante la sociedad y la historia; por eso fue un costumbrista, por eso fue un periodista.

Advirtió el papel de la ciudad, de las grandes ciudades, y particularmente de La Habana, como lugar que tiene un gran peso en la historia de los acontecimientos. Y por eso fue, además, el historiador de la ciudad. Se dio cuenta de la importancia de los monumentos públicos como resortes de la memoria, y por eso defendió y creó instituciones. Pero lo más importante de su obra, de su sentido martiano, de su carácter cubano, es que está signada por una comprensión de que el pueblo cubano había luchado y había logrado su independencia por su propio esfuerzo; de que Cuba debía ser libre -como decía Martí- de España y de los Estados Unidos; de que el imperialismo norteamericano había tenido un papel nefasto en sus relaciones con Cuba. No hablo de la cultura norteamericana, no hablo de la nación norteamericana, hablo de la acción imperial desnudada a lo largo de su obra: en su estudio sobre la Enmienda Platt, en su ensayo luminoso “Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos”. Él deja claro, muy claro, que hay una diferencia absoluta entre las vanguardias políticas, defensoras de la justicia, defensoras de los inmigrantes, defensoras de los pobres, de los negros, de Cuba, y la élite política plagada de intereses inconfesables que siempre creyó que Cuba era la fruta madura que debía desprenderse del árbol. He ahí la distinción entre Roig y las otras personalidades que hemos mencionado.

En el Centro Histórico de La Habana hay algunos símbolos de esa República; está el Palacio Presidencial, el Capitolio, y está también el Palacio del Segundo Cabo, que es anterior, pero donde sesionó la primera Legislatura cubana.

Y acabamos de terminar la restauración de la Cámara de Representantes, construida en 1913, anterior al Capitolio y que hemos conservado; porque el Palacio del Segundo Cabo se transformó, se cambió; pero hemos logrado restaurar la Cámara de Representantes, restituir en ella un busto de Máximo Gómez, cien años después, el mismo día y a la misma hora en que había sido expulsado por una Asamblea Legislativa formada por muchos cubanos de mérito, no solo por oportunistas y traidores. El que se paró allí para decir “si hay que fusilar a Máximo Gómez y hace falta un General para hacerlo, cuenten conmigo”, era un patriota imborrable de la historia de Cuba. Tal era la confusión del momento.

El mismo día y a la misma hora, entronizamos su monumento en bronce en el hemiciclo de este primitivo Parlamento, de esta Cámara Baja cubana. En el mismo edificio en el que Raúl Roa realizó su impresionante labor editorial y de divulgación cultural en el Ministerio de Educación, en los tiempos de Aureliano Sánchez Arango. En el mismo lugar a donde llegó Eduardo Chibás, con su denuncia, que era en definitiva un enfrentamiento contra la corrupción conceptual y latente de la República, independientemente de que fuese cierto o no que Aureliano tuviese las fincas que se le atribuían en Guatemala. El lugar desde donde Armando Hart dirigió la campaña de alfabetización -porque ya era Ministerio de Educación en el momento del triunfo de la Revolución. Ahí estuvimos, y el doctor Hart me dijo, “desde aquí dirigimos el movimiento de la alfabetización en Cuba”. Ese lugar está totalmente restaurado, con todos los atributos del Ministerio de Educación y los de la Cámara de Representantes, las condecoraciones de aquella época, las medallas conmemorativas, los documentos, el texto constitucional de 1940. Es decir, no podemos explicar la historia de Cuba, ni amar la historia actual, desconociendo el pasado, ni admitir tampoco una explicación simplista porque, sencillamente, es poco serio.

-¿Cuál sería a su juicio el balance de la cultura de aquella República y su legado al momento actual?

-Bueno, figúrate. Si nosotros, por ejemplo, no comprendemos el papel desempeñado por el grupo de Avance, o por Orígenes, o por la Sociedad Pro-Arte Musical, no podemos entender la cultura cubana. Fue allí, en Pro-Arte Musical, donde se abrió un espacio a la cultura, un espacio muy democrático, porque las vanguardias políticas cubanas -que eran vanguardias de izquierda, no crípticas, sino confesas- estaban allí; allí fueron a participar en la musicología, en el ballet, en las artes plásticas, en el teatro, pero sobre todo en la música. En ese período cristaliza el teatro cubano. ¿Qué pensar del grupo de Avance? Son las ideas, la defensa de las ideas, la organización de la vida cultural, las exposiciones, el trabajo con las personalidades políticas.

