Cuando el calentamiento global enfría el océano

Foto: Getty Images.
Un tema recurrente en este espacio cuando hablamos de temáticas climáticas, sobre todo en los análisis del comportamiento anual del planeta, es el calentamiento excesivo tanto de la tierra como de los mares.
Este último es también punto fijo en los análisis tropicales, ya que altas temperaturas oceánicas, en algunos casos muy por encima de valores históricos, se han vuelto el centro de mira a la hora de hablar de ciclones tropicales, por las condiciones que aportan para su formación e intensificación.
¿Es posible que ese calentamiento de lugar a que una porción del océano se enfríe? Puede sonar paradójico, pero la respuesta es sí. Precisamente en el norte del océano Atlántico se localiza un área en la cual las aguas han ido enfriándose lentamente, tomando como referencia valores de décadas anteriores. La explicación está en la circulación de las aguas marinas.
Las corrientes marinas forman parte del mecanismo que distribuye el calor en el planeta, aunque constituyen un entramado complejo con varias ramificaciones, vamos a analizarlo de manera simplificada para asegurar la compresión.
Podemos dividirlas, simplificadamente, en cálidas y frías, así como superficiales y profundas. El sentido y dirección de las corrientes superficiales está ligado a los vientos que desplazan el agua superficial, esta influencia unida a la rotación terrestre hace que hacia la parte oeste de los océanos tengamos corrientes cálidas y en la parte este sean frías. La ubicación de los grandes centros de alta y baja presión definen una gran parte de este sistema, por ello el Anticiclón del Atlántico Norte, no solo “domina” el tiempo en Cuba.
Desde las zonas tropicales en donde el agua alcanza mayores temperaturas las corrientes cálidas trasladan el agua hacia zonas más gélidas (en nuestro hemisferio hacia el norte).
Llevando calor “tropical” a los polos
La corriente del Golfo es la que traslada esta agua “caliente” desde “nuestra” zona tropical hasta latitudes cercanas a los polos. El término caliente se refiere a que la temperatura de esta corriente es superior a la del agua circundante, una diferencia que puedes ser de 5 grados Celsius, pero que en ocasiones puede llegar a 15 grados Celsius. Aunque se habla de ella como una sola corriente es una parte de un torrente de mayor magnitud, en la que secciones o partes de la misma que reciben nombres específicos, haciendo una el “relevo” de la otra.
Desde el mar Caribe la Corriente del Caribe trae desde el este agua cálida del océano Atlántico, al llegar al noroeste del mar Caribe la Corriente de Yucatán (orientada hacia el norte) la lleva a través del estrecho de igual nombre (entre México y Cuba) hacia el golfo de México. En el golfo de México, la Corriente del Lazo, nombrada así por la forma que toma, la lleva al estrecho de la Florida. Fíjese de la diferencia de temperatura del mar que puede haber en dicha corrientes, que esta última ha sido la responsable de intensificaciones explosivas de huracanes en esa área. Un ejemplo bien fresco los tuvimos con Milton, que quebró varios récords en su desarrollo vertiginoso.
Cuando esta corriente cruza el estrecho de la Florida y pasa del golfo de México hacia el océano Atlántico se denomina Corriente de Florida hasta que cruza el paralelo 35º norte tomando el nombre de Corriente del Golfo. Esta franja de agua “tropical” (aunque ya no tiene la misma temperatura que cuando salió del golfo que le da su nombre) en medio de una zona mucho más fría ha sido el “salvavidas” de unos cuantos ciclones tropicales. Mientras estos todavía se alimentan de este “oasis cálido” logran sobrevivir un poco más en un ambiente inhóspito. Como vemos, aunque se simplifica en muchos esquemas a solo la Corriente del Golfo, es casi el tramo final de un camino más largo y complejo al que quizás dediquemos más tiempo en otra ocasión.
Esta inyección de calor a través del mar regula las temperaturas del aire, permitiendo que el clima no sea tan frío en latitudes medias.
Cuando el agua tropical llega a zonas más templadas una parte regresa por la superficie como una corriente fría, que en nuestro caso es por el Atlántico lejano, por las costas europeas y africanas hasta la región ecuatorial en donde comienza nuevamente su viaje cíclico como cálida. En este camino de regreso la influencia de un agua más fría también tiene sus implicaciones, por ejemplo en las costas de Sudamérica por donde recorre la Corriente de Humboldt, tenemos el ecosistema pesquero más productivo del mundo. Esta zona tan rica en especies marinas no solo existe por las temperaturas bajas sino por otros procesos que bien merecen una entrada aparte, téngalo anotado.
