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The Bahamas Journal: Vergonzoso y desatinado

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Publicado el  11 de mayo

Vivimos tiempos que son realmente interesantes.

El nuestro es ese tiempo en la historia del mundo donde el imperio más grande de la historia está aparentemente acosado por un desafío tras otro.  Se encuentra afligido en su interior y presionado desde el exterior.  Y cuando trata de estabilizarse en un mundo ya incierto debe enfrentar desafíos provocados por algunos de los patrones que ha impuesto a muchos otros.
Para ilustrarlo basta mencionar lo que parece indiferencia deliberada hacia las reglas que él mismo ha establecido respecto al terrorismo.
Hoy reaccionamos ante noticias que llegan desde los Estados Unidos de América.  Esta nueva información tiene que ver con el destino legal de un viejo terrorista, Luis Posada Carriles.
Así como el gobierno cerró el negocio de Al Capone condenándolo por el delito no violento de evasión de impuestos, funcionarios norteamericanos esperaban utilizar infracciones de inmigración para neutralizar a un exiliado cubano militante anticastrista acusado de terrorismo.
El esfuerzo parece no haber pasado la primera prueba en El Paso, Texas, cuando Kathleen Cardone, jueza federal de distrito, desestimó la acusación contra Luis Posada Carriles, de 79 años, sobre fundamentos técnicos.
En este sentido, basta mencionar la gran cantidad de giros y maniobras de las que han tratado de valerse en el lamentable caso de Luis Posada Carriles.  En el último episodio de extrema hipocresía, a Posada Carriles se le califica como un hombre que es libre de continuar su actividad a pesar de que es un hombre buscado por la justicia.
Este hombre es reclamado tanto por Venezuela como por Cuba por los crímenes que ha cometido contra hombres, mujeres y niños, algunos de los cuales murieron en el derribo de un avión en pleno vuelo sobre Barbados.
Investigaciones indican que Posada Carriles es responsable directo de ciertas atrocidades que sumadas lo definen como un terrorista.
Según informaciones que hemos recibido, los Archivos de Seguridad Nacional han publicado documentos adicionales que demuestran que la Agencia Central de Inteligencia poseía de antemano información de inteligencia, ya en junio de 1976, sobre los planes de grupos terroristas del exilio cubano para derribar un avión de pasajeros de Cubana.
Los Archivos también publicaron otro documento que mostraba que el representante del FBI. en Caracas tenía múltiples contactos con uno de los venezolanos que pusieron la bomba en el avión, y le proporcionó una visa para los Estados Unidos cinco día antes del atentado dinamitero, a pesar de las sospechas de que estaba involucrado en actividades terroristas bajo la dirección de Luis Posada Carriles.
También nos resulta interesante que un abogado cubano-americano, José Pertierra, esté siguiendo actualmente este caso desde los Estados Unidos de América.
Él, con toda razón, es de la opinión de que "la comunidad internacional está indignada por la protección que brinda Washington al terrorista Luis Posada Carriles".
Coincidimos con el Sr. Pertierra.
No podíamos estar más de acuerdo con él cuando dice que "Washington debe detener a Posada, extraditarlo o juzgarlo por el derribo de un avión de pasajeros de Cubana en 1976, en el que murieron las 73 personas inocentes que viajaban a bordo y el asesinato de un turista italiano luego del atentado con bombas contra un hotel de La Habana en 1997".
Coincidimos también con este abogado cuando sugiere que la batalla por juzgar a Posada Carriles se puede ganar porque la posición de Washington es política y legalmente insostenible.
Es cierto que Posada Carriles debe ser juzgado por asesino y no por mentiroso.
En este contexto también se deber subrayar que una coalición de personas de base amplia de todas partes del mundo ha hecho un llamado a los Estados Unidos de América para que hagan lo correcto.
Para ellos lo correcto sería que los Estados Unidos actuaran con el mismo afán con que lo hicieron para llevar a juicio a los terroristas entrenados por Libia por los crímenes que cometieron cuando hicieron estallar el vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie, Escocia.
En este sentido es más interesante señalar que el gobierno libio y los abogados de las familias de las 270 personas que murieron cuando el derribo del vuelo 103 de Pan Am sobre Escocia en 1988 han llegado a un acuerdo provisional por 2 700 millones de dólares, de acuerdo con documentos obtenidos por CNN.
Según el acuerdo, Libia pagaría los $2 700 millones en una cuenta de depósito en garantía que sería liberada en plazos de 10 mes a un año.  Las familias no tendrían acceso a todo el dinero -aproximadamente  $10 millones por víctima- hasta  que se levanten las sanciones de las Naciones Unidas y los Estados Unidos, y Libia sea retirada de la lista de estados patrocinadores del terrorismo establecida por el Departamento de Estado.
Hoy no se avizora nada semejante en el caso de todos estos asuntos que implican a Luis Posada Carriles en una madeja de acusaciones relacionadas con actos que son evidentemente terroristas y definitivamente homicidas.
Al parecer se le está dando la oportunidad de vivir feliz por siempre y para siempre después de haber existido acusaciones creíbles de que cometió crímenes de lesa humanidad.
Está viviendo feliz por siempre y para siempre en los Estados Unidos de América.
Este es un desenlace vergonzoso y desatinado para una situación totalmente vergonzosa.

Traducido por Lidia Esther Díaz Hernández y Revisado por  Antonio Mario González Mecías del equipo de traductores de Cubadebate y Rebelión.

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