¿Qué pensar de Orígenes? Un grupo de meditación, de reflexión, como siempre tiene que haberlo en toda sociedad. No era una élite en una torre de marfil, era una vanguardia. Quizás menos polémica, una vanguardia que estaba en el culto de ciertas cosas, que son indispensables a toda sociedad y que la mezquindad de la vida republicana y de la sociedad -que podríamos llamar política- no permitía generar, y ellos lo hicieron. Y, desde luego, estaban también las grandes individualidades de la cultura cubana. En ese período hay una serie de cosas de una importancia tal, que no podríamos entender la Revolución sin la República.

Tomado de Temas, n. 24-25, enero-junio de 2001.

Se han publicado 35 comentarios



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  • Teresa Fdez dijo:

    Excelente artículo sería una clase magistral que debe darse en nuestros Institutos de pre-universitario y en las Universidades, es nuestra Historia analizada por uno de nuestros grandes QUE MAESTRÍA, QUE INTELIGENCIA PRIVILEGIADA Y A LA VEZ QUE DIAFANO NOS HACE SENTIR LA HISTORIA VIVIRLA, EN VERDAD LA HE GUARDADO PARA MIS HIJAS Y NIETA, ES DIGNA DE SER ESTUDIADA , los convoco a hacer lo mismo, saludos

  • Reynerio Alvarez dijo:

    Bueno y donde estan los historiadores de Cuba que siempre le ”huido” a esa pregunta? Recuerdo que en una oportunidad el destacado periodista Taladrid le insistio en esa misma pregunta al Dr. Torres Cuevas y este se “fue por la tangente”, sin asumir una posicion firme al respecto. Negar la fecha de fundacion de nuestra Republica ha hecho que otros (los verdaderos enemigos de la Republica) se hayan robado la fecha. Reynerio

  • Candela dijo:

    Interesante y justa reflexión.

    Negar el pasado es mutilar el presente y comprometer el futuro, por eso aplaudo la posición de Leal y comparto la necesidad de llenar con conocimiento e investigación serios, los vacíos históricos que padece incluso, mi generación, para la que ese período –como otros del inicio de la Revolución– son una sombra borrosa.

    Al hojear los álbumes familiares siempre me pregunté cómo era posible que alguien tan trascendente y probadamente fiel a la causa del pueblo cubano como Máximo Gómez, pudiera haberse prestado a izar la bandera cubana con el inicio de esa República si ella como tal era una mancha en la historia cubana. Mi abuela, en cambio, me decía que dijeran lo que dijeran, ese 20 de mayo había sido una victoria porque de no haberse logrado “seríamos como Puerto Rico”.

    Es importante valorar en su justa medida los acontecimientos, la fertilidad del patriotismo que se cimentó en esa etapa republicana “con todas sus luces y sombras”–como bien se señala en el artículo–, los valores humanos, sociales y culturales que hicieron posible la llegada de ese 1º de enero de 1959, como referencia del espíritu que necesitamos retomar HOY para enfrentar los complejos problemas que hay que resolver en el presente, en este largo siglo XX que todavía no hemos acabado de concretar los cubanos con el proyecto de la República soñada por Martí “con todos y para el bien de todos”.

    Esta entrevista y su publicación en Cubadebate marcan un momento de madurez del pensamiento cubano.

  • francisco dijo:

    Una España implacable y redentora,
    España que alborea
    con un hacha en la mano vengadora,
    España de la rabia y de la idea.
    Es lástima que una entrevista edificante y que arroja tanta luz, aparezca con el error de atribuirle a García Lorca estos versos de Antonio Machado. Sé que es una reproducción de la entrevista en la revista Temas, pero de todos modos deben subsanar el error.

  • LAZARO RAMIREZ. dijo:

    EUSEBIO LEAL NOS HACE EL FAVOR DE RELLENAR LOS HUECOS HISTORICOS QUE SE CREARON SIN SENTIDO,PORQUE EN PRIMER LUGAR LA HISTORIA SI EL REAL DEBE REFLEJARLO TODO.GRACIAS LEAL,POR SEGUIR SIENDO LEAL A LA VERDAD Y LA HISTORIA.

