Realidades de la Nicaragua post sandinista
Tomado de Amanecer de un Nuevo Siglo
Cuando Violeta Chamorro, la candidata de la oposición, ganó las elecciones presidenciales en 1990, frente al candidato sandinista, el hasta entonces presidente, Daniel Ortega, ella prometió que EEUU ayudaría a Nicaragua -que atravesaba una fuerte penuria económica debido a diez años de guerra entre el gobierno sandinista y los contras financiados por la Administración Reagan- a recuperarse en un breve plazo. Los nicaragüenses, exhaustos por el largo conflicto, confiaron en la palabra de Chamorro y la eligieron presidenta, poniendo fin así a una década de Revolución sandinista. Sin embargo, la prometida ayuda norteamericana se ha limitado a unos 38 millones de dólares anuales, una cifra muy reducida e insuficiente. El país ha necesitado veinte años para alcanzar el nivel de producción de 1982. Aunque ya se encontraba entre los países más pobres de América, la guerra y la postguerra han convertido a Nicaragua en el segundo país más pobre del hemisferio, después de Haití.
Nicaragua ha servido de laboratorio para la aplicación de las políticas conservadoras y neoliberales en los terrenos político y económico. Una serie de políticos corruptos e ineficientes han gobernado el país por medio de elecciones fraudulentas, en las que los representantes diplomáticos norteamericanos han realizado una activa campaña en favor de sus candidatos preferidos.
En el terreno económico, la miseria ha crecido y los nicaragüenses ya no esperan ninguna ayuda seria de EEUU. En Nicaragua han empezado a creer que Washington está castigando al país por haber luchado en pro de su independencia durante toda una década.
Una corrupción endémica
El gobierno de EEUU y los responsables del Banco Mundial han alabado las recientes medidas anticorrupción tomadas por las autoridades nicaragüenses. Sin embargo, han sido las políticas neoliberales de éstas últimas, en especial las privatizaciones y los recortes presupuestarios, las mayores responsables de la extensión de la corrupción. Desde 1990, el Fondo Monetario Internacional ha promovido reducciones de los salarios en el sector público de hasta el 44%. Este empobrecimiento de los funcionarios ha llevado a la aparición de prácticas de corrupción en pequeña escala, que eran antes desconocidas. Esta lacra ha llegado incluso a la enseñanza y la Justicia. Es posible aprobar un examen o ganar un pleito pagando algunos dólares a profesores y jueces.
Los nicaragüenses no creen que la actual campaña anticorrupción del presidente Enrique Bolaños vaya a tener éxito. Él ocupó durante cinco años la Vicepresidencia durante el mandato del presidente Arnoldo Alemán, que se encuentra en la actualidad bajo arresto acusado de haberse apropiado de cientos de millones de dólares del Tesoro nacional. Un reciente testimonio del ex ministro de Finanzas, Byron Jerez, implica directamente a parientes cercanos de Bolaños en las prácticas delictivas de Alemán.
En febrero de 2003, en un seminario regional sobre corrupción, la embajadora norteamericana, Barbara Moore, dijo: "Resulta muy apropiado celebrar este encuentro en Nicaragua, que ha estado al frente de la lucha contra la corrupción bajo el liderazgo del presidente Bolaños". Sin embargo, en ese mismo seminario, Bolaños tuvo que hacer frente a una incómoda rueda de prensa, donde le fueron formuladas insistentes preguntas sobre la razón por la que él seguía cobrando la pensión de ex vicepresidente al mismo tiempo que el abultado sueldo presidencial. Él se limitó a contestar. "Es legal ¿No?".
Bolaños fue instalado en la Presidencia en el 2001 con la ayuda de EEUU, que puso en marcha sus habituales estrategias de manipulación electoral, utilizadas profusamente en América Latina y otras partes. Estas mismas técnicas fueron usadas también para garantizar la elección de Arnoldo Alemán en 1995. El candidato a la vicepresidencia de la oposición, Agustín Jarquin, ha relatado cómo el embajador norteamericano, Oliver Garza, llegó a la sede de la Junta Electoral en las primeras horas de la noche de las elecciones y pidió que el recuento se volviera a iniciar con un nuevo personal que hubiera sido aprobado por la Embajada de EEUU. Los responsables de la Junta accedieron a las demandas de Garza. El nuevo recuento se inició de forma maratoniana. Sin embargo, pese a la existencia de numerosos ordenadores y personal especializado y a que el número de votantes no era muy elevado, la autoridad electoral necesitó varias semanas para dar a conocer los resultados en medio de una creciente indignación nacional, por lo que era percibido como un fraude masivo. Algunos observadores nicaragüenses no dejaron de advertir con ironía que quizás Garza se había equivocado y pensado que se hallaba en Florida.
