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Poesías y canciones frente al golpe jurásico

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Por Fidel Díaz

hondura-smas-y-masEl canto de Honduras en su hora

En este minuto en que América llama a abrazar a  Honduras, nada mejor que buscar a los poetas; ellos tienen la verdades ancestrales  de los pueblos. A poco rato de bogar por Internet he dado con versos escritos por poetas hondureños en épocas diversas que nos envían señales desde las entrañas de su tierra.

La casa de la justicia
Roberto Sosa

Entré en la Casa de la Justicia de mi país
y comprobé   que es un templo
de encantadores de serpientes.

Dentro se está
como en espera de alguien que no existe.

Temibles abogados
Perfeccionan el día y su azul dentellada.
Jueces sombríos  hablan de pureza con palabras
que han adquirido el brillo de un arma blanca.

Las víctimas  -en contenido espacio-
miden el terror de un solo golpe.
Y todo se consuma
bajo esa sensación de ternura
que produce el dinero

Morazán vive
Roberto Sosa

No.
No estas ahí de bruces
Indefenso en el polvo.
Ni se oculta tu estatua entre los fríos
picoteados por los pájaros

Vives entre nosotros, trabajas,
Tienes sed. O profundo en el monte
se anudan en tu barba
los hilos de lo trágico.

Cabalgas por la selva
Triangulado
El espacio de nuestra geografía.

Miramos tus señales
desde los grandes pinos.
Oímos tus espuelas arañando el vacío.
El eco de tus botas por los mapas de guerra.

No eres signo escarnio
congelado en la boca.
Ni falsísimo brillo de medallas.

Eres bajo del lodo
una espada continua.
Nuestro honor y destino
que custodian los mares.

Que lo aprendan los jóvenes
y resurja el milagro
del pan y de los peces.

Vuelves de todas partes desde tu dignidad.
Estas entre nosotros.
Bajo la misma noche.
Repartiendo la luz, todos los días.

Viento arriba
Samuel Villeda Arita

Un día de estos,
ensillaré la idea,
tomaré a la Patria de la mano
y me iré viento arriba.

Le cambiaré la música al jilguero,
le quitaré al pinar los viajes largos
y las heridas a los pasos lentos;
le enseñaré al venado la justicia,
al Tucán como esquivar la calma

Y al ecosistema a defenderse.

Subiré hasta la cumbre
y juraré por tanto hermano muerto:
por el que cayó pidiendo tierra,
por el que destruyó el hambre.
por tantos otros.

(Ella estará sentada cara al viento)

Le enseñaré sus valles,
le diré que por ellos
caminaron a pie sus bisabuelos;
le contaré otra historia
antes de continuar por el sendero.

Le ocultaré el dolor del gran silencio,

Confidencia
Samuel Villeda Arita

He vuelto a tu sepulcro para contarte cosas,
no es que te crea allí, tendido en el letargo,
porque sé, que estás en el viento,
y ante todo:
en la conciencia del que acordó tu muerte.

Porque sé, que estás en la Patria
y en esa otra que está presta a nacer;
porque estás en tu familia, en tus amigos,
y porque le costará al olvido
sitiarte en su poder.

Pero eso no es el caso.
Al que le diste fuerza aquella tarde
que se sintió morir por la tristeza
superó esa crisis
y hoy hace fuego con la idea.

Al que arengaba estudiantes,
le compraron la voz,
pero se les olvidó comprarle la mirada;
al profesor que hilvanaba protestas
y quería construir tantas justicias
es funcionario ahora y eso no le importa;
al que apareció en la tele
queriendo controlar los altos precios
está de embajador en otra sombra;
aquél que se jactó de ser tu amigo
y que era dirigente sindical
y quería poner igualdad a juego idea,
es hoy un gran señor de los silencios;
al maestro que admiraste tanto
por su humildad y sus consejos
hoy le pinta los ojos al gobierno.
En cuanto a tus amigos poetas,
siguen siendo disparos de alegría
pero con un trotar un poco lento.
Te diré con tristeza,
que el pueblo sigue equivocado al
elegir gobernantes.