  • Ismael dijo:

    Leer esta entrevista del Gran Eusebio,nos debe poner a meditar lo pobre que se da la historia de Cuba en nuestro sistema de enseñanza,lo esquematizado que esta, los jovenes de hoy en dia muy poco conoce de nuestras raices historicas, es una asignatura de nuestro sistema educativo que tenemos que revisar en profundidad, y no dejar en manos de revisionistas oportunistas que persiguen intereses mezquinos, si queremos profundizar en nuestra democracia como refiere Raul, hay que aprender mas de nuestra historia. Gracias Eusebio, hombres como usted son necesarios

  • orestes dijo:

    Este es un documento para ser estudiado (una sugerencia) por todos los cubanos, (todos), como estimulo inicial para que vayamos a las fuentes y estudiemos la historia patria desde la cristalizacion de la nacionalidad, pasando por la República hasta el proceso que hoy vivimos.
    ESA SERA LA UNICA MANERA DE SALVARNOS.
    Ayer 19 de mayo, aniversario de la caida en combate de Marti, por circunstancias de mi trabajo actual, fui testigo de las palabras de un gran intelectual caribeno (el novelista caribeno George Lamming)quien con emocion decia (y es cierto)que Fidel y Martí son el ejemplo maximo en los que coincidian Etica y Política.
    Las palabras de Lamming nos emocionaron a todo, porque alli estaba reconociendo lo que Eusebio (San Eusebio) dice.
    En el proceso que hoy vivimos en Cuba, sería imperdonable si no profundizamos en la historia patria y si junto a los cambios irreversibles que llevamos a cabo, no desterramos para siempre del estudio de la historia (fundacional/republicana/actual)los conceptos maniqueos que muchas veces la caracteriza.
    saludos,

  • Enrique Colás dijo:

    Lo excelentemente expresado por Eusebio Leal en esa entrevista: “…Es decir, no podemos explicar la historia de Cuba, ni amar la historia actual, desconociendo el pasado, ni admitir tampoco una explicación simplista porque, sencillamente, es poco serio…” Si se refiere entre otros aspectos a la no celebración del 20 de Mayo como fecha de conmemoración nacional después del triunfo revolucionario en 1959; a nuestro juicio,esto tiene su fundamento en la necesidad durante los primeros años que sucedieron al 59 el de enfatizar en la conciencia de la población cubana, la primacía histórica del cambio radical que desde el punto de vista económico, social y político era necesario hacer en Cuba y que se oponía a la significación que se le daba a la efeméride como “día de la emancipación y obtención de la libertad plena de la Patria”, cuando en realidad marcó un período que como bien se explica en esta entrevista, Cuba no alcanza su libertad plena aunque se produce un rico proceso de reafirmación patriótica y revolucionaria.
    No creo que no celebrar ese día como fiesta nacional signifique el desconocer la importancia de dicho proceso.
    Cuando Fidel dijo que la Revolución era la continuidad de la lucha iniciada por Céspedes en el 68 no se omite ningún hecho histórico, es un “continŭus” que incluye el 20 de mayo citado.
    Los cubanos, tenemos muchos hechos heroicos e históricos dentro y fuera de Cuba que ocurrieron en ese período de la republica mediatizada y en estos más de 50 años del verdadero poder revolucionario independiente de nuestro pueblo;tenemos hombres sublimes que en su “impronta” de toda la vida, merecerían una celebración y no lo hacemos tal vez porque siempre estaríamos de fiesta. 20 de Mayo, sí, con la perspectiva del inicio de un proceso de reafirmación revolucionaria; 20 de Mayo, no, si se trata de la perspectiva de los nuevos anexionistas de estos tiempos.

  • frank dijo:

    si las ideas independentistas de gomez marti maceo entre muchos otros

    no hay duda alguna que el 20 de mayo de 1902 nacio la republica nacida de un conjunto de dabates

    todos con una idea en comun pero tambien con sus diferencias pobres de aquellos que han negado nuestra

    historia

    bravo eusebio

  • gerardo ortega dijo:

    acabo de conectarme y no he leído del todo la entrevista…en mi diario anoté hoy temprano palabras similares a las primeras de Eusebio y busqué afanoso su mención a la primera república, recordé a pepito cantón, porque con él había valorado similares términos, luego leí los comentarios, solo los primeros tres…comparto la emoción justa de tere y casi totalmente lo expuesto por Candela…si la clase de Eusebio es importante, estoy seguro que lo sería más si los comentarios estos se publican como complemento de la misma, no el mío -claro- pero seguramente las reflexiones de muchas otras personas pudieran ser valiosos también…e incluso los aludidos pudieran expresar sus opiniones y así quizá recordemos a anaximandro el cojo…”de la discusión surge la luz”. Sí, conmemoro el 20 de mayo, no lo festejo…pero lo conmemoro…y me acuerdo viendo esa foto que conservo, del viejo izando la bandera…esa misma que ayer no vi que se recordara por aquel 19 de mayo de 1851 en Cárdenas.

