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Benedicto XVI: Medidas económicas impuestas desde fuera pesan negativamente sobre Cuba

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El Papa Benedicto XVI es recibido por el Cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, en el aeropuerto internacional José Martí, en La Habana, Cuba el 27 de marzo de 2012. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS/

El Papa Benedicto XVI es recibido por el Cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, en el aeropuerto internacional José Martí, en La Habana, Cuba el 27 de marzo de 2012. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS/

Discurso de despedida en Cuba de Su Santidad Benedicto XVI

Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos,

Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte – Él vive – y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.
Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.
El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.
A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

Se han publicado 6 comentarios



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  • rafa dijo:

    Me parece que el titular no es el mejor, dijo cosas mucho más esenciales y que nos fueron dirigidas a nosotros:

    La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

    Gracias Santidad.

  • Candela dijo:

    Respetuosas y bellas palabras; también con un mensaje espiritual valedero para todos, creyentes y no, de unidad nacional entre los cubanos donde quiera que estemos, mediante un diálogo sincero y constructivo que aporte responsablemente al bien y al progreso integral de la patria.

    Nada que ver con las palabras en México donde aconsejó no dejarse arrastrar por las fuerzas del mal.

    Considero que fue una excelente visita porque pudo lograr con su impronta como máxima autoridad católica en el mundo, que los ojos de buena parte de la humanidad pudieran posarse directamente sobre Cuba.

    Por más que quisieron los grandes medios de prensa y los enemigos de la Revolución Cubana desvirtuar la visita, echarla a perder, fabricar incidentes y buscar con lupa cada frase posible de manipular y hasta sacándola de contexto, la resultante ha sido una innegable imagen de madurez, educación y riqueza espiritual en nuestro pueblo que no han podido acallar.

    ¡Felicitémonos todos, cubanos!

  • Potencier dijo:

    Alentadoras las palabras del santo padre sobre todo en la base de la unidad y libertad. Aceptamos esas palabras y hagámosla cumplir desde lo mas hondo de nuestro corazón y así veremos fortalecer muestra patria

  • odalis dijo:

    Que bello discurso, que dios le de mucha salud al Santo Padre

  • Yenier Vega dijo:

    Las cubanas y cubanos agradecemos la presencia de Su Santidad a la vez que ratificamos nuestro compromiso con la Revolución que es nuestra mayor obra de amor y grandeza espiritual y moral. Las coincidencias de la ideología de la Revolución Cubana con la iglesia católica, levantan sin dudas, un altar a la dignidad plena del hombre. Un sí por la paz, la amistad, el entendimiento, la justicia, el amor, el optimismo,la solidaridad son solo algunas de esas coincidencias tan esenciales en la vida de cualquier ser humano verdaderamente pleno.
    Viva Su Santidad
    Viva la Revolución Cubana !!!!!

  • Rafael dijo:

    Dios quiera que se cumplan estas palabras.
    Que podamos vivir en paz, con salud, bienestar, unidos, sin bloqueo, sin agresiones, sin maltratos de los poderosos, sin mentiras.Construiremos un mundo nuevo prospero y feliz? Creo que si.
    El imperio nos dejara tranquilo y cesara su guerra económica contra Cuba?
    Cesaran las sanciones injustas?
    Seremos un país independiente?
    Seremos un país que no aparezca en la lista negra de ningún estado.
    Santidad:
    Gracias por su mensaje, nosotros los cubanos también le recordaremos como fieles cristianos y revolucionarios de este nuevo siglo XXI.

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