Ya hablamos de la superficie, pero en las profundidades también tenemos como ya dijimos, corrientes que responden a otros fenómenos. Bien por debajo de la superficie marina los vientos no intervienen en el movimiento de las aguas, ahí el papel motriz lo llevan las diferencias de temperatura y de salinidad. La salinidad no es más que la cantidad de sales que están disueltas en el mar (o en otra sustancia).
La salinidad varía, pero no porque haya lugares donde viertas más sales al mar, sino porque esta se diluye o concentra. Llevémoslo a un ejemplo práctico: en una cantidad de agua usted diluye una parte de sal. Ya ahí tenemos el agua de mar “básica”, no importa que no tengas las proporciones que la “real. Si usted pone esa agua en la cocina, por el calor comenzará a evaporarse el agua, pero la sal no. La misma cantidad de sal en menos agua equivale amayor salinidad o concentración de las sales. Es lo que pasa en la zona tropical donde es mayor la evaporación y por tanto mayor la salinidad. Si en el caso contrario, usted decide añadir más agua al recipiente la concentración (salinidad) disminuye, lo que ocurre en las zonas ecuatoriales donde llueve abundantemente, en la desembocadura de grandes ríos y en las zonas polares por el derretimiento de hielos (que son de agua dulce). Más o menos concentración de sales no solo interviene en el “sabor” sino en la densidad del agua y cuanto “pesa” esta. Es el motivo por el cual es más sencillo flotar en agua salada que en agua dulce, ya que la primera es más densa.
Otro factor que interviene en conjunto con la salinidad, en la densidad del agua, es la temperatura, que claro que no necesitamos explicar su sentido físico. Donde tenemos aguas más densas estas se “hunden” y comienzan su recorrido por capas más sumergidas, generando el movimiento de las corrientes marinas profundas.
Aquí caemos en un momento que “nos saltamos” cuando hablamos del recorrido de las corrientes superficiales. Una parte de ellas, que llega a las zonas más próximas al polo no retorna por la superficie sino que se va recorrer las profundidades. El agua del trópico ya enfriada conserva una mayor salinidad que el agua circundante, más diluida por el derretimiento de los hielos. Ese recorrido profundo forma parte de la Circulación de Retorno Meridional Atlántica (en inglés la AMOC-Atlantic Meridional Overturning Circulation) que complementa el recorrido que ya describimos en nuestro hemisferio. La Corriente del Golfo es la parte “cálida” y superficial de la AMOC.
El agua no permanece eternamente en las profundidades, aunque sí por muy largo tiempo ya que la velocidades de estas corrientes son muy bajas, del orden de 1 a 2 kilómetros por hora (aunque se expresan en centímetros por segundo). Estas aguas regresan a la superficie, aflorando en otras regiones del planeta.
Y volvemos al inicio de la columna: ¿Cómo el calentamiento enfría esa zona del océano Atlántico norte?
Varios estudios sugieren que el aumento vertiginoso y a nivel global de las temperaturas del aire y del mar está dando lugar a un mayor deshielo en Groenlandia. Esto inyecta grandes cantidades de agua dulce, muy por encima de lo habitual en la zona del Atlántico norte, lo que va disminuyendo la salinidad de las aguas que arriban desde latitudes tropicales. Otro elemento que aporta a la disminución de la salinidad es el aumento de las precipitaciones en la zona norte del Atlántico.
Este “aligeramiento” debilita el mecanismo que alimenta la AMOC, ya que el hundimiento de las aguas es menor con la reducción de la densidad, además que ralentiza también la Corriente del Golfo y la llegada de agua cálida. La suma de menos agua cálida llegando más muchas más agua dulce en la zona menos salina, da como resultado ese enfriamiento de las aguas.
No sé si usted haya visto el filme “El día después de mañana”, en el que basándose en este fenómeno, que ocurre en cuestión de horas para efectos de mayor dramatismo, sume al planeta en un invierno generalizado, capaz de amenazar la existencia de toda la humanidad.
La comunidad científica analiza cuanto más puede influir el calentamiento en la disminución, e incluso la detención, de este mecanismo de intercambio de calor planetario. La posibilidad que ocurra en un futuro es real si se mantiene la tendencia del cambio climático actual. Las consecuencias serían modificaciones más drásticas en los patrones del clima, otra llamada de atención de un mundo cambiante, con un futuro en riesgo.
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Otra llamada de atencion a un mundo consumista y neoliberal.SOS Planeta!
Gracias por tan importante información que a menudo se desconoce o ignora. Otro aspecto es la tendencia a considerar la progresión de estos fenómenos de forma gradual y lineal, sin tener en cuenta que hay puntos de equilibrio críticos, cuya ruptura conducirá a cambios catastróficos en muy corto plazo. Un abrazo.
Contradictorio que de tanto calentamiento surja frialdad en el mar. Agradezco este conocimiento puesto al alcance de la población.
Muchas gracias Elier!!!