La privatización del país
Desde 1990, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han trabajado para abrir el mercado nicaragüense a los productos e inversores extranjeros y recortar los gastos públicos. La privatización es una parte fundamental de este esquema. Más de 300 pequeñas empresas estatales fueron privatizadas entre 1990 y 1995. Este proceso ha sido más largo y desigual en lo que respecta a grandes compañías como la del Agua, la Electricidad o las Telecomunicaciones.
La posible privatización de la compañía del Agua dio lugar a una fuerte polémica. Los políticos neoliberales trataron de presentar esta medida como un paso imprescindible para mejorar la eficacia de la compañía. El FMI trató también de imponer la privatización de dicha compañía como una condición necesaria para conceder un nuevo préstamo a Nicaragua a principios de este año. Sin embargo, la propuesta fue derrotada tras una votación del Parlamento. De momento, pues, este proceso de privatización del agua no ha podido ser puesto en práctica.
Sin embargo, Nicaragua ha privatizado ya su servicio telefónico, creándose en la práctica un monopolio en lo referente a la telefonía fija. Lo mismo ha sucedido con la compañía eléctrica nacional que ha sido vendida a la multinacional española, Unión Fenosa.
Lo que este proceso significa para la gente corriente en Nicaragua viene descrito de forma muy clara en múltiples historias dadas a conocer por la prensa nicaragüense. Una de ellas hacía referencia a una mujer que vivía en una pequeña chabola con sólo una pequeña televisión y dos bombillas. Esta mujer ganaba unos 28 dólares al mes y estaba acostumbrada a pagar 3 ó 4 dólares por su factura de la luz. Ahora, de repente ha comenzado a recibir facturas de 200 dólares. Obligadas a pagar estas sumas desorbitantes, muchas familias nicaragüneses han comenzado a hundirse más en la pobreza o simplemente ya no utilizan energía eléctrica.
En este contexto, las ayudas de los emigrantes que trabajan en el extranjero se han convertido en la principal fuente de ingresos para las familias nicaragüenses y en la principal fuente de divisas del país. Casi un millón de nicaragüenses trabaja hoy en Costa Rica, la mayoría de ellos de forma ilegal.
El resentimiento en contra de la subida de precios está muy extendido. Los precios del agua y la electricidad se han incrementado, como media, unas cinco veces desde 1990, mientras que los sueldos, pese a un modesto incremento del salario mínimo en 1997, han quedado congelados. Más del 60% de la población gana poco más de un dólar diario. El coste de los artículos básicos, que necesita una familia para subsistir, se ha duplicado desde 1990.
Los desempleados han quedado ya, en la práctica, excluidos de los servicios sanitarios. Gran parte de los trabajadores, que ganan unos 28 dólares al mes, no puede pagar medicamentos que cuestan unos 10 dólares. Los hospitales dependen de las donaciones de individuos y de la ayuda de organizaciones extranjeras para conseguir equipos tan básicos como una máquina de diálisis.
La educación nacional, que era uno de los campos más desarrollados en la época sandinista, sufre también una fuerte crisis. Más del 40% de la población infantil en edad escolar no acude a la escuela. El 65% de los nicaragüenses que empiezan la escuela no terminan la enseñanza secundaria. La Universidad resulta demasiado cara para los bolsillos de la inmensa mayoría de la población.
El fenómeno de las drogas ha hecho también su aparición. Bolsas de crack y otras sustancias pueden ser compradas en la calle por sólo un dólar. La venta de drogas se ha convertido en un medio de subsistencia para muchos jóvenes. Algunos observadores señalan que los gobiernos neoliberales pueden ver bien este fenómeno que inculca pasividad en la juventud y la aleja de las protestas de tipo político y social.
Recientemente, varios jefes de policía de la costa atlántica han sido detenidos por estar implicados en el narcotráfico. Se ha sabido también que un jefe de policía en Managua, la capital, ha estado también pagando a confidentes con bolsas de droga.
Crisis en la agricultura
En el campo de la agricultura hay que decir que, mientras que EEUU apoya con grandes subsidios a sus agricultores, a Nicaragua le ha sido impuesta una política ultraliberal que deja cualquier regulación en manos del "libre mercado". Esto ha llevado a la agricultura nicaragüense a una fuerte crisis. Toda la red de cooperativas construida en los años noventa se ha desintegrado debido a la imposibilidad de conseguir nuevos créditos, a los crecientes costes de las semillas y al estancamiento de los precios de los productos cultivados. Aunque los sucesivos gobiernos conservadores no han atacado directamente a las cooperativas, se han negado deliberadamente a proporcionar cualquier tipo de ayuda que hubiera podido servir para mantenerlas a flote.
