ONU: Estados Unidos debe eliminar la impunidad de los terroristas
Declaración del representante permanente de Cuba, embajador Orlando Requeijo, en la Sesión del Consejo de Seguridad, 25 de abril de 2005.
Señor Presidente:
Mi delegación desea agradecer a los Presidentes de los Comités creados en virtud de las resoluciones 1267, 1373 y 1540 por la información que han brindado en esta sesión.
Sin embargo, mientras aquí analizamos acciones para combatir el terrorismo internacional, se encuentra en la ciudad de Miami, Estados Unidos, Luis Posada Carriles, uno de los más monstruosos terroristas de este hemisferio. El abogado que lo representa ha incluso solicitado que se le otorgue asilo político por los servicios que ha prestado a los Estados Unidos durante más de 40 años, como integrante de la Agencia Central de Inteligencia y de las fuerzas armadas norteamericanas.
En nombre de la "guerra contra el terrorismo" el gobierno de los Estados Unidos ha desatado guerras de agresión unilaterales, en violación de la Carta y de los principios del Derecho Internacional, en las que han muerto y siguen muriendo miles de personas, incluidos más de 1 500 jóvenes norteamericanos.
El Presidente de la República de Cuba ha brindado públicamente, desde el pasado 11 de abril, informaciones abundantes y fidedignas sobre los antecedentes criminales de dicho terrorista, sobre las formas que utilizó para ingresar en el territorio de los Estados Unidos y acerca de aquellos que, cumpliendo instrucciones de la terrorista Fundación Nacional Cubano Americana, hicieron posible su traslado, en la embarcación de tipo camaronero "Santrina", desde Islas Mujeres, en México, a la ciudad de Miami.
Por tanto, mi gobierno no puede comprender las razones que asisten al gobierno de los Estados Unidos para no actuar, para no investigar a profundidad el más reciente recorrido de la embarcación "Santrina" y para no detener inmediatamente e interrogar a aquellos, como el también connotado terrorista Santiago Álvarez Fernández Magriña, con residencia conocida en la ciudad de Miami, que conocen el paradero de Posada Carriles y le asistieron para su ilegal ingreso en los Estados Unidos.
La legislación norteamericana es clara. Propiciar el ingreso en los Estados Unidos de un terrorista confeso, máxime del calibre de Luis Posada Carriles, es uno de los delitos más graves que se pueden hoy cometer en el país que fue víctima de las atrocidades del 11 de septiembre de 2001.
La resolución 1373 aprobada por este Consejo, a propuesta de Estados Unidos, es también clara cuando categóricamente establece la obligación para todos los Estados, invocando el capítulo VII de la Carta, de tomar medidas efectivas para impedir el tránsito de terroristas, denegar refugio no sólo a los terroristas sino a los que los protejan, e intercambiar información de tal modo que permita su aprehensión.
Incluso, el Presidente de los Estados Unidos declaró el 26 de agosto de 2003 que -y cito- "si alguien protege a un terrorista, si alguien apoya a un terrorista, si alguien alimenta a un terrorista, es tan culpable como los terroristas" -fin de la cita.
Posada Carriles no es un desconocido para Washington. Fue adiestrado y utilizado por la Agencia Central de Inteligencia en la ejecución de acciones terroristas contra Cuba a lo largo de más de cuarenta años. Es el autor del sabotaje en pleno vuelo de un avión civil de Cubana de Aviación, en el que perecieron 73 personas y de la campaña de bombas en hoteles de La Habana en 1997 que causó la muerte del turista italiano Fabio Di Celmo. Ha planificado numerosos atentados contra la vida del Presidente Fidel Castro, por uno de los cuales fue enjuiciado en Panamá, donde fuera fraudulentamente indultado el 26 de agosto del 2004 por la entonces Presidenta Mireya Moscoso.
Señor Presidente:
Mi delegación, como lo ha hecho en repetidas ocasiones el Presidente Fidel Castro desde el pasado 11 de abril, emplaza al gobierno de los Estados Unidos y en particular a su Presidente, a que diga si está o no al tanto de la presencia del terrorista Posada Carriles en su territorio y a que informe de las medidas que está tomando para dar con su paradero en la ciudad de Miami.
Consideraríamos muy grave, tanto para las acciones que se realizan en las Naciones Unidas contra el terrorismo, como para la credibilidad del gobierno de los Estados Unidos en su autoproclamada "guerra contra el terrorismo", que Washington decidiese acoger a Posada Carriles o que esgrimiera argucias jurídicas para permitir su estancia en los Estados Unidos.
Permitir que este terrorista confeso circule libremente, gozando de absoluta impunidad, mientras se somete a largas e injustas condenas a Cinco Jóvenes cubanos luchadores contra el terrorismo, constituye un acto inmoral y una gran irresponsabilidad. Constituye una afrenta a todas las víctimas del terrorismo en el mundo entero y sus familiares.
Las autoridades norteamericanas tienen ante si un serio dilema. O se alinean definitivamente a favor del terrorismo con la protección a este individuo, o le propinan un sólido golpe con la detención y extradición a Venezuela de Luis Posada Carriles, de una de cuyas prisiones se fugara en 1985, en cumplimiento de sus obligaciones jurídicas.
Mi Gobierno, a la vez que ratifica su disposición de cooperar con la aplicación de la justicia mediante el envío de toda la información que posee sobre este terrorista, exhorta a la Comunidad Internacional a mantenerse vigilante ante la posibilidad de que Posada Carriles abandone impunemente el territorio norteamericano o sea eliminado por fuerzas internas en Estados Unidos, con la finalidad de "resolver" la disyuntiva en que éste ha puesto al Gobierno de ese país con su presencia allí. No queremos la muerte de este señor, queremos que se haga justicia y que pague por los horrendos crímenes que ha cometido a lo largo de su extensa carrera terrorista.
Señor Presidente:
Una vez más, mi Gobierno reitera su pedido al Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad, establecido en virtud de la Resolución 1373, que acometa una evaluación de la información presentada por mi país, entre otros, en los documentos S/2002/15 y S/2004/753, con la esperanza de que su labor pueda conducir a que se ponga fin a la impunidad de que gozan en el territorio de los Estados Unidos aquellos que han realizado y realizan acciones terroristas contra Cuba.
Muchas Gracias.
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