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Recuerdos de una epopeya

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c¡Revolución, Si; Golpe de Estado, No!

El primero de enero de 1959, podría haber transcurrido sólo como una fecha, en la que las hojas del almanaque dieran a conocer el primer día de ese año, pero no fue así. En todo el país, los cubanos sentían esa jornada, como un día más en su lucha frontal frente a la dictadura, pero no fue así.

Los acontecimientos que tuvieron lugar en el país, desde el amanecer del primer día del año, iban a marcarlo con otro signo. Amparados en las tinieblas de la noche, se gestaba la traición en la capital, con el propósito principal de impedir el triunfo de la Revolución.

Pero, ¿que ocurría a cientos de kilómetros de La Habana?

Hagamos un recorrido por la memoria.

El 31 de diciembre de 1958, el Comandante Fidel Castro, pasó el día en la ciudad de Palma Soriano, plaza que se había rendido cuatro días antes. Bien entrada la noche, se dirigió al Central América, donde radicaba la Comandancia del Ejército Rebelde, desde el 19 de diciembre.

En las primeras horas del recién estrenado enero de 1959, se desconocía lo que ocurría en La Habana. Las integrantes del Pelotón Mariana Grajales, fueron a saludar al Jefe de la Revolución con motivo del año nuevo. Todo transcurría con normalidad en el lugar, donde se comentaba sobre los incidentes del combate de Maffo, cuya guarnición se rindió, ante la ofensiva rebelde.

Poco antes de las ocho de la mañana llegaron algunas noticias preocupantes. Una emisora de radio extranjera informó que el dictador Fulgencio Batista y su familia, había huido hacia República Dominicana. Luego se escuchó otra emisión de Cuba que anunciaba: ” en esos momentos va a tener lugar en el Campamento Militar de Columbia una importante reunión a lo que han sido convocados los periodistas”.

Otra señalaba, ” se anuncia que el General Cantillo asumió la jefatura del Ejército y el magistrado del Supremo, Dr. Carlos M. Piedra, asumirá la Presidencia de la República”.

Desde el rústico portal de una casa de paredes de madera y techo de zinc, a pocos metros del batey del central América, a donde acabábamos de llegar, se escuchó una voz inconfundible, que expresaba:

Es una cobarde traición, pretenden escamotearle el triunfo a la Revolución“.

Los que estábamos allí, nos acercamos para escuchar con atención las palabras del Jefe de la Revolución Fidel Castro,  quien impartía instrucciones, con pleno dominio de la situación.

Hay que atacar a Santiago. Las tropas que están en Palma y Contramaestre que se sitúen en El Cobre y que alguien se adelante a Palma Soriano, y llegue a la Planta Móvil Radio Rebelde, para que la tengan dispuesta“.

Era un momento decisivo para la Revolución. Esos recuerdos son imborrables. Con palabras firmes Fidel indicó a los jefes militares la importancia  de no hacer alto al fuego en ningún momento“. Después, en el mismo portal, junto a Celia Sánchez, apoyado en una mesita, escribió en una pequeña libreta durante diez o quince minutos,  un documento de importancia decisiva, con gran firmeza y visión de futuro, tal vez uno de los más importantes de nuestro proceso revolucionario, fija la precisa posición de la Revolución en un momento crucial.

Al terminar, desde el mismo portal, Fidel lo leyó a los presentes de manera vibrante, de modo que todos se nos hizo un nudo en la garganta. A pesar de los años transcurridos, cada vez que lo leo, descubro otra vez en cada frase la palabra adecuada y las órdenes precisas, que fijaron la verdadera posición requerida.

Fidel se multiplica entonces, con pleno dominio del momento que vivíamos. El documento expresaba: ¡Revolución Si; golpe de estado NO!. Al parecer se ha producido un golpe de estado en la capital.  Las condiciones en que ese golpe se produjo son ignoradas por el Ejército Rebelde.  Cualquiera que sean las noticias procedentes de la Capital, nuestras tropas no deben hacer alto al fuego en ningún momento.  Golpe de Estado para que Batista y los grandes culpables escapen, NO; porque sólo servirá para prolongar la guerra.  Las operaciones militares proseguirán inalterablemente mientras no se reciba una orden expresa de esta Comandancia.  Más unidos y firmes que nunca debe estar el pueblo y el Ejército Rebelde, para no dejarse arrebatar la victoria que ha costado tanta sangre”. Terminó sus palabras, no sin antes hacer un llamado urgente a la huelga general.

Sobre las nueve de la mañana,  una pequeña caravana encabezada por Fidel y Celia, salió ordenadamente rumbo a Palma Soriano, donde estaba la planta móvil de Radio Rebelde, 7-R-R. Al llegar,  estaban listos los micrófonos y el Jefe de la Revolución dio a conocer la alocución histórica al pueblo de Cuba, que antes le habíamos escuchado en el Central América. Luego, por los mismos micrófonos, di a conocer el pleno respaldo de la Federación Estudiantil Universitaria y el estudiantado, al documento leído por el Comandante, donde decía: los estudiantes y el pueblo, más unido que nunca junto al Ejército Rebelde hasta lograr la victoria definitiva de la Revolución Cubana(…)El golpe de estado es una traición a la Revolución“.

