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Volver al surco: entre pandemia, Medicina y paternidad

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Gabriel Piñeiro, joven estudiante de cuarto año de Medicina, en labores de pesquisaje en su comunidad. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Gabriel, joven estudiante de cuarto año de Medicina, en labores de pesquisaje en su comunidad. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Que no llueva ni mucho, ni poco; sino lo necesario. Que lleguen a tiempo los insumos a la cooperativa y que se le suministre al asociado y no al “socio” de la calle. Que el camión de Acopio recoja la cosecha el día acordado. Que los animales del vecino no hocen las siembras. Que el delincuente no le haya “tirado el ojo” a tus producciones… Además, el gran esfuerzo y desgaste físico que el trabajo en el campo exige, indudablemente determinan que la Agricultura, más que por mero placer, en la mayoría de los casos, se ejerza por necesidad.

A Gabriel le ha sucedido así. Aunque cursa el cuarto año de Medicina, el reordenamiento económico en que está inmerso el país y las circunstancias personales, le han impuesto repensarse la vida y la economía hogareña, porque un solo salario en casa (el de su esposa), no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de la familia, que creció hace unos días con la llegada del primer hijo.

Mientras muchos nos quejamos del confinamiento en casa, este joven pinareño agradece la medida, que además de contribuir a la contención de la pandemia, le ha venido “como anillo al dedo”, pues le ha permitido emprender un nuevo proyecto: producir alimentos para el autoconsumo de los suyos y también, parte de la cosecha, con destino al comercio.

Gabriel riega su sembrado de ajos. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Gabriel riega su sembrado de ajos. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Aunque su tío paterno, un primo y un amigo de la familia trabajan la finca que hace poco más de dos años heredó de su padre, Gabriel ha decidido cuidar él mismo de sus animales y sembrar, –en menor escala-, otros cultivos indispensables en la cocina cubana: ajo, frijoles, café... Pero también recibe clases en el policlínico docente de su municipio (La Palma); participa en las labores de pesquisaje y atiende a pacientes en el consultorio médico de la familia; en dependencia de la situación epidemiológica de su comunidad.

Dinámicas estudiantiles y campesinas a las que suma la de la paternidad de su primogénito, Gabriel Santiago, que le llegó el 22 de abril y le dio la mayor de las alegrías e igualmente, nuevas responsabilidades; las que asume apasionado.

“Bueno, lo primero fue quererlo desde que estaba en el vientre de su madre; hablarle; acariciarlo; garantizar que ella se alimentara y cuidara bien, para que él naciera saludable. Y ahora es cuando es. Sigo haciendo lo que hacía antes y a veces me despierto en la noche y voy a su cuna a ver si está bien; otras veces lo cargo para que mi esposa adelante otras cosas que tiene que hacer. Definitivamente, ya mi vida gira en torno a él…”, reflexiona el padre de la criatura, campesino y futuro médico.

En su recorrido de pesquiza epidemiológica, Gabriel habla con Luis Figueroa, campesino del municipio La Palma, en Pinar del Río. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En su recorrido de pesquisa epidemiológica, Gabriel habla con Luis Figueroa, campesino del municipio La Palma, en Pinar del Río. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

A diferencia de meses atrás, -cuando estaba becado en la ciudad de Pinar del Río-, las nuevas dinámicas estudiantiles impuestas por la pandemia, le permiten a este joven combinar estudio, trabajo y paternidad; regresar todos los días a casa y atender a la familia, especialmente a su pequeño, pero también, sus sembrados y animales.

Dice que está cansado de pagarle gangas a revendedores y negociantes, a los que no les tiembla la voz para pedir “hasta 100 pesos por una ristra de ajos que no llega a las 20 cabecitas. O la libra de frijol a 50 pesos. Y así, con todo”.

Tiempo atrás, estos y otros productos los obtenía con las ganancias derivadas de las ventas de las demás producciones, que además le permitían pagar servicios imprescindibles: agua, electricidad, canasta familiar normada, aseo… Pero actualmente, todo ello ha encarecido y las cuentas no dan, si no aprovecha al máximo su fuente de ingreso: la tierra.

Gabriel en labores agrícolas, acompañado de su perrito Pequi. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Gabriel en labores agrícolas, acompañado de su perrito Pequi. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Que tuvo que doblar la espalda para plantar cada postura y pagar a altos precios insumos como semillas, fertilizantes, alambre de púas y otros porque en el mercado estatal no los encontraba; es cierto. Igualmente, que la lluvia le estropeó los frijoles en dos ocasiones y tuvo que sembrarlo una tercera vez. Asimismo, que ha tronchado el sueño mañanero para regar, fumigar, escaldar, guataquear o chapear los cultivos. Y así, muchísimos trabajos más. Pero asegura que vale la pena el esfuerzo.

