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Ecuatorianos se cansaron del neoliberalismo

En este artículo: Ecuador, Rafael Correa Delgado
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Los ecuatorianos rechazaron hoy el modelo neoliberal, las dadivas y ofertas del magnate y candidato presidencial Alvaro Noboa al optar en estos comicios por el cambio propuesto por el economista Rafael Correa.

Noboa, quien impulsó una millonaria campaña proselitista de entrega de dádivas, cargada de insultos y acusaciones contra su adversario, fracasó en su tercer intento de llegar al Palacio de Carondelet (casa de gobierno).

A falta de los resultados oficiales de estas elecciones, tres encuestadoras, que realizaron sondeos fuera de urnas, otorgaron el triunfo al economista de Alianza País con una ventaja de 13 puntos sobre su rival.

Las firmas Cedatos, Market y Participaron Ciudadana anunciaron la derrota del multimillonario Noboa, del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), quien rechazó estos datos y esperará por el conteo oficial, iniciado esta noche.

Sin embargo, los especialistas y políticos sostienen que con una diferencia de 13 puntos porcentuales resulta difícil que se registre un resultado adverso, cuando tres empresas de sondeos coincidieron prácticamente en sus pronósticos.

Para Correa, esta victoria denota la valentía y dignidad de los ecuatorianos, que rechazaron la chequera del multimillonario y se sumaron al cambio para construir una patria nueva, sin corrupción y el poder de la partidocracia.

Ganó la propuesta de la esperanza, esa que no nos pudieron arrebatar por más de 20 años de explotación y política neoliberal, subrayó el presidente electo ecuatoriano, según los resultados extraoficiales.

De esta forma se refutó la política económica liberal, de apertura del mercado y de descentralización de poder, impulsada por el representante del PRIAN.

Guayaquileño, de 56 años y con 10 en la política, este perdedor  es considerado el hombre más rico del país con una fortuna, heredada del padre, superior a los mil 200 millones de dólares y dueño de 110 empresas.

Sus gastos en esta segunda vuelta superaron en varios miles de dólares el límite de desembolso previsto (678 mil dólares) y el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Patricio Torres admitió que hubo favoritismo de ese ente con este postulante.

Círculos políticos manifestaron que existió temor por una posible concentración del poder económico y con el político, lo cual inquietó en sectores de clase media y media-baja.

Sus propuestas encontraron eco entre la cúpula más adinerada de comerciantes y la oligarquía, que lo respaldó para no perder la influencia en el poder.

A pesar de quedar en primero en la votación del pasado 15 de octubre, debido a sus promesas de construir 300 mil casas para los pobres y ofertar microcréditos, su pronunciamientos violentos contra sus adversarios y acusaciones de ser un explotador de sus trabajaros propiciaron la perdida de imagen y credibilidad.

Tampoco tuvieron éxitos sus declaraciones a favor de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y la renovación del contrato de la base de Manta, donde están desplegadas tropas estadounidenses.

Medios de prensa nacionales y sus oponentes lo califican de un hombre prepotente, de falta de visión política y un aliado de Washington y del modo de vida americano.

Ante el rechazo a reconocer su derrota, sus detractores alertaron sobre el inicio de una difícil etapa en el país, pues el próximo gobierno deberá enfrentar a una oligarquía reacia a entregar el poder que acarició en los últimos 20 años.

Para Noboa, ni sus autodefiniciones como enviado de Dios para salvar a los pobres, ni sus ataques contra sus adversarios le aportaron el resultado deseado.

Las propuestas de cambios fueron influyentes en estas votaciones, pero el temor a seguir con lo mismo -la corrupción y la partidocracia- y el capitalismo salvaje que propugnaba el magnate bananero hicieron inclinar la balanza hacia Correa.

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