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Estados Unidos coloca en la mirilla el turismo hacia Cuba

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  Hotel Nacional, instalación emblemática del turismo cubano  

La Habana, 11 jun (PL) Pese a ser fruta prohibida para los estadounidenses, Cuba gana posiciones hoy como destino turístico y exhibe una floreciente industria que Washington intenta frenar con una campaña internacional de descrédito.

 

 El propósito quedó claramente establecido en el dictamen de una llamada Comisión de Ayuda para la Libertad de Cuba, cuyos conceptos fueron anunciados por el presidente George W. Bush el pasado 6 de mayo, en un intento por reforzar el bloqueo de 45 años contra la isla.

 

 Según esa valoración, para lograr el propósito de derrocar la Revolución Cubana es necesario desvirtuar lo que denominan una imagen benévola del país.

 

 Cuba se presenta, indica el documento, "como destino turístico por excelencia, un centro de innovación de biotecnología y un estado socialista con buenos resultados, que ha logrado mejorar el nivel de vida de su gente y es un modelo en educación, servicios médicos y relaciones raciales para el resto del mundo".

 

 El documento establece como política el incremento de las campañas públicas contra Cuba en el extranjero, en la que se trate de supuestas violaciones de derechos humanos, actitudes terroristas y otras imputaciones.

 

 De alguna manera estas medidas constituyen un reconocimiento del inicio del resquebrajamiento del bloqueo de Estados Unidos, expresado en el número creciente de estadounidenses que viajan a la isla, que se intenta frenar con un aumento de la presión.

 

 Según estimados, pese a las limitaciones impuestas a los viajes por el gobierno norteamericano, en el 2003 visitaron Cuba 85 mil estadounidenses y 115 mil cubanoamericanos, un nueve por ciento más que el año precedente, tendencia que se inserta en un proceso de recuperación del turismo luego de la caída mundial del 2001.

 

 El pasado año visitaron el país 1,9 millones de turistas (200 mil más que en 2002), al tiempo que el cumplimiento del primer millón en mayo pasado hace previsible alcanzar en 2004 la cifra de los dos millones de visitantes.

 

 Junto a los esfuerzos por intentar afectar la imagen de Cuba, las medidas de presión anunciadas por Bush el pasado 6 de mayo van dirigidas también a la búsqueda de medios alternativos, como el reforzamiento de las acciones para impedir que el país pueda depositar en bancos extranjeros las divisas que ingresa.

 

 Las presiones a las instituciones bancarias buscan bloquear la posibilidad a la isla de usar el efectivo que la mayoría de los turistas utilizan debido a la prohibición de usar tarjetas de crédito o cheques de viajero emitidos por bancos u otras entidades norteamericanas que controlan ese mercado.

 

 La estrategia se basa, en esencia, en obligar a turistas y emigrados cubanos en Estados Unidos a utilizar dinero en efectivo para luego impedir cualquier transacción bancaria con esa moneda.

 

 En el intento por frenar el flujo de visitantes, la administración Bush dio un golpe severo a las relaciones familiares al limitar los viajes de los cubanoamericanos a una vez cada tres años a su país de origen y reducir las visitas de corte cultural o académico que se permitían.

 

 Con esta decisión Bush espera dar un golpe sensible a lo que en un tiempo se denominó "intercambio pueblo a pueblo" concebido como vía de ejercer influencia sobre la población cubana.

 

 Sin embargo, como sucede con muchas de las acciones estadounidenses contra Cuba, las nuevas decisiones apuntan igualmente a provocar afectaciones en la propia población norteamericana, además de los emigrados cubanos en ese país.

 

 De rendir frutos las medidas del pasado 6 de mayo afectarán también a las aerolíneas norteamericanas que vuelan Cuba, con crecimientos de un 38 por ciento anual de 1999 a 2003, así como a las agencias de viaje autorizadas a fines de los años 70 el siglo pasado.

 

 Esta orientación se contrapone a una corriente en alza en Estados Unidos que incluye a los legisladores norteamericanos, quienes en 2003 votaron a favor de la libertad de viajes 227 a favor y 188 en contra en la Cámara de Representantes y 59-36 en el Senado.

 

 Otra expresión de la impopularidad entre los norteamericanos de las limitaciones para viajar a Cuba son los estimados de que cinco años después, podrían estar viajando a la isla cinco millones de estadounidenses, con las consecuentes ganancias para la economía cubana, que Washington intenta impedir.

 

 Lo curioso de esta política es que impide también a las aerolíneas norteamericanas y las agencias de viajes recibir cientos de millones de dólares cada año con un mercado que ha demostrado sus bondades como destino turístico, pese a la compulsiva campaña negativa de las autoridades estadounidenses.

 

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