Desde 1870 hasta el año 2000, el café fue el principal producto de exportación de Nicaragua y también la primera fuente de divisas. Tras muchos años en los que el Banco Mundial animó a varios estados (especialmente Vietnam) para que plantaran esta cosecha, el sector del café en estos países se ha colapsado. En Nicaragua esto ha llevado a una emigración del campo a la ciudad, que ha agravado los ya difíciles problemas sociales. El pasado año, cientos de familias campesinas estuvieron vagando por las carreteras que conducen a las zonas cafeteras en busca de trabajo. La televisión nicaragüense mostró imágenes de niños en estado de grave desnutrición en la ciudad de Matagalpa, la capital del café.
Por su parte, el Instituto Nicaragüense de Estadística y Censo anunció recientemente que el 30% de la población de Matagalpa sufre desnutrición. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) ha señalado que al menos nueve personas han muerto de hambre, incluyendo a varios niños. Unos 5.000 campesinos han llevado a cabo marchas hacia la capital, Managua, para pedir que el gobierno respete su promesa de conceder ayudas a la región. Estas ayudas fueron aprobadas por el gobierno pero todavía no han sido entregadas.
El problema de la tierra se agravó en los años noventa, cuando antiguos altos responsables de la dictadura de Anastasio Somoza (derrocada por los sandinistas en los años noventa) regresaron a Nicaragua y exigieron que sus tierras, que les habían sido confiscadas por los sandinistas durante la reforma agraria de los ochenta y por las que ya habían recibido una compensación económica, les fueran devueltas. El gobierno sandinista no distribuyó títulos de propiedad a muchas de las personas a las que entregó tierras durante la reforma agraria, lo cual dejó abierta la puerta a su expulsión de estas tierras en los años noventa.
Por otra parte, la Agencia de EEUU para la Ayuda al Desarrollo (USAID) ha estado ayudando a los grandes propietarios de tierras a través de organizaciones que han sido creadas para promover "soluciones de libre mercado". EEUU ha animado también a Nicaragua a negociar su entrada en el Área de Libre Comercio Centroamericana (CAFTA), espacio éste que ha sido creado con el fin de facilitar las inversiones de las grandes corporaciones norteamericanas. Sin embargo, Mario Arana, representante del gobierno nicaragüense en las negociaciones del CAFTA, se quejaba recientemente que "la oferta realizada por EEUU a Centroamérica se haya por debajo de las expectativas que los países de la región tenían y esto es particularmente cierto en el caso de Nicaragua".
Entre los mayores descontentos con la actual situación se hayan curiosamente los antiguos contras nicaragüenses que tomaron las armas contra los sandinistas en los años ochenta. Sus líderes tuvieron que hacer frente a una dura negociación -con los mismos que les habían alentado a emprender la lucha en contra del gobierno sandinista-, destinada a lograr algún tipo de compensación para los ex combatientes que habían sido desmilitarizados. Sin embargo, la mayoría de las promesas de tierras y otras compensaciones nunca se cumplieron. Tan decepcionados se encuentran ahora estos antiguos contras por las promesas incumplidas, que se han aliado a sus antiguos enemigos, los sandinistas, para formar la así llamada Convergencia Nacional. Los políticos de todos los partidos del arco parlamentario se muestran de acuerdo en que, en los pasados años, se ha agravado la crisis económica para la que no hay solución a la vista.
Un ejemplo de los efectos de esta crisis en la población es el de José Marín, un antiguo campesino que poseía una finca en San Juan del Río Coco, donde cultivaba café. Él ha tenido que vender sus tierras para pagar sus deudas. Ahora vive con su familia de siete personas en una chabola alquilada. Él gana 90 dólares al mes como guardia de seguridad y se considera asimismo afortunado.
Bajo el antiguo gobierno sandinista, la vida de Marín hubiera sido bastante diferente. Él habría podido renegociar su deuda con el Banco de Desarrollo Nacional, de titularidad estatal, conservar sus tierras y continuar cultivándolas. Su hija, que tuvo que dejar los estudios por falta de recursos, hubiera podido seguir estudiando con una beca. La sanidad era entonces gratuita. Los precios de los recursos básicos estaban asimismo controlados por el Estado.