  • Agustin Navarro dijo:

    Exelente la manera de Eusebio de decirnos la Historia como dicen los amigos foristas seria interesante que esta Reflexión del compañero Leal se estudiara en nuestra Escuelas para nuestros jovenes y pos mi madre si tuviera que votar para elegir un Presidente de Cuba después que el Compañero Raul termine su gestión votaria por EUSEBIO LEAL

  • Guille dijo:

    Esta entrevista se cuasi publica once años después. Y digo cuasi porque la revista Temas no está al alcance de todos y mucho menos Cubadebate en la web. Todavía hay reticencia a hablar de la República en términos de lo que realmente significó: El nacimiento de la Nación cubana, de Cuba como país, de la Cuba que dejaba de ser oficialmente colonia.
    Nació mutilada, sí, pero nació como Nación el 20 de mayo de 1902, y por ese empecinamiento en no reconocerlo en las clases de historia, hoy hay generaciones de cubanos a los que se les pregunta y te dicen que Cuba se independizó como Nación el 1º de enero de 1959.
    Y si los hombres de entonces, en 1902, no hubieran actuado como lo hicieron, Cuba sería hoy por hoy otro Puerto Rico. Por eso no se les puede juzgar fuera de contexto. Se les critica en extremo. Sí, Estrada Palma y otros se plegaron a exigencias de EE.UU, pero si no hubieran aceptado ciertas condiciones, a la altura de estos tiempos seríamos otro “Estado asociado”, neocolonia de USA.

  • luis manuel dijo:

    EUSEBIO, TAN BRILLANTE QUE PARA QUE SOBRE MAS DE TÍ. PERO SI EL CONTENIDO DE TU ENTREVISTA A LA REVISTA TEMAS, Y A LA DE MARTINEZ PIRE, POR CIERTO, EXCELENTE PERIODISTA Y AMIGO NO SE HACE SUYA POR EL ESTADO, EL GOBIERNO, Y EL PARTIDO, HEMOS ARADO EN EL MAR.

  • Batista dijo:

    por qué no puedo acceder al vínculo de temas, si es dominio .cu?

  • Ismaelillo dijo:

    Aunque la entrevista a Eusebio Leal que se publica aquí ya tiene más de 10 años de publicada, mantiene su vigencia porque se refiere a un tema histórico de importancia fundamental para el cabal conocimiento de lo que somos como nación y para comprender el verdadero significado de la Patria. Los 56 años de existencia de la República, antes del triunfo del pueblo de Cuba sobre la dictadura de Fulgencio Batista, como bien se ha expuesto en esta entrevista no se puede olvidar, ni opacar ni suprimir porque en gran medida lo que somos se debe a esa etapa de nuestra historia con luces y sombras, pero con grandes logros en las artes, las ciencias, el periodismo, en la industria, en las luchas obreras, campesinas y estudiantiles. Fueron los valores éticos y morales que nos inculcarnos nuestros padres y maestros y las vanguardias intelectuales y políticas, a los que vivimos aquella época, los que condujeron a la victoria de enero de 1959 y al apoyo masivo del pueblo a las grandes conquistas de los primeros años de la Revolución, y los que en la etapa actual aun sirven de inspiración para el rescate de los valores perdidos y la creación de los nuevos que nos permitan desarrollar un verdadero socialismo, participativo y democrático que supere los errores cometidos y elimine la corrupción entronizada en todos los niveles de la administración del estado cubano.

  • Clemente Martinez dijo:

    La verdadera historia Cubana se ha escrito con grandes sacrificio y sangre para alcanzar su independencia total; y que vengan otros vende patria a tragiversarla para ser entregada a los enemigos de la humanidad; a eso hay que fusilarlos para que la humanidad se de cuenta que la tracción a su pueblo a su Nación; a su verdadera república es la muerte en vida o la muerte en la sepultura; esa entrevista que le hicieron al compañero Eusebio Leal tiene que ser publicada; estudiada y analizada por todo estudiante Cubano e historiador Nacional como Internacional; para que se de cuenta cuanta sangre ha costado formar una república independiente y libre de cualquier injerencismo extranjero. Cuba siempre sera libre mientras tengan hijos que la amen.