Pero tampoco vine a eso.
Vine a preguntarte si ahí donde te encuentras
te acuerdas de nosotros tus amigos;
si hay en el cielo niños pobres, campesinos,
obreros
y ese tipo de gente que vivió sin historia.
Vine a pedirte que guardes un lugar a nuestros
sueños,
y me saludes a pleno corazón, con alegría,
pletórico de amor y entusiasmo: a Pablo Neruda,
a Rubén Darío a Juan Ramón Molina,
a Claudio Barrera, a Jaime Fontana,
a Raúl Gilberto Tróchez, a Daniel Laínez,
a Jacobo Cárcamo a Clementina Suárez.
a Lucila Gamero. a Felipe Elvir Rojas. En fin
….a todos los poetas.

La doble canción
Claudio Barrera

Yo, sembrador de ideas.
Tú, sembrador de trigo.
Tendamos nuestras manos al pobre que es amigo.
Busquemos el abrigo de todas nuestras penas
en un inmenso abrazo.

Juntemos los arados que van de brazo en brazo
con nuestra gran idea que va de mente en mente…
Y así seremos fuertes llamándonos amigos.
Tú, sembrador de trigo Yo, sembrador de ideas.

Juntemos nuestras penas para aterrar verdugos.
Tú que amasas la carne de todos mis mendrugos,
en pago quiero darte la lumbre en tu camino:
los dos somos muy fuertes,
pero somos cobardes con un mismo destino.

Empecemos la lucha.
Yo levanto las teas.
Tú levanta los brazos.
Abrazos en las masas
de todos lo trigales
y todas las ideas.

Cambiaras tus arados por gritos de protesta
y habrá fiesta en la Tierra, en el mar y en el cielo
cuando miren que todos nos sentimos amigos,
y entonces, con las manos, unidas, como hermanos,
alzaremos las teas…

Yo con la fuerza enorme de todas mis ideas.
Tu con la verde espiga cortada de tus trigos

Callar Asfixia
Ninrod Sánchez

A Dina Meza

Callar
es ponerse en la piel del cobarde,
dejarse llevar sin resistencia;
naufragar en honduras profundas,
en océanos corruptos…
y ser indiferentes
ante la sombra
de los desaparecidos.

Es guardar un secreto
que todo el mundo sabe;
conocer a los culpables
y cínicamente saludarlos
para que nos dejen ser libres.

Es reprimir al pensamiento,
sentir miedo
tener pruebas
y no atestiguar en contra…

Subestimar nuestros derechos
ser cómplices
temblar
palidecer
no aceptar que somos fuertes.

Callar es un insulto
a la conciencia,
ocultar la verdad
con matices oscuros;
contener los latidos
-sin sentido-
volvernos mudos.

Resignarnos
Callar es no entender
que la vida misma
es una prueba
de valentía
-Es morir sin intentarlo-
Callar
asfixia.

Una limpia en mi Honduras
Roberto Barahona

Voy a hacerle una limpia a mi Honduras.
Voy a usar ruda, yerba buena, puros,
flor de izote, copal, guaro,
penicilina, agua limpia y justicia
Voy a invocar a las siete potencias africanas,
a Ixchel, diosa maya, a la Virgen de Suyapa
Voy a llamar a Yax Pak, a Lempira,
a Morazan, al Padre Subirana, a Visitación Padilla,
a Lorenzo Zelaya, a Manfredo Velasquez,
a Clementina Suárez, a los mártires y héroes
Voy a llamar al todo el pueblo Catracho.

Juntos haremos la limpia y sacaremos a los demonios
de la explotación, de la pobreza,
del malinchismo, de la corrupción,
del privilegio y la impunidad.
Y limpios y libres
encararemos al mundo del nuevo día.

Vendrán los nuevos días
Alfonso Guillén Zelaya   (1888-1947)

Vendrá el mañana libre. Vendrá la democracia,
no por mandato extraño, ni por divina gracia;
vendrá porque el dolor ha de unirnos a todos

para barrer miserias, opresores y lodos.
Vendrá la libertad. Sobre el pasado inerte
veremos a la vida derrotando la muerte.
Tendremos alegría, tendremos entusiasmo,
la actividad fecunda sucederá al marasmo,
y en la extensión insomne de todos sus caminos,
se alzarán majestuosos tus cumbres y tus pinos.