En la actualidad, los sandinistas, que promovieron un estado del bienestar en los ochenta, continúan manteniendo el apoyo a la sanidad, la educación y a los pequeños y medianos campesinos como puntos básicos de su programa, pero como "parte de la economía de mercado". Encabezados todavía por Daniel Ortega, ellos constituyen el principal grupo dentro de la Convergencia Nacional. Ortega encabezó las encuestas de opinión con anterioridad a las pasadas elecciones, pese a la controversia producida por las acusaciones de abusos sexuales contra él realizadas por su antigua hijastra Zoilamerica Narváez, que ocupa un cargo de relevancia en el movimiento de mujeres nicaragüenses. La mayoría de los nicaragüenses cree que él volverá a ser el candidato a presidente por los sandinistas en las próximas elecciones del 2005.
Pese al desencanto que existe entre los nicaragüenses con respecto a la clase política, la sociedad civil deja oir su voz y se muestra muy activa, hecho éste que ha resultado ser una de las herencias más valiosas de la época de la Revolución sandinista. Tras una década de recortes presupuestarios en la sanidad, la educación y los servicios sociales, una gran parte de la carga social ha ido a parar a ONGs y asociaciones comunitarias. Muchos de los programas que desarrollan estas entidades están subvencionados por gobiernos u ONGs extranjeros.
La lección de Nicaragua
Hay que señalar también que gran parte de los individuos que actuaron en el seno de la Administración Reagan en contra de Nicaragua (Negroponte, Abrams, Armitage y otros) ocupan en la actualidad cargos de relevancia en el seno de la Administración Bush. En aquel entonces ellos mintieron al presentar a Nicaragua como una amenaza para EEUU, del mismo modo que lo han hecho más recientemente para fabricar ante el mundo una imagen falsa y amenazadora de Iraq. Un vistazo a la actual situación de Nicaragua puede dar una idea de lo que le espera a Iraq bajo la ocupación norteamericana.
Miguel D´Escoto, que lideró el equipo jurídico que ganó la demanda por terrorismo (concretamente, por el minado por parte de agentes norteamericanos, de un puerto nicaragüense), presentada contra EEUU en 1986 ante el Tribunal Internacional de Justicia, declaró el pasado mes. "Sería un error creer que el actual comportamiento de EEUU representa un episodio temporal que cambiará después de que George W. Bush abandone la Presidencia. Nunca en la historia ha dado EEUU un paso atrás en su intento de imponer su hegemonía global y nunca ha cambiado su comportamiento sino a peor desde el punto de vista de los derechos del resto de la humanidad". D´Escoto habla por propia experiencia. En Nicaragua, como en otras partes, la autodeterminación no es tolerada y el embajador estadounidense funciona en la práctica como un procónsul.
No hay más que mirar a Nicaragua para conocer el significado exacto de lo que los neconservadores y neoliberales entienden por "democracia", "libertad" y "desarrollo económico". Desde el punto de vista nicaragüense, la política exterior norteamericana está compuesta por tres elementos: hipocresía, cinismo y sadismo. La sociedad nicaragüense fue destruida por la Administración Reagan con una serie de sanciones económicas, y cuando eso falló, por una agresión militar llevada a cabo por medio de un grupo de mercenarios. Cincuenta mil nicaragüenses murieron en aquella guerra. En 1987, el Tribunal Internacional de Justicia condenó al gobierno norteamericano a pagar una indemnización de 16.000 millones de dólares a Nicaragua como compensación por las pérdidas ocasionadas por los actos de terrorismo patrocinados por EEUU. Sin embargo, Washington ignoró aquel fallo y presionó al gobierno de Violeta Chamorro para que nunca pidiera la ejecución de esta sentencia. Como recompensa, Nicaragua recibió una mísera ayuda y un catálogo de recetas del Banco Mundial y el FMI. Mientras que Israel recibe una ayuda de 540 dólares per cápita de EEUU, Nicaragua, que es uno de los países más pobres y con una población similar a la de Israel, recibe 7 dólares. Es decir, una sociedad más rica con una política de apartheid y racismo recibe setentas veces más ayudas que una sociedad empobrecida y arruinada por la propia acción del gobierno estadounidense.
Hoy, la mayoría de los nicaragüenses viven peor que hace veinte años. Las desastrosas políticas de económicas de Chamorro, Alemán y Bolaños han llevado a la mayoría de la población a una situación de miseria, incluso extrema. Las esperanzas que una vez tuvieron los pobres del país de poder alcanzar una vida decente han desaparecido y la mayoría ya no espera otra cosa que poder sobrevivir.
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