Al salir de la emisora, el momento es de tensión. Faltaban otras batallas por librar y Fidel fue contundente en su ejemplar alocución. La traición del General Cantillo era evidente. En su viaje a La Habana hizo todo lo contrario a lo acordado en la reunión que habían tenido el 28 de diciembre en el central Oriente. El Coronel Rego Rubido que lo sustituyó en el mando conocía los detalles y cada minuto era decisivo. Ya antes habían tenido un intercambio de comunicación, pro el desenlace de la capital se apartó por completo de todo lo acordado.

Al referirse a ese momento, Fidel expresó horas después: “Frente a ese hecho, ante esta traición, dimos órdenes a todos los comandantes rebeldes de continuar las operaciones militares y continuar marchando sobre los objetivos; en consecuencia inmediatamente dimos órdenes a todas las columnas destinadas a la Operación Santiago de Cuba, avanzar sobre esa ciudad” [1]

Cuando ya las tropas estaban por arribar a ese objetivo, el Coronel Rego Rubido hizo un viaje en helicóptero a la Loma del Escandel, donde se efectuó la importante reunión con el Comandante Fidel. Cuando caía la tarde llegamos al lugar y se produjo la reunión. El espectáculo que se produjo en aquella reunión fue algo inimaginable. Alrededor de ambos se confundían los uniformes verde olivo con los caquis amarillos de soldados y oficiales del ejército de Batista,  que tenían en sus brazos  brazaletes con los colores negro y rojo del 26 de Julio.

Fidel fue claro en sus palabras y en medio de una gran expectación, el jefe del Mando Militar de Oriente, Rego Rubido rindió la plaza.

En ese momento, el Comandante Raúl Castro ya había llegado a Santiago de Cuba. Luego de entrar en el Cuartel Moncada y ver una fotografía de Batista en una pared, la tiró al suelo, acto que aplaudieron los soldados de la fortaleza. La moral de esas tropas estaba totalmente perdida.

Cuando comenzamos a bajar las sinuosas lomas ya oscurecía y nos acercarnos a  las cien veces heroica cuna de los Maceo, donde reposan los restos de Martí y Céspedes. Veíamos las luces de Santiago renacer entre las sombras. ¡Era la  luz de la esperanza! Parecía un sueño lo que estaba sucediendo. Los miembros del Ejército Rebelde, como nuevos mambises, estaban entrando en Santiago de Cuba. Esta vez, el imperialismo no logró impedirlo. ¡Antes pudieron, ahora no! Había desaparecido el fantasma del fatalismo geográfico. Se hizo lo posible y hasta  lo imposible. Seis años después del Moncada, Fidel llegaba victorioso a la heroica ciudad de Santiago de Cuba.

¿Cómo no recordar en ese momento de mi vida, la heroica participación del estudiantado en la lucha liberadora? Nuestros mártires, la Universidad de La Habana,  una generación que se formó en la plenitud de la lucha. Una tradición que va desde Julio Antonio Mella hasta José Antonio Echeverría y su proyección martiana y antiimperialista.

Cuando bajaba por las lomas,  con mi fusil al hombro, pensaba en cuánto había representado la presencia de la FEU en la Sierra Maestra junto a Fidel, como expresión revolucionaria de unidad, tal como se expresó en el documento firmado en el mismo escenario de la guerra, ratificando la Carta de México, no tan sólo presente, sino como legado.

No es fácil sintetizar tantas vivencias. Aquel Ejército Rebelde con Fidel al frente de la Columna Uno “José Martí”  entró a Santiago  aclamado por el pueblo. Se logró el triunfo rompiendo esquemas, donde los modelos establecidos salieron de escena. No se contó con apoyo ni asesoría foránea. “La Historia me Absolverá”  fue por derecho propio el documento raigal de la Revolución Cubana. Al ser un acontecimiento sin precedente, era un mensaje para todos los pueblos.   Sólo se tuvo en cuenta nuestra tradición de lucha y sus objetivos, basados en un efectivo conocimiento de nuestras realidades. Las utopías fueron superadas por la realidad, que tuvo como  héroes a combatientes de carne y hueso,  salidos del seno del pueblo.

Por ser la Revolución Cubana un acontecimiento sin precedentes, se convertía en un mensaje para todos los pueblos. Sólo se tuvo en cuenta nuestra tradición de lucha y sus objetivos, basados en un efectivo conocimiento de nuestras realidades. Las utopías fueron superadas por la realidad, por tener como héroes de aquella hazaña a combatientes  de carne y hueso salidos del pueblo, que hacían recordar a los “héroes humildes”, aparecidos en el libro del General mambí Serafín Sánchez. .