  • Alberto dijo:

    Es verdad de los buenos dotes de Memoria, pero por que no dice tambien que Fidel como primer ministro y despues como jefe de estado ha hecho de cuba su colonia y ha monopolizado todos los sectores con el pretesto de que son bienes del pueblo. Gracias

  • RAQUEL dijo:

    GRACIAS LEAL POR ESTA ENTREVISTA Y A CUBADEBATE POR PUBLICARLA.
    HACE POCO ESCRIBI UN LIBRO SOBRE LA PARTICIPACION DE MI ABUELO EN UN ACONTECIMIENTO HISTORICO DE LA AVIACION CUBANA EN ÉPOCA DE LA REPUBLICA PARA EL QUE TUVE QUE INDAGAR Y TRATAR DE COMPRENDER PASAJES NUNCA ESTUDIADOS EN LAS ESCUELAS SOBRE NUESTRA HISTORIA, DE UNA INMENSA RELEVANCIA QUE HAN SIDO IGNORADOS Y OTROS HASTA MAL CONTADOS, A PUNTO DE QUE ALGÚN REVISOR ME ACONSEJO QUE PARA QUE SALIERA A LA LUZ, LOS OBVIARA (POR SUPUESTO, NO LO HICE) PUES COMO BIEN COMENTA EN ESTE DEBATE EL USUARIO Candela: Negar el pasado es mutilar el presente y comprometer el futuro…DESPUÉS DE LEER ESTE ARTICULO ME SIENTO QUE ESTOY, UNA VEZ MÁS, EN EL CAMINO CORRECTO… GRACIAS!!!

  • Alberto Cobian dijo:

    excelente articulo, brillante, ajustado, expresion e uan vision no parcializada sobre la historia de un pais. Fidel una vez dijo ellos hubieran sido como nosotros, nosotros hubieramos sido como ellso… entonces sobre esta base porque no comprender el papel de los hjombres en la historia dentro dle contexto historico en que se mueven
    Hay conflictos motiovacionales qeu lleavna al hombre a crissi existenciales y tienen que decidirse por dterminadas opciones, entre ellos el evitacion-evitacion cuya solucion es opotar por la opcion menos mala
    para muchos menos mala fue la opcion de republica con enmienda y luchar por su eliminacion que estado norteamericano, y es juata la apreciacion cuando sobre todo los tres simbolos de la independeicnia, marti, maceo y ejercito libertador ya no existian
    es una fecha patria y como tal debe verse, no hay porque conclulcarla para que las actuales y futuras generacione crezcan con la ignorancia de su valor, no es justo, si fue una pseudo republica y no la martianan, pero es parte de nuestro vino amrgo, pero nuestro vino
    En Cuba debemos tener mucho cuidado porque a veces se caen en visones narcisistas, negandfo todo lo anterior
    hay personas qque en este pais no saben que osvaldo Dorticos Torrado fue presidente y como se suicido nao tienen el valñor en la historiaografia que debia tener como hombre que se consagro a la construccion de un nuevo pais.
    Se quitro la vida como ente humano deprimido y a eso no escapa nadie, porque uno de los peligos de la depresion mayor, porfunda, es ese atentar contra la vida, por los sentimientos de culpa, de autoreproche y la apatobulia, por eso las depresiones son urgencias psiquiatricas, porque el sujeto que la posee por lo general atenta contra su vida
    Ojo con eso,
    Valoro pertinente ala publicacion de este articula que no ha perdido nada de actualidad a pesar de haber sido publicado en temas hace 11 años, bendita idea, Ello nos confirma que este pais esta cambiando para bien y sobre todo para el bien de todos y con todos
    Felicidades a Cubadebate por tan necesaria osadia y conciencia del deber.

  • VictorJ dijo:

    Eusebio Leal: Magistral como siempre !
    Lastima que tanto CubaDebate como Temas lleguen a tan pocos dentro de Cuba. Juventud Rebelde (el periodico de la Juventud Cubana) deberia publicar esta entrevista.

Se han publicado 35 comentarios



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