Desde hace días está disfrutando en la mesa, de los frijoles que él mismo sembró y hasta ha podido compartir con familiares y amigos. Su madre (con la que también convive), ya tiene garantizado el sazón que no le puede faltar en la cocina: el ajo. En unos meses, el pequeño comerá las malangas sembradas por papá. Y el café, en el momento preciso, además de proporcionarle las muchas coladas que acompañan los días y noches en su casa, le facilitará finanzas para emprender nuevos proyectos.

Se ha plantado en sus mil motivos; basta de traer de otro lugar y de pagar a precios exorbitantes lo que en el campo puede producirse, especialmente en esta etapa de reordenamiento económico, cuando producir más y mejor es la única garantía de una vida digna. Cada pedacito de tierra es una oportunidad de ganancia y no se puede desaprovechar; son tiempos de volver al surco.

Gabriel en labores de pesquisaje en zonas rurales. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Gabriel en labores de pesquisaje en zonas rurales. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Tiempos decisivos para este mozo vueltabajero, que además de protegerse del coronavirus y contribuir a la contención de la pandemia, desde su condición de estudiante de Medicina; tiene el desafío de continuar sus estudios; aprovechar al máximo el bien que heredó de su padre: la tierra; y sobre todo, el deber inmenso de asumir responsablemente la paternidad.

Gabriel carga en brazos a su hijo (Gabriel Santiago) recién nacido. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Gabriel carga en brazos a su hijo (Gabriel Santiago) recién nacido. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Se han publicado 13 comentarios



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  • Jar dijo:

    Muchas felicidades para las nuevas generaciones de médicos. Ellos están allí en el surco , en el consultorio. Algunos son padres. En fin Integrales. Y pinarelo digo pinareño . Los mejores en la pelota. Y yo oriental. Y Guajira también. Todos tenemos un pariente en el campo.felicitaciones a todos los campesinos de Cuba. Gracias.

  • Eloy Andrés Pierre Batista dijo:

    Me alegro mucho por Gabriel, y le deseo lo mejor para el y su familia,que ya es grande en estos tiempos.

  • Avileña dijo:

    Linda historia, jóvenes como Grabiel son los que le hace falta a nuestra revolución.

  • yohanka dijo:

    Joven con responsabilidad y,los pies bien puestos sobre la tierra.

  • La que se comio el gallo dijo:

    Si hacen falta......la verdad que los surcos tienen un abandono colosal.....viva el campesinado...!!!!

  • yosvany dijo:

    un ejemplo de que se puede hacer lo que se quiere cuando se busca un motivo por el cual luchar, ademas siempre pensando en la familia y en el bienestar de los demas felicidades y a seguir adelante camarada

  • Ileana dijo:

    Bonita historia de vida, felicitaciones a ese joven, digno ejemplo.

  • Yoe dijo:

    Si heredó la tierra de su padre es porque estuvo 5 años trabajando la tierra cuando su padre estaba vivo es la ley sino el estado se queda con la finca lo digo porque mi padre tiene una finca.

  • Leon dijo:

    El campesino cubano necesita más Apollo de todos el campesino cubano es patriota y verdadero revolucionario es el que está pegado al surco y a la producción vivan los campesinos viva la patria

  • teran dijo:

    Historias lindas de seguir, enseñanzas, cuando se quiere se puede Profesional, Padre, Cubano

  • yudelsy dijo:

    Lindo reportaje, reconocimiento merecido a nuestros jóvenes, sobre todo a los insertados en el sector de la salud, que realizan un gran esfuerzo y cumplen dia a dia con las disimiles tareas que les corresponden. Felicidades!!!!! A Gabriel y a todos los jóvenes de la salud.

  • Leon dijo:

    Si en cuba se trabajará de verdad en el sistema de la agricultura se trabajará con los campesinos se ayudará más se le quitaran todas las trabas de papeles de permisos de hostigamiento en cuba hubiera comida hasta porgusto porque digo esto porque el campesinado cubano es revolucionario y patriota el gobierno tiene v que entregar todas las tierras que son improductivas porque alguien no las siembra entregarla al pueblo y verán con el Apollo del gobierno en todo en tractores en bueyes caballos en todo como aumenta la producción fíjate si esto es de no entender como aquí bien calimete está abarrota la calabaza y en matanzas no hay y en otros lugares tampoco si somos cubanos y lo que sembremos aquí nosotros podemos venderlos a cualquier provincia para ayudar a la alimentación del pueblo viva fidel

  • Raúl Pimentel Milián dijo:

    Estoy muy orgulloso de cómo mi cuñado ha sabido manejar las responsabilidades que Dios le ha puesto. Sin duda es un ejemplo digno de admirar y de seguir. Que Dios le bendiga.

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Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Ismael Francisco

Ismael Francisco

Fotorreportero de Cubadebate. Ha trabajado en Granma, Prensa Latina y la AIN. Ha realizado la cobertura gráfica de importantes acontecimientos políticos, deportivos y sociales en Cuba y otras partes el mundo. Posee varios premios y reconocimientos periodísticos.

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