Esos hombres y mujeres estaban presentes. Caminaban con sus raídas vestimentas, sin entorchados ni oropeles; los más dispares sombreros cubrían sus cabezas; no había uniformidad en su marcha, pero existía algo que los identificaba: sus ideales de libertad. Eran los barbudos de Fidel, que traían bien apretadas en sus manos, las armas que habían arrebatado al enemigo, fusiles con los que habían combatido contra un poderoso ejército profesional equipado y asesorado por los Estados Unidos. La línea de la Sierra había triunfado.

En todo esto pensaba, cuando llegamos a la legendaria ciudad de Santiago de Cuba, donde nací. Una multitud nos esperaba en las calles, era apoteósico el júbilo popular y prácticamente no podíamos caminar. Los gritos de ¡Fidel!, ¡Fidel!, aumentaban a cada paso. Reinaba un júbilo espontáneo, la alegría era contagiosa y ¡por fin, llegamos al Parque Céspedes!.

Desde el balcón del Ayuntamiento, el líder de la Revolución se dirigió al pueblo y ese mismo pueblo, que era el  principal protagonista en la lucha, lo escuchó cuando dijo:”Al fin hemos llegado a Santiago. Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado(…) la revolución empieza ahora, no será una empresa fácil, la revolución será una empresa dura y llena de peligros(…) Podemos decir con júbilo que en los cuatro siglos de fundada nuestra nación, por primera vez seremos enteramente libres y la obra de los mambises se cumplirá“.[2]

Así terminaba aquel primer día de enero de 1959, en que el pueblo de Santiago de Cuba festejó la victoria de la Revolución Cubana, una epopeya que conmocionó al mundo y comenzó otro momento histórico sin precedente: la Caravana de la Libertad, en su marcha hacia la capital.

*Juan Nuiry era, al Triunfo de la Revolución, el presidente de la FEU y Capitán de la Columna no.1 José Martí, al mando del comandante Fidel Castro.


[1] Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el primero de enero de 1959, en Santiago de Cuba. Versión del Consejo de Estado.

[2] Idem.

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  • F. Juan Águila dijo:

    Siempre estaremos “Sobrepasados por la Revolución”.

    Juan Nuiry, lo acaba de demostrar narrando un “Pedazo más” de algo que ha pasado a ser, casi imposible, de conocer en su totalidad.

    Hace poco me atreví a escribir que era necesario releer todos los Discursos de Fidel para tener una idea de nuestra “Memoria Histórica”.

    Sin embargo, cuántos participantes de la “Gran Guerra”, por ser la definitiva han escrito sobre sus experiencias; pero muchos han fallecido en la etapa de la “Construcción” y no escribieron nada por considerar que era muy pequeña (Qué gran error) o porque lo que hacían era más importante. Lamentablemente, todavía quedarán muchos más que no lo han hecho y les pedimos que lo hagan.

    Sabemos que Juan Nuiry ha ocupado cargos de enorme importancia, y es la dedicación constante a diferentes tareas, probablemente no le han permitido escribir “Su historia” que es parte de la Historia Grande; pero es de agradecer este relato.

    Gracias en el nombre de los que nos gusta la Historia.

    Prof. Dr. F. Juan Águila
    Especialista de II grado en Ortodoncia. Ph. D.; Dr. Sc.
    e-mail f.juanaguila@ymail.com
    Web http://www.aguiram.com

  • IselA dijo:

    Han pasado 51 años de esa heroica gesta y como Fidel sabiamente dijo: ”Al fin hemos llegado a Santiago. Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado(…) la revolución empieza ahora, no será una empresa fácil, la revolución será una empresa dura y llena de peligros(…) Podemos decir con júbilo que en los cuatro siglos de fundada nuestra nación, por primera vez seremos enteramente libres y la obra de los mambises se cumplirá“.
    La revolucion se gesta cada dia y cada dia triunfa contra las calumnias y mentiras del imperio y sus gusanos, la revolucion cubana es un ejemplo a seguir, es una epopeya moderna, leer la vida de fidel es como leer la vida de un heroe de la mitologia griega, las hazañas del Che y de Camilo son como las de los heroicos personajes miticos,modernos prometeos que arriesgaron su vida en favor de la humanidad, cada anecdota es hermosa e inspiradora sobretodo porque es real, porque muestra una lucha donde el amor triunfa y no el amor de la telenovelas o las peliculas, sino un verdadero amor, un amor superior el amor por la libertad, el amor por la justicia y la valentia de ofrendar la vida por las causas justas, Fidel y los barbudos demostraron que en este mundo es posible hacer lo correcto.
    Gracias a los revolucionarios del mundo y al pueblo que hace posible la revolucion
    PATRIA O MUERTE
    VENCEREMOS

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