Pinares hondureños, pinares ancestrales,
enhiestos, eminentes, serenos, inmortales,
bandera de victoria contra las tiranías,
vendrán los días de oro, vendrán los nuevos días
que la ciudad así es tiempo ebrio
y que anda en las calles la neurosis
vestida de elocuencia.

No le diré, que ahí se muere un niño,
como muere un anhelo o un anciano
sin transición siquiera;
que en ella, no hay lugar a la justicia,
ni al quejido,
ni al señor que pide una limosna.

(Ella me mirará sin comprenderme)

Si oímos el retumbo de un disparo
le diré que fue el trueno;
si vemos campesinos masacrados
le diré que fue el rayo,
o si acaso un ciudadano es asaltado
le diré que es un juego.

Ella, no debe mirar cosas extrañas,
ni la sangre pudriéndose en el polvo,
ni héroes trigueños olvidados,
ni señales de luto en las fronteras;
no debe ver al pájaro soborno
ni el nido de sus cómodos empeños;
no debe ver a su hermana libertad
viajar así tan tímida y sin alba.
No le diré -aunque me ahogue el ansia—
que sólo en su verdad d descansa el pueblo.
Callaré que el dolor transita altivo
por las venas humanas de las calles,
que los niños platican con el hambre
y que hay sudor constante en las espaldas.
Callaré que en la cárcel vive el hombre
a punta de abandono y deterioro,
que en las calles transita el sobornado
con una dignidad configurada;
o que, el enfermo mental vive en los parques
elaborando caracolas de aire.
Callaré tantas cosas
para que el dolor no caiga de repente.
Si acaso se me duerme entre los brazos
la dejaré soñar
que va con su muñecas por el aire.

UN Golpe de Estado Jurásico

Por Fidel Díaz

Paracuenteando a Monterroso: “Cuando el presidente Zelaya despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Este de Honduras, no va a ser el golpe de estado más breve del continente, ya el ocurrido contra Chávez, en abril de 2001, impuso un record difícil de romper; pero no cabe dudas de que el final será el mismo: el retorno a la presidencia, con mayor estatura moral, del pueblo en Manuel Zelaya representado.

Que este domingo un presidente electo haya sido sacado a tiros y golpes de su casa, y de su país, secuestrado; que fuerzas del ejército y la policía repriman a la multitud que exige sus derechos, con golpes, gases, disparos; que apresen y persigan a funcionarios leales a la constitución, que corten la luz y las transmisiones de los medios estatales, intentando tapar la verdad con dibujos animados; que un grupo de congresistas presente una carta falsa de renuncia y nombre un gobierno de facto, parece un capítulo de una novela del boom latinoamericano de finales de los 50, una ficción completamente extemporánea. Como en Venezuela, Bolivia -y ya veremos otros rincones donde los pueblos vayan tomando sus derechos-, la oligarquía muestra su rostro verdadero, ese que se disfraza en caras alegres, de traje y corbata, con perrito puder, y carpeta empresarial, en los spot publicitarios de la TV adormecedora. Tras la careta, esos tipos deshumanizados, burdos, incapaces de leer su tiempo, que ejercen la imposición mediante militares enclaustrados en los métodos de la Escuela de las Américas USA. Todo un paradigma del capitalismo decadente, más bien decaído, que pretende sus viejos trucos represivos, de engaños, de silenciar, que ya no tienen el más mínimo efecto, porque el tiempo les ha pasado por encima, como a los dinosaurios.

Lo que han logrado es un nuevo salto en la toma de conciencia sobre lo anacrónico del capitalismo y la degradación de las aristocracias consustánciales a ese sistema en crisis económica y muerto ideológicamente. Ahora intentan sostenerlo con la violencia extrema que es el recurso que le queda al pataleo.

