Los sueños... sueños son
Una reciente encuesta llevada a cabo por la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y otros grupos de estudio, arroja cambios de opinión entre los cubanos residentes en la Florida ya que, con referencia a sondeos anteriores, cada vez mayor número de ellos se opone a las restricciones de los viajes a la Isla, tanto de los cubanos como de los estadounidenses, y abogan por mayores contactos con La Habana, así como disminuye la cantidad de aquellos que respaldaban el bloqueo.
¿Cuánto tiempo más necesitarán las sucesivas administraciones de Washington para convencerse de que su política de intentar doblegar la resistencia del pueblo cubano es y será un rotundo fracaso? Cada día que pasa aumentan las señales, tanto al interior de Estados Unidos como más allá de sus fronteras, de que este empecinado proceder conlleva un mayor rechazo y falta de credibilidad en sus falacias, pese a la inmensa superioridad mediática con la que han intentado, durante casi medio siglo, desvirtuar la realidad cubana. De este paulatino cambio en la opinión pública existen múltiples ejemplos.
El actual ejecutivo republicano -el peor de todos los que recuerdo- ya no sabe qué maroma hacer para agradar a la mafia anticubana y de paso intentar recuperar lo que antaño fuera su cuasi colonia. Dicen que los manjares prohibidos entran por la puerta de los sueños y Washington se ha visto sometido durante todos estos años a una severa dieta que le ha impedido acceder al apetitoso pastel que degustaron durante décadas. "Los sueños... sueños son", al decir de Calderón de la Barca. En este caso, más que en ningún otro, nunca podrán hacerse realidad.
La aberración de los gobernantes de esta y otras administraciones fascistas instaladas en la Casa Blanca ha tomado características de una patología crónica. Pero no hay dudas de que W. Bush es el presidente gringo al que se podría coronar como el rey terrorista de la política de hostigamiento hacia Cuba. La más reciente de sus criminales actuaciones -la liberación bajo fianza del monstruo de crueldad Posada Carriles- es una cuenta más en el rosario de atrocidades cometidas contra la Isla. De sobra conocida y rechazada por la opinión pública mundial es la injusta encarcelación de los cinco cubanos cuyo "delito" era velar porque no se cometieran nuevas acciones terroristas contra su país.
Falacia, mendacidad y extorsión han dibujado la oportunista maniobra norteamericana contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos que sesiona cada año en Ginebra. Dedican millonarias sumas -hay que registrarles los bolsillos a los que las manejan- para pagar a los grupúsculos mercenarios que dentro de Cuba integran las caricaturas de "partiditos"... Aunque otros de sus antecesores nos hicieron oprobios que parecían difíciles de superar, este espécimen es, posiblemente el que ha ido más lejos en su afán por asfixiarnos endureciendo las prohibiciones y el bloqueo.
También han sido catastróficos sus dos mandatos para el resto de la humanidad. Mencionemos sólo la injustificable guerra de Irak y Afganistán, anteriormente, los bombardeos a Sudán, la amenaza de una agresión a Irán de consecuencias impredecibles. No por gusto ésta es la administración que ostenta el más elevado gasto militar desde la Segunda Guerra Mundial: 270 mil millones anuales.
Por otra parte, defiende a las dictaduras y la explotación humana. Desestima olímpicamente las consecuencias de los cataclismos atmosféricos que amenazan la supervivencia de la civilización. Promueve la producción de etanol a costa de la ya precaria alimentación de los países pobres.
Muy acertadamente lo advertía el Papa Juan XXIII en su Encíclica Mater et magistra: "La tentación mayor que puede hacer presa en las comunidades políticas, económicamente desarrolladas es la de aprovecharse de su cooperación técnica financiera, para influir en la situación política de las comunidades en fase de desarrollo económico a fin de llevar a efecto planes de predominio mundial".
En lo que respecta a las atrocidades domésticas, baste mencionar la última "joyita" de la interminable lista de arbitrariedades: la destitución de los ocho fiscales, obra de su amanuense, el procurador general Alberto González. Y para qué hablar de la cruel y discriminatoria política contra los inmigrantes.
El mismo lo anunció el 11 de mayo del 2001 en Washington D.C : "No cabe dudas de que en el momento en que fui electo, las nubes tempestuosas que estaban en el horizonte avanzaron directamente y nos cubrieron". (More George W. Bushisms, editado por Jacob Weisberg.)


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