Fidel, habituado a lidiar y domar fieras con filosofías del odio, vio venir el zarpazo, y nos hizo un llamado de alerta en sus reflexiones, apenas un par de días antes del golpe; comparaba el gesto de Manuel Zelaya con el de Salvador Allende, en sus momentos últimos defendiendo el poder que le había dado el pueblo, a tiro limpio, frente a los tanques y aviones de colegas de estos que ahora e Tegucigalpa dirigen sus fusiles contra la vergüenza hondureña. Nos parecía improbable desatino semejante, pero ahí están los dinosaurios, como en la peliculilla de Spielberg, totalmente fuera de época, y por tanto, condenados a extinguirse.

La CNN, tan espectacular y eficiente a la hora de transmitir el poderío yanqui lanzando misiles sobre ciudades del medio oriente -la masacre en vivo, gran show nocturno de fuegos artificiales- ahora se marea como si no supiera cual es la noticia. Ni hablar, claro está, del resto de los medios hondureños y de otros con dueños oligarcas del resto del mundo, que simplemente aumentan su programación de embobecimiento y le pasan de lado al problema, o lo tocan, con aire de pincelada folklórica, dejando caer elementos para la duda y la confusión. Ya la gente está cansada del cuento de siempre, y la globalización de la seudocultura desmovilizadora, nos ha traído con ella las armas para comunicarnos, para movilizarnos desde la alternativa. Ya pasó la era en que las botas militares podían silenciar los acontecimientos. Los monopolios mediáticos van quedando inoperantes ante la verdad solidaria que emerge desde Telesur, gran protagonista de estos días, pero también de las redes de internet, los sitios hermanados por la justicia, los teléfonos celulares que, desde cualquier rincón de Honduras han alzado su grito de denuncia a los canales de TV cubano, a una radio comunitaria del sur. Una foto, un video con una camarita personal, han sido suficientes para mostrar a esos soldados sin patria disparando, nerviosos, al pueblo que ha tomado las calles. Pero los fósiles de esta nueva era no lo entienden o se resisten a entender que el tiempo les ha pasado por encima, porque el odio no está apto para los cambios del clima espiritual; solo la poesía del amor, es resistente y se adapta a la evolución humana

El golpe de estado en Honduras ha dado a la América nuestra el redoble de campanas que esperaba, el ALBA, en minutos ha movilizado a sus embajadores, cancilleres, presidentes, para tomar medidas comunes, los pueblos se han movilizado exigiendo al mundo la acción inmediata.

El golpe jurásico no tiene salida, la verdad de los pobres de la tierra sale a las calles sin que nadie pueda ya impedirlo, y desfila por todos los rincones del mundo. Morazán, Bolívar, Sucre, Martí, el Che, Allende, la dignidad que ellos sembraron ha reclamado su hora y ha llegado en la estatura de Evo, Ortega, la Kirchner, Correa, Raúl, Chávez, Fidel… en la de todos los hombres y mujeres nuevos que en este minuto despiertan el asombro de la humanidad. Hemos echado a andar, este es nuestro tiempo, por ello, no hay dudas de que (paracuentando a Monterroso): “Cuando el presidente Zelaya despierte otra vez, junto a su pueblo, el dinosaurio ya no estará allí.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Manuel de Jesús Carías Rodríguez dijo:

    Es un enorme placer y satisfacción que se tome encuenta la producción intelectual de mis compatriotas hondureños en esta materia, pero, existen producciones otros autores hondureños como: Jacobo Cárcamo (Ejército Yanqui); Luis Andrés Zúñiga (Águilas Conquistadoras); Alfonso Guillén Zelaya (La Espiral de la Historia); Etc.
    Gracias de nuevo y les deseo muchos éxitos en tan delicada tarea que han emprendido.

    Ldo. Manuel de Jesús Carías Rodríguez.
    Cel. (504) 991-314-94

  • Margarita Orellana dijo:

    Lindas Poesías que hace3 muchos años no leía, me gustaría encontrar de los escritores que menciona el Licenciado Manuel Carías Rodríguez.
    Que satisfacción encontrar sitios como éste.

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